miniatura|Melancolía I (1514), de Alberto Durero, Galería Nacional de Arte de Karlsruhe miniatura|Cristo curando a los enfermos, conocido como el Grabado de los cien florines (c. 1647-1649), de Rembrandt, Rijksmuseum, Ámsterdam miniatura|El sueño de la razón produce monstruos, grabado n.º 43 de los Caprichos (1797), de Francisco de Goya, Museo del Prado, Madrid La historia del grabado se ha desarrollado de forma paralela a la del resto de manifestaciones artísticas, con antecedentes que se remontan hasta la prehistoria, si bien su auge se dio en las edades moderna y contemporánea. El grabado (del griego γράφω, «esculpir, rayar») es un medio de expresión artístico mediante la reproducción mecánica de dibujos o composiciones de carácter estético o comunicativo, utilizando diversas técnicas que permiten la creación de una estampa en una hoja de papel presionada a mano o a máquina contra una matriz entintada. Se suele englobar dentro de las artes gráficas, que a su vez se suelen incluir en las artes decorativas o aplicadas.

Como técnica, el grabado en relieve se emplea en numerosos procedimientos artísticos —especialmente en las artes aplicadas—, como la glíptica, el esmalte, la orfebrería, la numismática y la medallística, pero generalmente se suele considerar el grabado como una forma de impresión de imágenes con tinta en un soporte de papel. La base del grabado es el dibujo, por lo que muestra de forma idónea las capacidades de un artista en ese arte. Por otro lado, como medio de difusión de carácter popular, el grabado ha sido a menudo vehículo de transmisión de ideas políticas y sociales, o bien simplemente poéticas y estéticas, y ha ayudado en gran medida a la difusión de la obra de los artistas. También ha coadyuvado a la difusión gráfica de conocimientos científicos, mediante la elaboración de grabados anatómicos, topológicos, arqueológicos, zoológicos, botánicos o similares.

Por etimología, «grabado» es tanto el arte de trazar composiciones por incisión en la superficie de un material como el resultado de ese arte, es decir, la impresión en una hoja de esa incisión, también llamada «estampa». En el proceso de producción de un grabado pueden intervenir varias personas, generalmente un artista que realiza la composición y un artesano que elabora el proceso técnico, aunque en ocasiones pueden coincidir. Generalmente, el dibujante firma en el ángulo inferior izquierdo con la fórmula delin. (de delineavit, «dibujó») y el grabador en el derecho con sculps. (de sculpsit, «grabó»). Cabe diferenciar entre composiciones realizadas por artistas para ser grabadas, llamadas «grabados originales», y la reproducción de cuadros de artistas famosos elaboradas por otros grabadores, denominadas «reproducciones».

Si bien existen diversos procedimientos cercanos al grabado empleados desde la prehistoria, se suele considerar la xilografía (grabado en madera) como el método más antiguo, con exponentes que se encuentran ya en el en el arte chino. En Europa se difundió a partir de la Edad Media, no solo en grabados sino también en tejidos y naipes. La plancha más antigua que se conserva procede de Dijon (Francia), datada en torno a 1370, mientras que el primer grabado xilográfico que se conserva es un San Cristóbal de 1423 custodiado en la John Rylands Library de Mánchester. Hacia 1430 apareció la calcografía (grabado en cobre), técnica de la que la primera obra fechada que se conserva es de 1446. En el el grabado se generalizó y popularizó en toda Europa, ya que su reproducción seriada permitía un coste económico accesible a mucha mayor población que la pintura, reservada a menudo a la burguesía, clero y aristocracia. En los siglos y el método más utilizado fue el aguafuerte, mientras que en el apareció la litografía. En Japón se desarrolló en el la serigrafía, que llegó a Europa en el .

Existen diversos procedimientos de grabado, con los que se elabora una estampa obtenida mediante una plancha o matriz. Entre ellos cabe distinguir tres técnicas principales, según si son en relieve (xilografía), en hueco (calcografía) o en plano (litografía).

Xilografía: grabado en madera (generalmente cerezo o boj), realizado sobre un boceto calcado sobre la plancha de madera y tallado con cuchillo, gubia, formón o buril, vaciando de madera los blancos y dejando en relieve los negros; a continuación, se entinta con un rodillo y se estampa, bien a mano o bien con el tórculo.

Calcografía: grabado sobre cobre realizado en hueco, en diversas técnicas: aguafuerte, técnica de grabado consistente en tratar las partes de la plancha de metal no protegidas por un barniz con «agua fuerte» (ácido nítrico diluido en agua); aguatinta, técnica proveniente de una plancha de metal cubierta con resina, que una vez calentada se adhiere a la superficie de la plancha, dibujando posteriormente sobre esta superficie con un tipo de tinta especial, llamada aguatinta; grabado a buril, se realiza sobre plancha de cobre, con un buril, con el que se perfila el dibujo, rellenando los surcos con tinta; grabado a punta seca, en esta técnica la plancha se trabaja directamente con una punta de acero, diamante o rubí, sin recurrir a barnices ni ácidos, con lo que se obtienen unas líneas ásperas llamadas «rebabas», diferentes según la presión y el ángulo de incisión, que a diferencia del buril no corta el metal, sino que lo araña; grabado a media tinta (mezzotinta), se trabaja la plancha con un rascador de varias puntas (rocker o berceau), obteniendo un graneado uniforme por entrecruzamiento de líneas, con lo que se distinguen tonos claros y oscuros.

Litografía: es un grabado sobre piedra caliza, que se hace tratando la superficie con un lápiz de materia grasa para delimitar el dibujo y realizando el grabado según dos procedimientos: bañando con ácido, para corroer la parte no engrasada y dejar el dibujo en relieve; o aplicando dos clases de tinta acuosa y grasa, fijándose la primera en el fondo y cubriendo la segunda las líneas dibujadas a lápiz. Fue inventado por Aloys Senefelder en 1796.

También cabe señalar el linograbado, una técnica de grabado en relieve similar a la xilografía, pero utilizando linóleo en vez de madera; y la serigrafía, una técnica por la cual se obtienen impresiones filtrando los colores por una trama de seda —o, actualmente, nailon—, recubriendo con cola las partes que no deben filtrarse para impermeabilizarlas. Existen otras técnicas menos utilizadas, como el grabado electrolítico, el grabado leucográfico, el pirograbado, la monotipia y la cromolitografía, mientras que ya en época contemporánea han surgido métodos de impresión como el ófset, la flexografía, el huecograbado y la impresión digital.

Antecedentes

miniatura|Venus de Laussel, realizada en relieve grabado sobre piedra caliza, hallada en Marquay (Dordoña) y conservada en el Museo de Aquitania en Burdeos (datación incierta) Los antecedentes del grabado se encuentran en la técnica del relieve por incisión, de la que existen vestigios desde la prehistoria. En el arte prehistórico se dieron las primeras manifestaciones que se pueden considerar como artísticas por parte del ser humano. Probablemente, una de las primeras técnicas artísticas empleadas por los humanos prehistóricos fue el relieve en hueco practicado sobre superficies duras con instrumentos como el pedernal, o bien el grabado en relieve aprovechando las irregularidades y abultamientos de la roca, en ocasiones mediante extracción de materia como ayuda adicional para obtener el resultado deseado. Este relieve escultórico era propicio para dar a la materia las formas que el incipiente artista quería expresar, creando una silueta que luego podía ser coloreada. Más adelante se practicó esta incisión en madera, metal u otros materiales (hueso, marfil), y los dibujos evolucionaron desde formas naturalistas hasta signos y formas abstractas de diversa simbología, que con el tiempo dieron origen igualmente a la escritura.

Entre las diversas manifestaciones del arte rupestre paleolítico conviene recordar las de la cueva de la Peña de Candamo (Asturias), Altamira (Cantabria), Morella la Vella (Castellón), Cogul (Lérida), Lorthet (Altos Pirineos) y las cuevas de Dordoña (Combarelles, Font de Gaume, Limeuil, Madeleine). Manifestaciones de arte rupestre por parte del ser humano primitivo se encuentran igualmente en todos los continentes, desde Australia y África hasta América. Se han encontrado vestigios de relevancia en el norte de África, como en el oasis de Djebel Ouénat, entre Libia y Sudán, o en Ain Safsaf (Orán). Ya en el neolítico preponderó el pulimento de la piedra, especialmente en monumentos megalíticos como dólmenes y menhires, donde destacó la decoración geométrica (círculos, espirales, líneas, cuadrados, triángulos, zigzags). Con la aparición de la cerámica la incisión grabada tuvo una especial relevancia para decorar las piezas elaboradas, por lo general con los mismos motivos geométricos. También se decoraban piezas metálicas como fíbulas, brazaletes, armas y otros utensilios.

Ya en época histórica, iniciada con la aparición de la escritura, se desarrolló el llamado arte antiguo, que tuvo sus primeras manifestaciones en las grandes civilizaciones del Próximo Oriente (Egipto y Mesopotamia), así como en las zonas del Indo y el río Amarillo en China. En estas culturas el grabado en relieve se dio en cerámica, glíptica, artes del metal y otras artes menores y decorativas, tanto de tipo geométrico como figurativo. En Egipto eran habituales las entallas en forma de escarabajo, utilizadas como amuletos, que a menudo llevaban grabadas el nombre del propietario y algún tipo de oración o fórmula mágica. En Caldea eran habituales los sellos cilíndricos tallados, que se aplicaban sobre cera o barro para dejar su impronta grabada. Se decoraban por lo general con motivos religiosos y zodiacales, así como inscripciones cuneiformes, y era habitual enterrarlos con sus propietarios. Esta tradición fue recogida por los asirios, quienes la expandieron por las tierras circundantes. El rey Asurbanipal poseía una biblioteca de piezas de arcilla de gran relevancia. En Persia estos sellos se realizaban con forma plana, decorados con figuras animales y de escenas cotidianas. Esta cultura se expandió por otros pueblos del entorno, como los hititas, licios, frigios, fenicios y hebreos. Otros objetos grabados eran joyas, vidrios y metales.

En Oriente se desarrollaron también prósperas civilizaciones que desarrollaron sus propias técnicas y estilos de grabado, realizados generalmente en piedra, madera, cerámica y objetos de metalurgia. En la India brahmánica eran frecuentes las representaciones naturalistas, mientras que con la llegada del budismo se impusieron los motivos religiosos. China recibió el influjo del arte búdico, adaptado a la estética propia de esa nación, basada en la imitación de la naturaleza —más evocadora que realista—, mientras que Japón fue heredera en sus inicios de la cultura china.

Como colofón de la Edad Antigua se desarrollaron las civilizaciones griega y romana, englobadas estilísticamente en el llamado arte clásico, que puso los cimientos del arte occidental. Sus adelantos tanto científicos como materiales y de orden estético aportaron a la historia del arte un estilo basado en la naturaleza y en el ser humano, donde preponderaba la armonía y el equilibrio, la racionalidad de las formas y los volúmenes, y un sentido de imitación (mímesis) de la naturaleza, de tal forma que la recurrencia a las formas clásicas ha sido constante a lo largo de la historia en la civilización occidental.