Montejurra fue una revista mensual española, publicado entre 1960 y 1971. Con sede en Pamplona fue distribuida principalmente en Navarra y en el norte de España, aunque las copias prepagadas se enviaban por correo a destinatarios de todo el país. Su circulación no está clara; en un momento los editores señala que esperaban tener 20.000 suscriptores. La publicación mensual llevaba formato de revista política y evolucionó de un bolteín de texto de 4 páginas a una revista ilustrada de 44 páginas parcialmente a color; en conjunto se llegaron a publicar 106 números. Políticamente, Montejurra fue claramente identificada como periódico carlista. Su lanzamiento estuvo relacionado con el hecho de que el Carlismo adoptase una posición conciliadora hacia franquismo; siguió con una postura más ambigua para ir pasando a posiciones cada vez más críticas, desde mediados de los años 1960 donde mensualmente sufría las intervenciones de censura para, finalmente, ser clausurado por la autoridad administrativa. El consejo editorial de Montejurra estaba controlado por miembros de la facción progresista y las publicaciones mensuales resultaron vitales en su apuesta de control del movimiento; su hilo principal fue la promoción de la dinastía Borbón-Parma, en especial del príncipe Carlos Hugo.
Contexto general miniaturadeimagen|El Alto de Montejurra (Estella).|alt=|300x300px Montejurra se estableció como un servicio mensual privado, aunque no está claro si su propietario, Eugenio Arraiza Vilella, desde el principio actuó como responsable de las estructuras carlistas semi-legales; en etapas posteriores la propiedad se transfirió a una compañía dedicada. Inicialmente el periódico operó con autorización bastante imprecisa por parte de la administración. Más tarde, en 1964, este le concedido una licencia formal del Ministerio de Información y Turismo. Habiendo asumido una forma profesional y tecnológicamente avanzada, desde mediados de la década de 1960 Montejurra ingresó a los canales de distribución regulares. Su rendimiento comercial no está claro; las ediciones mensuales lo más probable es que funcionaran al filo de la rentabilidad. La administración estuvo compuesta de periodistas locales de Pamplona; la mayoría de los 200 autores registrados proporcionaron unas pocas contribuciones, aun así algunos de ellos destacan para sus escritos sistemáticos. El título "Montejurra" se refería a la montaña cercana de la ciudad navarra de Estella, lugar de batallas durante las guerras carlistas del y, desde entonces, un icono que forma parte de la imaginería mítica carlista.
Propiedad Algunos autores afirma que el precedente de Montejurra fue un boletín, El Fuerista, publicado en Pamplona a finales de los años 1950, aunque no indican más detalles. El periódico fue fundado en 1960 por el Capitán de Ingenieros Tomás Martorell Rosáenz y, después de su éxito, en 1964 comenzó una nueva etapa bajo la dirección del conocido arquitecto navarro y anterior miembro del Ayuntamiento de Pamplona Eugenio Arraiza Vilella; en su juventud un carlista activo y más tarde un carlista que soportó el régimen franquista, fue lo bastante rico para proporcionar la financiación inicial y lo bastante prestigioso para figurar al frente. No está claro en qué grado la iniciativa estuvo coordinada por la jefatura del partido o cofinanciada por las estructuras carlistas; los primeros números contenían el subtítulo "Boletín de la Juventud Carlista de Navarra", publicado ya en 1961. Hasta noviembre de 1964, la revista estuvo bajo el control del grupo dirigido por Tomás Martorell; ya a mediados de 1963 Arraiza sugirió al entonces dirigente político carlista José María Valiente que se creara una compañía matriz para publicar la revista como sociedad anónima. La propuesta fue aceptada y tal compañía se materializó; ni su nombre ni estructura de propiedad están claros. Según Vázquez de Prada, Montejurra estuvo a punto de convertirse en el "Boletín de los Círculos Vázquez de Mella" Aunque se sabe que en 1964 la Comunión Tradicionalista lanzó un propuesta de suscripción para miembros de la organización. Es sabido que la familia Arraiza mantuvo una posición clave; tras la muerte de Arraiza Vilellaque a medidos de 1968 todavía aparece como "editor", Montejurra 37 (1968), p. 1 en 1968 lo fueron sus hijos, José Fermín y Juan Pedro Arraiza Rodríguez-Monte, quienes se hicieron cargo. Ambos simpatizantes de la facción progresista dentro del Carlismo se aseguraron de que la competencia tradicionalista nunca pudiera tomar el control de Montejurra, como ya pasó en 1970 con el diario carlista de Pamplona El Pensamiento Navarro.detalles en Rosa Marina Errea Iribas, Javier Maria Pascual y El Pensamiento Navarro: "con él llegó el escándalo" (1966-1970), Pamplona 2007, , p. 407
miniaturadeimagen|Portada revista Montejurra 1964
Fases En base al cambio de formato de la revista el ciclo de vida de Montejurra se podría dividir en 3 fases. La primera fase duró de 1960 a mitades de 1963, cuando el boletín mensual parecía inicialmente sencillo y hasta mostrarse cada vez más ambicioso. Publicado en hojas de 35x25 cm, las publicaciones contenían casi ninguna o pocas fotografías o imágenes de calidad bastante pobre, con un diseño de texto normalmente en dos columnas y un número de las páginas creciente de 4 a 12. La segunda fase duró de mediados de 1963 a finales de 1964, cuándo Montejurra se convirtió más en una revista. La medida de hoja fue ampliada a 42x32 cm, las cubiertas tuvieron una foto a toda página, el diseño era más dinámico, se introduce el color rojo en los titulares y los gráficos y las fotografías empezaron para ser omnipresentes; el número de páginas variaba de 8 a 14. La tercera fase duró de finales de 1964 hasta 1971, cuando Montejurra asumió la forma de una revista profesional, quizás semejante a un semanario más que a un publicación mensual. Se redimensionó al original de 32x25 cm, se introdujo la portada a todo color y en algunas fotos del interior, y el texto se estructuró en 4 columnas; el diseño ganó aún más dinamismo, con recuadros, gráficos de texto e introducción de nuevas fuentes tipográficas. Las publicaciones normalmente superaban las 28 páginas, alcanzando en ocasiones las 44.
Licencias miniaturadeimagen|Certificado del Ministerio de Información y Turismo (órgano censor)|alt= Cuando fue lanzada en 1960, a Montejurra no se le concedió ninguna licencia oficial. Como la revista tenía sede en Pamplona,en la prestigiosa dirección de la Plaza Conde de Rodezno 1 formalmente su aparición en el mercado fue posible gracias al permiso verbal de gobernador civil de Navarra, una decisión que sin duda se consultó previamente con las adecuadas autoridades centrales de Madrid. Esta floja postura oficial cambió probablemente cuando la publicación fue asumida por una sociedad anónima en 1963. En este momento a la compañía se le concede el Depósito Legal, un número de registro oficial; se le habilita contratos de impresión con compañías profesionales, en el caso de Montejurra con la ubicada en Pamplona Gráficas Navarra. Un paso más en el camino a la institucionalización plena de la revista fue la licencia formal emitida por el Ministerio de Información y Turismo, el órgano responsable de la oficina de censura. En este punto la numeración de Montejurra cambia en sus números secuenciales, también porque se pasa de una frecuencia mensual a una semanal; en noviembre de 1964 en vez de emitir el nº 47 subsiguiente fue numerado como el primer número. El plan falló y a principios de 1965 Montejurra vuelve pronto a un formato mensual, aunque la licencia de oficial le permitía una distribución comercial estándar. Tras una serie de multas impuestas e intervenciones, el ministerio le retiró la licencia en abril de 1971, lo que forzó la clausura de la publicación mensual.
Rendimiento comercial Ninguna de las fuentes consultadas proporciona información sobre la situación financiera de Montejurra, su rendimiento comercial o de asuntos empresariales relacionados en general; por ello, todas las opiniones se basan en especulaciones. Es evidente que durante el lanzamiento, la publicación mensual era principalmente de aventura política, no comercial, y su objetivo principal era movilizar el apoyo al Carlismo, no generar beneficios. Se sabe que inicialmente la familia de Arraiza proporcionó toda o la mayoría de la financiación, aun así no está claro si durante primeros años de funcionamiento de Montejurra era una carga financiera tan pesada que llevó a sugerir la transferencia de la propiedad familiar a un sociedad anónima. No obstante, a mediados de los años 60 el rotativo mensual pudo haber sido bastante exitoso; su estándar técnico mejoró drásticamente, los números contenían cada vez más páginas y la red de distribución se ampliaba. El alcance global de Montejurra permanece poco claro; en 1960 se publican unas 5,000 copias, pero más tarde en un punto de la revista se apunta a 20.000 suscriptores, en las condiciones de mercado español de entonces era un resultado bastante satisfactorio para una publicación mensual especializada en política. A mediados de la década Montejurra empezó a publicar anuncios, normalmente de compañías con sede en Navarra y Vascongadas, p. ej. bancos o pequeños comercios. No está claro si Montejurra produjo algún beneficio económico, pero sí que no fueron problemas financieros los que forzaron el cierre de la revista.
Gestión Aunque parece claro que la familia Arraiza era la principal propietaria de la revista Montejurra, inicialmente se ignora quién dirigía de hecho la publicación, ya fuese como redactor jefe o como gerente empresarial. Hasta 1966 ninguno de los números nombraba quien era el director, el editor o el redactor jefe; los editoriales iban sin firma y por el énfasis parecían ser obra de un trabajo colectivo. Las investigaciones historiográficas sobre el Carlismo de principios de la década de los 60 normalmente destacan a Ramón Massó Tarruella y Pedro J. Zabala Sevilla como ingenieros claves de la campaña de propaganda montada por el sector progresista del Carlismo, aun así no se sabe si residían en Madrid, estaban en disposición de dirigir la publicación mensual con sede en Pamplona. El primer individuo destacado como "director" fue en 1966 Juan Indave Nuin, un joven de 35 años que participó anteriormente en varias iniciativas carlistas de radio y de prensa. Más tarde, en 1966 es reemplazado por María Blanca Ferrer García, también mediada la treintena y que además de colaborar en varios medios navarros de prensa también era poeta; ocupó el cargo hasta principios de 1970. En este punto, Victorino del Pozo Barbero se convierte en su sustituto provisional, mientras la última directora de Montejurra fue Fermina Gil González; no se conoce ningún detalle sobre ella. Se observa que Montejurra experimentó en dos ocasiones una gran rotación de personal: en 1964, lo que probablemente estuvo relacionado con la marginación de Massó; y en 1968, cuando se unieron algunos licenciados de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra en Pamplona; estuvieron dirigidos por Fernando García Romanillos. Desde principios de 1968 hasta el último número, José Maria Echarri Loidi figuró como "administrador".
Colaboradores importantes Colaboradores clavesNúmNombreVecesnúmero de aportaciones firmadasPeriodo1José Carlos Clemente401965-712Raimundo de Miguel361965-713Pedro J. Zabala301961-714Antonio M. Solís-García201962-685Evaristo Olcina Jiménez181967-716Francisco López Sanz161965-686Ignacio Romero Raizábal161962-688Antonio Segura Helechos131963-699Ramón Rodon Guinjoán111967-709Inocencio Zalba Elizalde111966-68