thumb|Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro en la actualidad, con su hábito blanco y la cruz característica. thumb|Cruz de la Orden del Temple (templarios). thumb|Moneda de la Orden de San Juan de Jerusalén (antes del Hospital -hospitalarios- y luego de Malta), con la cruz que la identifica. thumb|Cruces de las órdenes militares españolas (desde arriba): Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa). thumb|Francisco Farnesio, duque de Parma, en hábito de caballero de San Jorge (Sagrada Orden Militar Constantiniana).
Una orden militar (en latín: militaris ordo) es una sociedad religiosa católica de caballeros. Las órdenes militares originales fueron los Caballeros Templarios, los Caballeros Hospitalarios, la Orden del Santo Sepulcro, la Orden de Santiago, la Orden de Calatrava, los Caballeros Teutónicos, la Orden de San Lázaro de Jerusalén, la Orden de Santo Tomás de Acre y la Orden de Monte Gaudio. Surgieron en la Edad Media en relación con las Cruzadas, en Tierra Santa, el Báltico y la península ibérica; sus miembros se dedicaban a la protección de peregrinos cristianos, así como a la defensa de los estados cruzados. Son los predecesores de las órdenes de caballería.
La mayoría de los miembros de las órdenes militares eran laicos que hacían votos religiosos, como los de pobreza, castidad y obediencia, según los ideales monásticos. Las órdenes poseían casas llamadas encomiendas por toda Europa y tenían una estructura jerárquica de liderazgo con el gran maestre a la cabeza.
Los Caballeros Templarios, la mayor y más influyente de las órdenes militares, fue suprimida a principios del ; después sólo se establecieron y reconocieron un puñado de órdenes. Sin embargo, algunas persistieron más tiempo en sus funciones originales, como la Soberana Orden Militar de Malta y la Orden de San Juan, las respectivas sucesoras católica y protestante de los Caballeros Hospitalarios, junto con la Orden del Santo Sepulcro, que sigue activa bajo la soberanía del Papa. Las órdenes militares que sobreviven en la actualidad han evolucionado hacia órdenes puramente honoríficas o ceremoniales, o bien hacia fundaciones benéficas.
Funciones
La principal característica de las órdenes militares religiosas es la combinación de modos de vida militares y religiosos. Algunos, como los Caballeros de San Juan y los Caballeros de Santo Tomás también cuidaron de los enfermos y los pobres, como la Orden de San Lázaro de Jerusalén. No eran instituciones exclusivamente masculinas, pues las monjas también podían asociarse a un convento de la orden (comendadoras). Sin funciones militares se crearon también "órdenes desarmadas": las órdenes redentoras de cautivos (trinitarios y mercedarios).
Los miembros religiosos de las órdenes militares podían estar, y de hecho a menudo estaban, subordinados a hermanos no ordenados. Prácticamente la mayoría de los miembros no eran religiosos; existiendo muy distintos grados de pertenencia, desde el de los monjes-soldados hasta el de los simples caballeros asociados y todo tipo de servidores.Francisco Hernández y Xavier Rubio, Breve historia de la guerra antigua y medieval, Nowtilus, 2010, ISBN 8497639758, pg. 204. El cargo rector de una orden militar recibía la denominación de Gran Maestre.
El papel y la función de las órdenes militares a menudo han resultado oscurecidas por la fijación en sus gestas en Siria, Palestina, Prusia y Livonia. Tenían posesiones y miembros a todo lo largo de Europa Occidental. Fueron el hilo conductor de innovaciones culturales y técnicas, como la introducción del batanado en Inglaterra por los Caballeros de San Juan, o la infraestructura bancaria de los Templarios.
Fundación de las órdenes militares
Se entiende oficialmente como su año de fundación aquel en que reciben la aprobación por el papa de Roma, o este les asigna unas reglas. Naturalmente, primero hay que solicitarlo, para lo cual ha de haber previamente un conjunto de personas dispuestas y dotadas de medios que demuestren su buena disposición. De esta forma suele llevar a confusión la diferencia de fechas entre el momento en el que un grupo de caballeros se organiza, presta juramento y entra en lucha, hasta aquel en el que queda confirmada oficialmente su existencia como orden militar. Un ejemplo extremo: en 1550 el papa Julio III reconoció la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge con la bula Quod Aliasla, después de la caída de Constantinopla, habiendo documentos anteriores que atestiguan su existencia siglos antes en Bizancio, bajo regla del obispo San Basilio (que les habría sido otorgada por el papa San León Magno en el año 456). De identificarse esta como la primera orden militar, su fecha de creación se remontaría a 312 d. C., cuando el emperador Constantino el Grande, en vísperas de la batalla contra Majencio en puente Milvio, vio una cruz en el cielo con el lema In Hoc Signo Vinces («Bajo este signo vencerás»). Constantino llevó el signo a batalla y, tras la victoria dio libre culto a los cristianos (Edicto de Milán), y armó a los primeros cincuenta caballeros, la Caballería Aurata Constantiniana, que llevaban el lábaro transformado en cruz grabado en estandartes y armaduras (se denominada aurata por el collar de oro que llevaban sus dignatarios).* History en la web oficial (en inglés). Sagrada Orden Militar Constantiniana (en castellano). Cuadernos de estudios gallegos, vol. 53, pg. 267, nota 187. Modelos islámicos
Joseph von Hammer comparó en 1818 las órdenes militares cristianas, en particular a los templarios, con ciertos modelos islámicos como la secta chií de los hashshashin. En 1820 José Antonio Conde sugirió que se modelaron con base en los ribat, una institución religiosa fortificada que unía la vida religiosa con la lucha con los enemigos del islam. A pesar de lo populares que sean estos puntos de vista, muchos los han criticado, con el argumento de que no hubo ribats en Palestina hasta después de la fundación de las primeras órdenes militares.
Órdenes autoproclamadas y órdenes falsas
En la época moderna, por lo menos desde el hasta nuestros días, se ha visto una proliferación de órdenes autoproclamadas y falsas. Las órdenes falsas afirman su antiguo linaje sin ningún tipo de base, y las autoproclamadas no han sido establecidas por un jefe de Estado legítimo. Mientras que todas las órdenes falsas son autoproclamadas, no todas las autoproclamadas son falsas.
Clasificación Según el derecho público y a partir de la existencia de un poder soberano o no, se pueden hacer las siguientes distinciones dentro de las órdenes militares:
Órdenes pontificias Aquellas órdenes conferidas directa o indirectamente por el sumo pontífice y llamadas, por ello, de colación y de subcolación respectivamente. El único ejemplo de la segunda es la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Se discute si tales órdenes son emanación de la soberanía espiritual de la Iglesia o de la temporal. Durante el período comprendido entre 1870 y 1929 la Iglesia continuó usando del ius honorum.
Estas órdenes no derivan de antiguas religiones monásticas, sino que participan del carácter laico de las órdenes estatales. Excepto la del Santo Sepulcro, no pueden ser conferidas a eclesiásticos y, en cambio, pueden serlo a no cristianos.
A su vez se dividen en: Órdenes militares Suprema Orden de Cristo o Milicia de Nuestro Señor Jesucristo Orden Teutónica
Órdenes civiles Orden de San Gregorio Magno: tiene dos clases la civil y la militar. La segunda está destinada a premiar los méritos del personal de los Cuerpos armados de la Santa Sede o de cualquier otro Estado, pero no por ello es una Orden militar. Orden de San Silvestre
Merecen especial mención las Órdenes regidas por el Maestro general de una Orden religiosa como por ejemplo la Orden de Santa María de la Merced. Órdenes regidas por un Abate como por ejemplo los Hermanos de la Casa Alemana de Santa María de Jerusalén, puramente eclesiástica, no confundir con la Orden Teutónica.
Órdenes magistrales Se llaman así a las que constan de una religión con una orden de caballería anexa. El único caso es el de la Orden de Malta.
Órdenes dinásticas-estatales o de Corona Se trata de aquellas órdenes que antes de la Revolución francesa pertenecían al patrimonio heráldico de una dinastía reinante y que fueron transferidos al patrimonio heráldico de la Corona. Ej.: el ramo portugués de la Orden del Cristo que, al acabar la monarquía pasó a la república.
Órdenes estatales Aquellas órdenes que gozan de personalidad jurídica pública según el ordenamiento interno de un Estado. Son órdenes laicas posteriores a la Revolución francesa. Legión de honor (Primer Imperio francés) Orden de Guadalupe (Segundo Imperio mexicano) Orden del Águila Mexicana (Segundo Imperio mexicano) Orden de San Carlos (Segundo Imperio mexicano) Orden de Mayo (Argentina) Orden del Libertador San Martín (Argentina) Orden al Mérito de Chile (Chile) Orden de Boyacá (Colombia) Orden El Sol del Perú (Perú) Orden Nacional de San Lorenzo (Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito - Ecuador) Orden de Trujillo (República Dominicana) Orden Heráldica de Cristóbal Colón (República Dominicana)
Órdenes dinásticas Aquellas órdenes no ligadas a la soberanía del Estado, sino al príncipe soberano que, destronado, conserva el ius collationis. Se distingue de las Órdenes de Corona, que son instituidas por el soberano en cuanto tal y ligados a la Corona, con lo que su pérdida comporta la del Gran Magisterio. En ese caso la Orden puede extinguirse o ser asumida por el soberano o el régimen sucesor.
Aun cuando no resulta exhaustivo, se puede citar dentro de este grupo a las siguientes órdenes: Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Casa de Saboya) Orden de los Santos Mauricio y Lázaro (Casa Saboya) Orden de San Jenaro (Reino de las Dos Sicilias) Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge (Ducado de Parma y Reino de las Dos Sicilias) Real Orden de San Fernando del Mérito (Reino de las Dos Sicilias) Orden de San José (Gran Ducado de Toscana) Orden de San Esteban (Gran Ducado de Toscana) Orden de San Miguel del Ala (Casa de Braganza, Portugal)
Órdenes independientes o privadas Aquellas no ligadas ni a la Santa Sede, ni a un Estado soberano, ni a una dinastía que antes fuera soberana. Algunas fueron creadas por nobles y en su mayoría se encuentran extintas, como las órdenes precedentes:
Orden del Hacha Orden de Santa Ana Orden de Santa Isabel Orden de los Cuatro Emperadores Orden del Cisne
Otras fueron asociaciones privadas de configuración caballeresca, pero no órdenes en el sentido estricto, aunque se denominen como tales. Dentro de esta categoría —separándolas de las fraudulentas— cabe añadir toda una serie de órdenes ya desaparecidas, algunas de las cuales han sido restauradas por iniciativa privada y no tienen más reconocimiento oficial que el de simples asociaciones, sean estas de derecho eclesiástico o civil. Incluso, se crean institutos bajo la apariencia de órdenes de caballería, con oscuros fines.
Otros criterios Caballería militar, regular o efectiva La caballería militar se origina en la época de las Cruzadas. Son religiosos y militares. Generalmente surgen de iniciativa privada. Se trata de entes autónomos bajo la protección de la Santa Sede.
A esta categoría pertenecen las ramas militares de algunas Órdenes religiosas, como los Mercedarios. Cuando cesaron las funciones militares se convirtieron en caballería honoraria.
Caballería honoraria de la Iglesia Son instituciones creadas por los Papas o por los Soberanos, con aprobación papal, con la finalidad de recompensar méritos y sin que comporten deberes o vínculos. A ellas se añaden las ramas militares de órdenes religiosas que se transforman, las Órdenes nobles y la Nobleza ecuestre.