miniaturadeimagen|Uso problemático de las redes sociales El uso problemático de las redes sociales, también conocido como adicción a las redes sociales, uso excesivo de las redes sociales o ciberadicción, es la dependencia psicológica o conductual a las plataformas de las redes sociales, similar la ludopatía, el trastorno de adicción a Internet y otras formas de uso excesivo de los medios digitales. En general, se define como el uso compulsivo de plataformas de redes sociales que resulta en deterioro significativo en la vida personal función de un individuo en varios aspectos de la vida durante un período prolongado. Esta y otras relaciones entre el uso de medios digitales y la salud mental se han investigado, considerablemente entre expertos en varias disciplinas, y han generado controversia en las comunidades médicas, científicas y tecnológicas. La investigación sugiere que afecta a mujeres y niñas más que a niños y hombres y que parece afectar a las personas según la plataforma de redes sociales utilizada. Dichos trastornos pueden diagnosticarse cuando una persona realiza actividades en línea a costa de cumplir con las responsabilidades diarias o perseguir otros intereses, y sin tener en cuenta las consecuencias negativas que muchas veces afectan a los niños.

El uso excesivo de las redes sociales no ha sido reconocido como un trastorno por la Organización Mundial de la Salud o el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). Sin embargo, el diagnóstico relacionado del trastorno del juego se ha incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Las controversias sobre el uso problemático de las redes sociales incluyen si el trastorno es una entidad clínica separada o una manifestación de trastornos psiquiátricos subyacentes. Los investigadores han abordado la cuestión desde una variedad de puntos de vista, sin definiciones universalmente estandarizadas o acordadas. Esto ha llevado a dificultades en el desarrollo de recomendaciones basadas en evidencia.

Estudios previos han demostrado que el uso excesivo de las redes sociales puede estar relacionado con problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima. Por ejemplo, Twenge y Campbell(2018) encontraron que los jóvenes de 14 a 17 años que pasaban más de 7 h/día frente a pantallas (frente a 1 h/día) tenían más del doble de probabilidades de haber sido diagnosticados alguna vez con depresión o ansiedad. Los usuarios frecuentes de pantallas también tenían más probabilidades de haber visto o necesitado haber sido vistos por un profesional de salud mental, y más probabilidades de haber tomado medicación por un problema psicológico en los últimos 12 meses. El uso moderado también se relacionó con un mayor riesgo de depresión y diagnóstico de ansiedad entre los jóvenes de 14 a 17 años, aunque no entre los de 11 a 13 años de edad.

Las redes sociales (RS) son un espacio virtual en el que los individuos pueden interactuar, tienen como propósito la comunicación entre ellos, el compartir opiniones, emociones, etc.

El uso frecuente de las redes sociales ha generado cambios en la forma en que las personas gestionan su vida privada. Estas plataformas facilitan la publicación de información personal, actividades cotidianas, relaciones y experiencias, lo que puede reducir la separación entre los ámbitos privado y público.

La necesidad de mantener una presencia activa en línea también se ha relacionado con procesos de comparación social y búsqueda de aprobación mediante interacciones como reacciones, comentarios o seguidores. Diversos estudios han asociado el uso intensivo de redes sociales con mayores niveles de ansiedad, depresión y baja autoestima en determinados grupos de usuarios. Asimismo, la comparación frecuente con publicaciones idealizadas puede generar percepciones poco realistas sobre la apariencia física, el éxito personal o el estilo de vida de otras personas, lo que puede derivar en sentimientos de insatisfacción o inseguridad.

La exposición excesiva de datos personales en redes sociales también ha sido vinculada con riesgos relacionados con la privacidad, el robo de identidad y el uso no autorizado de información compartida en internet. Algunos investigadores han señalado que estos factores pueden contribuir al uso problemático de las redes sociales y afectar el bienestar emocional de los usuarios, especialmente cuando existe una necesidad constante de interacción y validación social.

De esta forma, algunos estudios han sugerido que las redes sociales también pueden tener un impacto positivoen la salud mental de los adolescentes, al proporcionarles un sentido de conexión social y apoyo emocional. Por ejemplo, Kross(2013) señaló que “Facebook proporciona un recurso invaluable para satisfacer la necesidad humana básica de conexión social”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no considera a la adicción de las redes sociales como una enfermedad, pero en el año 2019 un grupo de parlamentarios de Reino Unido, en colaboración con la Royal Society for Public Health (RSPH) elaboró un informe en el cual se pide al gobierno británico considerar a la adicción a las redes sociales como una enfermedad, debido a que afecta a la salud mental de los usuarios.

Por lo que hay que tener cuidado cuando se trata de exponerlos al consumo acelerado de videos y audios pues el llamado speedwatching los está afectando de una manera importante. También puede desencadenar un trastorno conocido como síndrome del impostor, quienes lo sufren "tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude". Es decir, aplicado a los niños; ver cierto contenido en redes de personas que triunfan, viajan, tienen cuanto quieres les llega a condicionar haciéndoles sentir insuficientes a lo largo de su vida y sobre todo futuro. "El Pesimismo Defensivo (PD) y el Síndrome del Impostor (SI) tienen dos cosas en común: la existencia de dudas acerca de la propia habilidad, el miedo al fracaso y el mantenimiento de unas bajas expectativas de resultado, todo ello a pesar de una importante historia de éxitos", explicó en un ensayo publicado por la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AECP).

"No se creen merecedores de los éxitos que obtienen y les preocupa que los demás puedan descubrir en cualquier momento que no son tan inteligentes como parecen".

Y agrega: "A pesar de sus logros, los denominados impostores manifiestan importantes dudas acerca de sus habilidades y creen que éstas son continua e injustificadamente sobreestimadas por los demás".

También es un problema cada vez más frecuente entre los niños y los más jóvenes, ya que son los primeros que en verdad han nacido con estos monstruos digitales.

Perfil de una persona adicta a las redes sociales:

De acuerdo a Fernández las adicciones a las redes sociales se caracterizan cuando sucede lo siguiente:

Existe un dominio entre las redes sociales y pensamientos, sentimientos y conducta. Utiliza mucho tiempo y esfuerzo. Empiezan a existir problemas en su entorno o consigo mismo o deja de atender responsabilidades en el trabajo o en sus actividades académicas. Niega tener problemas con su papel en relación con la actividad y ostenta de poder dejarlas. Registra publicaciones de poco interés al público solamente para tener la atención de ello. Presta mayor atención a las mismas publicaciones solamente por estar en las redes sociales la mayor parte del tiempo y supuesta mente estar actualizado. Pérdidas económicas y adicciones mayores al uso frecuente de las redes sociales. Lejanía ante familiares y amistades cercanas por la frecuencia ante el uso de las redes sociales.

Y otros muy comunes como: Obsesión y comportamientos arriesgados: Los jóvenes pueden volverse obsesivos con las redes sociales, pasando horas frente a las pantallas. Esto puede llevar a comportamientos arriesgados, como compartir información personal o participar en desafíos peligrosos. Interacción con personas desconocidas: Las redes sociales permiten la comunicación con personas de todo el mundo. Aunque esto puede ser positivo, también puede exponer a los jóvenes a contactos no deseados o incluso peligrosos. Problemas cognitivos, aislamiento social y conflictos familiares: El uso excesivo de las redes sociales puede afectar la concentración, la memoria y la capacidad de aprendizaje. Además, puede contribuir al aislamiento social y causar conflictos con la familia debido al tiempo dedicado a las pantallas. Ansiedad e inestabilidad emocional: La comparación constante con otros en las redes sociales puede generar ansiedad y afectar la autoestima. Además, la exposición a contenido negativo o violento puede tener un impacto emocional. Problemas de sueño: El uso nocturno de las redes sociales puede interferir con el sueño, ya que la luz azul de las pantallas afecta la producción de melatonina. Complejos corporales: Las imágenes idealizadas en las redes sociales pueden influir en la percepción del cuerpo de los jóvenes y provocar complejos o trastornos alimentarios. Ciberacoso: Las redes sociales pueden ser un terreno fértil para el ciberacoso. Los jóvenes pueden ser víctimas de insultos, amenazas o humillaciones en línea.

Posibles soluciones para la adicción de redes sociales:

Limitar las notificaciones. Al hacer esto reducimos la tentación de mirar al teléfono cada rato a consultar las notificaciones y mensajes. Establece un horario para revisar tus redes. Al establecer un horario marcamos un tiempo sano de uso del teléfono y no sobrepasarnos- Utiliza tecnología contra la adicción. Cambiando a dispositivos más rudimentarios como teléfonos antiguos y rudimentarios, estilo Nokia, o especialmente diseñados para evitar riesgos de mal o excesivo uso, como los de FocusWave. Haz un "detox" digital. Esto es algo efectivo a la hora de alejarse de las redes sociales y del teléfono. Elimina las apps de redes sociales de tu móvil. Al eliminar apps innecesarias reducimos el interés de estar con el teléfono. Aprende cómo funcionan las redes. Al tener un control sobre las redes sociales esto hace tener consciencia que los niños no deberían usar mucho el móvil, ya que estos al final son los más perjudicados. Si te resulta muy difícil, busca ayuda. Si ninguna de las anteriores soluciones te dan resultados lo mejor sería acudir a un centro de adicciones como Forum Montauy Centro Julia Pascual. Redescubre la vida offline. Da propiedad a las conexiones con la vida real buscando nuevas cosas que hacer con la familia o amigos.

Mecanismos de adicción Un artículo de 2017 señalaba la "norma cultural" entre los adolescentes de estar siempre conectados o pendientes de las redes sociales, destacando que esto refleja la "necesidad de pertenencia" de los jóvenes, lo que perpetúa el síndrome FOMO ("Fear Of Missing Out",temor a perderse algo). Otras motivaciones son la búsqueda de información y la formación de la identidad, así como el voyeurismo y el ciberacoso. Para algunas personas, las redes sociales pueden convertirse en "la actividad más importante a la que se dedican". Esto puede relacionarse con la jerarquía de necesidades de Maslow, en la que las necesidades humanas básicas suelen satisfacerse a través de las redes sociales. Las expectativas de resultados positivos y el autocontrol limitado del uso de las redes sociales pueden convertirse en un uso "adictivo" de las mismas. Es más, el uso problemático de las redes sociales puede aumentar cuando se utilizan para hacer frente al estrés psicológico o a la incapacidad percibida para hacer frente a las exigencias de la vida.