La economía de Rusia es una economía mixta de mercado y de ingreso alto, cuyas características actuales provienen en gran medida de las grandes reformas de la década de 1990, cuando se privatizó la mayor parte de la industria y la agricultura rusas, aunque el Estado mantiene la propiedad en áreas estratégicas de la economía, especialmente en sectores relacionados con defensa y energía. Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional para 2026, es la cuarta economía del mundo en términos de paridad de poder adquisitivo y la novena en términos nominales.
Desde la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022, la economía rusa funciona en buena medida como una economía de guerra. El país está sometido al régimen de sanciones internacionales más amplio jamás aplicado a una gran economía, ha reorientado su comercio exterior hacia Asia y ha financiado un fuerte incremento del gasto militar, que en 2025 alcanzó unos millones de dólares —el 7,5 % del PIB y cerca del 20 % del gasto público—, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Tras contraerse un 1,4 % en 2022, el PIB creció un 4,1 % en 2023 y un 4,9 % en 2024, impulsado por el estímulo presupuestario y militar, para desacelerarse hasta el 1,0 % en 2025 en un contexto de tipos de interés muy elevados —el tipo oficial del Banco de Rusia llegó al 21 % en 2024 y se situaba en el 14 % en julio de 2026— y de inflación persistente.
Diversos gobiernos y analistas advierten de que las estadísticas económicas rusas posteriores a 2022 deben utilizarse con cautela, después de que las autoridades restringieran la publicación de las estadísticas aduaneras y de otras series estadísticas. El Gobierno de Suecia, por ejemplo, sostiene que los indicadores oficiales de inflación y de crecimiento del PIB forman parte del relato propagandístico de las autoridades rusas y no deberían citarse sin advertirlo expresamente.
La transición de una economía socialista planificada a una economía capitalista de mercado trajo consigo una crisis casi ininterrumpida en la década de 1990, con resultados desastrosos para la economía, de los que el país tardó largo tiempo en recuperarse. Entre 2000 y 2012 la situación dio un vuelco y las exportaciones de energía impulsaron un rápido crecimiento del nivel de vida: el ingreso real disponible aumentó un 160 %, lo que en términos nominales en dólares supuso multiplicar por siete los ingresos disponibles en esos doce años. Este crecimiento se ha atribuido a una combinación de los altos precios del petróleo, una política económica y fiscal prudente y el boom de las materias primas de comienzos del . Sin embargo, estas ganancias fueron muy dispares y, aunque el desempleo y la pobreza se redujeron a la mitad, se produjo una gran brecha en la desigualdad social: según un informe de 2013 de Global Financial Integrity, las fugas de capital entre 2002 y 2011 se valoraron en millones de dólares. A partir de 2014, la caída de los precios del petróleo y las primeras sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea tras la anexión de Crimea abrieron un periodo de estancamiento que se prolongó hasta el final de la década.
Como país más grande del mundo, su vasta geografía es determinante para su actividad económica, ya que algunas fuentes señalan que el país posee más del 30 % de los recursos naturales del mundo, estando considerado una superpotencia energética. Rusia depende en gran medida de los ingresos obtenidos de la venta de energía: posee las mayores reservas probadas de gas natural del mundo y es uno de los tres principales productores y exportadores de petróleo. En 2025 los ingresos por petróleo y gas aportaron 8,5 billones de rublos, el 22,8 % de los ingresos del presupuesto federal, frente a alrededor del 30 % en 2024. Otro de sus principales pilares es una grande y sofisticada industria militar, capaz de diseñar, fabricar y exportar equipos militares de alta tecnología, que incluyen aviones de combate, submarinos nucleares, misiles balísticos y un amplio surtido de armas ligeras; es el segundo mayor exportador mundial de armas, después de Estados Unidos.
A nivel nacional, el desarrollo del país ha sido geográficamente desigual, con una concentración de la riqueza en las grandes urbes occidentales, especialmente en Moscú. Posee un considerable volumen de reservas internacionales, una relativa disciplina fiscal, una de las deudas públicas más bajas del mundo —el 17,2 % del PIB en 2025— y un superávit persistente de cuenta corriente. La tasa de pobreza descendió hasta el 6,7 % de la población (9,8 millones de personas) en 2025, según Rosstat, si bien la desigualdad en el reparto de la riqueza aumentó de manera sustancial desde el fin de la era soviética: un informe de Credit Suisse de 2013 concluyó que esta «era tan extrema en comparación con otros países que merecía ser colocada en una categoría aparte». La escasa modernización de las infraestructuras, la corrupción, la salida de trabajadores cualificados desde 2022 y el envejecimiento y descenso de la población son también problemas estructurales de su economía. Historia La reforma económica en los años 1990
Rusia emprende la transición de la era soviética con ventajas y obstáculos. La producción agrícola, estaba totalmente mecanizada—Larousse, p. 3215, volumen XII los datos de producción de 1990 situaban a la URSS como uno de los mayores productores mundiales en casi todos los ámbitos agrícolas y ganaderos. La Unión Soviética era la primera productora mundial de cebada con 70 millones de toneladas, centeno 15 millones, avena 15, lino 0,5 entre semilla y fibra, soja 0,5 y remolacha azucarera con 60 millones. También era el tercer productor mundial en producción de algodón con 2,7 millones de toneladas y en producción de trigo —entre 88 y 110—. Aunque solo con la mitad del tamaño de la antigua economía soviética, la economía rusa incluye un activo formidable. El país posee grandes provisiones de muchos de los recursos naturales líderes mundiales más valorados, sobre todo aquellos requeridos para apoyar una economía moderna industrializada. Además tenía una mano de obra instruida con la maestría sustancial técnica. Es uno de los países más desarrollados en armas ya que su nivel es muy alto. Durante casi 60 años, la economía de la RSFS de Rusia y la del resto de la Unión Soviética eran manejadas sobre la base de planificación central a través del comité Gosplán, según las directrices del Partido Comunista en el control del Estado prácticamente en todos los medio de producción y sobre inversión, producción, y decisiones de consumo. La actividad mostró una tendencia sistemática de dinamismo. La tasa de crecimiento del ingreso nacional alcanzó un crecimiento de 7% al año en el decenio de los sesenta a 5.9% en los setenta,y ubicarse en el 4.7% en el primer lustro de los años ochenta. Este dinámica se manifestó tanto en la industria como en la agricultura. La producción industrial, que crecía anualmente a más de 8% en los años cincuenta hasta los sesenta, aumentó menos de 6% al año en la primera mitad de los ochenta.1965-1985, Goskomstat SSSR, SSSR v zífraj v 1987 g, Finansy i Statístika, Moscú, 1989, p. 15. 1986-1990, FMI, Banco Mundial, OCDE y Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, The Economy of the USSR.
Tras las reformas de Gorbachov el PIB se estancó. El gobierno de Gorbachov, Presidente de la Unión Soviética, falló en dirigir los objetivos fundamentales. En el momento de la disolución de la Unión Soviética, dio paso al gobierno de Borís Yeltsin de la RSFS de Rusia esta crisis también se tradujo por una crisis económica que culminó en 1998, que fue marcada por una enorme devaluación del rublo y un defecto sobre la deuda rusa. Al declinar la productividad, debido a las reformas de mercado una tasa de cambio fija entre el rublo y las divisas extranjeras para evitar la confusión pública y un déficit presupuestario fueron los antecedentes de la debacle. El costo económico de la primera guerra chechena que es estimado en 5.500 millones de dólares fue también una causa de la crisis.La inflación anual de 1997 fue del 84% en Rusia.The Bank of Russia and the 1998 Rouble Crisis by William Tompson. En: Vladimir Tikhomirov (ed.), Anatomy of the 1998 Russian Crisis (Melbourne: CERC, 1999). La economía rusa sufrió una enorme tensión cuando se transformó de una economía planificada a un sistema de libre mercado. Las dificultades de las reformas fiscales apuntadas al desarrollo de créditos de gobierno y una dependencia en el préstamo a corto plazo para financiar el déficit presupuestario condujeron a una serie de crisis financieras en 1998. Precios inferiores para los productos que Rusia exportaba (el petróleo, gas natural y minerales) y una pérdida de confianza de inversores debido a la crisis asiática financiera exacerbó problemas financieros. El resultado fue una disminución rápida en el valor del rublo, la desaparición de inversiones extranjeras, retrasos sobre deudas estatales y privadas, una interrupción de transacciones comerciales por el sistema bancario, y la amenaza de inflación galopante. Cuando se produjo la crisis financiera de 1998 y el desplome del rublo, se hizo claro que los mecanismos de mercado en Rusia eran todavía muy imperfectos. Para finales de 1998, el PIB de Rusia se había reducido en un 5,3% en comparación con 1997, la inflación llegó a un 84%, y las reservas nacionales en oro y divisas disminuyeron en más del 30%}.Entre 1989 y 1998, la producción rusa se desplomó un 45% mientras entraban en vigor las reformas económicas que se pusieron en marcha tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. En 2000, el PIB del país estaba entre un 30% y un 50% de su nivel previo a la estapa soviética.https://www.businessinsider.es/13-datos-alucinantes-economia-rusia-poca-gente-conoce-434075
Programa económico de Yeltsin
Crisis financiera de 1998
Estabilización macroeconómica y recuperación
Invasión rusa de Ucrania y economía de guerra (desde 2022)
Tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Rusia pasó a ser el país con más sanciones internacionales vigentes del mundo. La Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y otros socios inmovilizaron alrededor de millones de dólares en activos del Banco de Rusia, excluyeron a los principales bancos rusos del sistema SWIFT, prohibieron progresivamente las importaciones marítimas de petróleo y de productos refinados e impusieron un tope al precio del crudo ruso. La respuesta de las autoridades rusas combinó controles de capitales, una subida drástica del tipo de interés oficial y un fuerte estímulo presupuestario.
La contracción de 2022 resultó menor de lo previsto inicialmente (−1,4 %) y en 2023 y 2024 la economía creció un 4,1 % y un 4,9 % respectivamente, impulsada por el gasto militar, los contratos de defensa y las transferencias a los combatientes y a sus familias, que sostuvieron la demanda interna en un mercado laboral con un desempleo en mínimos históricos (2,2 % en 2025). Ese crecimiento vino acompañado de un recalentamiento de la economía: la inflación se situó en el 8,4 % en 2024 y en el 8,7 % en 2025, y el Banco de Rusia elevó su tipo oficial hasta el 21 % en octubre de 2024, el nivel más alto en dos décadas, antes de iniciar un ciclo de bajadas que lo situó en el 14 % en julio de 2026.
En 2025 el crecimiento se moderó hasta el 1,0 % y el FMI proyectaba un 1,1 % para 2026. Los ingresos por hidrocarburos del presupuesto federal cayeron un 23,8 % en 2025, hasta 8,5 billones de rublos, mientras que el gasto aumentó un 6,8 % hasta 42,9 billones; el déficit se situó en 5,6 billones de rublos, el 2,6 % del PIB. Según el SIPRI, el gasto militar ruso alcanzó unos millones de dólares en 2025, un 5,9 % más en términos reales que el año anterior, equivalente al 7,5 % del PIB y al 20 % del gasto público, la mayor proporción registrada por el instituto para Rusia.
Comercio exterior