miniaturadeimagen|derecha|alt=Vista exterior del Instituto|Vista exterior del Instituto El Instituto Gulbenkian de Ciência (IGC) es un centro internacional de investigación biológica y biomédica situado en Oeiras, Portugal. En él también se llevan a cabo programas de prácticas para la inserción en el mundo laboral. Fue fundado en el año 1961 por la Calouste Gulbenkian Foundation (FGC). El Instituto está organizado en pequeños grupos de investigación independientes, que trabajan en un ambiente diseñado para alentar la interacción entre los miembros con la mínima estructura jerárquica posible.
El programa científico cubre una amplia gama de ámbitos y sirve para la comunicación entre diferentes disciplinas. Entre ellos se encuentran: célula y biología del desarrollo, biología evolutiva, inmunología e interacción huésped-parásito, botánica, sociobiología, biología computacional y biofísica.
Todos los recursos del Instituto se encuentran a disposición de sus investigadores, y sus servicios y equipamiento también están disponibles para usuarios externos.
El IGC ofrece diversos grados educativos y programas de prácticas. Desde 1993 ofrece innovadores programas de doctorado, enfocados hacia la amplitud intelectual, la creatividad y el pensamiento científico independiente. Además, el Instituto posee una fuerte tradición en la promoción de la ciencia en la sociedad a través de programas dedicados de amplio alcance.
Alrededor de 400 personas, incluyendo 300 investigadores (alumnos, investigadores postdoctorales, técnicos y dirigentes de grupo), de 41 países diferentes, trabajan en el IGC. Desde 1998, 88 grupos de investigación se han establecido en el instituto. De estos, 44 han ido a otras instituciones, principalmente a otros centros de investigación y otras universidades de Portugal.
En 1998, bajo la dirección de António Coutinho, el IGC fue reestructurado hacia la actual configuración y modo de trabajar. Jonathan Howard sucedió a Coutinho como director del IGC de octubre de 2012 hasta enero de 2018. Desde el 1 de febrero de 2018, Mónica Bettencourt-Dias es la directora del Instituto Gulbenkian de Ciência.
Historia La creación del IGC se inició en 1961, cuando el consejo de administración de la Calouste Gulbenkian Foundation decidió fundar su propio centro de investigación para fomentar la investigación multidisciplinaria, la independencia de las universidades y la ausencia de restricciones o intereses a priori. La composición inicial del IGC incluía un Centro de Cálculo Científico (1962-1985), un Centro de Biología (1962), un Centro de Innovación Pedagógica (1962-1980), un Centro de Economía Agrícola (1958-1986) y un Centro de Economía y Finanzas. Se proyectó la construcción de un edificio junto al Palacio del Marqués de Pombal, en Oeiras, para crear un nuevo campus provisto con laboratorios, una biblioteca, comedores y un lugar para albergar animales. El Centro de Biología fue inaugurado en 1967 en el nuevo campus de Oeiras y contó con cuatro grupos de investigación –Biología Celular, Farmacología, Microbiología y Fisiología– y una veintena de investigadores. Desde 1966 hasta 1969 fallecieron cuatro dirigentes del IGC: Delfim Santos (Innovación Pedagógica), António Gião (Cálculo Científico), Flávio Resende (Biología) y Luís Quartin Graça (Economía Agrícola).
En 1968, Luís Archer, sacerdote jesuita y biólogo, considerado como el padre de la genética molecular en Portugal, regresó al país para establecer el Laboratorio de Genética Molecular en el IGC, dentro del Departamento de Biología Celular. Al año siguiente, en 1969, se crearon los Estudos Avançados de Oeiras, para ofrecer talleres, escuelas de verano y seminarios internacionales a los científicos.
En el año 1984, el Consejo de Administración de la Calouste Gulbenkian Foundation decidió que el IGC sería un centro dedicado exclusivamente a la investigación y la formación de postgrado en Biología.
En el año 1989 se crearon el Instituto de Tecnología Química y Biológica y el Instituto de Biología Experimental y Tecnológica y se alojaron en el campus del IGC. Más adelante formaría el campus de Oeiras junto al IGC.
António Coutinho, inmunólogo y jefe de la Unidad de Inmunología del Instituto Pasteur, fue nombrado director de Estudios Avanzados de Oeiras en el año 1991. Coutinho inició en 1993 el Programa de Doctorado en Biología y Medicina de Gulbenkian (PGDBM), un programa pionero en Portugal y uno de los primeros de este tipo en todo el mundo. En el año 1998, Coutinho fue nombrado director del IGC y, bajo su dirección, comenzó una nueva fase del centro como "institución anfitriona", con la misión de identificar y educar nuevos líderes de investigación, proporcionar acceso a instalaciones y ofrecer autonomía intelectual y financiera para desarrollar proyectos de investigación.
El Programa de Neurociencia de Champalimaud se estableció en el IGC en el año 2006. Los grupos de investigación de la recién creada Fundación Champalimaud se alojaron en el IGC, para llevar a cabo investigaciones en neurociencia de sistemas, hasta el año 2011, momento en el que se trasladaron al nuevo edificio de la Fundación Champalimaud, en Lisboa.
En el año 2008, el Instituto Gulbenkian de Ciência participó por primera vez en el festival de música NOS Alive, de la mano de "Everything is New", para apoyar a jóvenes investigadores.
En los años 2010 y 2011, el IGC fue considerado como uno de los "10 mejores lugares para postdoctorados" fuera de Estados Unidos por la revista The Scientist.
Jonathan Howard, inmunólogo y profesor de Genética en la Universidad de Colonia, fue nombrado director del IGC en el año 2012, sucediendo así a Coutinho. Desde febrero del año 2018, Mónica Bettencourt-Dias, bioquímica y bióloga celular portuguesa, es la directora del Instituto.
Investigación
Logros principales - Un estudio publicado en la revista Nature Cell Biology en el año 2018, coordinado por Mónica Bettencourt-Dias, ayudó a comprender las enfermedades que involucran a las antenas celulares, conocidas como ciliopatías. Los investigadores descubrieron que, aunque las células usan los mismos materiales de construcción para sus antenas, los usan en diferentes proporciones y momentos, creando así funciones estructuralmente diferentes. Eso explica cómo sus mutaciones, que ocurren en enfermedades genéticas relacionadas con los cilios (como por ejemplo, enfermedades asociadas a la infertilidad, la pérdida de visión o la obesidad), suelen afectar solo a algunas antenas y no a todas, así como solo algunos pacientes muestran todos los síntomas mientras que otros pueden tener solo un tipo de defecto.
- El equipo de investigación dirigido por Joana Gonçalves-Sá y Luís Rocha demostró que existe un estado de ánimo específico asociado a las celebraciones religiosas, un "estádo de ánimo amoroso" que puede tener influencia en el comportamiento reproductivo humano. Utilizando datos de Twitter y Google Trends de todo el mundo, descubrieron que también la cultura (y no solo la biología) explica los ciclos reproductivos humanos. El estudio fue publicado en diciembre del año 2018 en la revista Scientific Reports.
- Ana Domingos publicó, junto a su grupo dedicado a las causas biológicas que subyacen a la obesidad, un estudio innovador en la revista Nature Medicine, en octubre de 2017. Descubrieron una población imprevista de células inmunes (macrófagos) asociadas a neurónas simpáticas en el tejido adiposo. Estos macrófagos especializados se encuentran en contacto directo con las neuronas y afectan a la activación neuronal crítica para la reducción de masa grasa.
- Durante muchos años los biólogos se habían preguntado por qué las plantas poseen tantos genes que codifican proteínas que son conocidas por ser esenciales para el sistema nervioso de los animales, conocidas como receptores de glutamato. El equipo de Jose Feijó descubrió una nueva función de estas proteínas y demostró que el esperma del musgo las utiliza para navegar a través de los órganos femeninos y asegurar su descendencia. El estudio fue publicado en la revista Nature en julio del año 2017.
- Utilizando diferentes modelos experimentales de sepsis en ratones, un grupo de investigación liderado por Miguel Soares descubrió un mecanismo insospechado que protege frente a la sepsis. El estudio, que proporciona nuevas vías para la terapia contra la sepsis, fue publicado en la revista Cell en junio del 2017.
- Moisés Mallo y su grupo de investigación descubrieron el factor clave que regula el desarrollo del tronco de los vertebrados y explica por qué las serpientes tienen un cuerpo tan diferente. Estos descubrimientos, que ayudan a comprender el tronco excepcionalmente largo de las serpientes y abren nuevas vías para el estudio de la regeneración de la médula espinal, fueron publicados en agosto del año 2016 en la revista Developmental Cell.
- Un equipo de investigación liderado por Mónica Bettencourt-Dias ayudó a comprender el mecanismo por el cual lo ovocitos, los gametos femeninos, pierden centríolos, así como la importancia de esto para la fertilidad femenina. Los resultados mostraron que los centríolos poseen normalmente un recubrimiento que los protege que se pierde en el interior del ovocito, eliminando así los centríolos. También mostraron que si los centríolos no se eliminan se produce infertilidad en las mujeres. El estudio fue publicado en mayo de 2016 en la revista Science.
- Un equipo de investigación liderado por Miguel Godinha Ferreira descubrió que ciertos órganos, como el intestino, envejecen antes que otros tejidos debido a que sus células tienen un "cronómetro" con un ritmo más acelerado. Los resultados, publicados en la revista PLoS Genetics en enero de 2016, también mostraron que la monitorización del ritmo de estos "cronómetros" puede ser un buen indicador del envejecimiento de todo el organismo, dado que la aparición de lesiones locales relacionadas con la edad anticipa la aparición de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer.
- La investigación liderada por Raquel Oliveira ha mostrado cómo las células son prácticamente ciegas a los defectos de cohesión de los cromosomas. Los resultados demostraron cómo estos defectos, a menudo asociados con el desarrollo del cáncer, enfermedades congénitas e infertilidad, evitan la vigilancia estricta de los mecanismos de control que aseguran una correcta segregación del genoma. Fueron publicados en la revista Cell Reports en octubre de 2015.
- Ana Domingos y su grupo de investigación han mostrado que el tejido graso se encuentra inervado y que la estimulación directa de las neuronas en la grasa es suficiente para inducir su descomposición. Los resultados, publicados en septiembre de 2015 en la revista Cell, preparan el terreno para la aparición de nuevas terapias contra la obesidad.
- Los estudios de Luis Teixeira y su grupo de investigación acerca de la bacteria Wolbachia revelaron que un simple cambio genómico puede convertir una bacteria beneficiosa en una bacteria patógena, al aumentar la densidad bacteriana dentro del huésped. La Wolbachia es una bacteria comúnmente presente en las especies de insectos que pueden proteger a sus huéspedes contra los virus, incluido el virus del dengue. Este estudio, publicado en la revista PLoS Biology en febrero de 2015, es el primero en vincular los genes y sus funciones en la bacteria Wolbachia, así como en proporcionar un punto de partida en la comprensión de la simbiosis entre los insectos y la Wolbachia.
- Miguel Soares y su equipo de investigación descubrieron que los componentes bacterianos específicos que componen la microbiota del intestino humano pueden desencadenar un mecanismo natural de defensa que es altamente protector frente a la transmisión de la malaria. Los resultados se publicaron en diciembre de 2014 en la revista Cell.