Desde la década de 1970 el narcotráfico en Colombia ha influido en el fútbol profesional colombiano, a través de las inversiones, en todos los niveles del balompié, de los narcotraficantes colombianos con sus oscuras y abultadas fortunas.
El impacto del narcotráfico incluso ha paralizado parcialmente al fútbol colombiano: en 1989 el asesinato de un árbitro por parte de los narcos suspendió completamente el torneo de liga profesional en el país, dejando desierto el título de campeón por primera vez en su historia futbolística. A este asesinato se sumaron hechos como el secuestro por 20 horas el 2 de noviembre de 1988 del árbitro Armando Pérez Hoyos, quien fue amenazado de muerte por un grupo de hombres que se hicieron llamar "representantes de seis clubes profesionales: Atlético Nacional, Júnior, Quindío, Cúcuta Deportivo, Deportivo Pereira y Millonarios".
Infiltración de la mafia Según el sociólogo David Quitian, el negocio del fútbol desde sus inicios se prestaba para evadir impuestos, además de que el Estado colombiano le perdonaba deudas a los equipos por el canon de arrendamiento de los estadios públicos, y la poca regulación a las normas laborales. Otro aspecto en el que los narcos participaban activamente en relación con el fútbol era el negocio de las apuestas y el arreglo de partidos anticipadamente para sacar aún más provecho económico.
Los equipos se volvieron empresas, con acciones, en las que los narcos competían con grandes empresarios como Carlos Ardila Lulle por control e influencia.
Los narcos realizaron inversiones en los equipos mediante testaferros, patrocinaban jugadores, compraban y "arreglaban" partidos y campeonatos, amenazaban o asesinaban jugadores, árbitros o funcionarios. A su vez, los narcos utilizaban a los equipos de fútbol y el traspaso de jugadores para lavar activos. Fue así como la narcocultura logró penetrar el deporte más popular en Colombia. Algunos jugadores también decidieron participar en el tráfico de drogas tentados por el dinero fácil.
Los clubes de fútbol más grandes o históricos del país América de Cali, Millonarios Fútbol Club, Atlético Nacional, Independiente Santa Fe fueron infiltrados por la mafia o su corrupción.
Unión Magdalena En la década de 1970, el equipo de la ciudad de Santa Marta, el Unión Magdalena, era propiedad de los hermanos y acaudalados empresarios Raúl, Pedro y Eduardo Dávila Armenta, reconocidos traficantes de marihuana en la época de la Bonanza Marimbera. Los hermanos frecuentaban los mismos círculos sociales que José Rafael Abello Silva, alias "Mono Abello", quien luego entraría a formar parte del cartel de Medellín.
Como dueño del Unión Magdalena, Dávila le dio oportunidad a numerosos deportistas locales como Radamel García King -padre del también futbolista Radamel Falcao García- y quien militó en el Unión entre 1984 y 1986.
Tal vez el más notable fue Carlos "El Pibe" Valderrama, quien se inició en las bases del equipo samario en 1981-1984, y luego llegó a ser capitán de la Selección Colombia y jugador internacional, destacado a nivel continental.
Por otra parte, Eduardo Dávila, propietario actual del club, ha sido sindicado y condenado por narcotráfico, además de ser sindicado de varios asesinatos, incluido el de su esposa Carmen Vergara Díaz, delito por el que fue condenado a 34 años de prisión, condena que cumple bajo arresto domiciliario en su mansión.
Las denuncias contra los narcos en 1983 thumb|El ministro de justicia de Colombia (1983-1984), Rodrigo Lara Bonilla, denunció el contubernio de narcos en el fútbol colombiano. El ministro fue asesinado por el cartel de Medellín. En 1983, el entonces ministro de justicia de Colombia, Rodrigo Lara Bonilla, denunció públicamente la infiltración del narcotráfico en los equipos de fútbol profesional colombiano Atlético Nacional, Millonarios, Santa Fe, Deportivo Independiente Medellín, América de Cali y Deportivo Pereira. El gobierno extendió la lista con los clubes Deportes Tolima, Quindío y Unión Magdalena. En su momento, el presidente de la Dimayor, Jorge Correa Pastrana, manifestó que no contaba con pruebas sobre lo dicho por el ministro.
El cartel de Medellín tuvo notoria influencia en los equipos de Antioquia: Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín; Rodríguez Gacha mantuvo influencia en Millonarios. Mientras que el cartel de Cali hizo lo propio con el América de Cali y lo intentó con el Deportivo Cali.
Los narcos también influenciaron en la Selección de fútbol de Colombia, tanto en jugadores, técnicos, funcionarios deportivos, accionistas, y partidos de todo tipo de certámenes.
Tras la denuncia del ministro Lara Bonilla, a finales de 1983, el gobierno del presidente colombiano Belisario Betancur instó al Congreso de la República a que expulsara a Pablo Escobar de su curul en el recinto. El Presidente ordenó a la Superintendencia de Sociedades exigir los libros de contabilidad de los clubes de fútbol para investigar posibles fraudes y lavado de activos.
En el caso de Rodríguez Gacha sus registros de accionista en Millonarios son cambiadas por acciones a nombre de testaferros y familiares.
América de Cali
El club América de Cali es tal vez el equipo que más fue usado por las mafia para el lavado de activos del narcotráfico. Estuvo bajo el yugo del cartel de Cali con los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, aunque el poder del cartel se extendió a otros equipos como Independiente Santa Fe.
El expresidente del América de Cali a finales de la década de 1970, Ricardo León Ocampo fue capturado en 1999 por nexos con los hermanos Rodríguez Orejuela.
El expresidente del América de Cali entre 1987 y 1992, Juan José Bellini fue capturado el 14 de septiembre de 1995 cuando era el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol por sus nexos directos y lavado de activos en favor de los jefes del cartel de Cali. Bellini recibió dos cheques por COP$100 millones de pesos por parte de los hermanos Rodríguez Orejuela.
En junio de 2009, Fernando Rodríguez Mondragón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela, declaró a un diario mexicano que el narcotráfico estuvo presente en Millonarios mediante Gonzalo Rodríguez Gacha y en el Atlético Nacional con el también extinto narcotraficante Pablo Escobar, y que las prácticas sucias en el fútbol colombiano continúan en la actualidad. La recopilación de estas declaraciones por el portal de la Revista Semana fue inexacta. Allí se publicó que Rodríguez Mondragón había afirmado a El Universal que América de Cali superó 2-1 al América de México y que João Havelange fue presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, cuando en la entrevista inicial él dice "Sé que en el partido América de México-América de Cali se invitaron a estos árbitros a un restaurante y se les atendió, se les dio todo el trago que quisieron y quedaron muy contentos", en alusión a que el Modus operandi del Cartel era darle regalos a los árbitros para que así beneficiaran al América, y que Havelange fue presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol y fuerte contradictor del América.
Rodríguez Mondragón ha causado polémica varias veces con sus afirmaciones (llegó a publicar una recopilación de estas en su propia obra, El hijo del ajedrecista), en las que mencionaba situaciones varias en donde se vieron involucrados su padre y su tío; como lo son un soborno que fue entregado a la selección peruana en el mundial de Argentina 1978, y un pago de 300.000 dólares, entregados a Álex Gorayeb, para cancelársele a Carlos Salvador Bilardo como anticipo de su contrato como seleccionador nacional de Colombia. De igual manera, afirmó al portal Terra que su familia intentó sobornar al árbitro de la final de la Copa Libertadores 1999, para que favoreciera al América; pero que el presidente de la FIFA, João Havelange, se lo impidió. Declaración inexacta, debido a que esa final la jugó el Deportivo Cali, y en ese momento Havelange ya no dirigía los rumbos de la FIFA. Hasta la fecha, ningún proceso legal se ha iniciado con base en las afirmaciones del hijo del excapo. Su familia niega y desmiente lo escrito en su libro.
Millonarios thumb|El narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, segundo en importancia en el cartel de Medellín, fue propietario del equipo bogotano Millonarios.
El entonces denominado Club Deportivo Los Millonarios de Bogotá fue inicialmente de propiedad del narcotraficante Hermes Tamayo, y luego pasó a manos del narcotraficante y socio de Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, alias "El mexicano".
El vicepresidente y miembro de la Junta Directiva de Millonarios de 1981 a 1992 fue Guillermo Gómez Melgarejo, además de Germán Gómez y Edmer Tamayo Marín, quienes le sirvieron como testaferros al narcotraficante Rodríguez Gacha. Gómez Melgarejo fue asesinado en un restaurante al norte de Bogotá en 1992.
En las temporadas 1987 y 1988, Millonarios salió campeón de Colombia y posteriormente perdió contra Atlético Nacional en las polémicas semifinales de la Copa Libertadores 1989 (torneo que a la postre ganó el equipo 'Verdolaga'). En la década de 1990 el equipo sufre duras crisis económicas durante el periodo de Francisco Feoli (1990-1995) y con la promulgación de una nueva ley, sufre en 1997, una demanda por extinción de dominio de las acciones de los herederos de Rodríguez Gacha, algo que se concretaría en 1999 al pasar el 27.9% de las acciones del club a la DNE (Dirección Nacional de Estupefacientes), por lo cual el equipo quedó saneado de los vínculos con el narcotráfico. Sin embargo, debido a sus altas deudas el Club Deportivo Los Millonarios fue liquidado en 2011 y con él se vendió el lote Fontanar (sede de entrenamientos del club).
En el 2012, el presidente de Millonarios Fútbol Club, Felipe Gaitán, reconoció la influencia del narcotráfico en Millonarios durante la tenencia por parte de narcotraficantes por lo que la institución deportiva estaba analizando devolver los títulos de campeón del fútbol colombiano, obtenidos en los campeonatos de 1987 y 1988, debido a la influencia criminal, antiética, negativa y antideportiva del narco Rodríguez Gacha. La idea de devolver los títulos fue rechazada por algunos miembros del club y descartada por el propio Gaitán.
Atlético Nacional A principios de la década de 1980, el presidente del Atlético Nacional Hernán Botero empezó maniobras para lavar los activos de narcotraficantes en el equipo. Octavio Piedrahíta, dueño también del Deportivo Pereira, y Pablo Correa Arroyave le compraron las acciones en el Atlético Nacional al narcotraficante Héctor Mesa Gómez, también del cartel de Medellín.
El 5 de enero de 1985, el presidente del Atlético Nacional Hernán Botero se convirtió en el primer colombiano extraditado a los Estados Unidos tras la aprobación del tratado de extradición bajo cargo de lavado de activos del narcotráfico. La División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, ordenó suspender la fecha profesional del 15 de noviembre de 1984 como protesta por la extradición del dirigente futbolístico.
Otros publicitados episodios han sido:
El árbitro del juego de vuelta de la semifinal de la Copa Libertadores 1989 en Medellín, ante Danubio, Carlos Espósito, afirmó que se vio obligado a dirigir ese partido bajo amenaza y que estuvieron a punto de perder su vida él y sus asistentes.
También, en la Copa Libertadores 1990, el árbitro uruguayo Juan Daniel Cardelino denunció presiones antes del partido entre Atlético Nacional y Vasco da Gama de Brasil, causando que Atlético Nacional fuera sancionado con no poder jugar las ediciones de 1990 y 1991 de la Supercopa Sudamericana y la suspensión de Colombia ante la CONMEBOL para cualquier partido internacional hasta 1992.
Envigado F. C. El Envigado Fútbol Club salió de la Lista Clinton, después de tres años en el desacreditado documento, mientras que América de Cali se mantuvo 16 años en la ‘lista negra’, hasta su exclusión en 2013.