Lorenzo de los Ángeles Salazar Alvarado (San José, 17 de agosto de 1813 – ibidem, 10 de septiembre de 1871) fue un militar costarricense, destacado por su participación en la Campaña Nacional de 1856-1857. Fue una figura central en la política nacional de mediados del siglo XIX, ejerciendo, junto al general Máximo Blanco, una influencia determinante en la dirección del Estado tras el golpe militar de 1859 que derrocó al presidente Juan Rafael Mora Porras. Biografía

Primeros años y familia Lorenzo de los Ángeles Salazar Alvarado nació el 17 de agosto de 1813 en San José, cuando Costa Rica aún era una provincia bajo el dominio español. Fueron sus padres Benito Salazar Alpízar y María Alvarado Lis. Contrajo matrimonio con Braulia Chacón Ulloa, con quien procreó a sus hijos: Manuel Antonio Rafael, María Magdalena de Jesús, Filadelfo, Liboria Práxedes, Francisco y Carlos. Asimismo, antes de su matrimonio tuvo un hijo primogénito llamado Benito Salazar Muñoz, al cual reconoció legalmente.

Carrera militar Inició su carrera de armas a temprana edad, participando en 1835 en la Guerra de la Liga. Años más tarde, en 1842, tuvo participación en una intentona carrillista en contra del entonces gobierno Francisco Morazán en Costa Rica.

El general Salazar alcanzó especial notoriedad durante la Campaña Nacional de 1856-1857 contra los filibusteros de William Walker. Su destacada acción táctica durante la Batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856, fue fundamental para el triunfo centroamericano, al lograr evitar que el alto mando costarricense cayera en manos del enemigo.

Tras la guerra, su influencia política y castrense se consolidó de manera absoluta. El 14 de agosto de 1859, Salazar, junto con el mayor Máximo Blanco, ejecutó un golpe de Estado contra el presidente Juan Rafael Mora Porras. En la madrugada, el militar Sotero Rodríguez irrumpió en la residencia presidencial bajo engaños y, tras arrestar al mandatario, lo trasladó al Cuartel de Artillería, donde Salazar amenazó a Mora con un puñal. Tras la captura, los golpistas obligaron a Mora a exiliarse en Puntarenas y posteriormente lo embarcaron hacia El Salvador, desconociendo el orden constitucional y designando a José María Montealegre como presidente provisorio. Tras la caída de Mora, se sucedieron los años casi sin conspiraciones de importancia hasta noviembre de 1868, ya que ninguna facción civil o caudillo lograba hacer frente a la autoridad de ambos militares.

Sin embargo, el panorama cambió tras el golpe de Estado que elevó a la presidencia a Jesús Jiménez Zamora en 1868. El nuevo mandatario nombró como ministro de Guerra al doctor Eusebio Figueroa, un funcionario de carácter férreo e indomable energía. Comprendiendo que el gobierno civil estaba a merced del astuto binomio militar, Figueroa decidió limitar tajantemente su poder. El 10 de diciembre de 1868, dispuso que todas las tropas y cuarteles quedaran adscritos directamente a su ministerio, lo que despojaba a Salazar de sus funciones históricas como comandante general. Aunque Salazar presentó su renuncia inmediata, esta no le fue aceptada, siendo ratificado únicamente al mando del Cuartel de Artillería.

El general no quedó conforme y, como afirma la tradición historiográfica, intentó organizar una rebelión en febrero de 1869, apoyado por la plana mayor del Cuartel de Artillería que le era incondicional. Enterado de los propósitos sediciosos, el ministro Figueroa mandó a llamarlo a su despacho el 5 de febrero. Ante la presunta negativa de Salazar a deponer su actitud, Figueroa sacó su revólver y lo amenazó, obligándolo a firmar una renuncia que ya tenía preparada:El infrascrito, general de División del Ejército de la República, viene ante V. E. a manifestar: que no conviniéndole continuar por más tiempo en el servicio activo de las armas, renuncia del cargo de comandante del Cuartel de Artillería; y espera de V. E. que le sea admitida esta renuncia. San José, febrero 5 de 1869. (f) Lorenzo Salazar.Figueroa anotó al pie: "Admítese la presente renuncia", enviándola de inmediato al diario oficial para su publicación. Al mismo tiempo y para desarticular cualquier respaldo armado, el ministro exigió la dimisión de todos los oficiales adictos a Salazar, quienes suscribieron el siguiente documento colectivo:Los infrascritos, con la mayor consideración, nos presentamos a V. E. haciendo renuncia de los destinos que desempeñamos como individuos del ejército en el Cuartel de Artillería de esta plaza. Por lo tanto suplicamos se nos admita dicha renuncia y se nos conceda el retiro del servicio activo de las armas. San José, 5 de febrero de 1869. J. M. Mora, J. M. Valenzuela, J. Vicente Chacón, Benito Salazar, Sotero Rodríguez, Simón Castro, Francisco Montero, Salvador Céspedes.Con la admisión y publicación en el acto de ambas renuncias, cayó definitivamente el general Lorenzo Salazar y su grupo, sin que mediara ni una sola palabra de reconocimiento por sus pasados servicios a la nación. Con este hecho comenzaba a derribarse el círculo militar que había regido a Costa Rica durante toda la década anterior.

Fallecimiento Tras su destitución forzosa y retiro definitivo del servicio activo de las armas, Lorenzo Salazar Alvarado se alejó por completo de la actividad política y militar del Estado. Falleció un par de años más tarde, el 10 de septiembre de 1871 en San José, víctima de disentería.

Referencias

Bibliografía

Categoría:Militares de Costa Rica Categoría:Personalidades de la Campaña Nacional de 1856-1857