Iamdudum (en español, "Inmediatamente") es una encíclica de Pío X, fechada el 24 de mayo de 1911, en la que trata de la situación de la Iglesia en Portugal y denuncia la ley de separación entre la Iglesia y el Estado aprobada por esa República. Aunque la encíclica apareció en el Acta Apostolicae Sedis como dirigida a todos los obispos por su contenido está especialmente destinada a la jerarquía portuguesa.

Contexto

El 5 de octubre de 1910 la monarquía portuguesa fue derrocada y se proclamó la Primera República. El Gobierno provisional quedó presidido por Teófilo Braga, siendo ministro de Justicia y Cultos Alfonso Costa, principal impulsor de la medidas contra la Iglesia que la república comenzó a adoptar desde el primer momento.Biografía de Alfonso Augusto da Costa en Fundação Mario Soares

El 8 de octubre se restauraba la legislación del Marqués de Pombal que en 1759 expulsó a los jesuitas de Portugal;Manuel Braga da Cruz, p. 243, en www.iscsp.utl.pt. «Governo Provisório». Archivado desde el original el 6 de marzo de 2011. Consultado el 8 de enero de 2020. el 18 se prohíbe el juramento religioso en los actos civiles; el 21 se suspende el ejercicio del obispo de Beja; el 23 se suprime le Facultad de Teología;Rui Ramos, p. 458, en www.iscsp.utl.pt. «Governo Provisório». Archivado desde el original el 6 de marzo de 2011. Consultado el 8 de enero de 2020. el 31 de diciembre se prohíbe el uso de hábito talar a los sacerdotes.Decreto sobre as associações religiosas, de 31 de diciembre Finalmente el 20 de abril de 1911, el Gobierno Provisional dicta mediante un decreto la Lei da Separaçao do Estado das Igrejas (ley de separación del Estado y las Iglesias). En ese momento aún no se habían celebrado las elecciones para la Asamblea Constituyente que tuvieron lugar el 28 de mayo de 1911. La nueva Constitución fue aprobada el 24 de agosto de 1911.

ContenidoEl texto original de la encíclica no numera sus párrafos. En los textos de la encíclica que se incluyen se indican las páginas del AAS de la que se toman. Comienza el papa la encíclica llamando la atención sobre el poco tiempo que ha transcurrido desde la instauración de la república portuguesa y la adopción de medidas contra la Iglesia.

Continúa el papa con una sucinta relación de esas primeras medidas: disolución de comunidades de religiosos que son expulsados del país, secularización de las costumbres civiles, eliminación de las fiestas religiosas, , aprobación de la ley del divorcio, excluida la enseñanza religiosa de las escuelas, y arrojados de su sede los obispos de Oporto y Beja.Encíclica Iamdudum, §1.

Tras señalar la absurda pretensión de la ley que trata de excluir de la vida pública el culto divino, la encíclica llama la atención sobre el hecho de que, habiendo roto,

Enumera en primer lugar la encíclica, cómo procura la ley esa miseria material: primero se le despoja de los bienes muebles e inmuebles adquiridos legalmente, encomienda la administración de esos bienes -en nombre de la república- a ciertas juntas de ciudadanos; prohíbe que los sacerdotes pidan estipendios por el ejercicio de su ministerio; de los donativos que se realicen para el culto, la tercera parte debe invertirse en la beneficencia civil; los nuevos edificios que se construyan o que se destinen para uso sagrado, al cabo de ciertos años pasarán al dominio público.Encíclica Iamdudum, §3. Catedrales, iglesias y capillas pasan a dominio público (art. 62); administración del culto por corporaciones cuya actividad se regula en la ley (arts. 17-28); dedicación a la beneficencia del 33% de los donativos (art. 32); los nuevos edificios de culto pasarán a dominio público a los 99 años (art. 30).

Pero, enseguida el papa pasa a denunciar lo que se refiere a la potestad sagrada de la Iglesia. Prohíbe que los clérigos intervengan de ningún modo en la dirección del culto religioso, pues esta corresponde a las juntas de laicos instituidas por las autoridades de la república y según las normas de la ley civil.

La ley trata también de regular la enseñanza y la formación de los jóvenes que se preparan para el sacerdocio; pues lo seminaristas han de realizar los estudios de letras y ciencias que preceden a la teología en los liceos públicos; pero, incluso en los seminarios, la república se atribuye el derecho de designar los maestros y aprobar los libros y dirigir los estudios sagrados.Encíclica Iamdudum, §5. La verificación por el gobierno del modo en que se da la enseñanza queda regulado en el art. 187 de la Ley Algunas disposiciones de la ley parecen hechas a propósito para corromper al clero, pues asigna pensiones del erario público a los sacerdotes que fuesen suspendidos en su ministerio por sus Prelados, y premia con singulares gracias a los que atenten contraer matrimonio.Encíclica Iamdudum. 5. La ley concede pensión a los sacerdotes que hayan sido suspendidos por su Superior (art. 117), y al regular las pensiones tras la muerte del clérigo prevé pensión para su mujer e hijos si los tuviese (art. 152).

La ley dedica especial atención a menoscabar la autoridad pontificia pues establece como ilícito divulgar las prescripciones del romano pontífice, sin permiso la autoridad pública. Ni ejercer el ministerio sagrado a los sacerdotes que hayan obtenido grados académicos en ateneos pontificios, y esto aunque previamente hayan realizado en Portugal los cursos de teología.Encíclica Iamdudum, p5. El art. 181 prohíbe ejercer el ministerio a los doctorados en universidades pontificias, el art. 177 hacer públicas disposiciones de la Curia Romana sin permiso de la autoridad pública. Ante todos estos hechos, la encíclica contiene la siguiente solemne declaración.

El papa muestra su preocupación y tristeza por la guerra contra la religión que se ha declarado públicamente en Portugal; y por los males que afligen a una nación que tanto ama en lo íntimo de su corazón. Consciente de que la pretendida separación de la Iglesia y el Estado lo que busca es la separación de la iglesia portuguesa del vicario de Cristo.Encíclica Iamdudum, §8. Dirigiéndose ya en concreto a la iglesia en Portugal, el papa expresa su confianza en el valor mostrado por los obispos,Los obispos publicaron el 22 de febrero de 1911 una pastoral colectiva, leída en las misas del domingo 26, sin autorización previa del gobierno. En ella se señalaba el carácter no solo acatólico, sino anticatólico, de las reformas emprendidas por la república. El texto había sido redactado por el obispo de Évora y fechado el 14 de diciembre, aunque no se había dado a conocer hasta entonces. Cfr. P. Miguel de Oliveira, Historia Eclesiástica de Portugal, Lisboa, União Gráfica, 1968, 4ª ed., pp. 355-356. Joaquim Maria Lourenço, p. 120; Jesús Pabón, A Revolução Portuguesa, p. 144. el ardor del clero y la unidad que están mostrando en la defensa de la Iglesia.Concluye la impartiendo en prenda de los divinos dones a los Obispos, al clero y al pueblo la Bendición Apostólica.

Véase también

Pío X Encíclicas de Pío X sobre la Ley francesa, de 9 de diciembre de 1905, de separación de la Iglesia y el Estado Vehementer Nos Gravissimo officii munere Une fois encore Separación entre la Iglesia y el Estado en la Primera República Portuguesa 15px|link=Wikimedia Commons dispone de un PDF con la Lei da Separação do Estato das Igrejas, tal como fue publicada en el Diario do Governo, del 21 de abril de 1911

Notas y referencias

Categoría:Encíclicas de Pío X Categoría:Historia de la Iglesia católica en Portugal Categoría:Iglesia católica en 1911 Categoría:Primera República Portuguesa