thumb|300px|Britania en 500 d. C., después de la victoria del Rey Arturo (probablemente el romano-britano Ambrosio Aureliano) sobre los bárbaros anglosajones en la batalla del Monte Badon. La Britania posromana se desarrolló durante los siglos y de la historia de Britania, denominándose este periodo como la «Edad Oscura» porque es ciertamente muy poco lo que se sabe de él. Su carácter oscuro es sin embargo verdaderamente crucial en la formación de las naciones británicas, porque es el momento en el que se suceden en pocos años dos hechos radicales: el abandono paulatino de la isla por el decadente Imperio romano de Occidente y la posterior invasión de los anglos, jutos y sajones. El período concluye con una supremacía absoluta de lo anglosajón, un retroceso imparable de lo celta y una desaparición de lo latino. La escasez de fuentes históricas ha servido de acicate para dejar volar la imaginación para estos siglos, escenario temporal del ciclo artúrico.
Fuentes Material escrito Se conserva muy poco material escrito de este período. Sólo hay cuatro fuentes britanas coetáneas: la Confessio de San Patricio; De Excidio Britanniae (Sobre la ruina de Britania) de Gildas; el poema «Y Gododdin» contenido en el Libro de Aneirin del bardo Aneirin (mal llamado Aneurin) y los Gwarchanau (versos cortos) incompletos de Taliesin, otro bardo galés; del que algunos versos se le han atribuido a Myrddyn (después llamado Merlín). La confesión de San Patricio revela aspectos de la Britania que él conoció durante su cautiverio. Es particularmente útil el hincapié que hace en el estado del cristianismo en aquel momento. La obra de Gildas está escrita en un estilo jeremíaco y polémico, con la intención de precaver a los gobernantes de las maldades del pecado, demostrando a través de ejemplos históricos y bíblicos como los malos gobernantes son siempre castigados por Dios, en el caso de Britania a través de la destructiva ira de los invasores sajones. El componente histórico de la Excidio es breve y el material que contiene aparece claramente seleccionado en función de los intereses del autor. No se ofrecen fechas absolutas y algunos de los detalles, como los relativos a los muros de Adriano y Antonino son claramente erróneos. No obstante, Gildas nos refleja cómo percibían su inmediato pasado los monjes que vivían y estudiaban en los reinos anglosajones que resultaron de este oscuro proceso histórico. El Gododin de Aneirin es un poema que relata la batalla de Catraeth (hoy Catterick, Yorkshire) a principios del , del que Aneirin es testigo principal (de hecho es tomado prisionero por los sajones al término de la batalla). El texto relata la derrota galesa y la pérdida del reino britano de Gododdin; está escrito en verso y por su naturaleza épica hay que leerlo con cuidado. Este texto tiene la particularidad de mencionar a muchos personajes que serán parte del ciclo artúrico: Arturo es mencionado como un poderoso guerrero fallecido hace un tiempo, Urien es uno de los señores que va a combatir contra los sajones, y Myrddyn (Merlín) es un gran vate ya fallecido. Taleisin (del que ciertos autores plantean que no sería otro que Myrddyn bajo otro nombre) también es poeta y los versos fragmentarios que nos llegan son de diverso carácter.
Las fuentes continentales, más abundantes, son enormemente problemáticas. La más famosa es el llamado rescripto de Honorio, en el que el emperador de Occidente Honorio comunicó a las civitates britonas que en adelante deberían procurar defenderse por sí mismas. La primera referencia a este rescripto aparece en la obra del historiador bizantino Zósimo, en el siglo VI, en el contexto de una discusión acerca de la situación del sur de Italia. No hay más menciones a Britania en el texto de Zósimo, lo que ha llevado a pensar a algunos investigadores que el rescripto en realidad se refería a Bruttium, es decir, a Calabria, y no a Britania. La Crónica Gala, otro texto de encontradas interpretaciones, nos ofrece información acerca de San Germano y de su visita o visitas a Britania. En la obra de Procopio, otro escritor bizantino del siglo VI, encontramos ciertas referencias a Britania, cuya exactitud está lejos de parecer cierta.
Numerosas fuentes posteriores afirman poder ofrecer información fiable acerca de este período. El primero en intentarlo fue el monje san Beda el Venerable, que escribió a comienzos del siglo VIII. Lo correspondiente al período posromano de su Historia ecclesiastica gentis Anglorum está basado mayormente en Gildas, aunque con el intento añadido de fechar lo que en De Excidio sólo está descrito. Fuentes más tardías, como la historia atribuida a Nennio (Historia Brittonum), la Crónica anglosajona y los Annales Cambriae, aparecen ya fuertemente condicionadas por el mito y sólo pueden ser usadas con la mayor precaución.
Evidencias arqueológicas La arqueología ofrece evidencias algo mayores, aunque todavía muy limitadas. El estudio de los enterramientos y cremaciones, y de los ajuares funerarios asociados a ellos, ha contribuido a fortalecer nuestro conocimiento de las identidades culturales de este período. Las excavaciones realizadas en distintos asentamientos han revelado cómo pudieron haber cambiado las estructuras sociales y hasta qué punto la vida en Gran Bretaña continuó inalterada en ciertos aspectos hasta la Alta Edad Media. Las excavaciones en ciudades han sido particularmente importantes a este respecto. Las investigaciones sobre sistemas de cultivo y de arqueología ambiental han contribuido a aclarar los elementos de permanencia y cambio en el mundo agrícola durante este período. La arqueología sin embargo tiene sus límites, especialmente en lo relativo a la datación. La datación por radiocarbono no puede ofrecer una datación lo suficientemente precisa para un período tan breve en términos arqueológicos, pero tan intenso y decisivo desde una perspectiva histórica general. El método apropiado para un período como este es la dendrocronología, pero son muy pocas las piezas de madera adecuadas que se han encontrado. La numismática, tan útil en otros períodos, resulta frustrante en este momento, puesto que no entraron nuevas monedas en circulación desde los primeros años del siglo V.
Evidencias lingüísticas y toponímicas El estudio del inglés antiguo o anglosajón, del celta britónico, del celta gaélico y del latín han permitido encontrar evidencias del contacto entre britanos y anglosajones, así como entre los britanos de las tierras bajas y altas. La toponimia nos revela asimismo la lengua de la cultura política y socialmente dominante. El ejemplo más evidente está en la región de Cumbria, extremo noroeste de Inglaterra, que vendría del galés Cymry o Cymru (que significa, literalmente, país de Gales; el idioma galés es Cymraeg y el gentilicio es Cymro).
Genética Las investigaciones recientes sobre el cromosoma Y y el ADN mitocondrial de las actuales poblaciones británicas y continentales han arrojado algo de luz acerca de cómo pudieron ocurrir los movimientos de población durante el período posromano. En 2002, investigadores del University College London señalaron que pudo haber realmente una migración en gran escala de anglosajones en la Inglaterra central y oriental. Un estudio más completo del mismo centro se ha inclinado más bien hacia una migración anglo-sajona sustancialmente menor de la que inicialmente se había pensado, y también ofrece evidencia de que el componente genético pre-anglosajón está presente en todas las zonas de las islas británicas. Este estudio resulta todavía más sorprendente por la posibilidad que ofrece de la presencia antes del siglo V de significativas poblaciones genéticamente emparentadas con los anglosajones en un área del Gales central.
El final de la Britania romana
Uno de los grandes retos de la historiografía del final de la Britania romana ha sido su datación exacta. Las fechas propuestas son varias: el final de la acuñación de moneda en 402, la rebelión del usurpador Constantino III en 407, la rebelión mencionada por Zósimo en 409 o el supuesto rescripto de Honorio de 410. A pesar de los ríos de tinta que ha hecho correr el intento de encontrar una fecha en la que Roma abandonó de forma efectiva Britania, no deberíamos considerar esta cuestión en los términos de una moderna descolonización. La fecha del fin de la Britania romana es una cuestión compleja, y el proceso exacto probablemente permanezca oculto.
Hay una cierta controversia acerca de por qué terminó el dominio romano sobre Britania. Según la interpretación clásica, sostenida entre otros por Mommsen, Roma abandonó Britania. La inestabilidad interna del Imperio y la necesidad de retirar tropas para frenar el avance bárbaro fueron las principales razones argumentadas para este abandono. De este modo, fue el colapso del sistema imperial lo que abocó el final de la Britania romana. Sin embargo, otros historiadores como Michael Jones han defendido tesis alternativas en las que más que Roma abandonó Britania, habría que decir que fue Britania la que abandonó Roma. Britania fue foco de numerosos intentos de usurpación imperial a finales del y comienzos del V, y el flujo de dinero hacia la isla parece que se secó a comienzos del , significando esto que no pudo pagarse de forma regular a administradores y tropas. Todo esto lleva a pensar que Britania entró en un período de rebeldía generalizada contra el centro imperial. Ambos argumentos son susceptibles de crítica, si bien todavía no contamos con más investigaciones que puedan aportar más a nuestro entendimiento del por qué acabó la Britania romana.
Recientemente se está considerando la posibilidad de que hacia finales del un rey o ducatur romano-britano -que algunos identifican en Aurelius Ambrosianus- pueda haber derrotado (alrededor de 495 o 503) momentáneamente a los invasores anglosajones en la batalla de Mons Badon (cerca de Bath) y haber dado origen a la leyenda del Rey Arturo. Este período coincide con el regreso de la imperialidad romana en los tiempos de Justiniano y termina con la terrible Plaga de Justiniano, que despobló el mundo mediterráneo alrededor de 540. En esos años los anglosajones lograron conquistar los pocos territorios que quedaban en manos de los últimos britanos romanizados (enormemente golpeados por la plaga y la reducción de natalidad sucesiva) y a partir del año 550 desaparecieron todas las evidencias de una continuación de la civilización romana en Britannia.Little, Lester K. Plague and the End of Antiquity: The Pandemic of 541–750
La migración anglosajona
La explicación tradicional