Unidad Granadina (UG) fue un partido político español cuyo ámbito territorial se circunscribía a la provincia de Granada. Fue fundado en 1991 como iniciativa liderada por José Sánchez Faba, magistrado y primer presidente democrático de la Diputación de Granada.

En el espectro político está situado como opción provincial independiente, con postulados principalmente cercanos al centro político y con ciertos matices concretos de la centroderecha granadina, por la propia composición y procedencia de gran parte de su membresía y electorado.ABC de Sevilla de 28 de mayo de 1991, página 30.

Ideología política La ideología política de UG estaba vertebrada por la defensa de Granada y de su provincia, fundamentalmente ante la administración autonómica y central. El ideario de la formación se basaba en la defensa de este territorio, argumentando agravios y marginación en lo que respecta a las inversiones económicas efectuadas por la Junta de Andalucía en infraestructuras y servicios, como el transporte ferroviario, así como una merma progresiva y constante de importancia e influencia de la capital granadina en la región andaluza desde la creación de la autonomía, y de pérdida por parte de esta de sedes institucionales territoriales y administrativas, que en muchos casos ejercían anteriormente sus funciones en el espacio territorial correspondiente a Andalucía Oriental.

Así pues, denunciaba el obsoleto sistema ferroviario del oriente andaluz en comparación con el moderno AVE de entonces Madrid-Sevilla, y el olvido del papel de Granada y de uno de sus municipios, Santa Fe, en el V Centenario del Descubrimiento de América debido principalmente a las Capitulaciones de los Reyes Católicos. De igual manera, también denunciaba la pérdida de instituciones como la Capitanía General de Granada (la IX Región Militar, suprimida el 17 de octubre de 1984, uniéndose a la II Región Militar (de Andalucía Occidental), en una nueva Región Militar Sur), la División Regional Agraria o la Comisaría Regional de Policía.Ideal de Granada de 23 de mayo de 1991. La única institución que permaneció en Granada, la sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, percibían que era al final una institución compartida con Sevilla y Málaga, al albergar estas ciudades sedes de lo Social y de los Contencioso Administrativo, que en el caso de Sevilla tienen jurisdicción en Andalucía Occidental.Ideal de Granada de 13 de abril de 1991.

No obstante, Unidad Granadina también hacía un análisis autocrítico de esta situación, considerando responsables también a los propios políticos granadinos del Gobierno o de la oposición, que por su propia indiferencia o complicidad, dejaban a Granada huérfana de una fuerza política reivindicativa y netamente granadina que defiendiera los derechos e intereses de esta provincia, pues daban prioridad a la disciplina, obediencia e intereses de partido, que a la propia ciudadanía que los había escogido como representación.

Toda esta combinación de situaciones se sintetizaba en una imagen de una Granada decadente, agraviada, ninguneada, abandonada y olvidada, que Unidad Granadina consideraba inaceptable, acentuada por la propia posición de prestigio, influencia e importancia de Granada, que, como ellos definían, se trataba de una segunda capital de Andalucía, por su importancia histórica, cultural e institucional, tanto a nivel regional como nacional.

Historia

Fundación e inicios (1990) Las orígenes de Unidad Granadina hunden sus raíces en los últimos meses de 1990, cuando a finales de los ochenta Alianza Popular se hallaba en un período de crisis interna. En Granada, dicho contexto cristalizó con la división del grupo municipal popular de la ciudad, pasando al grupo mixto los tres concejales de Alianza Popular Elena de Vizcaya y de Velasco, Rafael Ruiz de Palencia y Tomás Sola Martínez, este último además diputado provincial. En diciembre de 1990, estos ediles constituyeron un partido localista llamado Unidad Granadina, que acabó inscrito en el registro de partidos políticos en febrero de 1991.

Para encontrar financiación, la formación recurrió al empresario Ignacio Pozo García, excandidato de la Agrupación Ruiz-Mateos. Este empresario terminaría a por ser el primer (y único) presidente de la formación. Todo parecía indicar que la situación no iría más allá de presentar una lista electoral en la capital que garantizase la representación de los ediles díscolos de Alianza Popular. No obstante, cuando Ignacio Pozo y Tomás Sola le ofrecieron a José Sánchez Faba ser cabeza de lista en la candidatura municipal de Granada, hubo un antes y un después en la corta vida de esta formación política.

Entrada de José Sánchez Faba en la formación

José Sánchez Faba fue presidente de la Diputación Provincial de Granada entre 1979 y 1983 por Unión de Centro Democrático, y se había caracterizado ya a comienzos de 1978 como un defensor de una autonomía exclusivamente para las provincias de Andalucía Oriental y, desde una postura independiente, había publicado una serie de artículos en el diario Ideal criticando el modelo unitarista que los diputados y senadores recién elegidos proponían en la Asamblea de Parlamentarios Andaluces de Antequera, celebrada el año anterior. Durante su mandato, defendió el fortalecimiento de las diputaciones provinciales como barrera frente a un posible macrocentralismo que podría establecerse en comunidades autónomas tan extensas como Andalucía. En 1991, siendo presidente de la sala de los Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Sánchez Faba anunció que se presentaba como candidato a la alcaldía de Granada por la nueva formación provincial, organización de la que llegó a ser vicepresidente. Esperó al 19 de marzo para confirmar la noticia, fecha en la que se jubilaba.ABC de Sevilla de 30 de enero de 1991, página 41.

Pese a que la presidencia de la formación estaba en manos de Ignacio Pozo García, el protagonismo de Unidad Granadina recayó fundamentalmente en Sánchez Faba, quién infundió y rearmó de contenido ideológico al partido, centrándose desde entonces en defender los intereses de Granada y su provincia sin intermediarios y planteando una manera distinta de comprender Andalucía, siendo además la primera formación autóctona implantada también en otros municipios de la provincia aparte de la capital, gracias a sus contactos con otros políticos centristas en su etapa de presidente de la Diputación, y con la incorporación de grupos políticos independientes.

Elecciones municipales de 1991 El desembarco del expresidente de la Diputación generó cierta preocupación en el Partido Popular, al ver la aparición de un competidor en su espectro político, en un momento en el que parecía haber posibilidades reales de superar al PSOE en el escenario local y ostentar la alcaldía. No faltaron descalificaciones y ataques de la formación popular a Unidad Granadina, de las que fue partícipe hasta Francisco Álvarez-Cascos, que acusó en el VII Congreso Provincial del Partido Popular de Granada a UG de estar financiado por el PSOE.Ideal de Granada de 22 de enero de 1991.

Entre tanto, el partido sufrió un proceso de expansión por la provincia, que, por la falta de tiempo y la concepción municipalista de su ejecutiva, llevó a la formación a ser concebida como una federación de partidos locales independientes unidos en torno a la defensa de la provincia. Se incorporó el alcalde de la Puebla de Don Fadrique, Genaro Molina, venido del Partido Andalucista, el de Cuevas del Campo y Huéneja, independientes, y los de Válor y Ventas de Huelma, procedentes del CDS. Muchos de estos alcaldes se sumaron al proyecto seducidos por la libertad y capacidad de maniobra que ofrecía y manifestaba Unidad Granadina, a diferencia de la habitual disciplina de partido existente en los grandes partidos. Sánchez Faba atrajo también a miembros destacados de UCD en la provincia, como Ángel Casares Jiménez, José Cuevas Pérez y José Pablo Serrano Carrasco, que también eran firmes partidarios de una autonomía para las provincias orientales. thumb|right|upright=1.4|Mapa de municipios donde UG presentó candidatura en la Provincia de Granada, en las elecciones municipales de 1991.

Unidad Granadina finalmente presentó 18 candidaturas municipales, concentradas fundamentalmente en los partidos judiciales de Baza y Granada. No obstante, todos los esfuerzos se centraron en la capital, que conformó su agrupación local con antiguos miembros de la extinta UCD, afiliados de la Agrupación Ruiz-Mateos e independientes. La candidatura de UG en la capital granadina estaba formada mayoritariamente por profesionales al margen de la política, componiendo la lista las siguientes personas: José Sánchez Faba, Ignacio Pozo García, Margarita Capo Bover, Rafael Ruiz Palencia, Miguel Carrascosa Salas, Vicente Bravo Rodríguez, Enrique Callejón Arriola, María Paz Calvo Pancorbo, Francisco José López Silvente, Fernando Rodríguez Ginés, Antonio García Román, Luis Sánchez Velázquez, Agustín Carmona Fernández, María del Carmen Robles Jiménez, José Ruiz Matías, Juan Miguel Peñarrubia Rodríguez, María Tamayo López, Carmen García García, José Miguel Rojas Cardenete, Luis Fernando Quesada Velasco, Josefa Fernández Bertomeu, Ángel Casares Jiménez, Silvia González Meana, Juan José Gómez Mohedano, Miguel Cecilio Botella López, José Antonio Torres González y José Cuevas Pérez.Ideal de Granada de 5 de abril de 1991. Ante la tendencia de los grandes partidos de proyectar su campaña electoral en clave nacional, Unidad Granadina centró su campaña en cuestiones propuestas de ámbito fundamentalmente local.

UG planteó en su programa electoral nuevas medidas y propuestas encaminadas a desarrollar un proyecto inédito de ciudad. De este modo, se pretendía fomentar la cultura autóctona frente al folclore sevillano tan promocionado por la Junta de Andalucía. En urbanismo, se propuso crear un gran parque público en un espacio ocupado por la estación de la RENFE, rehabilitar el casco histórico y el barrio del Sacromonte, conservar la Vega de Granada y agilizar los trámites de construcción y demolición de viviendas. En materia de cultura, reivindicaba la Universidad Euroárabe para Granada, y se pretendía impulsar los festejos tradicionales de los barrios y la creación de un museo de artes y costumbres populares, apoyando con especial énfasis las creaciones de artistas y artesanos locales. Todas estas y otras muchas propuestas se combinaban con la denuncia de los agravios que había sufrido Granada por parte de la Junta de Andalucía y el Gobierno central en años anteriores. Unidad Granadina también apostaba por dotar de mayores competencias a la Diputación Provincial, y plantear la secesión de Andalucía Oriental si la Junta se negaba.