El pabellón de Perú de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 es de estilo neoperuano. En la actualidad alberga el Consulado de Perú y la Casa de la Ciencia del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Historia izquierda|miniaturadeimagen|Postal de 1929 El Gobierno de Perú confirmó en 1911 que acudiría a la exposición en Sevilla pero no fue hasta 1925 en que se creó un comité peruano que comprometió la participación de este país. En noviembre de 1925 el comité solicitó a parlamento del país pedir un préstamo de 20.400 libras peruanas para el programa de la muestra y para construir un pabellón permanente de estilo incaico de 2.000 metros cuadrados. En agosto de 1926 las Cámaras de la República aprobaron el préstamo y se mandó a un delegado del Gobierno peruano para escoger los terrenos del pabellón. Se asignó una parcela de 4.060 metros cuadrados a la entrada de los jardines del Palacio de San Telmo.

En noviembre de 1926 el Gobierno peruano pidió al Comité de la Exposición sevillano que sus arquitectos e ingenieros se hicieran cargo de la construcción del pabellón, conforme al proyecto realizado en Lima por el arquitecto Manuel Piqueras Cotolí. Piqueras fue un arquitecto, escultor y urbanista nacido en el pueblo español de Lucena en 1885.

Perú había destinado solamente 20.000 libras peruanas, que equivalían a 700.000 pesetas. Según el Comité de la Exposición el precio de la construcción del pabellón ascendía a 1.322.124 pesetas. El Gobierno peruano aceptó el nuevo presupuesto.

El pabellón fue edificado por la constructora Hermanos José y Eduardo de Anduiza. Piqueras llegó a Sevilla en junio de 1927 y empezó a trabajar como director técnico de la construcción. El Gobierno peruano empezó a volcarse más en la exposición sevillana sobre todo desde 1928, bajo la presidencia de Augusto Leguía, y las referencias a la muestra en la prensa de ese país se hicieron más frecuentes.

La exposición se inauguró en mayo de 1929 y Alfonso XIII visitó el pabellón casi terminado. Las obras del pabellón terminaron en septiembre del mismo año, aunque por entonces aún faltaban por llegar muchas piezas de las que se pensaban exponer.

En octubre de 1929 el edificio fue bendecido por el arzobispo de Sevilla y el edificio fue visitado nuevamente por Alfonso XIII, manifestando que "era la más alta representación de los países americanos en esta histórica exposición". Francisco Graña, miembro del comité peruano, entregó al rey español un plato de oro de 60 centímetros de diámetro con el escudo de Carlos V y una leyenda que decía que entonces el Sol no se ponía en los dominios de la "madre patria". Este plato había sido elaborado por el orfebre Juan Julio Lanao, originario de Cuzco. Graña también regaló al monarca un caballo peruano disecado con apero criollo.

La sala principal del pabellón, llamado Salón Pizarro, tenía un retrato del presidente Leguía y otro de Alfonso XIII. En dicha estancia había también un lienzo de Francisco de Pizarro a caballo pintado por entonces por Daniel Hernández Morillo.

El pabellón tenía cuatro secciones: una de información geográfica general sobre el país; otra sobre agricultura, industria y minería; otra dedicada a la medicina y la sanidad en el pasado y en el presente; y, finalmente, otra dedicada a arte, historia y costumbres peruanas.

En 1930 el Jurado Superior de Recompensas de la Exposición Iberoamericana premió a Piqueras por su pabellón y por el conjunto escultórico de La Patria que decoraba el rellano de las escaleras del edificio. El 22 de julio de este año fue nombrado hijo adoptivo de Sevilla. Ese año se marchó para ser profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Lima.

Decoración del edificio

El edificio combina el estilo indígena y el barroco peruano de los siglos y .

La entrada principal, que da a la avenida de Chile, tiene una escalinata que recuerda al templo del Sol de las ruinas preincaicas de Kalasasaya. En el patio principal los soportes de la planta superior e inferior no se disponen en eje, al igual que en el claustro del convento de Acolman. La construcción en piedra ciclópea, con muros en talud, propia del periodo incaico, está presente flanqueando los accesos por la escalinata y en una de las salas de la planta sótano. Son elementos barrocos los volados balcones de caoba, combinados con el símbolo de la chacana y de animales dotados de importancia mitológica andina. También son barrocas las gárgolas que, no obstante, representan a seres de la fauna y la mitología prehispánica. miniatura|derecha|Detalle del relieve en el frontispicio, con el escudo de armas del Perú y una representación del dios Viracocha.

Uso posterior

Parte de este edificio alberga el Consulado de Perú.

Desde 1984 la otra parte del edificio fue la sede de la Estación Biológica de Doñana. En 2008 esta institución se trasladó al parque tecnológico de la isla de la Cartuja y el espacio pasó a ser la Casa de la Ciencia, un espacio museístico del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Referencias

Bibliografía

Pabellón del  Perú. Exposición Iberoamericana de Sevilla, 1929-1930 Universidad Católica Sedes Sapientiae (ppt)

Enlaces externos

Detalles del Pabellón de Perú Consulado de Perú en Sevilla

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