thumb|Vista aérea de los Esteros del Iberá. thumb|Vista satelital de la Cuenca del Plata. La hidrografía de Argentina estudia los cuerpos de agua naturales del país, que incluyen ríos, lagos, humedales, campos de hielo y aguas subterráneas; además de los creados por la acción del hombre, como embalses y canales.
Los ríos argentinos se agrupan en tres cuencas o vertientes: los de la vertiente del Atlántico, que desaguan en el Mar Argentino, los de la vertiente del Pacífico y, por último, los pertenecientes a las diversas cuencas endorreicas del interior del país.Hidrografía de Argentina. Mapa de ríos.
Características La vertiente del Atlántico es la más extensa y está compuesta por la Cuenca del Plata, el Sistema Patagónico y una serie de ríos menores en la provincia de Buenos Aires. La Cuenca del Plata es la más importante, culmina en el estuario del Río de la Plata y es desaguada por los ríos Paraná. (el más caudaloso y extenso del país), Uruguay y los diversos afluentes de estos, destacándose el Paraguay, el Pilcomayo, el Bermejo, el Río Salado (no el Iguazú). El sistema patagónico está formado por ríos alóctonos, alimentados por los deshielos de los Andes. Se destacan por su caudal el río Colorado, el Negro, el Chubut y el Santa Cruz.
La vertiente del Pacífico es la de menor extensión. Integrada por ríos cortos, alimentados por los deshielos y lluvias de los Andes Patagónicos como el Manso en Río Negro y el Río Futaleufú en Chubut.
En el centro y oeste del territorio hay varias cuencas endorreicas, compuestas por ríos de caudal variable que se pierden en el suelo por evaporación o infiltración o desaguan en lagunas interiores o salinas. Sobresalen la cuenca del Desaguadero, que agrupa a los ríos cuyanos, y la de la laguna cordobesa de Mar Chiquita (o Mar de Ansenuza), donde desembocan los ríos Dulce, Primero y Segundo.
Las cuencas lacustres argentinas se encuentran mayoritariamente en la Patagonia, como consecuencia de la acción glaciaria que las formó. Se destacan los lagos Nahuel Huapi, Viedma y Argentino. En la llanura chaco-pampeana hay gran cantidad de lagunas de agua dulce y salobre, y en el litoral zonas pantanosas como los esteros del Iberá. La laguna argentina más extensa es Mar Chiquita, en la provincia de Córdoba.
Los salares constituyen un caso especial de cuerpo de agua, ya que como producto de la evaporación pueden permanecer secos durante gran parte del año. Los más extensos se encuentran desde el centro oeste hasta el noroeste de Argentina.
Los embalses fueron construidos a partir de las primeras décadas del . Existen en la actualidad unos 100 lagos artificiales de distintas superficies, destinados en general a la regulación de los caudales de los ríos, el riego y la generación de energía eléctrica.
Existen 23 humedales de importancia internacional, con una superficie total de más de km², distribuidos en todo el territorio. Varios de ellos cuentan con cierto grado de protección, por coincidir o estar incluidos en parques nacionales o provinciales. Los humedales son importantes para la conservación de la biodiversidad, especialmente en regiones áridas o desérticas como la puna. En el caso de las aves, se estima que el 25% de las especies registradas en Argentina tiene algún grado de dependencia con el ambiente de los humedales.
Los recursos hídricos del país también incluyen los extensos glaciares muchos de ellos en campos de hielos que bajan desde los Andes como el Perito Moreno y en los territorios reclamados subantárticos y antárticos. El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) del CONICET ha relevado, «sin contar a los del sector antártico», glaciares que abarcan unos km².
Los glaciares son un componente central de los sistemas hídricos andinos y constituyen un gran conjunto de «embalses» naturales de agua dulce congelada durante todo el año. El hielo alimenta varias cuencas hídricas, incluso en sectores que de otro modo serían totalmente áridos, como es el caso de la región de los Andes desérticos, desde el centro al norte del país.
El sistema se completa con los extensos acuíferos, sistemas de importancia estratégica que en varios casos aún son objeto de investigación. Entre ellos se incluyen el Guaraní, un vasto reservorio de agua dulce subterránea compartida por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay y el acuífero Toba, bajo las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Chaco y Santiago del Estero. Este último es parte de un sistema mayor transfronterizo, el acuífero Toba-Yrendá-Tarijeño, compartido por Paraguay, Argentina y Bolivia. El acuífero Puelche, ubicado bajo parte de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, incluyendo el área metropolitana, fue esencial para el desarrollo de la ciudad de Buenos Aires desde mediados del .
La existencia de vías navegables fluviales, —por ejemplo los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay—, y las instalaciones portuarias asociadas, permitieron el desarrollo de diversos sectores de la economía. Otros grandes ríos permitieron la construcción de embalses y centrales hidroeléctricas, como Yacyretá en el Paraná, Salto Grande en el Uruguay y El Chocón en el Limay. La capacidad instalada para la generación de energía eléctrica a partir del recurso hídrico alcanzó en 2017 MW, un tercio de la totalidad instalada en el país.
Ríos
Principales ríos de la Argentina220pxNombreLongitud (km)Salado del Norte2355Paraná1630Uruguay1170Colorado1140Bermejo-Teuco1000Pilcomayo850Chubut810Salado640Negro635Deseado615Chico de Santa Cruz600San Juan500Mendoza400Nota: todas las longitudes exclusivamente por territorio argentino.
Dada la variedad de climas y latitudes del país, en Argentina hay ríos muy diferentes: en la zona nordeste son caudalosos, largos y navegables; al norte y oeste, son de escaso caudal; en el sur hay ríos de gran caudal cerca de los Andes, pero más pobres a medida que atraviesan la árida Patagonia. Desde el punto de vista de la evacuación de las aguas, hay varios tipos de cuencas:
Cuencas exorreicas, que vierten al mar. Pertenecen a dos grupos principales: Vertiente o pendiente del Atlántico, que comprende la mayor parte del país. Está formada a su vez por tres sistemas principales: La parte argentina de la Cuenca del Plata, en la parte norte, constituida por las cuencas del río Paraná, del río Uruguay y el Río de la Plata. Es la mayor del país. Los ríos de la parte central que vierten directamente al Atlántico, en su mayoría de la zona de Buenos Aires, hasta el río Colorado. Los ríos patagónicos, que descienden desde los Andes, sin grandes afluentes y más o menos paralelos entre sí, desde el río Colorado hasta el río Grande de Tierra del Fuego. Vertiente o pendiente del Pacífico, muy pequeña, formada por varias cuencas de ríos que cruzan los Andes hacia Chile: Cuencas endorreicas o internas. Hay tres zonas principales: Cuenca central, formado por ríos de cuencas endorreicas o interiores que desagotan en lagunas o tierras pantanosas, o bien desaparecen de la superficie. Está formada por varios sistemas principales: el del río Desaguadero, el de la Mar Chiquita y el del río Quinto. Cuenca de la Pampa. Corresponde a la región natural de la llanura pampeana y está compuesta por unos 20 ríos de escasa importancia, siendo el más destacado el río Salado del Sur (640 km). En esta cuenca hay muchas zonas deprimidas, con pequeñas cuencas endorreicas e incluso varias zonas arreicas. Cuenca Andina, formada por los ríos que nacen en la cordillera que, salvo excepciones, se pierden en lagos, lagunas o esteros. Cuencas arreicas, que carecen de cursos de agua o en las que es muy difícil determinar la divisoria de agua debido a su lento escurrimiento. Las más conocidas son las de las zonas semiáridas de las provincias del Chaco y La Pampa, así como también las mesetas patagónicas del origen basáltico y la Puna en el Noroeste.
Vertiente del Pacífico
Los ríos de la pendiente del Pacífico son muy pocos, aunque muy caudalosos, y se circunscriben a ríos de los Andes patagónicos, siendo los más importantes el Hua Hum, Manso, Futaleufú, Mayel, y Fagnano, este último en Tierra del Fuego.
Cuencas endorreicas
En la parte central hay muchos cursos de agua que no vierten sus aguas hacia el mar, sino que lo hacen en pequeños lagos y en algunos casos en zonas desérticas en las que los ríos acaban finalmente desapareciendo. Hay tres sistemas principales:
El sistema del río Desaguadero, que sirve para el avenamiento de los valles de los Andes centrales y otras sierras de San Juan, Mendoza y el noroeste de La Rioja, siendo afluentes de este río (que recibe a su vez distintos nombres en sus varios tramos), el río Jáchal, el río San Juan, el río Mendoza, el Tunuyán, el río Diamante y el río Atuel. Antes de que se construyeran presas y embalses en estos ríos para producir energía hidroeléctrica y como fuente de regadío en esta árida región, el río Desaguadero afluía en un importante sistema lacunar que fue casi totalmente desecado en el : las Lagunas de Guanacache. El río aportaba agua a la laguna del Bebedero (ahora transformada en las salinas del Bebedero) y luego formaba, junto al río Atuel, los bañados del Atuel. Continuaba más allá de la laguna Urre Lauquen, comunicándose a través del río Curacó con el río Colorado, alcanzado sus aguas así el mar Argentino. El sistema de la gran laguna salada de Mar Chiquita, en la provincia de Córdoba, recibe las aguas del río Dulce (cuyas aguas bajan de las cumbres Calchaquíes y atraviesan Santiago del Estero), del río Primero o Suquía y del río Segundo o Xanaes (340 km), que sirven de desagüe del noreste de las sierras de Córdoba. La laguna Mar Chiquita, de aguas saladas, se comunica, de manera subterránea (al parecer formando parte del Acuífero Guaraní), con las aguas atlánticas, a más de 900 km de distancia. El sistema del río Quinto, que nace en la sierra de San Luis y se pierde en una serie de esteros y pantanos en el sur de la provincia de Córdoba, donde las aguas se comunican, de manera subterránea, con las fuentes del río Salado (Buenos Aires), aunque en períodos húmedos el río Quinto, tras un sinuoso y prolongado recorrido, alcanza superficialmente al río Salado bonaerense, motivo por el cual el río Quinto llega a ser afluente de la cuenca del Plata.
Cuenca del Plata
La pendiente atlántica está dominada por el sistema fluvial Paraná-Plata, que drena la parte norte del país. Es la parte argentina de la Cuenca del Plata, la segunda cuenca por superficie de América del Sur (tras la del río Amazonas), que además comprende tierras brasileñas, bolivianas, paraguayas y uruguayas. Tres son sus colectores principales, los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, navegables en buena parte de su recorrido, y los tres son ríos argentinos: el río Uruguay y el río Paraguay forman parte de sus fronteras naturales y el río Paraná discurre en su tramo final por territorio argentino. Tras la confluencia del río Paraná y el río Uruguay, en el delta del Paraná, toda la cuenca vierte sus aguas en el río de la Plata, un largo estuario de 290 km de longitud, localizado entre Argentina y Uruguay, en el que vierten, además, otros ríos menores, como el río Salado, que recoge las aguas de Buenos Aires. Esta cuenca es la cuenca principal y más caudalosa del país y forma parte del sistema de carga y descarga del gigantesco acuífero guaraní y en menor medida del acuífero Puelche.