Miguel Abad Miró (Alcoy, España; 28 de junio de 1912 - Alcoy, España; 9 de marzo de 1994) fue un pintor y arquitecto español, profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla y decano del entonces 'Colegio de Arquitectos de Andalucía occidental y Badajoz'. Fue amigo del poeta Miguel Hernández fuera y dentro de la prisión.

Biografía Nacido el 28 de junio de 1912 en la localidad alicantina de Alcoy. Liberal y burgués de principios del , hijo del médico Miguel Abad Tormo y de María Concepción Miró Moltó, era nieto de un industrial del textil. “Sigüenza y el mirador azul y prosas de El Ibero: el último escrito (inédito) y algunos de los primeros de Gabriel Miró” (1982) introducción biográfica, transcripción y anotaciones por Edmund L. King, Editorial De La Torre -Madrid Durante sus estudios primarios asistió a los Maristas de AlcoyPágina 66 Historia colegios de Alcoy: “Repasando la lección” (2006) por Ricardo Canalejas Romá y secundarios en una academia con reválida en el Instituto de Alicante.

Comienzos El ambiente familiar cultural en el que creció, era sobrino de Lorenzo Casanova Ruiz (1900†), lo marcó desde la adolescencia, y las artes plásticas desbordaron al joven Miguel. Al igual que otro tío suyo Gabriel Miró, abogado y periodista que pasó a la posteridad por su trabajo literario, tuvo vocación y profesión separadamente. El joven Miguel recibió lecciones de dibujo en la Escuela Industrial y desde los 14 años con el pintor Julio Pascual Espinós donde obtuvo la maestría en el manejo del lápiz, el pincel y el tiralíneas, mostrándolo en «El abanico con flores» (1927-1928). En 1930, participó en una exposición de estudiantes de la Federación Universitaria Escolar (F.U.E.) en Alcoy con «Un interior del Mas de la Canal». Después trabajó en retratos como «abuelo Miguel», «Juan Masiá» (1930), y «Señora de Torras» (1931), además de «El Teularet»; indudablemente la influencia de su tío Casanova era apreciable, pero también mostraba sus ganas de explorar otros estilos.

Un año después de la proclamación de la Segunda República Española, se fue a estudiar a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, habiendo pasado antes por la academia del hijo de Fernando Cabrera Cantó, consumado pintor también y con el mismo nombre. En Madrid durante esos convulsos años asistió a lecciones de pintura en el Círculo de Bellas Artes y conoció la pintura de Daniel Vázquez Díaz y de Pablo Picasso; además encontró tiempo para contactar con estudiantes del antiguo F.U.E. y otros grupos republicanos de izquierda, de entre los que conoció a su futuro cuñado Fernando Tudela Goig, a un hijo de Luis Bello y al entonces fotógrafo Manuel LLácer González. En esa época pintó paisajes alcoyanos, composiciones o retratos: «Puente de Buidaolí», «Naturaleza muerta de las cebollas» (1932), «Gregorio Casasempere» (1933), «Naturaleza de los cántaros» (1934), a su madre «María Miró» (1933-35)...

Guerra civil En el verano de 1936, finalizado el 4º curso, se encontraba en la finca familiar «Villa María» en el paraje alcoyano de Serelles, cuando estalló la Guerra Civil Española y no regresó a Madrid. Simpatizante, pero no militante, del Partido Comunista de España (PCE), colaboró tanto con Joaquín Arjona Vallet como con Tomás Ferrándiz Llopis en el periódico mural Venceremos. En el comienzo de 1937, por haber sido movilizado por el gobierno del Frente Popular para el Ejército Popular de la República, fue a Alicante y, aunque inútil por ser miope, sí fue declarado apto para servicios auxiliares y adscrito al C.R.I.M.UA abreviaturas. Centro de Reclutamiento, Instrucción y Movilización del ‘Batallón de Retaguardia de Alicante’. Una vez establecido,Diario Información “Los últimos días con Miguel (Hernández)” por Mario Candela 12/03/1992 gracias a sus actividades de propaganda en Altavoz del Frente que había hecho en Alcoy, pudo contactar con los pintores Melchor Aracil Gallego y Gaston Castelló, y acceder al Ateneo alicantino (en aquellos tiempos instalado en el palacio del marqués del Bosch) donde conoció al escultor Daniel Bañuls Martínez, a Eduardo Irles, a los músicos José Juan Pérez, Rafael Rodríguez Albert y al abogado y cineasta amateur José Ramón Clemente Torregrosa.Diario Información. Homenaje a José Ramón Clemente, pionero del cine amateur en Alicante Además su pertenencia a la Alianza de Intelectuales Antifascistas le permitió conocer al secretario del Ateneo, el periodista Antonio Blanca Pérez, director de la revista del PCE Nuestra Bandera, y comenzó a colaborar como ilustrador bajo la dirección suya y de Emilio Delgado; también lo hicieron el catedrático de Dibujo del Instituto de Secundaria Ricardo Fuente Alcocer, Antonio Oliver y otros. A petición del comité provincial del Socorro Rojo Internacional, se editó el libro “Versos en la guerra” compuesto de poemas de diferentes autores y sus correspondientes ilustraciones; junto con Manuel González Santana, M. Rodríguez, M. Aracil y T. Ferrándiz, Abad Miró colaboró dibujando una alegoría para “Las manos” de Miguel Hernández; el libro fue publicado al año siguiente (1938). Poco después del verano, conoció a Miguel Hernández, recién llegado de la Unión Soviética (URSS), en plena calle vestido de soldado y acompañado de Antonio Blanca. El poeta lo felicitó por su ilustración alegórica, la conversación se alargó y se forjó una admiración mutua. En casa de Blanca se reunían para hablar de política, de literatura, de música, pintura... cuando uno de aquellos días, mientras estaban reunidos el ilustrador y pintor Eusebio Oca Pérez, el músico Rodríguez Albert, Abad Miró y el anfitrión escuchando declamar al poeta parte del libro “El rayo que no cesa” (del que hizo la principal ilustración)nº 56 Revista CANELOBRE pags 68-75 archivo Universidad Carlos III de Madrid) tuvieron que parar por el ruido ensordecedor de un bombardeo en el puerto de Alicante -era el otoño de 1937 y todavía no había llegado el bombardeo del mercado central de Alicante-. Estas veladas se repitieron hasta que el poeta no volvió a regresar del frente. El horror de la guerra apareció en la retaguardia alicantina y Abad Miró plasma la dolorosa impresión que todo eso le causaba, con dibujos como «Caen bombas», «Herido», «Niña muerta», «Después»...o incluso «Fusilado» todos ellos de 1938, dibujos en los cuales se expresó de una manera muy dramática y goyesca.

Dictadura franquista Finalizada la guerra civil, en primavera de 1939, para Abad Miró fue imposible conseguir pasaje en un barco para huir y estuvo escondido por un tiempo en casa de su difunto tío Lorenzo Casanova, en la avenida del Doctor Gadea, con su hermana Marisa y su cuñado Fernando Tudela, capitán mutilado del bando republicano, que fue ayudante durante la contienda de Enrique Líster, y había estudiado también Arquitectura. Recién instaurado el franquismo estuvo encarcelado en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante, pero fue pronto liberado. Continuó con la pintura y trabajó como delineante en el estudio colectivo que habían constituido los principales arquitectos vivos de Alicante, especialmente con Juan Vidal Ramos —amigo de Gabriel Miró— con quien participó en la reconstrucción del altar mayor de la iglesia del Monasterio de la Santa Faz (Alicante) y después como pintor, con R. Fuente, en «La Verónica» (1941) y otros lienzos, debido a que todo el monasterio había sido una Checa durante la Guerra civil Dr. Vicente Ramos Pérez, “La Guerra Civil (1936-39) en la provincia de Alicante”, primer tomo (1972), Editorial Biblioteca Alicantina y el interior estaba destrozado. Con el arquitecto Miguel López González trabajó en el monumento conocido actualmente como la «Cruz de los Caídos» y en otros proyectos como el establecimiento del conocido fotógrafo alicantino Francisco Sánchez (al que haría un retrato), hasta su primer encarcelamiento. Abad Miró fue delatado por falangistas alcoyanos e ingresó en el Reformatorio de Adultos alicantino en septiembre de 1939, pero tuvo la suerte de que uno de los miembros del órgano judicial militar del bando nacional en Alicante, denominado ‘Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación’, era el teniente auditor del Cuerpo Jurídico de la Armada Fernando González-Regalado y Togores casado con Rosa Maignon Maluenda, hermana de Clemencia Maignon, viuda de Gabriel Miró. J. Martinez Leal i M. Ors Montenegro, “Las cárceles de la posguerra de la provincia de Alicante” (1994). Archivo de la Democracia - Universidad de Alicante Esos meses Abad Miró dibujó para el niño de Eusebio Oca J.C. Rovira, apartado primero de “Prohibido leer. La censura en la literatura infantil y juvenil contemporánea.” (2016) Colección Estudios 158 Universidad de Castilla-La Mancha en un cuadernillo de regalo bajo el título de “Felicidades, Julito”, junto con otros amigos también presos: el poeta José Mª Lobregad Andrés, J. Juan, G. Castelló, M. Aracil, V. Olcina y R. Fuente. También a Ricardito, el hijo de Fuente, haría un regalo «Madre con hijo y dos mujeres», a quien retrataría junto al resto de los compañeros de celda. Juana Balsalobre García, “Imagenes de arte preso. Difusión y memoria”, trabajo incluido en el tomo segundo de la colección “Modelos, intercambios y recepción artística (de las rutas de la navegación en red). Actas del XV Congreso Nacional de Historia del Arte 2004”. Editado por la Universidad de las Islas Baleares

Tras ser juzgado en consejo de guerra y declarado inocente, Abad Miró salió en libertad en enero de 1940 y trabajó para Miguel López, quien había vuelto a abrir su propio estudio en el edificio La Adriática de Alicante, proyectado por el mismo en 1935. Abad Miró tuvo un periodo de tiempo más estable, en el estudio de López y también trabajando como fotógrafo, ganado dinero para formar una familia con María del Carmen Lobregad Andrés (Mari). Un buen día de abril de 1941 conoció a Josefina Manresa que había ido con su hijo para hacerse un retrato y a partir de ese momento se creó un lazo de amistad que duraría años; incluso Abad Miró le ayudaba económicamente. Las fotografías de ellas las tomó en la plaza de Navarro Rodrigo del barrio de Benalúa (Alicante): el niño del poeta con su madre y su tía Elvira Manresa; por esas fechas pintó «Mujeres» (1941-42).