Las aulas inteligentes (en inglés Smart Classroom) son un tipo de aprendizaje basado en un entorno rico de nuevas tecnologías. Tienen un enfoque centrado en los estudiantes que les ayuda en su autoformación a través del uso de dispositivos y aplicaciones colaborativas. Para ello cuentan con componentes de hardware, como las pizarras interactivas, y de software, como el Sistema de tutoría inteligente (ITS).
En las aulas inteligentes se combinan distintos ambientes, tanto físicos como virtuales, para conseguir un entorno participativo y colaborativo dentro del contexto grupo clase en el que se haga uso de estas aulas para adaptar correctamente los recursos, materiales y metodologías, y a su vez, para que a través de ellas se desarrollen actividades útiles y pedagógicas para todo el alumnado, bajo la orientación de los maestros. En ellas, dicho alumnado obtiene una participación activa que estimula su creatividad y pensamiento crítico, lo cual desemboca en un aprendizaje significativo y autorregulado, junto con el desarrollo de la inteligencia y la formación en valores. Además este aprendizaje sucederá en mesas, conversaciones, ordenadores, etc., y fomentando al máximo las capacidades de todos los alumnos.
Muchas veces, las aulas inteligentes se relacionan de manera equivocada con las aulas tradicionales que incluyen todo tipo de materiales tecnológicos. Sin embargo, las aulas inteligentes superan esta concepción, presentando contenidos y herramientas que permitan un proceso de enseñanza-aprendizaje constructivo, y apoyando la elaboración de actividades de cualquier tipo.
Por lo tanto, un aula inteligente es un espacio en el que todos los alumnos pueden realizar de manera óptima la tarea que se les ha encomendado. Además, es necesario tener en cuenta que una aula inteligente no es aquella en la que únicamente se integran las tecnologías, sino que también es fundamental una distribución espacial que favorezca la colaboración de los alumnos y tenga en cuenta sus necesidades para que así estos puedan sentirse cómodos.
Historia Las aulas inteligentes aparecen con el nacimiento de las TIC y con el resurgir de la Tecnología 2.0. Estas se pueden llegar a entender como un derivado de las aulas abiertas, ya que contienen planteamientos arquitectónicos y pedagógicos, aunque se diferencian en que estas últimas le dan mayor importancia a la tecnología. Por ello, se puede decir que nace por el empleo de las recientes apariciones educativas y su vínculo con la tecnología.
A lo largo de su corta existencia, el término “aulas inteligentes” ha sido definido como una comunidad de aprendizaje, cuya meta básica y principal es el desarrollo de la inteligencia y de los valores del alumnado; que organizan, crean y controlan su propio trabajo, bajo la guía y supervisión del profesorado, por medio de métodos pedagógicos diversificados y actividades reales y auténticas, siendo evaluados tanto por alumnos como por profesores, en un espacio multiuso abierto, tecnológicamente adaptado y planificado según los principios de la calidad educativa. Esta definición es la que más se acerca al concepto integrador que promueven las tendencias educativas del .
Dimensiones Una clase inteligente es un entorno virtual de aprendizaje que sucede cuando confluyen tres dimensiones: Dimensión ambiental: se refiere al diseño arquitectónico del aula, el cual debe ser ergonómico, flexible y cómodo (adaptados a las necesidades del usuario). Requiere el uso de mobiliario especial, como lo son sillas y mesas con rodachines, que permitan fácil movimiento en los salones, favoreciendo actividades de tipo colaborativo. Se han establecido una serie de elementos clave a tener en cuenta: La combinación de entorno, color y texturas que afectan a la concentración del educando. La riqueza visual: cómo está decorada el aula, si está muy recargada o si tiene poca información visual. La luz, la acústica y la temperatura son aspectos importantes cuando se diseña un ambiente de aprendizaje. Y por último, el mobiliario y su disposición en el espacio. Dimensión digital: integra objetos digitales (tabletas,laptops, pizarra interactiva,software) posibilitando la participación de los alumnos y el desarrollo de sus capacidades además, facilita la representación de contenidos abstractos, de una forma más vívida para el estudiante. Los docentes tendrán que responsabilizarse de utilizarlos didácticamente y convertir el aula en un lugar de alfabetización digital, intentando reducir la brecha tecnológica entre los diferentes alumnos. Es fundamental contar con conexión a Internet, de esta manera se pueden dar, por ejemplo, paneles, vídeo-conferencias o encuentros sincrónicos en tiempo real dentro de la clase, o también, búsqueda de recursos o uso de herramientas en línea. Dimensión pedagógica: en esta área se analiza la pedagogía que guía la práctica docente, así como aquellas elecciones para diseñar el espacio de aprendizaje. Es el uso de metodologías que posibilitan un aprendizaje significativo y constructivo como el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en proyectos y el aprendizaje personalizado. La base pedagógica es el aspecto que fundamenta el uso adecuado de los elementos físicos y digitales disponibles, por lo cual, esta dimensión debe ser fortalecida en el personal docente, para que los recursos disponibles se aprovechen al máximo y permitan innovación educativa. Un diseño basado en la actividad de aprendizaje y en el bienestar del alumnado y del profesor o profesora, facilita la respuesta a la diversidad del aula.
Principios de diseño Toda aula inteligente guarda en común diez principios:
Flexibilidad. El espacio flexible permite desarrollar variadas dinámicas y actividades al mismo tiempo. Asimismo, se deben reorganizar dichos espacios en función a los contenidos del currículo (educación) y situaciones que se den en un momento determinado.<ref name="ventana" Adaptabilidad. Ofrece una educación personalizada, teniendo en cuenta las necesidades de sus alumnos. Confort. Hacer combinaciones de materiales, elementos y contextos ambientales para conseguir el bienestar físico y mental. Multiplicidad. Dispone de variados recursos didácticos, permitiendo que el alumno sea el protagonista de su aprendizaje. Conectividad. Es necesario una buena calidad de conexión de red en el espacio que se va a llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje, para aprovechar al máximo las posibilidades de los instrumentos digitales y asegurar así la formación y el funcionamiento del equipo. Personalización. Proporcionar aspectos que permitan sentir el espacio como propio, dando a los estudiantes la oportunidad de personalizar el ambiente acorde a sus intereses. Organización. Cumple criterios en su organización para garantizar accesibilidad y adecuada utilización de materiales. Apertura. Su estructura abierta al exterior facilita el aprendizaje significativo y un espacio acogedor. Seguridad. Posibilita sensación de confianza y seguridad en el uso de los espacios y de los recursos. Sostenibilidad. El diseño y la fabricación del espacio son respetuosos con el medio ambiente.
Características Las aulas inteligentes deben ser aulas más atractivas y presentar un diseño funcional.
Otras características de las aulas inteligentes son: Conversacionales: para que el alumnado esté capacitado para mantener una conversación de cualquier tema, el entorno debe apoyarlo. Reflexivas: las aulas inteligentes tienen que facilitar la autoevaluación de los alumnos, estando fundamentadas en el progreso de estos. Innovadoras: uso de tecnologías actualizadas y creativas. Autoorganización: el espacio de aula debe dar la posibilidad de ser reorganizado según las necesidades que el alumno vaya presentando, desarrollando cada vez mejores modos de interacción y garantizando en todo momento el rendimiento de los alumnos. Abundante tecnología: combinar ambientes de aprendizaje físicos y virtuales.Bautista, G. (2016). Smart Classroom: innovando el espacio de aprendizaje con TIC. Universidad Abierta de Cataluña Recuperado de: https://marchelo2212.github.io/2016/01/15/Smart-classroom-innovando-el-espacio-de-aprendizaje-con-TIC.html Aprendizaje abierto para brindar a los alumnos un auténtico contexto de aprendizaje. Esto puede estimular la motivación de los alumnos, alentar su creatividad y darles una experiencia práctica de aprendizaje.Domínguez S, Palau R. (s.f.). Centro de Comunicación y Pedagogía. Obtenido de Centro de Comunicación y Pedagogía.: http://www.centrocp.com/smart-learning-environments-definicion-y-caracteristicas/ Aprendizaje colaborativo: aprender en grupos mejora el alcance del aprendizaje y desarrolla el pensamiento crítico. Respeto mutuo (docente-alumno; alumno-docente). Evaluaciones basadas en el rendimiento: las evaluaciones basadas en el rendimiento se realizan mediante pruebas, cuestionarios y/o encuestas. Centrado en el alumno: se anteponen los intereses y necesidades del alumnado. De investigación educativa: que permita entrelazar el contenido, la pedagogía y la tecnología. Son comunidades de aprendizaje en las que interviene toda la comunidad educativa. El espacio físico tiene que: Disponer de mobiliario que facilite el trabajo en equipo e individual dentro del aula, así como fomentar la creatividad. Integrar la tecnología en el aula y que esta sea funcional.
Metodología El enfoque de este paradigma educativo debe estar basado en metodologías pedagógicas innovadoras, que sean capaces de hacer un uso eficaz tanto del espacio (físico y virtual) como de las tecnologías empleadas en el nuevo modelo de aula, para lograr un aprendizaje eficiente y satisfactorio en el alumnado. De este modo, la metodología que debe implementarse se ha de caracterizar por:
Desarrollar competencia digital para tratar la información de forma crítica e inteligente. Integrar las TIC en el currículo para facilitar la interacción entre los alumnos, la búsqueda de información y elaboración de producciones. Desarrollar habilidades mediante el manejo de las tabletas y pizarras digitales. Enriquecer el contenido académico. Promover la comunicación interactiva entre los alumnos de clase y otros para crear prácticas dinámicas. Promover el desarrollo personal, pensamiento científico, espíritu emprendedor y responsabilidad de los alumnos mediante experiencias individuales y colectivas. Desarrollar el pensamiento crítico con imágenes y vídeos para interpretar conceptos. Fomentar el uso eficaz y autónomo de recursos virtuales. Motivar al alumnado con juegos y actividades en línea. Fomentar la coversación: la clase debe involucrar al alumnado en el diálogo. Desarrollar metodologías pedagógicas activas, flexibles, dinámicas e innovadoras, para llevarlas a cabo en el aula, tanto a nivel espacial como con las TIC. Favorece el hecho de que los alumnos aprendan a pensar libremente, así como a actuar de forma ética. Potencia las ganas de aprender en el alumno, la investigación y el aprendizaje globalizado. Se adapta a la diversidad del alumnado al tener en cuenta sus ritmos de aprendizaje, sus necesidades y sus intereses. Favorece el aprendizaje constructivista, funcional y significativo partiendo de las ideas previas de los alumnos. Llevar a cabo una metodología mediante monitorización, es decir, el docente observa activamente cómo trabajan sus alumnos para comprobar el desarrollo de cada uno de ellos. Potenciar los procesos cognitivos del alumnado, enriqueciendo habilidades mentales relacionadas con el conocimiento. Facilitar la transferencia de los aprendizajes, promoviendo la autorregulación, el desarrollo de la inteligencia y la formación de valores. Fomentar el aprendizaje cooperativo y colaborativo, el aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje autónomo, etc.