El caso D'Oliveira fue una prolongada controversia política y deportiva relacionada con la gira programada en la temporada 1968-69 de la selección de críquet de Inglaterra —que representaba de forma oficial al Marylebone Cricket Club (MCC)— por Sudáfrica. El punto de discusión fue si los seleccionadores ingleses incluirían o no a Basil D'Oliveira, un jugador sudafricano mestizo que se había mudado a Inglaterra, y que había representado a ese país en test cricket desde 1966. Con Sudáfrica bajo el apartheid, la posible inclusión por parte de Inglaterra de un sudafricano no blanco en su gira se convirtió en un problema político.
D'Oliveira, un mestizo del Cabo de ascendencia india y portuguesa, dejó Sudáfrica porque sus proyecciones como jugador fueron restringidas por motivos raciales debido a la legislación del apartheid de la época, que incluso lo excluyeron del equipo nacional, formado por jugadores blancos. En 1964 ingresó al Worcestershire County Cricket Club a través de su residencia, y dos años después formó parte de la selección inglesa por primera vez. Las consecuencias de la posible inclusión de D'Oliveira en la gira del MCC de 1968-69 por Sudáfrica fueron discutidas por organismos de críquet ingleses y sudafricanos ya en 1966, pero las maniobras de figuras políticas y del críquet en ambos países hicieron poco para concluir de forma adecuada la situación. La prioridad del MCC era mantener los vínculos tradicionales con Sudáfrica y que la serie continuara sin incidentes. El primer ministro de Sudáfrica B. J. Vorster trató de apaciguar la opinión internacional al indicar en público que la inclusión de D'Oliveira sería aceptable, pero de forma secreta hizo todo lo posible para evitarlo.
D'Oliveira fue excluido del equipo inglés durante parte de 1968 en medio de una caída de desempeño en su bateo, pero marcó su regreso a fines de agosto con una puntuación de 158 carreras en el último partido oficial de Inglaterra del año, contra Australia en The Oval. Días después, los seleccionadores del MCC omitieron a D'Oliveira del equipo que iba a realizar la gira por Sudáfrica e insistieron de que se trataba de una decisión deportiva, pero muchos en Reino Unido expresaron su recelo sobre el tema y hubo varias protestas. Después de la retirada de Tom Cartwright debido a una lesión el 16 de septiembre, el MCC eligió a D'Oliveira como reemplazo, lo que provocó acusaciones de Vorster y otros políticos sudafricanos de que la nominación tenía motivaciones políticas. Hubo intentos de llegar a un acuerdo, pero no tuvieron éxito, y el MCC anunció la cancelación de la gira el 24 de septiembre.
El boicot deportivo de Sudáfrica ya estaba en marcha en 1968, pero la controversia de D'Oliveira fue la primera en tener consecuencias serias para el críquet sudafricano. La Junta de Control de Críquet de Sudáfrica anunció su intención de eliminar las barreras raciales en el deporte en el país en 1969, y de forma oficial las eliminó en 1976. Mientras tanto, el boicot se intensificó drásticamente, lo que llevó al aislamiento casi completo de Sudáfrica del críquet internacional a partir de 1971, aunque continuó jugando rugby hasta la década de 1980, al permitir dos veces la entrada al país de la selección de Nueva Zelanda, con diversidad racial, durante los años 1970. D'Oliveira jugó para Inglaterra hasta 1972 y para Worcestershire hasta 1979. Sudáfrica volvió al críquet internacional en 1991, poco después de que comenzara el fin del apartheid.
Antecedentes Sudáfrica Desde el momento en que los colonos europeos llegaron por primera vez a Sudáfrica en 1652, el país estaba dividido bajo criterios raciales, y, a diferencia de otras colonias europeas, la distinción racial y la segregación se intensificaron a principios del , y los diversos grupos étnicos se definieron y dividieron con una mayor precisión. Después de su victoria en las elecciones generales de 1948, el Partido Nacional, liderado por Daniel Malan, formalizó este racismo bajo una política gubernamental llamada apartheid. Bajo este sistema las diferentes razas se mantuvieron separadas en todos los aspectos de la vida. El apartheid fue reforzado durante los años 1950, cuando se suprimió cualquier resistencia de parte de grupos no blancos y fueron aprobadas leyes, supuestamente para evitar el surgimiento del comunismo, en contra de la agitación política.
Desde el punto de vista del críquet, esta política hizo poca diferencia. Aunque el críquet se jugaba en todos los diferentes grupos raciales en Sudáfrica, la selección siempre había sido integrada por jugadores blancos. Bajo el apartheid, esto se convirtió en política oficial bajo el razonamiento del gobierno de que los jugadores negros, de color —mestizos— e indios eran inherentemente inferiores y no eran dignos de ser seleccionados, además de que se prohibió que diferentes razas compitieran entre sí. La selección de críquet de Sudáfrica no jugó contra los equipos nacionales de India, Pakistán o las Indias Occidentales, pero las selecciones de Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda continuaron visitando el país. Los jugadores de críquet ingleses disfrutaron especialmente de las giras a Sudáfrica debido a la hospitalidad que recibieron y la calidad de vida. El historiador y escritor político Peter Oborne comentó: «Las relaciones entre los organismos de críquet de los dos países fueron excepcionalmente cálidas. Solo unos pocos visitantes notaron, y a un grupo incluso menor le importó, que algo andaba mal».
Durante la gira del Marylebone Cricket Club (MCC) por Sudáfrica durante 1948-49, la primera bajo el apartheid, el comentarista de la BBC John Arlott se horrorizó cuando vio a un hombre negro atacado sin motivo. Esto lo impulsó a visitar varios townships donde encontró personas negras viviendo en muy malas condiciones, lo que contrastó con el lujo de las casas donde era hospedado por familias blancas. Billy Griffith, uno de los integrantes de la gira, lo acompañó en una visita a un township y se sintió igualmente consternado, pero no se pronunció en contra. Más tarde, Arlott condenó el apartheid, durante una transmisión de la BBC en 1950, y se negó a ejercer su rol de comentarista durante futuras giras al país. Su ejemplo fue seguido por el bateador y clérigo inglés David Sheppard, quien se negó a participar de una gira por Sudáfrica, se negó a jugar con el equipo en 1960 y habló en público en contra de las políticas del gobierno sudafricano a pesar de los esfuerzos del MCC por silenciarlo. Por lo demás, hubo pocas protestas en Inglaterra contra el críquet sudafricano durante la década de 1950.
Reino Unido y la selección inglesa 200px|miniaturadeimagen|El primer ministro británico Harold Macmillan (izquierda) durante su visita a Nigeria en 1960. Las actitudes británicas hacia el apartheid estaban cambiando en este momento. Desde mediados de los años 1950 la Organización de las Naciones Unidas comenzó a expresar preocupación por el apartheid, y hubo una creciente conciencia general de los efectos de este sistema en el Reino Unido. En 1960 el primer ministro Harold Macmillan, criticó el apartheid en su discurso ante el Parlamento de Sudáfrica. Sin embargo, el gobierno británico fue cauteloso; el gran número de titulares de pasaportes británicos y empresas con sede en Sudáfrica los hizo reacios a forzar el tema y provocar una confrontación. Además, hubo apoyo para el sistema entre algunos políticos de derecha. Cuando el equipo de MCC realizó una gira por Sudáfrica en 1956-57, los jugadores observaron y se sorprendieron por lo que consideraban injusticias contra la población negra. Como muchos jugadores y funcionarios tenían familiares y amigos en el país, no se mostraron inclinados a tomar una posición, pero varios condenaron la situación en forma escrita en ese momento o de forma posterior.
Las actitudes generales en Reino Unido hacia el críquet sudafricano comenzaron a cambiar en la década de 1960. En ese momento los temas raciales se estaban convirtiendo en un asunto más emotivo en el país y la inmigración de Asia y el Caribe se convirtió en un tema en las elecciones generales. Las tensiones raciales habían aumentado a lo largo de la década de 1950 y se habían producido disturbios. Tim Quelch, en su revisión del críquet inglés en la década de 1950, sugiere que «el historial [de Inglaterra] en las relaciones raciales apenas había sido ejemplar». Pero Jack Williams, en su libro Cricket and Race, sugiere que el críquet fue una fuerza para la armonía racial en Inglaterra dado el influjo de jugadores extranjeros afrocaribeños y asiáticos, y la mezcla de aficionados blancos y afrocaribeños durante varias series de partidos entre el país europeo y las Indias Occidentales. En este contexto, cuando el equipo sudafricano realizó una gira por Inglaterra en 1960, hubo algunas protestas contra el apartheid.
Deporte internacional Dentro de Sudáfrica, los opositores al apartheid se dieron cuenta de que el deporte podría desempeñar un papel importante para presionar al gobierno. Durante los años 1950 Sudáfrica participó en las competencias internacionales con las instituciones oficiales de jugadores blancos, que fueron reconocidas por los órganos rectores de los principales deportes. Esta situación comenzó a cambiar a finales de la década, cuando varias organizaciones deportivas no blancas sudafricanas se unieron y empezaron a influir en la opinión internacional. La presión resultante provocó la suspensión de la Asociación Sudafricana de Fútbol de la FIFA —por dos años desde 1961, y luego de un breve reintegro, a partir de 1964—, que le impidió a la selección participar de la Copa Mundial de Fútbol de 1966. Sudáfrica también fue excluida de la esgrima internacional en 1964. Sin embargo, debido a que ni la esgrima ni el fútbol eran populares en la Sudáfrica blanca, el impacto fue limitado. La suspensión de los Juegos Olímpicos tuvo un efecto mayor; otra campaña dentro de Sudáfrica y el consecuente cambio en la opinión internacional resultó en que el país fuera excluido de los Juegos Olímpicos de 1964 y de los que le siguieron.
En 1966, antes de una gira de la selección de rugby de Nueva Zelanda, el gobierno sudafricano le pidió a los neozelandeses que alinearan un equipo completamente blanco, excluyendo así a los jugadores maoríes, a lo que la Unión de Rugby y Fútbol de Nueva Zelanda se negó y canceló la gira. Como el rugby era muy popular entre los sudafricanos blancos, esto causó preocupación en esa comunidad. La selección de críquet de Inglaterra estaba en Nueva Zelanda en ese momento, y Billy Griffith, para entonces secretario del MCC, cuando se le preguntó, dijo que el club también cancelaría en circunstancias similares. A pesar de estos eventos en otros deportes mundiales, Sudáfrica continuó jugando al críquet internacional. Los esfuerzos para presionar al Consejo Internacional de Críquet (ICC) fracasaron, e incluso cuando Sudáfrica se retiró de la Mancomunidad de Naciones en 1961 —teóricamente perdiendo el estatus de test del equipo nacional—, sus oponentes tradicionales continuaron jugando partidos oficiales contra ellos a pesar de la oposición de India, Pakistán y las Indias Occidentales.
Basil D'Oliveira