Las manifestaciones en Ecuador de 2019 fueron una ola de movilizaciones a nivel nacional realizadas a partir del 2 de octubre hasta el 13 de octubre de 2019, tras el anuncio de ciertas medidas económicas parte del gobierno de Lenín Moreno, y se desarrollaron como protestas en contra de las medidas y en contra del gobierno ecuatoriano. Desde el exterior, grupos de ecuatorianos se movilizaron a las embajadas y consulados del Ecuador en los respectivos países de residencia para sumarse a los eventos convocados por las distintas organizaciones sociales durante el tiempo señalado.
Tanto el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), y el Frente Popular (FP); que formaron la oposición al gobierno de Rafael Correa; así como también la Federación de Cooperativas de Transporte Público de Pasajeros (FENACOTIP) y grupos vinculados al Movimiento Revolución Ciudadana (MRC) declararon su adhesión y respaldo a las protestas contra Lenín Moreno; donde el grupo de opositores de Rafael Correa no aceptaron ninguna vinculación con el grupo liderado por el expresidente.
Mientras sucedieron las protestas, con intervención de la policía, en el país se suscitaron actos delictivos, similares a los acontecidos el 30 de septiembre de 2010, y con esa justificación, el gobierno declaró el estado de excepción. El 4 de octubre, la FENACOTIP abandono el paro. Mientras la CONAIE, FUT y FP continuaron con las marchas que se intensificaron en Quito mientras las fuerzas armadas comenzaban a resguardar la ciudad y el palacio de Carondelet, llegando en los últimos dos días al nivel de instaurase el toque de queda total sobre la capital.
Finalmente, el día 13 de octubre la reunión entre la CONAIE y el gobierno, mediada por las Naciones Unidas (ONU), consiguió la derogatoria del decreto 883 sobre la eliminación del subsidio a la gasolina. El Ministerio de Gobierno reportó que se aprehendieron 1330 personas, 435 policías resultaron heridos, 11 personas murieron y se suscitaron 132 bloqueos de carreteras.
Antecedentes Huelgas de hambre miniaturadeimagen|300x300px|Protesta en Guayaquil durante la Jornada Nacional organizada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), el 5 de septiembre. El 23 de julio, en los exteriores del Palacio Legislativo en Quito, un grupo de maestros retirados iniciaron una huelga de hambre en exigencia del pago de sus compensaciones en efectivo. El 28 de julio, en Santo Domingo, y el 5 de agosto, en la plaza Vicente Rocafuerte de Guayaquil, la medida fue adoptada por un grupo de jubilados. Finalmente será el 6 de agosto que la medida será levantada tras acordar el pago de las compensaciones en bonos que podrían ser canjeados en el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
El 2 de septiembre, en el mismo sitio donde estuvieron los maestros de Guayaquil, empleados jubilados de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) iniciaron una nueva huelga de hambre. Recibiría apoyo durante la movilización nacional del 5 de septiembre convocada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), esta había sido organizada como preparación a una huelga nacional.
Protestas en Carchi El martes 24 de septiembre empezaron las protestas en la provincia del Carchi contra lo que, consideran abandono por parte del gobierno de Ecuador. Las protestas serían respaldadas desde la prefectura de la provincia encabezada por Guillermo Herrera y las centrales sindicales. Las medidas adoptadas en esta protesta fueron plantones en la gobernación, marchas y bloqueos de vías. El paro sería levantado el 30 de septiembre tras acordarse doce compromisos con el gobierno.
Medidas económicas miniaturadeimagen|Lenín Moreno entrando al Palacio Legislativo para su posesión el 24 de mayo de 2017.|alt=|300x300px La noche 1 de octubre de 2019, Lenín Moreno anunció 6 medidas económicas y 13 propuestas de reforma en cadena nacional para estimular la economía del país. Con un discurso que inició declarando el no aumento del impuesto al valor agregado (IVA) el mandatario habló de que realizaría lo siguiente: La liberación del precio del diésel y la gasolina extra y ecopaís. La entrega de 15 dólares mensuales adicionales en bonos a 300 000 familias. La eliminación o reducción de aranceles para maquinaria y materias primas agrícolas e industriales. La eliminación de aranceles a la importación de dispositivos móviles La entrega de mil millones de dólares para créditos hipotecarios desde noviembre, a una tasa del 4,99%. La renovación de contratos ocasionales con 20% menos de remuneración. El despido de 23.000 burócratas. Junto a ello anunció las reformas que serían enviadas a la Asamblea Nacional de Ecuador que estarían en temas como: La contribución durante tres años por parte de empresas que perciben ingresos superiores a 10 millones de dólares al año. Reducción del impuesto a la renta único para el banano. La devolución automática de tributos al comercio exterior. La eliminación del anticipo del impuesto a la renta. La reducción a la mitad del impuesto a la salida de divisas (ISD) para materias primas, insumos para bienes de capital, según un listado. La reducción del impuesto a los vehículos de menos de 32.000 dólares para uso productivo. Las reducción de vacaciones para empleados públicos de 30 a 15 días al año, exceptuando a la fuerza pública y servicios sociales. La aportación de un día del salario cada mes a los trabajadores públicos. La aplicación de reformas laborales sobre nuevos contratos. La creación de nuevas modalidades de contratos para quien inicia un emprendimiento. La creación de una modalidad de contrato de reemplazo en caso de licencia de maternidad y paternidad y enfermedades catastróficas. Facilidades para teletrabajo. Nueva forma de jubilación patronal: empleadores incrementan aporte mensual en 2% para nuevos trabajadores, Ese valor podrá ser ahorrado en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) o en fondos privados.
Acontecimientos 2 de octubre Las medidas recibieron al siguiente día el rechazo oficial de la Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), el Frente Popular y Parlamento Laboral; quienes conjuntamente se declararon en resistencia, y anunciaron un paro y una serie de movilizaciones inmediatas contra esto. El mismo día, la Federación Nacional de Transportistas (FENACOTIP) anunció la paralización de las labores para el 3 de octubre, día en que se hizo efectivo el decreto 883 que eliminaba el subsidio a la gasolina.
El Partido Unidad Popular incluyó su rechazo a las medidas en una marcha en Quito realizada contra una supuesta eliminación de la organización por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE). En la noche de ese día en Guayas, un grupo de manifestantes bloqueó el Puente de la Unidad Nacional en la sección que conecta a Durán con Samborondón, siendo arrestadas dos personas.
3 de octubre Ante el paro de transportistas, el 3 de octubre, el gobierno suspendió las clases en escuelas y colegios. Mientras, en Quito y Guayaquil, los municipios garantizaron la fácil transportación de los ciudadanos con el uso de los servicios de transporte público municipales y, en el caso de la capital, la suspensión de la medida de restricción vehicular «Hoy No Circula», cosa que en Cuenca no hubo.
En Guayaquil, la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) velo por el normal desarrollo del tránsito, pero igualmente existió el bloqueo de los taxistas de las calles Machala y Brasil. En la tarde, la Metrovía terminó suspendiendo su servicio en la tarde ante el bloque de las vías del servicio y la falta de garantías; mismo acto realizaron locales comerciales en el centro ante la falta de seguridad. La Intendencia del Guayas suspendió todos los eventos de concurrencia masiva hasta el 6 de octubre tras una jornada en la que además de las protestas, existieron desmanes en sectores del sur de la ciudad como el Suburbio, Isla Trinitaria y el Guasmo, en los que se incluyeron saqueos a locales comerciales. En la noche la Federación Nacional de Transporte Pesado decidió no unirse al paro y entrar en diálogo con el gobierno.
En Quito, una marcha estudiantil inició en la Universidad Central con dirección al Palacio de Carondelet, terminando frente al cordón policial, que terminó usando su fuerza contra los manifestantes, destacándose en esto los daños físicos que sufrió Luis Tipantuña al recibir el impacto de una bomba lacrimógena en el ojo, perdiendo este. Las protestas duraron hasta la noche, el poder policial, dispersó a los manifestantes hasta el hospital Eugenio Espejo y sus alrededores. En el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre se terminaron cancelando algunos vuelos ante la incapacidad de los pasajeros de llegar al aeropuerto por el bloqueo de la Ruta Viva que la conecta con la capital. Por otro lado, estudiantes de la Universidad San Francisco de Quito intentaron detener el paro en Cumbayá al tratar de apagar las llantas que los taxistas habían prendido fuego, siendo agredidos por los taxistas y amenazados con palos y piedras. En la noche del 3 de octubre se atacaron varias ambulancias incluidas las de la Cruz Roja Ecuatoriana.
En Cuenca, la marcha de jóvenes llegó al Parque Abdón Calderón, lugar donde la Cámara de Transporte de Cuenca llamó a las organizaciones sociales para que hagan sus pronunciamientos. La falta de transporte llevó en distintas ciudades a que las personas cooperen entre sí con sus autos, entre ellos destaca el deportista Jefferson Pérez que usó su auto para tal acto por Cuenca.
En Manta, Montecristi, Jaramijó y Santo Domingo;los accesos a las ciudades fueron bloqueados por taxistas y en Loja los andenes de la terminal terrestre estuvieron vacíos. El saldo de las protestas de este día fue el de 350 detenidos, entre manifestantes y delincuentes, en los que estaría incluido Marlon Santi, coordinador de Pachakutik, y Jairo Gualinga, dirigente de Juventudes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE); así como también 35 heridos.
4 de octubre miniaturadeimagen|300x300px|Cerco policial en un sitio de Quito. Desde la mañana existió presencia militar y policial en varios sectores del país, tanto para prevenirse ante protestas como para apoyar en la prestación de servicios de transporte.
En Ambato, el anuncio de una marcha indígena llevó al cercamiento de la gobernación de Tungurahua, que al producirse llevó a enfrentamientos con la policía que el Movimiento Indígena de Tungurahua (MIT) aseguró que fueron provocados por infiltrados. En Cotopaxi, los indígenas y campesinos de Pujilí, Saquisilí y Salcedo ingresaron a la centro de Latacunga tras reunirse en el centro de Pujilí. En Cuenca, una marcha llegó hasta el Complejo Judicial de Cuenca ante la detención de Mesías Vicuña y Manolo Solís, dirigentes de los transportistas. Mientras, en Manabí, se mantiene el bloqueo de las vías a las principales ciudades de la provincia. En Imbabura, los indígenas detendrán a un grupo de policías que supuestamente estaban reprimiendo. En Cayambe, las manifestaciones terminaron desembocando en la intervención militar usando balas de goma hacia los manifestantes, que llevó a su vez a la respuesta de estos con daños hacia dos buses militares. En Guayaquil, hubo en la tarde una manifestación que dejaría desmanes en la Avenida 9 de octubre.
Por el lado de los transportistas, estos anunciaron el fin de su paro para iniciar el diálogo con el gobierno, pidiendo a este la liberación de sus compañeros y la alza de la tarifas de transporte interprovincial y provincial. Mientras el Frente Unitario de Trabajadores, el Frente Popular y la Confederación de Nacionalidades Indígenas anunciaron que iban a continuar con la «radicalización de la protesta» y la huelga general para el 9 de octubre.
5 de octubre