Pablo Manuel Ibar, conocido como Pablo Ibar (Fort Lauderdale, Florida, 1 de abril de 1972), es un preso hispano-estadounidense condenado a cadena perpetua tras tres juicios en los que fueron comprobadas varias irregularidades y manipulaciones de pruebas y testigos. Se le acusa de un triple asesinato cometido en Florida el 26 de junio de 1994 conocido como "Los crímenes de Miramar", en el cual fueron asesinados Casimir Sucharski, dueño del club nocturno "Casey's Nickelodeon", y las bailarinas Sharon Anderson y Marie Rogers. Pablo Ibar, que permanece en prisión desde 1994, siempre ha sostenido su inocencia. En junio de 2025 un nuevo testigo del caso afirmó conocer a los verdaderos autores del crimen, lo que permitió programar una nueva vista oral con el juez para la solicitud de un nuevo juicio en el que podría probarse finalmente la inocencia de Pablo Ibar.
Pablo Ibar estuvo condenado a muerte durante 16 años, entre 2000 y 2016, cumpliendo condena en el corredor de la muerte en la Prisión Estatal de Florida, en Raiford, hasta que en el año 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló dicha condena y ordenó repetir el juicio tras considerar que había tenido una defensa letrada ineficaz y que las pruebas por las que había sido condenado eran “escasas” y “débiles”.
El 22 de mayo de 2019, tras su tercer juicio, fue condenado a cadena perpetua con las mismas pruebas que el Tribunal Supremo de Florida había considerado en 2016 “escasas” y “débiles” y que fueron motivo de repetición del juicio. Durante este juicio, después de haber emitido el veredicto por unanimidad, uno de los miembros del jurado se retractó del veredicto de culpabilidad denunciando presiones durante el juicio. Sin embargo, el juez del caso, Dennis Bailey, simplemente decidió expulsarle, reemplazarle por un suplente y repetir la votación del jurado, no permitiéndole participar en la deliberación sobre la condena que se le impondría a Pablo Ibar.
Pablo Ibar Cándido Ibar, padre de Pablo Ibar, emigró a Estados Unidos, donde hizo carrera como pelotari. Cándido contrajo matrimonio en 1971 con Cristina Casas, de origen cubano. De esa unión nacieron Pablo Ibar, en 1972, y su hermano Michael, en 1976. Pablo Ibar es sobrino del legendario boxeador tristemente fallecido José Manuel Ibar "Urtain". Pablo Ibar comenzó a entrenar y preparase para ser pelotari profesional; de hecho, su estreno como profesional se antojaba inminente. Sin embargo el destino no quiso que así fuera; una pelota le golpeó con violencia en la ceja derecha, y aunque el percance quedó en quince puntos de sutura, Pablo Ibar recibió el consejo habitual tras un primer impacto serio de tomar cierta distancia durante un tiempo.
Mientras vivía en Connecticut, su madre, Cristina Casas, fue diagnosticada con cáncer, y fue entonces el propio Cándido quien aconsejó a su hijo, que tenía 21 años entonces, que se marchara a Florida durante algún tiempo para acompañar a su madre. Durante este periodo de tiempo que se fue alargando, Pablo se rodeó de malas compañías, aunque también de algunas otras buenas, como la de Tanya Quiñones, chica de la que se enamoró en Florida en su adolescencia y con la que contrajo matrimonio en la cárcel.
El caso "Los crímenes de Miramar" El 27 de junio de 1994, los cuerpos de Casimir Sucharski, dueño del club nocturno "Casey's Nickelodeon", y de las bailarinas Sharon Anderson y Marie Rogers aparecieron golpeados y acribillados a tiros dentro del domicilio de Casimir Sucharski en Miramar, Florida, apenas a 20 kilómetros de Dania Beach. Unos pocos días antes, "Butch Casey" (nombre con el que se conocía a Casimir Sucharski) había instalado una cámara de videovigilancia en el salón de su casa, de tal modo que todo lo ocurrido en aquel salón quedó grabado en VHS, aunque eso sí, en blanco y negro, sin audio, granulado, y en general con una calidad pésima. Dos personas entraron por la puerta corredera del salón; una con gorro y gafas, y la otra tapándose la cara con una camiseta. Se sucedieron los golpes, los disparos, el robo del dinero que Casimir Sucharski escondía en sus botas de cowboy, etc. Fueron alrededor de 22 minutos que quedaron grabados en aquella cinta de VHS. Durante el asalto, uno de los perpetradores mostró su rostro durante apenas unos instantes, los que utilizó para limpiarse el sudor con la camiseta que hasta ese momento estaba usando para taparse la cara. Los encargados del caso en la comisaría extrajeron un fotograma del vídeo y lo mandaron al departamento de vídeo para tratar de mejorar la calidad de la imagen, tras lo cual obtuvieron una imagen con más contraste entre las zonas más oscuras y las zonas más claras; sin embargo los rasgos del perpetrador aparecían alterados tras este retoque fotográfico. Este fotograma fue difundido a muchas otras comisarías del estado de Florida.
Tres semanas más tarde, en una comisaría de otro distrito, los detectives Paul Manzella y Craig Scarlett recibieron esta imagen por fax, tras lo cual creyeron reconocer en ese rostro el de Pablo Ibar, que en aquel momento estaba detenido tras acompañar a unos amigos que habían entrado a una casa para robar o comprar cocaína; Pablo Ibar los esperó en el coche y no entró en dicha casa, pero a pesar de ello fue detenido. Tras varios interrogatorios el detective Paul Manzella al final del día le puso sobre la mesa la imagen captada por la cámara de Casimir Sucharski, tras lo cual Paul Manzella miró a los ojos a Pablo Ibar y le dijo: “Te tengo”.
Tras los interrogatorios, los detectives Paul Manzella y Craig Scarlett comenzaron a reunir a varios testigos. Una de las primeras conclusiones a las que llegaron fue que el acompañante de Pablo Ibar en los asesinatos podría ser Seth Peñalver. Lo detuvieron al cabo de unos días y lo incluyeron en el caso, aunque finalmente y tras dos juicios sería declarado no culpable en 2012 tras llegar el jurado a la conclusión de que no había suficientes pruebas para "demostrar su culpabilidad".
Primer juicio (1997-1998) El primer juicio contra Pablo Ibar y Seth Peñalver se celebró en Fort Lauderdale, Florida, el día 5 de mayo de 1997, y fue declarado nulo el día 25 de enero de 1998 tras la votación del jurado por 10 a 2 en la que no pudo llegarse a un veredicto unánime de culpabilidad. El juez por tanto declaró nulo el juicio al no haber pruebas dactilares ni de ADN ni unanimidad del jurado, pero sin embargo no se le concedió la libertad a Pablo Ibar.
En el juicio declara por primera vez Gary Foy, que junto al fotograma del vídeo son las únicas y débiles pruebas en las que se ha basado la acusación durante todo el proceso para defender la culpabilidad de Pablo Ibar. Gary Foy es un vecino del asesinado Casimir Sucharski y supuesto testigo visual que declaró haber visto la madrugada del crimen a Pablo Ibar en el coche de Casimir Sucharski junto a un acompañante. No obstante, la credibilidad de Gary Foy quedó totalmente en entredicho tanto en este juicio como en los posteriores, ya que no solo entró en contradicciones sino que además era un consumidor de narcóticos, llegando incluso a demostrarse que tenía problemas con Pablo Ibar. Por todo ello, su testimonio fue rechazado en el juicio en el cual Seth Peñalver fue declarado no culpable. Cabe mencionar que ni las huellas ni el ADN de la camiseta abandonada en la escena del crimen (la cual cubría el rostro del perpetrador) corresponden a las huellas ni al ADN de Pablo Ibar. Por su parte, Tanya Quiñones y Pablo Ibar siempre han asegurado que la noche de los crímenes la pasaron juntos, habiendo dormido ambos esa madrugada en el domicilio de Tanya. De hecho, aquel encuentro amoroso resultó polémico en el ámbito familiar de Tanya, ya que aprovecharon un viaje de los padres de ella a Irlanda para su encuentro íntimo. Fueron descubiertos por la hermana de Tanya, que realizó varias llamadas a Irlanda para avisar a sus padres, llamadas que están reflejadas en una factura telefónica.
Segundo juicio (1999-2000) El segundo juicio contra Pablo Ibar dio comienzo el día 11 de enero de 1999. Durante la fase de selección del jurado, el abogado de oficio asignado a Pablo Ibar, Kayo Morgan, fue detenido y acusado de agredir a su mujer, que además estaba embarazada. Pablo Ibar presentó una moción de cese del abogado, que sin embargo fue denegada por el tribunal. También presentó otra moción solicitando el aplazamiento del juicio, la cual fue aprobada. No obstante el juicio de Seth Peñalver siguió adelante y fue condenado a muerte. La labor de Kayo Morgan fue duramente cuestionada por la prensa, que lo tachó de "desastroso abogado", calificando su trabajo de "lleno de errores de bulto que llevaron a su cliente al corredor de la muerte". Antes de fallecer, Kayo Morgan realizó una declaración jurada y firmada en la que reconoció que Pablo Ibar sufrió indefensión por su parte:
El juicio se reanudó el día 17 de abril del año 2000, y a pesar de no existir ninguna prueba contra Pablo Ibar, el español fue declarado culpable por el jurado el día 14 de junio. La fase de determinación de la pena se inició el 24 de julio, culminando con la condena a muerte de Pablo Ibar, decisión que se basó en el escaso parecido de Pablo Ibar con el perpetrador del vídeo de pésima calidad y en la inverosímil declaración del testigo Gary Foy que entró en contradicciones.
En este segundo juicio volvió a demostrarse con nuevas pruebas que ni las huellas ni el ADN hallados en la escena del crimen coincidían con los de Pablo Ibar. Cabe mencionar que la camiseta (la cual cubría el rostro del perpetrador) que fue abandonada en la escena del crimen contiene restos de ADN de hasta cinco personas diferentes, las tres víctimas y dos de sexo masculino sin identificar.
Años de apelaciones, Juan Gispert y William Ortiz (2006-2016) Durante años, Pablo Ibar, su familia y sus abogados han luchado por la repetición del juicio, apelando en múltiples ocasiones y contando con diferentes abogados.
De la mano de Peter Raben, Pablo Ibar presenta ante el Tribunal Supremo de Florida su primera apelación para la repetición del juicio. Una apelación según la cual a Pablo Ibar le fue negado el derecho a un juicio justo basándose principalmente en que el tribunal que lo condenó tomó una serie de decisiones equívocas basadas en pruebas circunstanciales y de poco fundamento. Sin embargo, el 7 de septiembre de 2006, el Tribunal Supremo de Florida denegó a Pablo Ibar su petición para la celebración de un nuevo juicio.