La Casa Cuna de Fraisoro fue una institución benéfica dedicada a la acogida de niños abandonados y a la atención de mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, gestionada por la Diputación Foral de Guipúzcoa. Inició su actividad en 1903 en el municipio de Cizúrquil (País Vasco, España) y permaneció en funcionamiento hasta 1994, cuando fue reconvertida en un centro gerontológico.
A lo largo de su existencia, pasaron por el centro alrededor de 12 000 niños y se atendieron unos 3500 partos, en su mayoría de mujeres solteras que, ante el rechazo social y familiar, optaban por el abandono de sus hijos.
La institución desempeñó un papel relevante en la reducción de la mortalidad infantil asociada al abandono gracias a la implantación de medidas médico-higiénicas y a un sistema basado en la lactancia materna mediante nodrizas.
El periodo de mayor actividad se produjo entre 1923 y 1951, coincidiendo con la dirección médica de Jesús Alustiza Urteaga, etapa en la que se concentró una parte significativa de los nacimientos y de los menores atendidos. Durante estas décadas, Fraisoro se consolidó como un centro de referencia en España en la atención a la infancia abandonada y a la maternidad en contextos de exclusión.
Historia
Contexto y antecedentes Durante el siglo XIX, el abandono infantil constituyó un problema significativo en Guipúzcoa. Se estima que miles de niños fueron abandonados en la provincia y que la mortalidad entre ellos era muy elevada, superando ampliamente el 50 % durante su primer año de vida. La atención a estos menores se organizaba a través de casas-torno situadas en localidades como San Sebastián, Tolosa, Azpeitia y Vergara, un sistema que resultaba poco satisfactorio para garantizar su supervivencia.
Como indicador de esta situación, en las primeras décadas del siglo XX se abandonaban oficialmente 150 niños al año en Guipúzcoa.
Fundación y primeros años miniaturadeimagen|Casa Cuna de Fraisoro en 1912 En este contexto, la Diputación provincial de Guipúzcoa, en colaboración con la Caja de Ahorros provincial, impulsó la creación de la Casa Cuna de Fraisoro, que inició su actividad en 1903 en el municipio de Cizúrquil. El edificio fue proyectado por el arquitecto Ramón Cortázar, y su funcionamiento se encomendó a una comunidad de las Hijas de la Caridad,junto con personal sanitario y nodrizas internas.
En sus primeros años, el centro se dedicó principalmente a la acogida de niños abandonados. Paralelamente, se implantó un modelo asistencial basado en la lactancia materna, ya fuera por las propias madres o mediante nodrizas, y en la aplicación de medidas médico-higiénicas pioneras en España como la aplicación del test de Wassermann para la detección de la sífilis congénita.
Creación de la maternidad y centralización del sistema (1913 - 1920) En 1913 se incorporó al centro un servicio de maternidad destinado a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, principalmente solteras y primíparas que preveían abandonar a sus hijos. Ese mismo año se clausuró el torno de Fraisoro, en consonancia con una tendencia hacia modelos asistenciales más medicalizados.
Asimismo, en la década de 1910 se habían cerrado las restantes casas-torno de la provincia, lo que convirtió a Fraisoro en el centro de acogida de niños expósitos en Guipúzcoa. Los menores permanecían en la institución hasta los cinco años de edad, tras lo cual eran entregados a familias o derivados a otras instituciones como la Misericordia de Tolosa.
Consolidación y etapa de mayor actividad (1920 - 1950) miniaturadeimagen|Madres, niños, monjas y el médico en Fraisoro hacia 1930 Entre las décadas de 1920 y 1950, la Casa Cuna de Fraisoro alcanzó su periodo de mayor actividad, coincidiendo con la dirección médica de Jesús Alustiza Urteaga. Durante estos años se concentró una parte sustancial de los nacimientos y de los ingresos de menores en el centro.
En este periodo se introdujeron avances sanitarios relevantes, como la sueroterapia o la implantación de la vacunación infantil contra la tuberculosis en 1930, que fue pionera en Guipúzcoa. Estas medidas, junto con la mejora de la alimentación y los cuidados, contribuyeron a una reducción progresiva de la mortalidad infantil.
También se implementaron iniciativas de carácter social orientadas a disminuir el abandono, como la permanencia temporal de las madres con sus hijos tras el parto o, desde 1931, la concesión de ayudas económicas a aquellas que decidían hacerse cargo de ellos.
Durante la guerra civil española, en 1936, la proximidad del frente generó una situación de inestabilidad en el entorno del centro, aunque la actividad asistencial continuó inalterable.
Transformaciones y declive (1950 - 1994) miniaturadeimagen|Casa Cuna de Fraisoro en 1960 A partir de la segunda mitad del siglo XX, diversos factores contribuyeron al descenso progresivo de la actividad de la institución. Entre ellos destacan la mejora de las condiciones socioeconómicas, el desarrollo del sistema sanitario, la generalización de métodos anticonceptivos y la aparición de alternativas asistenciales.
Desde la década de 1960, los partos comenzaron a derivarse al Hospital provincial de Guipúzcoa, lo que redujo notablemente la actividad de la maternidad. El último nacimiento en Fraisoro tuvo lugar en 1968.
En las décadas siguientes, el número de menores acogidos fue disminuyendo de forma continuada. En 1981, parte de las instalaciones se destinaron a la atención de personas con discapacidad intelectual en colaboración con entidades especializadas.
Finalmente, en 1994 la Casa Cuna de Fraisoro cesó su actividad como institución de acogida infantil y fue reconvertida en un centro de atención gerontológica.
Funcionamiento
Organización y personal La Casa Cuna de Fraisoro estaba gestionada por la Diputación Provincial de Guipúzcoa, responsable de su financiación y supervisión administrativa. La atención recaía en una comunidad de las Hijas de la Caridad, que desempeñaban funciones cotidianas tanto con los menores como con las madres acogidas.
El centro contaba además con personal sanitario compuesto por un médico director, encargado de la supervisión clínica, así como dos comadronas desde la creación de la maternidad en 1913. Junto a este equipo, desempeñaban un papel fundamental las nodrizas, que podían residir en la institución o encargarse del cuidado de los niños en el ámbito externo.
Durante sus primeras décadas de funcionamiento, la dirección médica fue ejercida por los médicos titulares de Villabona, que compatibilizaban esta labor con su actividad profesional en la localidad. A partir de mediados del siglo XX, la dirección pasó a ser desempeñada por especialistas, en consonancia con la progresiva medicalización de la atención infantil.
La organización del centro respondía a un modelo asistencial propio de la época, basado en la colaboración entre administración pública, personal sanitario y órdenes religiosas, que garantizaba el funcionamiento continuo de la institución y la atención integral de sus usuarios.
En 1941, a instancias de Jesús Alustiza, la Diputación Provincial otorgó a la superiora Pilar Pano Castarlenas el distintivo blanco de primera clase por su labor en la Casa Cuna desde 1909. En este sentido, en 1986 el que fuera presidente de la Diputación Xabier Aizarna hizo entrega en la Casa Cuna de una placa conmemorativa a José Antonio Alustiza en reconocimiento a su trabajo en Fraisoro. miniaturadeimagen|Jesús Alustiza Urteaga Atención a madres y maternidad En 1913, la Casa Cuna de Fraisoro incorporó un servicio de maternidad destinado a la atención de mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. La mayoría de las internas eran mujeres solteras y jóvenes que ingresaban en el centro en las últimas fases de la gestación, generalmente a partir del séptimo mes de embarazo.
El ingreso estaba sujeto a determinadas condiciones establecidas por la institución, orientadas principalmente a mujeres primíparas que preveían no poder hacerse cargo del recién nacido. Además de la atención al parto, el centro proporcionaba alojamiento, manutención y seguimiento sanitario durante el periodo previo y posterior al nacimiento.
Con el objetivo de mejorar la supervivencia infantil, se fomentó la permanencia temporal de las madres con sus hijos tras el parto. Esta medida de alcance estatal permitía garantizar la lactancia materna en las primeras semanas de vida y contribuía, en algunos casos, a que las madres reconsideraran la decisión inicial de abandono.
A partir de la década de 1920, se habilitaron también habitaciones de pago destinadas a mujeres que deseaban preservar su anonimato, lo que refleja la persistencia del estigma social asociado a la maternidad fuera del matrimonio en ese periodo.
En 1931, a instancias de Jesús Alustiza, la Diputación Provincial implantó una medida de carácter social consistente en la concesión de ayudas económicas durante un periodo determinado a aquellas madres que decidían quedarse con sus hijos. Esta iniciativa contribuyó a la reducción progresiva de los abandonos definitivos.
La mayoría de las madres eran jóvenes, generalmente de entre 15 y 25 años. Predominaban las de origen guipuzcoano (64 %), seguidas de navarras (13 %). Tras su paso por Fraisoro, un 50 % volvían a sus hogares y las demás se colocaban como nodrizas, en el servicio doméstico y una minoría terminaba en la prostitución o ingresaba en órdenes religiosas, especialmente las Oblatas del Santísimo Corazón.
Sistema de lactancia y nodrizas La lactancia materna constituyó uno de los pilares fundamentales del modelo asistencial de la Casa Cuna de Fraisoro. Siempre que era posible, esta era realizada por las propias madres durante su estancia en el centro. En los casos en que esto no era viable, se recurría a nodrizas, que desempeñaban un papel esencial en la alimentación y cuidado de los recién nacidos.
Las nodrizas podían residir en la institución como internas o encargarse de la crianza de los menores en el exterior, distribuidas por distintas localidades de la provincia. Este sistema permitía descongestionar el centro y ofrecer una atención más individualizada en Fraisoro a los niños en situación más delicada.
En caso de necesidad, se utilizaba leche maternizada en la granja de Fraisoro, situada en un solar anexo a la Casa Cuna.
A partir de la década de 1940, la progresiva introducción de fórmulas de leche artificial más completas redujo la dependencia de las nodrizas, lo que llevó a su desaparición paulatina en las décadas posteriores.
Atención sanitaria miniaturadeimagen|Quita membranas de difteria utilizada en Fraisoro La Casa Cuna de Fraisoro incorporó de forma temprana prácticas médico-higiénicas orientadas a reducir la mortalidad infantil, en un contexto en el que las enfermedades infecciosas constituían una de las principales causas de fallecimiento.
Entre las medidas adoptadas se encontraba la aplicación de pruebas diagnósticas para la detección de enfermedades transmisibles, así como el control sanitario de madres y recién nacidos. Asimismo, el centro participó en la introducción de campañas de vacunación infantil en la provincia. Según una investigación de Carlos Alustiza, los niños acogidos en Fraisoro, junto con los del Hospital civil de San Antonio Abad de San Sebastián, estuvieron entre los primeros de Guipúzcoa en recibir la vacunación contra la tuberculosis, a partir de 1930.
Estas actuaciones permitieron una reducción progresiva de la mortalidad, especialmente en comparación con periodos anteriores caracterizados por la ausencia de atención médica sistemática. Hasta mediados del siglo XX, las principales causas de mortalidad estaban relacionadas con infecciones gastrointestinales y respiratorias, además de enfermedades como la meningitis, la tuberculosis y la tosferina. Los últimos niños que fallecieron en Fraisoro según el médico Víctor Ormaetxea fueron un niño con síndrome de Down y un niño afectado de VIH/sida.