La Iglesia católica siria o iglesia católica siríacahttps://ascensionpress.com/es/blogs/articles/the-other-23-catholic-churches-part-5-west-syrian-rite?srsltid=AfmBOorhAv97OKCEsVesy1ZWHKCypJjuJI9Wg3poem3O3wpzsAlVevCU (; ; , y en el Anuario Pontificio, ) es una de las veinticuatro Iglesias sui iuris que conforman la Iglesia católica. Se trata de una Iglesia católica oriental que sigue la tradición litúrgica antioquena (o siria occidental), usando como lengua litúrgica el siríaco occidental y como lengua auxiliar el árabe. Está organizada como Iglesia patriarcal de acuerdo a la forma prescripta por el título IV del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (CCEO),Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 55-150 . bajo supervisión del Dicasterio para las Iglesias Orientales, y es presidida por el patriarca de Antioquía de los sirios católicos, cuya sede se encuentra en Beirut, Líbano.

El territorio propio del patriarcado de Antioquía de los sirios se extiende en el Oriente Próximo por: Irak, Líbano, Jordania, Israel, Palestina, Siria, Egipto, Turquía, Sudán, y Sudán del Sur. El 22 de julio de 2020 el papa Francisco en un rescriptum ex audientia decidió derogar las disposiciones de sus dos antecesores y extender la jurisdicción de los 6 patriarcas orientales sobre los dos vicariatos apostólicos de Arabia, por lo que la Iglesia siria amplió su jurisdicción a Kuwait, Arabia Saudita, Catar, Baréin, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.Rescriptum ex Audientia Ss.mi sobre la jurisdicción de los patriarcas católicos orientales en la Península Arábiga, 06.08.2020

La eparquía de Estados Unidos y los exarcados apostólicos de Venezuela y de Canadá no integran la jurisdicción del patriarcado, pero forman parte de la Iglesia católica siria y sus obispos integran el Santo Sínodo. Existen además parroquias y comunidades dispersas bajo la jurisdicción de los obispos locales de rito latino en Brasil, Francia, Australia, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, y otros países.

Historia

Origen y cisma

El origen de la Iglesia siria es tradicionalmente referido a Simón Pedro. La Iglesia siria fue campo de batalla de las disputas cristológicas. El Concilio de Calcedonia de (451) condenó el monofisismo y proclamó como doctrina oficial de la Iglesia la presencia de dos naturalezas, divina y humana, en la persona de Cristo. La mayoría de la población de Siria se negó a aceptar esa decisión conciliar. Sin embargo, esta separación no fue inmediata y no se consumó hasta que Jacobo Baradeo (consagrado obispo en secreto en 543 por el encarcelado patriarca Teodosio de Alejandría) consagró en 544 a Sergio, el primer patriarca siro-ortodoxo, haciendo así definitivo el cisma con el patriarca rival greco-ortodoxo. Sin embargo, no toda Siria se comprometió con la nueva Iglesia (conocida como jacobita) y muchos aceptaron las decisiones del Concilio de Calcedonia, siendo denominados melquitas. A partir de 633 se produjo la conquista musulmana de Siria, durante la cual los jacobitas recibieron trato preferente por los conquistadores.

Intentos de unión con la Iglesia católica Durante las cruzadas hubo muchos ejemplos de buenas relaciones entre obispos católicos y sirios ortodoxos. Algunos de esos obispos eran favorables a una unión con la sede de Roma, pero no se llegó a ningún resultado concreto. En 1237 el patriarca viajó con obispos y monjes a Jerusalén —ciudad que estaba en manos de los cruzados— y prometió obediencia al papa, pero el temor a una invasión mongola detuvo el intento. Poco después el patriarca Ignacio III en 1247 volvió a admitir la primacía papal, pero no se llegó a nada.The Rites of Eastern Christendom, Volumen 1, p. 69. Autor: Archdale King. Editor: Gorgias Press LLC, 2007. ISBN 1-59333-391-9, 9781593333911

Durante el Concilio de Florencia el patriarca sirio-ortodoxo Ignacio V envió al arzobispo de Edesa como su representante, quien el 30 de noviembre de 1444 hizo una declaración de fe de acuerdo a los dogmas católicos y firmó el decreto de unión Multa et admirabilia, pero no surtió efecto debido a que fue rápidamente anulado por sus oponentes en la jerarquía siria ortodoxa. En 1555 el patriarca Jacobo IV envió un sacerdote a Roma a conseguir algunos libros impresos en siríaco, pero el enviado hizo una profesión de fe católica en nombre de su pueblo que fue repudiada por el patriarca. En 1560 el patriarca Nehemetallah envió a Roma al obispo Juan Qacha para firmar la unión de ambas Iglesias, pero luego el patriarca entró en conflicto con las autoridades turcas y se refugió en Roma, en donde murió como católico.The Rites of Eastern Christendom, Volumen 1, pp. 70-71. Autor: Archdale King. Editor: Gorgias Press LLC, 2007. ISBN 1-59333-391-9, 9781593333911

Creación del patriarcado siro-católico thumb|250px|Patriarca Ignacio Andrés Akijan.

Misioneros jesuitas y capuchinos comenzaron a trabajar entre los fieles sirios ortodoxos en Alepo en 1626. Algunos de ellos fueron recibidos en comunión con Roma formándose una comunidad católica, mientras que algunos jóvenes fueron enviados a estudiar a esa ciudad a pedido del papa. Entre ellos estaba Andrés Akijan (Akhidjan), quien fue alumno del Colegio Maronita de Roma, y en 1652 de regreso en Siria fue ordenado sacerdote por el patriarca católico maronita, quien el 29 de junio de 1656 lo consagró obispo de Alepo de los jacobitas católicos. Fue el primer obispo católico sirio con jurisdicción efectiva, pues previamente solo hubo conversiones aisladas y personales de obispos jacobitas. La oposición de los ortodoxos sirios lo obligó a escapar al Líbano el 15 de mayo de 1657, pudiendo retornar a Alepo el 12 de marzo de 1658. El 28 de enero de 1659 el papa lo confirmó como obispo de Alepo y reconoció el rito siríaco jacobita mediante la bula Inter gravissimas.

En 1662, cuando el patriarcado ortodoxo sirio quedó vacante, el partido procatólico, liderado por diplomáticos franceses, logró que el sínodo patriarcal lo eligiera como patriarca de Antioquía el 19 de abril de 1662, pero tres obispos opuestos designaron a Ignacio Abdul Masih I produciéndose una división en la Iglesia jacobita. El 3 de agosto de 1662 el sultán otomano confirmó a Akijan como patriarca, por lo que fue entronizado el 20 de agosto de ese año. La Congregación para la Propagación de la Fe desaprobó en septiembre de 1662 la elección de Akijan por las autoridades turcas, hasta que el papa lo confirmó el 23 de abril de 1663. Abdul Masih reclamó el patriarcado y en 1663 ocupó la catedral siria de Alepo, que fue recuperada por los católicos en enero de 1664. El 10 de abril de 1664 el sultán confirmó a Akijan como cabeza civil de todos los sirios cristianos (millet), que conservó hasta su muerte el 18 de julio de 1677. En 1665 envió una profesión de fe al papa.

Después de la muerte de Akijan, Abdul Masih se profesó católico y fue elegido patriarca por el sínodo, obteniendo la confirmación del sultán, tras lo cual retornó a su oposición al partido católico, por lo que esta facción eligió a su sobrino el arzobispo de Jerusalén Gregorio Pedro Shahbaddin como patriarca, quien obtuvo la confirmación del sultán por medio del cónsul francés y fue entronizado el 2 de abril de 1678, siendo confirmado por el papa el 12 de junio de 1679. En los años siguientes hubo un choque entre ambas facciones que generó que Shahbaddin fuera depuesto varias veces y luego reinstalado, antes de que las autoridades otomanas tomaran partido por la facción ortodoxa y los católicos sirios fueran perseguidos. Shahbaddin y el arzobispo de Jerusalén viajaron a Roma en 1696, en donde permanecieron hasta que un tratado entre los Imperios otomano y austríaco permitió su regreso a Alepo y su reinstalación por quinta vez como patriarca el 1 de marzo de 1701.

Pocos meses después, el 27 de agosto de 1701, Shahbaddin, el arzobispo de Alepo,Consagrado el 4 de abril de 1678. 10 sacerdotes y algunos monjes, fueron arrestados y luego transferidos al castillo de Adana en donde murió el mismo día de su llegada (18 de noviembre) el arzobispo Amin Kahn Risqallah. Shahbaddin murió envenenado el 4 de marzo de 1702 y los clérigos fueron liberado a principios de 1704. Durante su cautiverio ellos eligieron patriarca el 23 de noviembre de 1703 al arzobispo de Nínive, el mafrián (segundo en la jerarquía) Isaac Basilio Joubeir, quien se hallaba refugiado en el consulado francés en Estambul. Fue confirmado por el papa el 17 de noviembre de 1704, pero no aceptó el título en espera de mejores tiempos y en 1706 se trasladó a Roma, en donde falleció el 18 de mayo de 1721. La línea de patriarcas siro-católicos quedó interrumpida por ocho décadas.

Restablecimiento del patriarcado thumb|250px|Patriarca Ignacio Miguel III Jarweh.

Durante el tiempo de vacancia del patriarcado el gobierno del Imperio otomano apoyó a los ortodoxos sirios en contra de los católicos sirios y estos sufrieron persecuciones a lo largo del siglo XVIII. Hubo largos períodos sin obispos católicos sirios en funciones y la comunidad fue forzada a la clandestinidad. Los obispos católicos sirios fueron depuestos, retornaron a la ortodoxia, o se refugiaron en el Líbano en donde era efectiva la protección maronita, del emir druzo y de los diplomáticos franceses.

En 1757 el sacerdote sirio-ortodoxo Miguel Jarweh peregrinó a Jerusalén y quedó muy influenciado por el catolicismo. A su regresó viajó a Mardin e intentó sin éxito convencer al patriarca de aceptar la unión con la Iglesia de Roma, sin embargo de lo cual el patriarca lo ordenó obispo de Alepo el 23 de febrero de 1766 luego de ser elegido por la congregación de esa ciudad. En 1769 un nuevo patriarca anticatólico lo confinó en el monasterio de Azafrán e hizo apresar a varios partidarios del papa, que fueron liberados por los otomanos luego de pagar un rescate. Esos partidarios enviaron una carta al papa mientras Jarweh lograba escapar de su confinamiento y el 8 de diciembre de 1774 se reunió con ellos en Alepo. Ocho días después hizo una profesión de fe católica ante el arzobispo melquita, seguido por la mayoría de los clérigos y fieles de Alepo. El 23 de junio de 1775 el papa Pío VI lo reconoció como obispo de Alepo. El patriarca llegó a Alepo el 22 de mayo de 1775 y se apoderó de la catedral, luego obtuvo un edicto del sultán para proscribir a Jarweh y sus seguidores. Lo excomulgó y fue perseguido y huyó a Latakia, Chipre y luego a Egipto, regresando después a Alepo en 1778 en donde logró atraer a muchos al partido católico.

En 1781 el patriarca Jorge IV murió, Jarweh viajó a Mardin y logró la adhesión de dos obispos sin diócesis, y de los metropolitanos de Jerusalén y de Mardin, estos dos últimos bajo presión de gobernador de Mardin aliado de Jarweh. Estos obispos en sínodo lo eligieron como patriarca, quien aceptó después de que se leyó y aprobó una declaración de fe católica, con la oposición de los metropolitanos de Mosul y del monasterio de Dayr al-Zafaran (Azafrán). El 22 de enero de 1783 fue entronizado en el monasterio de Azafrán, tomando el nombre de Ignacio III. Su elección fue confirmada por el papa el 14 de septiembre de 1783, recibiendo el palio el 15 de diciembre de ese año.