Pasarilla del Rebollar es una localidad española del municipio de Valdecasa, perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León.

Geografía Pasarilla del Rebollar se encuentra en las estribaciones noroeste del cerro de Gorría, El Tío Blanco para los vecinos de Pasarilla, la cota más alta de la sierra de Ávila, con 1726 m de altitud. Pero además está rodeado de otros cerros, como la Laera al sur, coronada por el Risco El Cabo, una montaña, como aquella a la que “los dioses habían condenado a Sísifo a subir sin cesar  una roca hasta su cima desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso”. Al sureste del pueblo existen otras dos riscas, la de En Medio –Los Collaillos-, y la de Abajo –Los Cercados.

La localidad está situada a unos 30 km de Ávila por la carretera de Muñico (AV-110), a una altitud de 1300 m sobre el nivel del mar.

Historia

Pasarilla del Rebollar en la época medieval. Sus orígenes Pertenece Pasarilla al grupo de aldeas que se fundaron en torno a 1087 y 1089, durante la repoblación dirigida y organizada por Raimundo de Borgoña (1070-1107) por encargo de Alfonso VI. La repoblación  se realiza con habitantes de Cincovillas y Covaleda en las estribaciones de Los Picos de Urbión, en la confluencia de las provincias de Logroño, Burgos y Soria. Algunos de estos habitantes llegaron a las estribaciones de las cotas más altas de la sierra de Ávila, donde entre otras aldeas levantarían, Pasarilla del Rebollar, entonces con el nombre de Paleciana; pero que en el año 1250 entre los núcleos de población existentes en la diócesis de Ávila aparece ya con el nombre de Pasarilla del Rebollar.

Parece que la mayoría de estos repobladores tenían su origen en zonas montañosas, con suelos poco aptos para el cultivo; esta circunstancia, por lo que se refiere al territorio de Pasarilla, explica tanto el asentamiento, como la explotación agrícola ganadera que perduró hasta épocas tan cercanas como la década de 1960, en que la imposibilidad de sustituir las yuntas de vacas y el arado romano por los tractores provocó un cambio radical en el paisaje agrícola. A aquel paisaje agrario tuvo que corresponder una economía de tipo mixto de agricultura y ganadería. Un paisaje que venía definido por el pueblo, las tierras cultivadas, algunos huertos para cultivar hortalizas, prados hondos y húmedos, susceptibles de ser segados con guadaña, y  los pastizales, terrenos susceptibles solamente de ser aprovechados a diente por el ganado.

En época muy temprana, parece ser que en el , surgen alrededor de los pueblos los campos de lino, los linares, en suelos fértiles de la zona periurbana, susceptibles de ser regados. En Pasarilla hoy persiste el nombre de Los Linares, así como la infraestructura para regarlos, esto es, la regadera, que tomaba el agua en Las Chorreras, y que después de haber desaparecido el cultivo del lino, se utilizaba en primavera para regar los prados que habían sustituido a aquel cultivo. De la misma forma perdura el nombre de El Cantolino, en cuyas lanchas se extendía el lino a secar después de haberlo lavado.

El sector comercial se iría desarrollando a medida que se generalizó la utilización del dinero en torno a 1180. En época muy temprana tuvo lugar la transformación del paisaje natural en paisaje agrario. Sin embargo parece que las innovaciones en los métodos de trabajo y en las dotaciones de aperos de labor fueron muy escasas o prácticamente inexistentes. Entre 1250 y aproximadamente 1350 aparecen en el Cabildo de Rioalmar y cercanos a Pasarilla, entre otros, en 1284 Viniegra, en 1261 Vadillo, en 1301 Cillán y Chamartín, y en 1343 Valdecasa.

Por lo que se refiere a las formas de trabajo de la tierra y el de los niveles técnicos del instrumental agrícola, el trabajo humano era el factor esencial de la productividad en los diferentes tipos de cultivo. Además de las faenas de siembra y recolección y otras de menor entidad, el cultivo del cereal requería un trabajo humano constante. Las tierras de cereal, antes de la siembra, requerían al menos tres vueltas de arado: alzar, binar y terciar, actividades que ni tan siquiera con la utilización de tractores han cambiado de nombre. Después de la primera vuelta de arado obligatoria, generalmente consistente en el alzado de los rastrojos, las explotaciones recibían otras dos vueltas de arado, binar y terciar respectivamente.

Por lo que se refiere al utillaje agrícola en el laboreo de las tierras ni era muy variado ni de un alto nivel técnico. Se trataba de útiles sencillos y tradicionales, relacionados con el trabajo directo de los campos, que componían el complejo de herramientas y aperos de labranza. Prácticamente para todas las faenas agrícolas, aparte de las herramientas menores, como azadas, hoces y guadañas, horcas y horcones, se usaban las yuntas de bueyes o de vacas, arados romanos, carros con llantas de hierro, y trillos de madera dotados de piedras de pedernal y sierras metálicas. Un utillaje que en Pasarilla no cambió nunca. En cuanto a la rotación de los cultivos, todos de secano, lo característico era el cultivo al tercio, o incluso más extensivo, esto es, barbecho, siembra y tornasiembra (Ángel Barrios García, Estructuras Agrarias y de poder en Castilla. Ejemplo de Ávila (1085-1320), 2 Volúmenes. Ediciones Universidad de Salamanca; Institución Gran Duque de Alba. Salamanca, 1984. Vol.1, pp. 128-132, 144, 148, 154, 158-163. 168-169; Vol. 2, pp. 16-22, 45-46, 51, 61, 93-101, 109-114, 116).

Catastro del marqués de la Ensenada Otro hito de capital importancia para reconstruir la historia de Pasarilla del Rebollar lo constituye el Catastro del Marqués de la Ensenada. Desde 1749 se realizó en los 15000 lugares con que contaba la Corona de Castilla. El Catastro se realizó de acuerdo con el Real Decreto de su Magestad, para que con arreglo a la instrucción, formularios, y planes que le acompañan, se averiguen los efectos, en que puede fundarse una sola Contribución, para el mayor alivio de sus Vassallos, en lugar de las que componen las Rentas Provinciales.

El Catastro supuso una minuciosa averiguación a gran escala de sus habitantes, propiedades territoriales, edificios, ganados, oficios, rentas, incluidos los censos. Se realizó mediante la cumplimentación  de un cuestionario que tenía 40 preguntas, que debían ser contestadas por los vecinos. Tal vez el que el censo pertenezca a la época preestadistica la información que trasmite es imprecisa y a veces no completamente fiable. No coinciden, a veces, los apellidos e incluso nombres en los diferentes listados. Por ejemplo, el listado de “Matricula de las personas de  Comunión, Confesión y Párbulos que ay en este lugar de Pasarilla del Rebollar de 31 de julio de 1751”, en que aparecen 15 casas, un total de 89 habitantes, 31 menores de 7 años; pues bien, este listado no coincide exactamente con el listado de Vecinos, un total de 19 vecinos, que contabilizando los criados llegan a 79 habitantes; aquí aparecen 3 viudas y un labrador soltero.

De cualquier forma, el Catastro proporciona información suficiente sobre la situación socioeconómica de Pasarilla, información que si la comparamos con la mucho menos precisa, que hemos extraído del trabajo de Ángel Barrios, podemos concluir que tanto el sistema de explotación de la tierra, los diferentes cultivos, así como el manejo del ganado no habían variado mucho desde 1250, pasando por mediados del , según nos muestra el Catastro de Ensenada hasta el paisaje agrícola-ganadero, que se podía contemplar en Pasarilla a principios de la década de 1960.

Pero volvamos al Catastro. Según este documento aparece diametralmente claro que la dehesa de Reoyo pertenece al término municipal de Pasarilla del Rebollar, y fue gente de Pasarilla la que explotaba parte de las tierras de Reoyo hasta principios de la década de 1950.

Por lo que se refiere a los cultivos, aparte de algunas hortalizas, para el consumo familiar, cultivadas en pequeñas parcelas de regadío, las cosechas eran de trigo, centeno, algo de cebada, algarrobas y garbanzos. Aparece igualmente reseñado, en las parcelas de regadío cercanas al núcleo  urbano – los linares, la fuente y el reguejal- el cultivo de lino.

En cuanto al ganado, además de las yuntas utilizadas para las tareas agrícolas, vacas y bueyes fundamentalmente, la mayor cabaña era la de ovino, seguida del ganado vacuno, cabras, bestias menores, esto es, asnos, ganado caballar, y de cerda, sin duda para la matanza; aparecen reseñadas 17 colmenas propiedad de los vecinos. Había 16,5 vecinos, con inclusión de tres viudas. No existía ni alquería ni casa de campo. Existen 21 casas habitables. No existen pobres de solemnidad. El tamaño de las familias era de unas cinco personas de media.

El Diccionario de Madoz A mediados del , el lugar tenía contabilizada una población de 71 habitantes. Aparece descrito en el decimosegundo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

Antiguamente fue conocida como Pasarilla del Revollar, pero cambió su nombre al actual en el censo de 1857, año en que la localidad se incorporó al municipio de Valdecasa.

El final de lo que fue Pasarilla a lo largo de la historia A principios de la década de 1950 la mayoría del término municipal estaba cultivado, aunque casi todo era cultivo extensivo; del espacio cultivado la mayor parte lo ocupaban las tierras de labor, otra parte menor la ocupaban las praderas, la mayoría susceptibles de ser segadas para heno, y otra parte significativa eran tierras incultas, los cerros, que no eran susceptibles de ningún tipo de cultivo. Las tierras de labor, según el grado de fertilidad eran de tres clases, y el  grado de fertilidad determinaba también la intensidad de los cultivos. El sistema de explotación era el de cultivo al tercio o de tres hojas, denominadas barbecho, siembra y  tornasiembra; y solo en Las Mayordomas existía la hoja descanso en erial o eriazo.

El barbecho consistía en preparar la tierra a lo largo del año para la siembra del año siguiente; se araba la tierra con arado romano, tirado por yunta de vacas, generalmente tres veces; como hemos visto más arriba, la primera vez se llamaba alzar, la segunda binar y la tercera, cuando tenía lugar, se llamaba terciar. En la hoja de siembra en las tierras más fértiles se cultivaba trigo o cebada y en las tierras menos fértiles centeno. En la hoja de tornasiembra prácticamente todas las tierras se sembraban de algarrobas, una leguminosa que se utilizaba como pienso, molida y mezclada con paja de trigo para las vacas, y entera mezclada con su misma paja para las ovejas; raras veces en las tierras más fértiles se repetía el cereal, generalmente centeno. En el caso de Las Mayordomas, donde las tierras son muy livianas, tras el barbecho se sembraba centeno, en lugar de tornasiembra se dejaba que descansara la tierra y en esto consistía el eriazo.