El movimiento de supervivientes de la psiquiatría (colectivo del que se suelen formar parte los llamados pares o expertos por experiencia en salud mental y que se valoran como pacientes expertos) es un variado colectivo de personas usuarias de los servicios de salud mental (pacientes o usuarias) o que han sobrevivido a intervenciones psiquiátricas o son expacientes o exusuarias de los servicios de salud mental.
El movimiento de supervivientes de la psiquiatría surgió del movimiento de derechos civil a finales de los años 1960 y principios de los 1970, desde las experiencias personales de abuso psiquiátrico experimentado por algunos expacientes. El texto clave en el desarrollo intelectual del movimiento de supervivientes, al menos en los EE. UU., fue Judi Chamberlin en un texto de 1978, On Our Own: Patient Controlled Alternatives to the Mental Health System (A nuestra manera: alternativas a la psiquiatrización gestionadas por el paciente). Chamberlin fue una expaciente y cofundadora del Mental Patients' Liberation Front (Frente de Liberación de Pacientes Mentales). Vinculados a través del boletín informativo para expacientes Dendron, a finales de 1988, las personas que lideraban varios de los principales grupos estadounidenses y formados por supervivientes de la psiquiatría que percibieron la necesidad de una coalición independiente pro derechos humanos que trabajase en los problemas del sistema de salud mental. Ese año fue creada la Support Coalition International (SCI)(Coalición de Apoyo Internacional). La primera acción pública de SCI fue organizar una contra-conferencia y protesta en la ciudad de Nueva York, en mayo de 1990, al mismo tiempo que (y justo en frente de) la asamblea anual de la American Psychiatric Association. En 2005 el SCI cambió su nombre para llamarse MindFreedom International con David W. Oaks como su director.
Las líneas de trabajo más frecuentes son las "respuestas al poder y discriminación psiquiátricos", la defensa y promoción de derechos y el empoderamiento del colectivo. Si bien el conjunto del activismo puede hasta cierto punto compartir una identidad colectiva, las opiniones varían a lo largo de un espectro que va de lo conservador a lo radical en cuanto a las temáticas de los tratamientos psiquiátricos, psicológicos, de intervención social y sobre los grados de resistencia o aceptación con estos.
Historia
Precursores Los actuales movimientos de empoderamiento y apoyo mutuo promovidos por los servicios de salud mental se desarrollaron en los años 1970, pero durante siglos ha habido pacientes psiquiátricos reivindicando cambios en las leyes, los tratamientos, los servicios de atención y las políticas públicas. " Las críticas más duras a la psiquiatría siempre han sido las de antiguos pacientes de centros psiquiátricos", aunque pocos pudieron exponer sus historias públicamente o enfrentarse públicamente al corporativismo psiquiátrico, y quienes sí lo hicieron recibieron la consideración de ser extremistas en sus denuncias por lo que rara vez se les concedió credibilidad alguna. En 1620, en Inglaterra, los pacientes del notablemente cruel Hospital de Bethlem se unieron y enviaron a la Cámara de los Lores una "Petición de la gente pobre y distraída en la Casa de Bedlam (sobre las condiciones de internamiento)". Algunos expacientes publicaron panfletos contra las formas de tratar la locura en el , como Samuel Bruckshaw (1774), en el "abuso injustificado de los manicomios privados", y William Belcher (1796) con su "Discurso a la humanidad, que contiene una carta al Dr. Munro, un recibo para hacer a un lunático y un bosquejo de una hiena que sonríe". Estos esfuerzos reformistas fueron generalmente impugnados por los guardas de los manicomios y los médicos.
A finales del , se desarrollaron reformas de tratamiento moral que se basaban en parte en el enfoque del expaciente francés convertido en superintendente de hospital Jean-Baptiste Pussin y su esposa Margueritte. Desde 1848 en Inglaterra, la Sociedad de Amigos de los Supuestos Lunáticos hizo campaña a favor de reformas radicales del sistema de asilo y contra los abusos del enfoque de trato moral. En los Estados Unidos, The Opal (1851-1860) fue una revista de diez volúmenes producida por pacientes del Asilo para Lunáticos del Estado de Utica en Nueva York, la cual ha sido señalada como parte del embrión inicial del movimiento de liberación. A principios de 1868, Elizabeth Packard, fundadora de la Sociedad Anti-Asilos para Dementes, publicó una serie de libros y panfletos que describían sus experiencias en el manicomio de Illinois en el que su esposo la había internado.
Principios del Unas décadas más tarde, otro expaciente psiquiátrico, Clifford W. Beers, fundó el National Committee on Mental Hygiene (Comité Nacional para la Higiene Mental), que acabaría por convertirse en la National Mental Health Association (Asociación Nacional de Salud Mental). Beers tenía como objetivo mejorar la situación de las personas que recibían atención psiquiátrica pública, en particular las que estaban internadas en instituciones estatales. Su libro, A Mind that Found Itsself (Una mente que se encontró a sí misma) (1908), describe la experiencia con su trastorno mental y el tratamiento que encontró en los hospitales psiquiátricos. El trabajo de Beers estimuló a la opinión pública para procurar un cuidado y tratamiento más responsables. Sin embargo, mientras que Beers en un principio acusaba a los psiquiatras de consentir el maltrato a los pacientes y preveía una mayor participación de expacientes en el movimiento, se vio influenciado por Adolf Meyer y el corporativismo psiquiátrico, atenuando su hostilidad a medida que necesitaba el apoyo de todos ellos para las reformas de la institución. Su dependencia de contribuyentes ricos y la necesidad de autorización por parte de los expertos le llevaron a dejar la organización que él ayudó a establecer en manos de psiquiatras. En el Reino Unido, la Asociación Nacional para la Reforma de la Ley sobre la Locura (National Society for Lunacy Law Reform) fue creada en 1920 por expacientes indignados que estaban hartos de que sus testimonios y quejas fuesen condescendientemente ignorados por las autoridades, que utilizaban la fachada médica para encubrir abusos de tutela y disciplinamientos. En 1922, la expaciente Rachel Grant-Smith se sumó a las reivindicaciones de reforma del sistema cuando publica "The Experiences of an Asylum Patient" (Las Experiencias de una Paciente de Asilo) hablando de los abusos y abandono que ella misma había sufrido.
We Are Not Alone (WANA)(No Estamos Solos) fue fundado por un grupo de pacientes del Hospital Estatal de Rockland en Nueva York (ahora Centro Psiquiátrico de Rockland) en la segunda mitad de los años 1940 y que tuvo continuidad como grupo de encuentro de expacientes que físicamente acabarían por reunirse en Fountain House (Casa Fuente). Su objetivo era proporcionar apoyo, asesoramiento prestando ayuda para facilitar la difícil transición del hospital a la comunidad. En esa misma época, un joven trabajador social en Detroit, Míchigan, estaba haciendo un trabajo pionero con pacientes psiquiátricos de las "alas traseras" del Hospital del Condado de Wayne. Antes de la llegada de los fármacos neurolépticos, los pacientes de las "alas traseras" eran habitualmente considerados como "enfermos desahuciados". John H. Beard comenzó a trabajar en estos pabellones con la convicción de que aquellos pacientes no estaban totalmente devorados por sus trastornos sino que conservaban partes saludables de sí mismos. Esta idea le llevó a implicar a pacientes en actividades normales como ir de pícnic, asistir a un partido de béisbol, cenar en un buen restaurante y posteriormente conseguir un empleo. Fountain House ya se había dado cuenta entonces de que pasar por un trastorno mental, unido a un historial laboral breve o discontinuo, significaba a menudo que sus miembros no lograran obtener con facilidad un empleo. Muchos vivían en la pobreza y ni siquiera tuvieron oportunidad de trabajar en su vida.
Al contratar a John H. Barba como Director Ejecutivo en 1955 cambió todo de aquello. La creación de lo que ahora se conoce como empleo de transición transformó Fountain House, ya que muchos miembros comenzaron a comprometerse, desde la organización que se bautizó como Clubhouse, en trabajos normalizados en la comunidad a cambio de un salario de verdad. Hay que destacar que estas oportunidades de trabajo se dieron en contextos inclusivos y no sólo en contextos de empleo protegido o especial para personas con discapacidad. La concepción de normalidad estaba muy presente en todo lo que Fountain House realizaba. Fue así como Fountain House se convirtió en un espacio de rehabilitación social y orientación vocacional, buscando superar las barreras que acompañan a un trastorno mental grave y desplazando la vida desde los problemas de la discapacidad hacia el trabajo positivo para la recuperación.
Estos inicios tuvieron su origen en períodos políticamente progresistas y de cambio social. Se apelaba no tanto a la solidaridad y apoyo mutuo entre quienes sufrían las duras circunstancias como pacientes como a los grupos de poder y personas influyentes que pudieran generar cambios. Cuándo estos períodos de tiempo con energía para las reformas y la atención al colectivo de pacientes decaía, este era otra vez abandonado y olvidado.
Décadas de 1950 a 1970 En los años 1950 se experimentó una reducción del uso de la lobotomía cerebral y la terapia electroconvulsiva (TEC). Estos tratamientos tenían en aquel entonces (y aún hoy) una fuerte oposición por motivos éticos, sus efectos secundarios o iatrogenia en su aplicación. En los años 1960, se inicia la era de los psicofármacos con el uso extensivo de haloperidol generando también oposición y polémicas por sus efectos secundarios e iatrogenia. También se produjeron transiciones desde las grandes instituciones psiquiátricas hacia servicios basados en la intervención comunitaria (que más tarde se convirtieron en una desinstitucionalización a gran escala), lo que en algunos casos empoderó a los pacientes, aunque los servicios comunitarios fueran a menudo deficientes.
En los años 1960, un movimiento antipsiquiátrico desafió las reivindicaciones y prácticas fundamentales de la psiquiatría convencional. El movimiento de exusuarios y supervivientes de la psiquiatría de esta época tuvo una estrecha y obvia relación ideológica con la antipsiquiatría, pero también tenía una agenda propia, resumida como socialismo humanista. Durante un tiempo, el movimiento compartió objetivos y prácticas con "terapeutas radicales", que por lo general eran de ideología marxista. Sin embargo, el colectivo de clientes/supervivientes/exusuarios percibió gradualmente que estos terapeutas radicales no compartían necesariamente los mismos objetivos y además estaban tomando control y protagonismo, por lo que se separaron de ellos para mantener la independencia.