miniaturadeimagen|La Inmaculada del facistol, 1655, obra escultórica maestra de Alonso Cano conservada en la sacristía de la Catedral de Granada.|525x525px Ad diem illum laetissimum (en castellano, Aquel alegre día) es una encíclica del papa San Pío X, fechada el 2 de febrero de 1904, escrita en conmemoración del quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.
Ineffabilis Deus
El papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, declaró mediante la carta apostólica Ineffabilis Deus el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Comienza la carta exponiendo los antecedentes que muestran la fe del pueblo cristiano en la concepción inmaculada de María; la atención y el favor que los papas han prestado al culto a la Inmaculada Concepción, hasta llegar a prohibir la defensa de la doctrina que niega esa verdad; y el cuidado que el Concilio de Trento (1545-1563) puso al promulgar el decreto dogmático sobre el pecado original, aclarando que era su intención comprender en este decreto, en el que se trata del pecado original, a la Bienaventurada Virgen María. Concluye la carta apostólica con esta definición:
El Papa Pío X, quiso que en toda la Cristiandad se celebrase solemnemente el quincuagésimo aniversario de esta declaración dogmática, en este sentido, cuando aún faltaban más de diez meses para ese aniversario publicó esta encíclica que fue la segunda de su pontificado.
Contenido El texto original de la encíclica no queda dividido en apartados, ni sus párrafos aparecen numerados. No obstante, al recoger aquí su contenido se han incluido unos epígrafes, que no están en original, y que pueden servir para reflejar la estructura de la encíclica.
Introducción
El papa continúa recordando la alegría y el entusiasmo con el que fue acogida por los fieles la declaración dogmática, por el Papa Pío IX, de la inmaculada concepción; una acogida que puso de manifiesto la fuerza de la fe y el respeto a la Madre de Dios y al Vicario de Cristo.
Manifiesta, además, su deseo de que, a medio siglo de distancia, el recuerdo de aquel hecho provoque en los fieles esa misma alegría unida al agradecimiento por los beneficios recibidos Beneficios obtenidos a través de María La encíclica considera los innumerables tesoros de gracias que Dios ha vertido en iglesia por la oración de María; y enumera entre ellos: la celebración del concilio Vaticano I, y la declaración de la infalibilidad del romano pontífice. El impulso de piedad que mueve a fieles de todo el mundo a acudir a los pies del Vicario de Cristo; los largos pontificados, en tiempos tan difíciles, de Pío IX y León XIII. Las manifestaciones de la Virgen en Lourdes que siguieron a la declaración de la Inmaculada Concepción.
Todo esto hace esperar la liberación de los males extremos que afligen a la Iglesia, de modo que se puedan repetir las palabras la Escritura: "El Señor ha roto las varas de los impíos. La tierra está en paz y silencio, se regocija y se alegra".Is. 14, 1-7 El entusiasmo ardiente que debe producir en el pueblo cristiano este cincuentenario, debe dirigirse en la necesidad expuesta por el papa en su primera encíclica: “"restaurar todo en Jesucristo".
María maestra y guía para conocer a Cristo La devoción a la Virgen nos conduce al conocimiento de Cristo, pues solo Ella en el mundo ha tenido con Jesús -como le corresponde a una madre con su hijo- una comunidad de vida más de treinta años.
Recuerda la encíclica que precisamente:
María medianera de las gracias divinas
Pasa el papa a considerar cuántas razones hay para que la Santísima Madre de Cristo sea generosa con los fieles. Ante todo, porque es también nuestra madre. Además, la Virgen concibió al Hijo de Dios no solo para dotarle de naturaleza humana, sino también para que se convirtiera en Salvador de la naturaleza humana
En el seno de la Virgen donde el Verbo tomó carne mortal, también tomó el Cuerpo espiritual, formado por todos aquellos "que estaban destinados a creer en Él". Por esto se puede decir que María, trayendo a Jesús a su seno, trajo también a todos aquellos cuya vida estaba contenida en la vida del Salvador.
Los fieles estando unidos a Cristo, debemos considerar que provenimos también del seno de la Virgen,
Tras recordar la intimidad que se había dado en la vida de María con Jesús, al que protegió, alimentó, lo presentó en el templo y lo acompañó junto a la Cruz, el papa extrae como consecuencia de esta comunión de sentimientos y de sufrimientos que María
Por supuesto, solo Jesucristo tiene el derecho propio y particular de dispensar esos tesoros que son el fruto exclusivo de Su muerte, siendo por naturaleza el mediador entre Dios y los hombres. sin embargo, para esa comunión de penas y ansiedades, ya mencionada entre la Madre y el Hijo
El papa concluye esta parte dedicada a la mediación de María mostrando su preocupación por aquellos hombres que,
Celebración del 50 aniversario de la Inmaculada Concepción El papa pide que se cuiden especialmente las solemnidades preparadas en honor de la Santa e Inmaculada Concepción de María, de modo que a esos homenajes se unan los sentimientos del corazón. De hecho, si el verdadero amor es solo aquello que tiene la virtud de unir voluntades, necesariamente debemos tener la misma voluntad de María, es decir, servir a Jesucristo nuestro Señor. La Virgen más sabia nos hace la misma recomendación que hizo a los sirvientes de la boda en Cana: "Haz lo que él te diga". Aquí está la palabra de Jesucristo: "Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos".
Pasa enseguida a exponer las enseñanzas que se extraen del dogma de la Inmaculada Concepción de María, presente en la tradición de la iglesia. El origen de la creencia común a todos los cristianos es, sin discusión: que Jesucristo, antes de vestirse de la naturaleza humana y "lavarnos de nuestros pecados en su sangre", tuvo que otorgarle a María gracia y privilegios especiales, de modo que quedase preservada e inmune, desde el principio de la concepción, de toda mancha del pecado original.
Ante la grandeza del ejemplo de Cristo, Dios quería proporcionarnos otro modelo, tan cerca de Cristo como permita la naturaleza humana y más de acuerdo con nuestra debilidad. Se trata de la Madre de Dios.
El papa se detiene en la consideración de la fe, esperanza y caridad de la Virgen. Pues estas virtudes alcanzan su grado máximo cuando ella ayudó a su Hijo moribundo, pues allí reconoce y adora firmemente su divinidad; y lo entierra después de la muerte, sin dudar ni un momento de su resurrección
Continúa exponiendo el misterio de la Inmaculada Concepción Los enemigos de la religión para sembrar sus errores hacer vacilar la fe
Puestos estos principios no queda ya lugar para Cristo, ni para la Iglesia, ni para Gracias, ni para nada que esté más allá de la naturaleza humana. Sin embargo,
De este modo la fe en la Inmaculada concepción echa por tierra el mal común de los enemigos de la fe que rechazan todo respeto y obediencia a la autoridad de la iglesia. Ante el peligro de la fe, debemos dirigirnos a Dios
Jubileo La encíclica concluye otorgando una indulgencia extraordinaria en forma de jubileo, desde el primer domingo de cuaresma al 2 de junio, para todos los que en ese tiempo visiten por tres veces alguna de las cuatro basílicas patriarcales de Roma,Las cuatro basílicas patriarcales de Roma, denominadas también básilicas mayores son San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, Santa María la mayor y San Pablo extramuros. ,
Esta indulgencia también podrá lucrase fuera de Roma, realizando esas visitas en la catedral, iglesia parroquial o, a falta de ella a la iglesia principal de cada población; y para los que están viajando o embarcados durante ese tiempo, realizando esas visitas al regresar a su ciudad.
Véase también Inmaculada Concepción Ineffabilis Deus San Pío X, y especialmente su papado Encíclicas de San Pío X Historia de la Iglesia católica
Notas
Referencias
Enlaces externos Texto original de la encíclica
en latín en italiano en español
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