Iucunda Sane (en español, Gozoso recuerdo) es una encíclica del papa San Pío X, publicada el 12 de marzo de 1904 con ocasión del decimotercer centenario de la muerte de san Gregorio Magno y dedicada a la memoria de su obra reformadora de la sociedad civil y eclesiástica.
Decimotercer centenario de San Gregorio Magno
miniaturadeimagen|389x389px|Reproducción de una página (fol 2r) del Registrum Gregorii, donde se incluye el epistolario de San Gregorio, utilizado en la redacción de esta encíclica El futuro papa nació en Roma en el 540, en el seno de una rica familia patricia y recibió una sólida formación intelectual. En la juventud se dedicó a la política llegando a ocupar el puesto de prefecto de Roma (præfectus urbis), la mayor dignidad civil del momento, pero movido por su vocación religiosa entró en la orden benedictina,Dutour, Thierry (2003): La ciudad medieval. Orígenes y triunfo de la Europa urbana. – Paidós, Buenos Aires, 2005, pp. 42 y 45–47. ISBN 950-12-5043-1 y trabajó por propagar la regla de San Benito, llegando a fundar seis monasterios. En 579 fue ordenado diácono por el papa Pelagio II, del que fue secretario. A la muerte de este papa 590 fue elegido por el clero y el pueblo romano para sucederle.
Tras la muerte de su padre, en 575 transformó su residencia familiar en el Monte Celio en un monasterio bajo la advocación de san AndrésBrown, Peter (1996): El primer milenio de la cristiandad occidental. – Crítica, Barcelona, 1997, pp. 124-125. ISBN 84-7423-828-5 (en el lugar se alza hoy la Iglesia de San Gregorio al Celio). Trabajó con constancia por propagar la regla benedictina y llegó a fundar seis monasterios aprovechando para ello las posesiones de su familia tanto en Roma como en Sicilia.
La labor de su pontificado, relativamente corto, pues falleció el 2 de marzo del año 604, le obtuvo el aprecio y admiración no solo de sus contemporáneos, sino también de los siguientes siglos, recibiendo el calificativo de Magno con el que se le conoce en la historia. Efectivamente su atención a los problemas de sus conciudadanos, la defensa de la fe frente a la herejía, la propagación del cristianismo entre los pueblos bárbaros y el cuidado del culto litúrgico, supuso una gran obra, digna de ser recordada.
Gregorio Magno es uno de los cuatro Padres que se reconocieron en la Iglesia latina; en 1295 el papa Bonifacio VIII lo declaró doctor de la Iglesia. Su fiesta litúrgica, hasta la última revisión del santoral, se celebró el día de su muerte (22 de marzo), y esa es la fecha en que San Pío X publica, en el decimotercer centenario de su fallecimiento, la encíclica Icunda sane. Actualmente su fiesta se celebra el 3 de septiembre.
ContenidoEl texto de la encíclica se extiende a lo largo de 40 párrafos, sin numerar; tampoco incluye epígrafes que agrupen esos párrafos. Para facilitar la lectura y consulta del original en este apartado se introducen unos epígrafes y las referencias al texto original asignan a cada párrafo (§) el número de orden que le correspondería.
Así comienza el papa la encíclica, manifestando enseguida su deseo de volver la vista a ese papa, para tomar ejemplo del modo en que cumplió su misión. Con ese fin expone de modo sucinto la labor que realizó en la Iglesia y en la sociedad civil.
El ejemplo de San Gregorio MagnoPara referirse a la labor de San Gregorio Magno, la encíclica remite con frecuencia al Registrum Gregorii, una colección de cartas del papa Gregorio Magno, del que existe una copia sin terminar en los archivos de la Biblioteca de Tréveris (Stadtbibliothek), clasificado como Hs 171/1626. A largo de ese artículo estas referencias se recogen con la abreviatura Regist. la localización de la carta que se utiliza, y su destinatario
Cuando Gregorio Magno asume el pontificado, era patente la decadencia del imperio romano de modo que Italia estaba a merced de los longobardos, que en sus correrías devastaban campos y ciudades,
En poco más de trece años pontificado la situación de Roma y de Italia había cambiado:
Pero no menor fue su labor en la defensa de la fe, pues acabó con los errores que subsistían en Italia y África, organizó la iglesia en Francia, impulsó la conversión de los visigodos en España, de modo que abandonasen el arrianismo, y convirtió a la fe al pueblo británico, sacándolo de la idolatría. Gregorio era bien consciente de que toda esa labor era "obra de la diestra del Altísimo"; así muestra por ejemplo en su carta a San Agustín de Canterbury refiriéndose a la conversión del pueblo británico:
La encíclica resalta la humildad y santidad de Gregorio Magno, quien procuró siempre hacer los mejor y para que todos alcanzasen la salvación, hacerles llegar los dones celestiales que Dios concedió a su Iglesia: la certeza de la fe, los sacramentos y la gracia de la oración
Actitud ante una situación similar Pío X muestra que ante la misión que le impone el pontificado se encuentra en una situación similar a la que Gregorio Magno contempló al llegar al papado. Pero como sucedió a Gregorio el papa ha de apoyase en la "la solidez del Príncipe de los Apóstoles, solidez que nos hace recordar que el nombre de Pedro proviene de piedra",Registr. VII, 37 (40). y recuerda cómo los reinos y los imperios desaparecen, pero la Iglesia se mantiene. Con esta convicción expone su actitud:
Siguen unos consejos para los pastores a los que dirige la encíclica pidiéndoles en primer lugar "la caridad y la unión con la Iglesia", "la necesidad de un perfecto entendimiento entre la potestad eclesiástica y la civil, pues la providencia de Dios quiso que se ayudasen mutuamente", y les recuerda con fuerza, la situación en que se encuentra la sociedad, aunque se encuentre iluminado por el espíritu cristiano, parece despreciar la vida sobrenatural y no reacciona ante el error:
Ante esta situación la responsabilidad de los pastores les debe llevar a fomentar la vida sobrenatural en todos los órdenes de la sociedad humana, desde el más humilde trabajador, a los poderosos rectores de la tierra; y esto con la oración y haciendo llegar a todo el pueblo las enseñanzas morales de Cristo. El papa continúa proporcionando a los obispos, unas orientaciones concretas para su tarea pastoral.
Recomendaciones a los PastoresAl referirse a los Pastores, el papa se dirige a los destinatarios de la encíclica: Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y Ordinarios del lugar, aunque por extensión pueden también entenderse, en la medida en que les corresponde la atención de los fieles, los sacerdotes El Papa señala el error que supondría para los Pastores sus concesiones a la ciencia, olvidando que "la verdad es única y no puede dividirse; permanece eterna, sin plegarse a los tiempos, pues Jesucristo es el mismo ayer, hoy siempre (Heb 13,8", o preocupados de las necesidades materiales de su pueblo, "silencian la salvación del alma y las gravísimas obligaciones de la fe cristiana".
Sin embargo, estas armas no servirían de nada si los que las utilizan no llegan una vida de íntima comunión concreto, no tienen una auténtica piedad ni deseos de dar a Dios toda la gloria y extender su reino. Insistía el papa Gregorio en la necesidad de que los Pastores llevasen una vida santa, y escribía:
Estas consideraciones llevan a Papa a recordar a los obispos el cuidado con el que han elegir a los nuevos sacerdotes, ordenando solo a aquellos que por su forma de vida se hayan mostrado dignos del sacerdocio;Registr. V, 63 y la prudencia con que han de confiar las tareas pastorales a los recién ordenados sacerdotes. Esta necesidad de sacerdotes santos fue expuesta por Gregorio con elocuencia y vigor en el Concilio de Letrán; insistiendo en la necesidad de predicar la verdadera doctrina.
Después vinieron tiempos distintos; pero la Iglesia ha recibido de Cristo, su fundador para que, en cualquier época, no solo pueda cuidar de las almas, sino también contribuir al desarrollo de la humanidad, tarea que deriva de la misma naturaleza de su ministerio. Por esto
El papel de la música y las artes Recuerda también el papa "cuánto bien ha hecho el arte al servicio de la religión" y las medidas que por este motivo ha dictado recientemente en un reciente motu proprio,El Papa se refiere al motu proprio Tra le sollecitudini, publicado el 22 de noviembre (fiesta de Santa Cecilia) de 1903. a fin de recuperar en la música sacra todo lo establecido por sus antecesores. También las demás artes, sea cual su forma de expresión, deben tender a Dios, ejemplo supremo de belleza. El papa Gregorio aportó estos beneficios a su época y a los tiempos que siguieron,
Exhortación final El Papa concluye la encíclica, con las mismas palabras con que el papa Gregorio finalizó su discurso en el concilio de Letrán:
Véase también
San Pío X, y especialmente su papado San Gregorio Magno Encíclicas de San Pío X Historia de la Iglesia católica
Notas
Referencias
Bibliografía DAL-GAL, Girolamo (1985), Pío X. El papa santo, Ed. Palabra, Madrid, pp. 132-133 ()) REDONDO, Gonzalo (1979), La Iglesia en el mundo contemporáneo, tomo II. Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra. p. 149.()
Enlaces externos
Texto original en italiano Traducción no oficial de la encíclica. Los párrafos aparecen numerados, pero el §23, queda distribuido entre dos párrafos, por lo que, a partir de ahí, la numeración del texto castellano aumenta una unidad respecto al original) Texto en Acta Sactae Sedis vol. XXXVI (1903-1904), pp. 515-529. El enlace corresponde a un PDF con el volumen XXXVI completo Gregorio Magno, Regla Pastoral
Categoría:Gregorio Magno Categoría:Encíclicas de Pío X Categoría:Iglesia católica en 1904