thumb|right|Giorgio Almirante, líder del neofascista MSI, durante un mitin en Roma (década de 1970).
El neofascismo es una ideología de extrema derecha y de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial que incluye importantes elementos del fascismo. Generalmente incluye ultranacionalismo, ultraconservadurismo, antifeminismo, populismo, autoritarismo, nativismo, xenofobia, homofobia, oposición a la inmigración y en algunas variantes más extremas supremacía blanca, así como oposición a la democracia liberal, la soberanía parlamentaria, el progresismo, la socialdemocracia, el laborismo, el socialismo, el marxismo, y el comunismo.
Los alegatos de que una agrupación es neofascista pueden ser contestados airadamente, especialmente cuando el término es empleado como epíteto político. Algunos regímenes de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial han sido descritos como neofascistas por su carácter autoritario, a veces debido a su fascinación y simpatía con los rituales e ideología fascista. Postfascismo es una etiqueta que ha sido aplicada a varios partidos políticos europeos, que practican una forma modificada del fascismo y que participan en la política constitucional.Griffin, R. (2007) The 'post‐Fascism' of the Alleanza Nazionale: A case study in ideological morphology, Journal of Political Ideologies, 1/2: 123-145
Historia Según Jean-Yves Camus y Nicolas Lebourg, el neofascismo surgió en 1942, después de que la Alemania nazi invadiese la Unión Soviética y reorientase su propaganda hacia el europeismo. Europa se convirtió entonces en el mito y la utopía de los neofascistas, que abandonaron las teorías anteriores sobre las desigualdades raciales dentro de la raza blanca para adoptar una postura euronacionalista común tras la Segunda Guerra Mundial, encarnada en la política "Europa como una Nación" de Oswald Mosley. Por lo tanto, se puede delinear la siguiente cronología: una gestación ideológica antes de 1919; la experiencia histórica del fascismo entre 1919 y 1942, que se desarrolló en varias fases; y, por último, el neofascismo a partir de 1942.
Sin embargo, el politólogo holandés Cas Mudde sitúa el nacimiento del neofascismo tras el final de la Segunda Guerra Mundial, constituyendo la llamada primera ola de la ultraderecha (1945-1955), siguiendo la terminología del politólogo alemán Klaus von Beyme. Esta primera ola se caracterizó por la existencia de pequeños grupos que se mantuvieron leales a la causa fascista a pesar de la derrota. Estos grupos llamados «neofascistas», aunque nada tenían de nuevos pues seguían fieles a la vieja ideología nazi o fascista, se situaron en los márgenes del sistema político y de la sociedad debido al «consenso antifascista» alcanzado tras el final de la Segunda Guerra Mundial ―el «nunca más»―. Se agruparon inicialmente en asociaciones de apoyo a los excombatientes de la Wehrmacht. Los que constituyeron partidos neofascistas ―algunos de los cuales fueron prohibidos por los tribunales como el alemán Partido Socialista del Reich o el neerlandés Movimiento Social Europeo Nacional― o no concurrieron a las elecciones o cuando lo hicieron obtuvieron un escasísimo apoyo. La excepción la constituyó el Movimiento Social Italiano (MSI, acrónimo también leído como Mussolini Sei Immortale [«Mussolini, eres inmortal»]). Lo encabezaba Giorgio Almirante, un antiguo cargo del gobierno fascista, y consiguió entrar en 1948 en el parlamento de la recién proclamada República italiana. Nunca dejó de conseguir algún escaño a lo largo de toda su existencia ―en 1995 se transformó en la «posfascista» Alianza Nacional―. Los partidos neofascistas europeos fundaron en 1951 el Movimiento Social Europeo, estimulados por el éxito del MSI italiano, pero fue una iniciativa, en la que también participó el fascista británico Oswald Mosley, que no tuvo ninguna repercusión. Tampoco la tuvo la propuesta del neofascista estadounidense Francis Parker Yockey de formar el Frente de Liberación Europeo. Fuera de Europa solo surgieron pequeños grupos neofascistas en América Latina muy influidos por el régimen salazarista de Portugal y el régimen franquista de España.
El Movimiento Social Italiano, inspirado en la fascista República Social Italiana, se convirtió en uno de los principales puntos de referencia para la extrema derecha europea hasta finales de la década de 1980, y «el mejor (y único) ejemplo de un partido neofascista», en palabras del politólogo Cas Mudde. Otras organizaciones, como Jeune Nation, hicieron llamados a la insurrección extraparlamentaria contra el régimen a fines de la década de 1950, siendo remanentes de las estrategias fascistas del periodo de entreguerras. La principal fuerza movilizadora de los movimientos neofascistas era lo que estos veían como la defensa de la «civilización occidental» contra el auge tanto del comunismo, como del Tercer Mundo, en algunos casos como resultado de la pérdida del imperio colonial.
Durante la segunda ola de la ultraderecha (1955-1980), que se caracterizó por el predominio del populismo de derecha cuyo principal exponente sería el poujadismo, el neofascismo continuó estando presente en la escena política de los países occidentales aunque sin abandonar la marginalidad. La excepción la constituyó en Europa el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) fundado en 1964 por antiguos altos cargos nazis y que convirtió la oposición a la inmigración de origen no europeo en una de sus señas de identidad. Por las mismas fechas se fundó en Gran Bretaña el abiertamente racista Frente Nacional ―«Alto a la inmigración» o «Hagamos Gran Bretaña grande de nuevo» eran algunos de sus lemas―. Sin embargo, durante esta segunda ola «las formaciones ultraderechistas no pasaban de ser un fenómeno político marginal. Los grupos neonazis apenas podían manifestarse por las calles sin ser detenidos y los partidos antiimigración no obtenían casi ningún apoyo electoral».
En 1961, el negacionista y pronazi Maurice Bardèche «redefinió» el carácter del fascismo en un libro considerado influyente en la extrema derecha europea, titulado Qu'est-ce que le fascisme? (¿Qué es el fascismo?). Él argumentó que los anteriores fascistas básicamente cometieron dos errores al haber concentrado sus esfuerzos en los métodos antes que en el "concepto" original; ellos erróneamente creían que la sociedad fascista podía alcanzarse a través del estado nación, al contrario de la construcción de Europa. Según Bardèche, el fascismo podía sobrevivir al en un nuevo ropaje metapolítico si sus teóricos tenían éxito en construir métodos ingeniosos adaptados a los cambios de su tiempo; la meta era la promoción del núcleo del proyecto político-cultural fascista antes que vanos intentos de resucitar regímenes condenados."El partido único, la policía secreta, las exhibiciones públicas de cesarismo, incluso la presencia de un Führer no son necesariamente atributos del fascismo. [...] Los famosos métodos fascistas son constantemente revisados y seguirán siendo revisados. Más importante que el mecanismo es el concepto que el fascismo ha creado por sí mismo del hombre y la libertad. [...] Con otro nombre, otra cara y nada que traicione su proyección desde el pasado, con la forma de un niño que no reconozcamos y la cabeza de una jóven Medusa, la Orden de Esparta renacerá: y paradójicamente será, sin lugar a dudas, el último bastión de la Libertad y el placer de vivir". Maurice Bardèche, Qu'est-ce que le fascisme?, París: Les Sept Couleurs, 1961. pp. 175–176.
En el espíritu de la estrategia del disfraz a través del cambio de estructura de Bardèche, el MSI desarrolló una política de inserimento (inserción, entrismo), que se basaba en ganar aceptación política a través de la cooperación con otros partidos dentro del sistema democrático. En el contexto político de la Guerra Fría, el anticomunismo empezó a reemplazar al antifascismo como la tendencia dominante en las democracias liberales. En Italia, el MSI se volvió un grupo de apoyo en el parlamanto para el gobierno demócrata cristiano a fines de la década de 1950 e inicios de la década de 1960, pero fue obligado a volver al "gueto político" después de protestas antifascistas y violentos enfrentamientos callejeros entre grupos radicales, los cuales hicieron dimitir en julio de 1960 al breve Gabinete Tambroni apoyado por los fascistas.
En la tercera ola de la ultraderecha (1980-2000) los partidos europeos de la derecha radical populista, convertida al final del periodo en la ideología dominante de la extrema derecha, fueron entrando en los parlamentos especialmente durante la década de 1990 pero su crecimiento fue respondido por la sociedad y por el resto de formaciones políticas, por lo que estos partidos, incluidos los neofascistas, continuaron relegados en los márgenes del sistema político.
Durante la cuarta ola de la ultraderecha, que se inició hacia el año 2000 y llega hasta la actualidad, y que se ha caracterizado por el hecho de que los partidos de la derecha radical populista han dejado de ser marginales, han aparecido nuevos partidos neofascistas como el griego Amanecer Dorado o el eslovaco Kotleba-Partido Popular Nuestra Eslovaquia. A partir especialmente de la «crisis de los refugiados» de 2015, según Cas Mudde, «las manifestaciones antiinmigración se han convertido en habituales en las calles de muchas ciudades europeas importantes, y también la violencia ultraderechista contra antifascistas, inmigrantes, miembros de la comunidad LGTBQ, minorías étnicas, refugiados y solicitantes de asilo ha experimentado un notable incremento».
Causas y descripción Diversos historiadores y politólogos han resaltado que las situaciones de varios países europeos en las décadas de 1980 y 1990, en particular Francia, Alemania e Italia, eran en algunos formas significativas análogas a las condiciones de Europa en el periodo de entreguerras que impulsaron el fascismo en sus diversas variantes nacionales. Las constantes crisis económicas incluían un alto desempleo, el resurgimiento del nacionalismo, el incremento de los conflictos étnicos y las debilidades geopolíticas de los regímenes nacionales estaban presentes, aunque no era una correspondencia precisa, las circunstancias eran lo suficientemente similares para promover el inicio del neofascismo como un nuevo movimiento fascista. Ya que el nacionalismo intenso es casi siempre una parte del neofascismo, los partidos que conforman este movimiento no son paneuropeos, sino que son específicos al país en donde surgen; además, los partidos neofascistas y otros grupos tienen muchos puntos ideológicos en común.Golsan, Richard J. "Introduction" in Golsan (1998), pp.2-6