El retablo de la Conversión de San Pablo es una obra realizada por Mateo de Prado y Bernardo Cabrera en 1656. Está ubicado en la Catedral de Orense (Galicia, España).

Historia Contexto El retablo fue financiado por el deán Gonzalo de Armada y Araujo, fundador a su vez de la capilla en la que se encuentra ubicado. Los Armada tienen sus raíces en la localidad orensana de San Salvador de Vide, lugar donde todavía hoy se conserva, en ruinas, el pazo de la familia, la cual ostentaba una elevada posición social, residiendo el deán en una lujosa casa situada en la actual plaza del Cid, muy próxima a la catedral, mientras que su hermano Juan de Armada ejercía el cargo de corregidor perpetuo de la ciudad (consta documentalmente que en 1672 dio poder al deán para fundar dos capillas colativas). Gonzalo realizó su profesión de fe el 19 de octubre de 1643;Aparece documentalmente en la catedral como canónigo coadjutor en 1637 de Juan Escudero (a quien sucedería en el puesto tras su muerte en 1643) y como deán en 1646 debido a la renuncia de Juan de Maza y Mendoza, habiendo obtenido el cargo por bula de Inocencio X con fecha del 15 de junio de 1646. ese mismo día el poeta Manuel Bravo de Velasco y Pantoja hizo también su profesión de fe, pasando a ocupar con el tiempo diversos cargos en calidad de canónigo en el cabildo catedralicio.Bravo de Velasco nació en un lugar indeterminado en 1622 y falleció en Orense entre el 11 de noviembre y el 9 de diciembre de 1660. Al parecer Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde duque de Olivares, y su esposa Inés de Zúñiga, dama principal de la reina Isabel, llevaron al poeta a la corte, donde se ganó la amistad del príncipe Baltasar Carlos además de convertirse en protegido de Manuel de Acevedo, conde de Monterrey (hermano de Zúñiga), a quien dedicaría varias composiciones. El hecho de que ambos tuviesen un carácter fuerte provocó que terminasen efrentándose por la provisión de cargos en la seo desempeñada por Manuel de Acevedo, conde de Monterrey; tanto Armada como parte del cabildo al que capitaneaba, amparados casi con toda probabilidad por el hermano del deán, se oponían al conde, postura contraria a la del canónigo cardenal Pedro de Lemos Pereira, quien dirigía otra parte del cabildo que estaba a favor de Acevedo, contándose entre sus partidarios Bravo de Velasco, quien el 14 de enero de 1654 sostuvo una acalorada discusión con Armada antes de acceder al cabildo. Según consta en un acta capitular redactada dos días después:

thumb|Casa de Armada. Plaza del Cid, Orense.Situada en la plaza del Cid, popularmente llamada Eironciño dos Cabaleiros (Campo de los Caballeros), la casa, hoy restaurante, data de entre finales del siglo y comienzos del . Adquirida por el deán Armada, el canónigo Guntín dispuso en su testamento que la propiedad pasase a manos de su criada María Andrea Rodríguez en recompensa por su heroica defensa del inmueble durante la guerra de la Independencia, motivo por el que a día de hoy se la conoce como «Casa de María Andrea». Pese a la seriedad de las heridas, estas no resultaron mortales, autorizando el cabildo a Bravo de Velasco el 6 de febrero a oficiar misa en la Iglesia de la Compañía (actual Iglesia de Santa Eufemia). No obstante, la disputa alcanzó gran notoriedad y en poco tiempo empezaron a surgir bandos, suplicando el abad de Celanova al cabildo que «se de licencia para introducirse en la composición entre el Sr. Don Manuel Brabo y el Sr. Dean por averselo avisado asi el Corregidor desta ciudad y ser servicio a N. Señor la paz y quietud entre Capitulares Hermanos […]». En la respuesta del cabildo, plasmada en un acta capitular con fecha del 26 de octubre de 1624, queda establecida la participación en el intento de asesinato de Alejandro Laso Calderón, sobrino del deán:

A pesar de todo, los apoyos con los que contaba Armada eran fuertes y el 4 de noviembre de 1658 Calderón adquirió el cargo de coadjutor de futura sucesión al canonicato que ostentaba el deán, quien al igual que otros religiosos del momento no era en su vida personal un ejemplo de rectitud; tenía seis hijos (tres hombres y tres mujeres), todos ellos legitimados por el rey Felipe IV en dos cédulas reales otorgadas en Madrid respectivamente el 19 de mayo de 1652 y el 12 de diciembre de 1660, quedando constancia de este hecho en su testamento:

El deán Armada poseía un carácter fuerte además de ser materialista, haciendo gala de una actitud más laica que religiosa. No obstante, pese a su tumultuoso estilo de vida cabe destacar el sentimiento de vocación sacerdotal y, sobre todo, el motivo de emplear la conversión de San Pablo como advocación de su capilla: el arrepentimiento por su vida disipada y su determinación a rechazar los bienes mundanos. Es preciso tener en cuenta que el acto de penitencia fue uno de los sacramentos más promulgados durante la Contrarreforma a través de las figuras de San Pedro y María Magdalena. En este aspecto, destaca el hecho de que para hacer aún más tangible su arrepentimiento, el deán mandó instalar en su capilla un lienzo representativo de la Magdalena hoy perdido pero documentado en uno de sus testamentos: «[...] Ytem mando que el cuadro de N.a S.a se ponga del otro lado y se saque el de la Magdalena […]».

Retablo thumb|Recreación virtual del retablo con su composición original. thumb|Columnas del lateral izquierdo. El 13 de febrero de 1656 Armada contrató con Mateo de Prado y Bernardo Cabrera un retablo de dos cuerpos con un relieve de la Conversión de San Pablo para la hornacina central, reservándose la hornacina del ático para una talla de la Inmaculada Concepción; toda la obra fue ajustada en 6000 reales y la misma debía estar a satisfacción y de acuerdo con el platero orensano Isidro de Montanos:

Respecto a la policromía del retablo, la pintura original data del siglo y corresponde a Martín López Gayoso, si bien toda la obra sería repintada por Ricardo Vilanova en 1861, proceso que la desfiguró según Manuel Sánchez Arteaga. Por otro lado, si la elección del episodio de la conversión de San Pablo responde a un sentimiento de arrepentimiento, el motivo del deán de colocar una imagen representativa de la Purísima en el ático pudo ser el juramento de la defensa de la Inmaculada Concepción en un acta del cabildo con fecha del 8 de diciembre de 1651:

Destaca por su parte la intervención de Cabrera por ser este artista el que introdujo la columna salomónica en tierras españolas en 1625 a través de un retablo destinado a la Capilla de las Reliquias de la Catedral de Santiago de Compostela, pieza destruida en un incendio acaecido el 2 de mayo de 1921 y de la que apenas quedan fragmentos de los pilares, los cuales se conservan en el Museo Catedralicio. Teniendo en cuenta la casi total destrucción del retablo compostelano y el hecho de que antes de 1656 Cabrera ejecutó múltiples obras a día de hoy perdidas, se puede asegurar que el retablo de la Conversión de San Pablo es el más antiguo conservado en perfectas condiciones que alberga pilares salomónicos intactos facturados por el escultor. A mayores, este retablo posee estípites en el primer cuerpo, importante nexo con el retablo de la Capilla de las Reliquias que ayuda a reforzar su calidad artística; en su descripción de la parte alta de esta última pieza Ramón Otero Túñez realizó la siguiente observación: «[...] los cuerpos superiores, por último, agrupan alrededor de una hornacina diez colunas compositas, con architraves y cornisas conforme al arte entre las cuales parecen surgir dos estípites, cuya presencia, si se pudiese comprobar, sería interesante […]». También Antonio Bonet Correa describió esta parte del retablo, resaltando su originalidad:

El hecho de que en el contrato figure que las columnas debían ejecutarse «como estan firmadas en un papel aparte de la trasa de dho dean» podría hacer pensar que los pilares salomónicos no fueron realizados por Cabrera, si bien José Hervella Vázquez considera que el motivo que llevó a Armada a imponer esta cláusula fue asegurar y responsabilizar a Prado de la terminación de la obra, esto debido a las dificultades que tuvo que afrontar el deán al momento de encargar el retablo, el cual comisionó por vez primera en 1654 al maestro arquitecto y entallador Sebastián Martínez, entonces ya unido a Prado, no pudiendo ejecutarse por la muerte de Martínez. Con la labor de cantería y la construcción de los sepulcros de la capilla ocurrió algo semejante: en 1654 Armada contrató también con Martínez «dos entierros de piedra labrada, dos escudos, uno en cada entierro y esculpir las letras en la piedra de dichos entierros [...]», obra nuevamente inconclusa por el deceso del escultor, contratando el deán ese mismo año a Antonio Fraiz, quien tampoco la llevó a cabo, por lo que recurrió finalmente al maestro de cantería Pedro Gómez en 1655, habiendo constancia a mayores de la intervención en la capilla de Bartolomé Ares de Canabal.

Capilla thumb|Capilla de la Conversión de San Pablo. Catedral de Orense. La construcción del deambulatorio de la seo, en cuya zona norte se encuentra la capilla, supuso la modificación del triple ábside original del testero, obra imprescindible para la yuxtaposición de esta área del templo. El principal cometido de dicha labor fue la instalación de una serie de capillas así como de ventanales en la sección superior para dotar de iluminación a la girola, todo ello acorde a la traza de Simón de Monesterio, cuya muerte afectó seriamente a la conclusión de la reforma,La muerte de Monesterio en 1624 supuso la paralización de las obras, retomadas en 1626 por los maestros Alonso Rodríguez, Gonzalo Baquero, Juan de Solaeza y Andrés Lorenzo, concluyendo entre 1630 y 1633 con Pedro Gómez de la Sierra y Rodrigo de la Hoz. la cual, además de variar por completo la primitiva planta de la catedral y de provocar la total e irreparable destrucción de la antigua cabecera (pérdida lamentada por Arteaga), no buscó armonizar la arquitectura grecorromana con la románica original de los siglos y . Inicialmente estaba proyectada la construcción en esta parte de un pequeño recinto circunvalado, destinado a atrio o claustro, que se iba a extender un poco más allá de la cabecera; este espacio recibía el nombre del santo patrón de la seo, San Martín, y en él fueron sepultados numerosos prebendados, varios de los cuales contaban con monumentos o sarcófagos, albergando el resto simples lápidas con inscripciones.