Christgau's Record Guide: Rock Albums of the Seventies es un libro de referencia musical escrito por el crítico y ensayista estadounidense Robert Christgau. Publicado en 1981 por la editorial Ticknor & Fields, recopila aproximadamente 3000 revisiones de álbumes, la mayoría de ellas escritas originalmente por Christgau durante los años 1970 para su columna «Consumer Guide» del periódico The Village Voice. Las cápsulas presentan detalles sobre el lanzamiento de cada uno de los discos y cubren una variedad de géneros musicales relacionados con el rock. Muchas de sus reseñas las reescribió para la guía con la idea de reflejar su cambiada perspectiva y su maduro enfoque estilístico.

El libro recibió reseñas favorables por parte de los críticos, quienes destacaron la extensa discografía, el juicio de Christgau y su colorida escritura. Además, recalcaron sus gustos obstinados, los comentarios analíticos, su lenguaje conciso y sus ocurrencias críticas. Por su parte, apareció en algunas listas de expertos sobre obras de música popular. Como un elemento básico de las obras de referencia del rock, Christgau's Record Guide se hizo muy popular en las bibliotecas como fuente de estudio y como una guía autorizada para críticos, coleccionistas de discos y tiendas de música.

La guía forma parte de la trilogía Consumer Guide integrada, además, por las secuelas Christgau's Record Guide: The '80s de 1990 y Christgau's Consumer Guide: Albumes of the '90s de 2000.

Antecedentes

En 1969, Robert Christgau comenzó a escribir su columna «Consumer Guide», especializada en la revisión de álbumes musicales contemporáneos. Durante la década de 1970 se publicó casi mensualmente en el periódico The Village Voice y, por breves períodos, en el diario Newsday y en la revista Creem. Su metodología consistía en seleccionar veinte álbumes para ser revisados en formato de cápsula; cada una tenía un promedio aproximado de cincuenta palabras y una puntuación en letras en una escala de A+ a E-. La columna nació como un acuerdo entre Christgau y The Village Voice —que le asignó una sección de 2500 palabras por mes— para proporcionar a los posibles compradores calificaciones de álbumes, incluidos aquellos que no recibieron una gran cantidad de airplay radial. Algunas de las primeras reseñas se reimprimieron en su primer libro, Any Old Way You Choose It, una antología de ensayos de 1973 publicados con anterioridad en The Village Voice y Newsday.

Según Christgau escribió su columna confiado en sus gustos, convencido de que la música podía consumirse de manera inteligente e interesado en encontrar nuevos conocimientos sobre las dimensiones estéticas y políticas en la intersección de la cultura popular con el vanguardismo. Como periodista quería transmitir sus hallazgos en una manera que entretuviera y provocara a los lectores.

Preparación

thumb|El trabajo de Christgau en la preparación del libro, puso a prueba su matrimonio con Carola Dibbell. En la imagen.|200px

A finales de los años 1970, Christgau concibió un libro que recopilaría sus críticas escritas a lo largo de dicha década. A principios de 1979 presentó a los editores su guía Christgau's Record Guide y poco tiempo después recibió un contrato de publicación. Pronto se dio cuenta de que el libro no presentaría adecuadamente la década a menos que revisara y ampliara significativamente sus columnas ya existentes. Él creía que las reseñas que poseía pasaban por alto a importantes artistas musicales y probablemente comprenderían menos de dos tercios del material necesario. En julio de 1979, se tomó unas vacaciones de The Village Voice y se fue a Maine con su esposa, la escritora Carola Dibbell, para trabajar en el libro. Juntos arrendaron un cobertizo para botes y consigo llevaron un sistema de sonido y numerosos discos en formato LP. El escritor en su memoria Going Into the City de 2015 recordó que: «Tenía cientos de álbumes para descubrir, cientos para encontrar, cientos para volver a revisar y cientos para retocar».

De vuelta en Nueva York, Christgau continuó con la elaboración del libro. Aunque en esta ocasión tuvo acceso a la biblioteca de álbumes de su vecino, el también periodista Vince Aletti, que poseía los discos de James Brown que fueron lanzados por Polydor Records durante la década de 1970. Comenzando con Brown, el autor reexaminó las discografías de los principales artistas de manera cronológica para reducir el sentido de la retrospectiva en la escritura: «Cuando era posible, agrupaba a los artistas que realmente tenía ganas de escuchar ese día en una estratagema destinada a asustar la pequeña y emocionada sensación en la boca del estómago, sin la cual era reacio a dar a un álbum una A». Posteriormente, su trabajo se intensificó en 1980. Desde principios de febrero hasta finales de julio, pasó todos los días ocupado en el libro. En su memoria de 2015 dijo que pasaba catorce horas al día en «modo libro» y que «fue tan agotador que durante la mayor parte de 1980 apenas conocía la música del momento, la única interrupción en cincuenta años [de carrera]».

La intensa inmersión de Christgau en su preparación, puso a prueba su matrimonio con Dibbell, como también sus esfuerzos para superar la infertilidad. En sus palabras, el libro casi arruinó su vida personal: «Pospusimos aún más las estrategias de paternidad. Casi nunca salimos. El apartamento se hundió en nuevas profundidades de desorden a medida que los LP y papel migraban al comedor. Y desde que estaba en casa cada minuto con el estéreo encendido, mi compañera de vida nunca pudo estar sola, consigo misma o con su trabajo». La pareja pasó por una breve separación luego de que Dibbell admitiera que tuvo una aventura, pero su compromiso fue más fuerte y se reflejó en la dedicatoria en el libro: «Para Carola, nunca más». Mientras reparaban su relación, Christgau redujo su ritmo de trabajo en agosto de 1980 y dejó que su esposa «proporcionara las ediciones difíciles que necesitaba». Al respecto, en su memoria señaló que: «Su capacidad de respuesta estética era interminable... nadie afectó mi escritura como Carola». El autor terminó el libro a mediados de septiembre y presentó el manuscrito unas semanas después de la fecha límite impuesta por el editor.

Contenido

thumb|Robert Christgau reescribió algunas de sus reseñas originales para esta colección.|200px

El libro recopila aproximadamente 3000 revisiones de álbumes de la década de 1970, las que están ordenadas alfabéticamente por los nombres de los artistas y acompañadas de algún comentario. Christgau amplió y revisó ampliamente más de la mitad de las reseñas originales, sobre todo las que cubren la primera mitad de la década. Algunos de los discos más antiguos fueron revaluados para reflejar la nueva perspectiva del autor, mientras que otros y algunos textos de las columnas originales se omitieron a favor del nuevo material. De acuerdo con él, buena parte de la información original de la columna Consumer Guide la reescribió porque no había desarrollado su «actual enfoque estilístico» hasta 1975 más o menos. En la introducción del libro señaló que: «he tratado de calificar cada álbum de rock de los setenta que valía la pena tener».

Los estilos de música que abarca la colección incluyen hard rock, heavy metal, punk, funk, música disco, soul, blues, country y reggae. Las revisiones presentan comentarios analíticos sobre el significado estético o cultural de la música, así como chistes cortos. Por ejemplo, en la reseña a Live Songs (1973) de Leonard Cohen afirma que el músico «corre el riesgo de convertirse en el Pete Seeger del existencialismo romántico», mientras que en la de Takin' It to the Streets (1976) de The Doobie Brothers criticó que: «Puedes llevar a un Doobie al estudio de grabación, pero no puedes hacerlo pensar». Adicionalmente, hay ensayos introductorios que incluyen una descripción histórica del rock y una explicación de su sistema de calificación: un álbum con nota A+ se define como «una obra maestra concebida orgánicamente que compensa la escucha prolongada» y con nota E se citan con frecuencia como «prueba de que no hay Dios». Al final del libro existe una sección llamada «A Basic Record Library», que enumera a los álbumes que según él son esenciales de las décadas de 1950, 1960 y 1970.

Historial de publicación

Christgau's Record Guide: Rock Albums of the Seventies salió a la venta en octubre de 1981 por la editorial Ticknor & Fields en New Haven (Connecticut), en un momento en que las publicaciones de obras de referencias musicales habían aumentado y los editores competían entre sí por ese mercado. Al año siguiente la imprenta londinense Vermilion lo publicó en el Reino Unido, mientras que la editorial estadounidense Houghton Mifflin Harcourt lo reimprimió en 1985. En 1990 DaCapo Press lo volvió a editar con el título de Rock Albums of the Seventies: A Critical Guide y en cuya introducción Christgau señaló que había revisado parte del contenido. Una vez que se publicó Christgau's Consumer Guide: Albums of the '90s en 2000 se completó la serie de tres volúmenes llamada Consumer Guide. La colección estuvo disponible en el sitio web de Christgau después que salió en línea en 2001.

Críticas

Prensa

thumb|El crítico Eric Weinbard, en la imagen, citó las reseñas del libro como parte de la reinvención del rock y de la música popular de los estándares críticos.|150px

En 1982, Robert Palmer de The New York Times indicó que era un libro notable entre la reciente serie de obras de referencias de rock porque «era obsesivamente completo y caústicamente honesto». Además, lo recomendó como un recurso valioso para aquellos con un serio interés en el rock contemporáneo, incluso si algunas de las opiniones pueden resultar divisorias. Por su parte, identificó cualidades de madurez, de inteligencia y de humor en la crítica de Christgau y señaló que: «Es un poco demasiado obstinado como para merecer un A-, pero ciertamente vale la pena leer y releer». Liam Lacey del periódico canadiense The Globe and Mail lo calificó como entretenido, mientras que un crítico de The Washington Post mencionó que Chistgau «escribe maravillosamente y su libro es una provocativa cápsula de la historia del pop de los setenta». El letrista y productor Herb Hendler lo posicionó entre los libros y revistas que fueron «relevantes para la juventud y la era del rock» en su crónica Year by Year in the Rock Era (1983), que trata sobre el impacto cultural de la música rock desde 1954 a 1982.

El periodista Steve Simels para la revista Stereo Review consideró que las reseñas estaban bien escritas, con un juicio crítico imparcial, ingeniosos discursos y con un interés más profundo en la música negra que la mayoría de los críticos blancos. No obstante, Simels criticó el empalagoso sentido de conciencia feminista, la política liberal instintiva y una predilección por la música conceptual, ejemplificada por las calificaciones A para los cuatro álbumes de Ramones. Al finalizar mencionó que estaba «sorprendido de descubrir cuán imparcial ha sido [Christgau] a largo plazo» y, aunque la guía no sea del todo confiable, si valía la pena leerla. David Browne de High Fidelity dijo que algunas de las reflexiones de Christgau eran demasiado complicadas para los recién llegados al periodismo roquero, pero concluyó que «sigue siendo uno de los críticos más astutos del pop» y que la guía funciona mejor como una forma de descubrir buenos discos, como Still Bill (1972) de Bill Withers, oscurecido por la compleja discografía de la música popular de los setenta.