El Romance en Colombia surgió siguiendo el modelo español gracias a las distintas colecciones de romances traídos desde España; pero con diferencias correspondientes a las circunstancias autóctonas del territorio. Los romances que han sido recogidos en su mayoría pertenecen a la costa del Pacífico y entre ellos destacan principalmente los de tipo religioso y novelesco.

Su composición mantiene la combinación métrica homónima, sin embargo presenta una tendencia al ritmo trocaico y a una distribución regular de los acentos, resaltando la tercera sílaba. Su tono sigue la norma rítmica del romance tradicional, el factor de timbre (asonancia) presenta algunas irregularidades que afectan versos sueltos y pares de versos, y la medida silábica se caracteriza por tener versos fluctuantes. miniaturadeimagen|Mambrú Los romances castellanos en Colombia llaman la atención por su diversidad en temática y originalidad cuyo estudio se ha realizado a partir de grabaciones en escuelas religiosas colombianas y por la recitación de informantes de memoria en Nariño, Chocó y la Costa Atlántica.

Conquista y Colonia miniaturadeimagen|Juan de Castellanos Con la llegada de los españoles al territorio americano se “importó” a esta zona la tradición lírica popular española, debido a que los romances se cantaban o tocaban en los barcos de los conquistadores como pasatiempo para hacer olvidar las incomodidades del viaje. Estas composiciones líricas eran parte esencial de la tradición musical y literaria cultivada en el en España que poco a poco fue adoptada por las colonias conquistadas y expandida de manera oral por toda la región. Una de las pruebas de que el Romance español fuera distinguido por los habitantes del Nuevo Reino de Granada durante este siglo lo tenemos por medio de testimonios indirectos en la obra más importante de la literatura colonial colombiana, el poema Las Elegías de Varones Ilustres por Juan de Castellanos, por quien podemos saber también que los primeros versos que fueron compuestos y difundidos en suelos colombianos no son propiamente romances, sino las llamadas coplas redondillas. Este periodo se caracteriza por la carencia de romances autóctonos colombianos, esta “escasez” podemos atribuirla a varias razones: lo limitado de los centros culturales de Santa Fe y Cartagena, la pausada construcción del virreinato, la pérdida de manuscritos y pliegos sueltos, la tardía importación de la imprenta y las pocas corrientes literarias de los primeros tiempos de Colombia, ya que todas estas composiciones son presentadas tan solo como ecos de los romances españoles, pero que sin embargo presentan una gran conexión con las tendencias poéticas y musicales del imperio colonial.

La obra poética de Castellanos ha sido considerada como un gran ejemplo de las tendencias literarias y corrientes poéticas de España del , no solo por su composición sino que también por los distintos grupos poéticos que describe en las Elegías que se encontraban presentes en las Indias Occidentales, es decir, la antigua poesía española estaba siendo perdurada en la Colonia, pues las formas artísticas presentes cerca a 1540 en Tierra Firme son versos, coplas, redondillas, contrapunto a varias voces, villancicos y romances. Gracias también a varias referencias en su obra conocemos que Castellanos era conocedor y poseedor de una gran variedad de libros musicales, donde evidentemente estaban transcritos varios de los romances españoles tradicionales. Esto ilustra que los cantantes, músicos y artistas debieron ser un público que adquirían los recientes cancioneros y manuales musicales para lograr acompañar los momentos recreativos tan lujosos como los describe Castellanos en sus Elegías, con lo que se puede afirmar una importante divulgación de literatura musical en este siglo, siendo portadora sobre todo de la adaptación de los romances españoles más conocidos en el territorio del Nuevo Reino de Granada.

En las Elegías de Varones Ilustres de Indias Los investigadores Isaac J Pardo1 y Gisela Beutler2 reconocen la utilización de cinco romances españoles por Castellanos y que podemos leer como una lejana reminiscencia del Romancero español:

Marqués de Mantua (Elegías I.XI.V) Romance de Montesinos (Elegías II. Lope de Orozco, I) Romance de Gómez Arias (Elegías III. Benalcázar, X) Mira Nero de Tarpeia (Elegías I.XIV.IV) Mis arreos son las armas (Elegías I.I.II/ I.V.II/ I.X.IV/I.X.II) Romance de Gaiferos y Melisenda (Elegías III. Benalcázar, X) Romance del Tiempo Bueno (Elegías II.IV.IV)

Castellanos estaba familiarizado, sin lugar a dudas, con el Romancero español, pues en algunos casos hace referencia indirecta a la tradición popular del romance, mientras que en otros, cita casi que al pie de la letra versos enteros o fragmentos de los anteriores romances, que incluyen carolingios, de temas clásicos, tradicionales, novelescos y cultos.Todos ellos pertenecen al repertorio de la época, por lo que Castellanos debió escucharlos en Sevilla antes de emprender su viaje o hallarlos en los Romanceros y Cancioneros españoles publicados por la época. A pesar de la “escasez” aparente de las reminiscencias del romance en la obra de Castellanos, quien se inclinaba marcadamente por el rasgo popular de la época, la presencia de citas de romances se hallan incrustadas en el ambiente clásico y retórica por lo que constituyen un indicio claro de que los romances españoles circulaban en la época gracias a la tradición oral y escrita en el Reino de la Nueva Granada.

La tradición romancera en este siglo fue principalmente de tipo religioso a raíz de la importancia de la vida eclesiástica en la Colonia. Todos los romances fueron escritos en el Nuevo Reino de Granada siguiendo las normas de los modelos españoles y estaban relacionados con festividades solemnes como la Semana Santa.

En la obra de Fernández Venezuela Se puede encontrar un romance religioso en el compendio gramatical Thesaurus linguae latinae en el folio 209, compuesto por Fernando Fernández de Valenzuela a los 12 años de edad entre 1628 y 1629. Este romance demuestra que circulaban o se componían romances religiosos en el territorio que sería Colombia. Su tema era la pasión de Cristo y consta de 28 versos que se pueden reunir en siete cuartetos. La forma sintáctica es complicada con una selección de vocabulario y metáforas; el recuento de sílabas es exacto, tiene un estilo “culto” y su tono es solemne y conmovedor. En este romance se encuentran muchas similitudes con el que publicó Lorenzo de Sepúlveda en sus Romances nuevamente sacados de historias antiguas sobre la Pasión, sin embargo, su estilo difiere a los romances de Pasión publicados alrededor de 1600.

En la obra de Domínguez Camargo Entre 1631 y 1636, Hernando Domínguez de Camargo había compuesto al menos dos romances cultos: A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo y A la muerte de Adonis, ejemplos de la lírica barroca en Latinoamérica. En 1652 se publica la Invectiva Apologética del mismo autor, tratado sobre el gongorismo basado en dos romances del Nuevo Reino de Granada (A la pasión de Cristo de su propia autoría y el Romance a Cristo en la Cruz de autor anónimo) y el modelo español (el Romance a la pasión de Fray Hortensio Paravicino), siendo la temática de todos la Pasión. El romance de Domínguez se caracteriza por presentar el suceso de forma abreviada y por hacer énfasis en la figura del Crucificado y el temblor que sacude la tierra después de su muerte. El anónimo es una imitación del de Domínguez, utiliza su técnica de acumulación de metáforas y su contenido está abreviado. El de Paravicino tiene una expresión subjetiva, cuyo relato es interrumpido por exclamaciones y comentarios que se asemejan al estilo de Lope de Vega. La diferencia entre el estilo de los romances neogranadinos y el español es clara: mientras que el tono del último es lírico y mesurado, Domínguez posee uno tajante y fuerte que el anónimo intentó imitar; así se va configurando una forma propia del romance culto en el Nuevo Reino de Granada.

El Certamen literario En 1662 se realizaron unas festividades en Tunja para celebrar el nacimiento del nuevo heredero al trono español, Carlos José de la casa de los Habsburgos en España. La celebración duró ocho días durante los cuales se hicieron primero las festividades religiosas, “vísperas”, ”solemne misa cantada” y “procesión”; luego siguieron distintas actividades como la representación de comedias, corridas de toros, fuegos artificiales y baile de disfraz; y para finalizar se realizó un concurso poético en honor al acontecimiento. Este certamen literario poseía seis asuntos: una glosa, un soneto acróstico, cuatro décimas, un romance, cuatro estancias y ocho octavas; cada uno con su correspondiente premio. El tema del romance era:Pídese un romance en que se manifieste lo grande de la Majestad Cathólica en el amparo de todas las naciones. Y de la ingratitud de Britano en las correspondencias que ha tenido a nuestro gran Monarca3. Este era claramente político; debido a la destrucción de la Armada Invencible y el “ocaso” del imperio español, el tema del romance era un cantar al poderío español y contra Inglaterra para mantener viva la esperanza con el nacimiento del nuevo monarca. Al romance se le exigía un contenido histórico-político.

El ganador del certamen fue el Maestro don Fernando de Mendoza con un romance de 20 cuarteros y una totalidad de 80 versos con asonancia e-o. Sin embargo hubo dos romances premiados; del segundo no se conoce su autor, aunque se cree que es del mismo Mendoza. Este romance constaba de 14 cuartetos y 56 versos con asonancia e-a. Ambos romances utilizan alegorías gongorinas, imágenes astrológicas, comparaciones meteorológicas, metáforas musicales y referencias a la mitología clásica; pero el segundo es una invectiva continua contra Britania.

Inicio y final del romance de Mendoza:Ave supremo Monarca,

nuevo sol por quien contemplo

………………………...

porque para nuevo sol

ganes nuevo firmamento.Inicio y final del segundo romance:Generoso el beneficio

en tanto su ser ostenta

…………………………

que no vive el beneficio

su ingratitud aunque muerta4

En la obra de Juan de Cueto y Mena En 1600 Juan de Cueto y Mena compuso en Cartagena distintos poemas con motivo de la canonización de Santo Tomás de Villanueva, celebración muy similar a la de Tunja. La Relación de las insignes festividades a la Canonización de Santo Tomás de Villanueva consta de seis romances religiosos:1. Astro de mayor grandeza,

eres, Tomás del Zafir.

Asonancia -i.

2. Desde que nace Tomás,

nace a su patria fauor.

Asonancia -o.

3. A la fiesta de Tomás

baxa del cielo la esfera.

Asonancia -e -a.

4. A la Ciudad de Valencia

parte Arçobispo Tomás

Asonancia -a.

5. A la gala de Tomás

haze canciones el cielo.

Asonancia -e -o.

6. Vaya de fiesta, zagales,

regozijémonos oy.

Asonancia -óEn la mayoría de los romances Cueta utiliza la asonancia aguda, solo en dos casos utiliza la llana. A través de metáforas usuales del cultismo alaba las virtudes del santo, sin embargo en algunos casos se ve influencia de los romances viejos como en el 4. miniaturadeimagen|Juan Rodríguez Freyle En sus comedias Competencia en los nobles y discordia concordada y Paráphrasis panegírica, escritas durante el auge de la Comedia en el Siglo de Oro según la tradición peninsular, demuestra conocer bien la métrica de los romances ya que en la primera realiza 626 versos de romance y en la segunda 306 versos.

Otros rastros de los romances españoles En 1674 es publicada Genealogías del Nuevo Reino de Granada, registro de nobleza de las familias de los conquistadores escrito por Juan Flórez de Ocáriz donde cita distintos romances carolingios, fronterizos y moriscos como el de amores de Galiarda, el de los Doce Pares, del Conde de Ureña y de Lorca, entre otros.