miniaturadeimagen|Pasaporte biométrico alemán

La nacionalidad o ciudadanía alemana es el vínculo jurídico que liga a una persona física con la República Federal de Alemania y que le atribuye la condición de ciudadano. La ley de esta nacionalidad se basa en los conceptos jurídicos de ius sanguinis y ius soli. En otras palabras, generalmente se adquiere la nacionalidad alemana por ser hijo de al menos un ciudadano alemán, independientemente del lugar de nacimiento, o por nacer en Alemania de padres extranjeros, bajo ciertas condiciones. La naturalización también es posible para los extranjeros, generalmente después de seis a ocho años de residencia legal en Alemania. Todos los ciudadanos alemanes son automáticamente ciudadanos de la Unión Europea.

Historia Durante mucho tiempo, no hubo un Estado nación alemán y, por lo tanto, no existía una ciudadanía alemana uniforme. En el , los estados territoriales alemanes siguieron como ejemplo el modelo francés, para adoptar normas sobre la ciudadanía en sus constituciones. Las primeras regulaciones fueron las del Reino de Baviera (1818), el Reino de Wurtemberg (1819) y el Gran Ducado de Hesse y el Rin (1820). Tras la unificación alemana, el Imperio alemán fue creado en 1871. Sin embargo, todavía no existía una ciudadanía común para todo el imperio, y un ciudadano alemán era una persona que tenía la ciudadanía de uno de los Estados miembros del mismo (Prusia, Baviera, Wurtemberg, etcétera). Por lo tanto, los criterios para convertirse en ciudadano fueron establecidos por las leyes propias de cada estado. El 22 de julio de 1913, la Ley de Nacionalidad del Imperio y los Estados ( (RuStAG)) estableció una ciudadanía alemana única para todo el imperio, derivada de la de uno de los estados componentes o adquirida a través del Gobierno central del Reich.

En 1934, bajo el Tercer Reich, la ley de nacionalidad fue enmendada para abolir las ciudadanías estatales separadas en favor de una ciudadanía alemana uniforme, teniendo las autoridades centrales del Reich el poder para otorgarla o retirarla. En 1935, con las leyes de Núremberg, ciertas personas fueron privadas de su ciudadanía (mayoritariamente judíos, aunque también gitanos y negros) y también se les prohibió adquirirla. Solo aquellos clasificados como de «sangre alemana o relacionada» podían tener la ciudadanía del Reich. Por otra parte, con la creación de un registro llamado Deutsche Volksliste, se clasificó a los habitantes de los territorios ocupados en cuatro categorías (véase también: germanización). Las mismas contenían alemanes étnicos (diferenciando por categorías a los que se comprometieron a favor del Reich antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial de los que permanecieron pasivos), personas germanizadas voluntariamente (sobre todo individuos considerados parcialmente polacos (principalmente silesianos y casubios), que se adhirieron por propia elección a la nación alemana) e individuos germanizados por la fuerza (principalmente personas consideradas «racialmente valiosas», que se autopercibían como polacas y se resistieron a la germanización). Las personas incluidas en la Volksliste recibieron la ciudadanía alemana o el derecho posterior a ella, dependiendo de su clasificación en una de las cuatro categorías.

miniaturadeimagen|Pasaporte del Tercer Reich

El 12 de marzo de 1938, la Alemania nazi se anexionó Austria y, a partir del 3 de julio del mismo año, todos los ciudadanos austríacos pasaron a ser ciudadanos alemanes. El 27 de abril de 1945, después de la derrota del nazismo, Austria se restableció y le otorgó su ciudadanía a todas las personas que hubieran sido austríacas en esa fecha si la ley de nacionalidad austríaca anterior a 1938 hubiera permanecido en vigor y sin interrupción. Todos los austríacos que habían tenido la nacionalidad alemana la perdieron.

Las enmiendas nazis de 1934 y las leyes de Núremberg de 1935, fueron revocadas por una ordenanza de la ocupación aliada en 1945, restaurando la ley de nacionalidad de 1913, que se mantuvo vigente hasta las reformas de 1999. Todas las personas que adquirieron la ciudadanía alemana voluntariamente o por nacimiento, pudieron conservarla. Sin embargo, las naturalizaciones forzadas de los habitantes de Luxemburgo y las regiones anexionadas de Francia fueron canceladas por las autoridades de ocupación.

miniaturadeimagen|Pasaporte de la Alemania Democrática

En el momento de la división de Alemania, Alemania Federal reconoció una sola ciudadanía alemana, derivada de la ciudadanía del Imperio alemán. Por esta razón, la ley de ciudadanía de 1913 continuó en vigencia. En febrero de 1967, durante la Guerra Fría, las autoridades de la Alemania Democrática establecieron una nueva ley de ciudadanía, que reemplazó a la ley de nacionalidad de 1913. Sin embargo, el Gobierno de Alemania Federal continuó reconociendo a los ciudadanos de la Alemania Democrática como ciudadanos alemanes (es decir, como nacionales). Por lo tanto, los ciudadanos de la Alemania del Este eran elegibles para obtener el pasaporte de la República Federal de Alemania (RFA). Para evitar esto, el Gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) prohibió a sus ciudadanos obtener pasaportes de la RFA. De acuerdo con un decreto de 1982, todos los ciudadanos de la RDA que huyeron a Alemania Federal fueron privados de su ciudadanía. Durante mucho tiempo, los países occidentales tampoco reconocieron la ciudadanía de la RDA. El primer Estado occidental en hacerlo fue Austria, en 1975. En 1990, con la reunificación alemana, la ley de ciudadanía volvió a ser uniforme.

En 1999, el Bundestag (Parlamento alemán) aprobó una reforma significativa a la ley de nacionalidad, que entró en vigor el 1 de enero de 2000. La reforma ha facilitado la adquisición de la nacionalidad a los extranjeros residentes en Alemania y a sus hijos nacidos en territorio alemán. Alemania ratificó el Convenio Europeo sobre la Nacionalidad, que entró en vigor en el país el 1 de septiembre de 2005.

Si bien la pérdida de los territorios orientales alemanes tras la Segunda Guerra Mundial no afectó la nacionalidad de los alemanes que vivían allí, la huida y expulsión de alemanes de Europa Central y Oriental después de dicha guerra, dio lugar a la necesidad política de redefinir el concepto de ciudadanos alemanes, debido a que no todos los alemanes étnicos deportados tenían la ciudadanía alemana. Por lo tanto, se hizo una nueva definición legal en el artículo 116 (1) de la Ley Fundamental (Constitución). El mismo confiere el derecho a la ciudadanía a cualquier individuo que ha sido admitido en el territorio del Reich (dentro de sus fronteras del 31 de diciembre de 1937) en calidad de refugiado o expulsado de origen étnico alemán, o como cónyuge o descendiente de esa persona. Para más detalles, véase la sección «derecho de retorno».

El artículo 116 (2), da derecho a las personas que fueron privadas de su nacionalidad alemana durante el régimen nazi (es decir, entre el 30 de enero de 1933 y el 8 de mayo de 1945) por motivos políticos, raciales o religiosos, a recuperar la ciudadanía si así lo solicitaran. Esto también se aplica a los descendientes de estas personas, ya que las injusticias perpetradas contra sus antepasados les impidieron convertirse en ciudadanos alemanes por ascendencia. Se considerará que no han perdido su nacionalidad quienes hubieran fijado su residencia en Alemania después del 8 de mayo de 1945 y no hubiesen expresado voluntad en contrario. Para más detalles, véase la sección «víctimas de persecución nazi y sus descendientes».

Ambas regulaciones —116 (1) y 116 (2)—, permitieron que un número considerable de polacos e israelíes, residentes en Polonia e Israel, respectivamente, fueran simultáneamente ciudadanos alemanes.

Adquisición Por nacimiento en Alemania A partir del 1 de enero de 2000, los niños nacidos en Alemania de ambos padres extranjeros pueden recibir la ciudadanía alemana al nacer si al menos uno de sus padres ha residido en Alemania durante al menos ocho años y, para los niños nacidos a partir del 28 de agosto de 2007, dicho progenitor también debe poseer un permiso para residir en el país por tiempo indefinido.

En este caso, por lo general, los niños poseen la nacionalidad alemana y la de sus padres. No obstante, a la edad de 21 años, tendrán que elegir cuál desean conservar. Si estas personas crecieron en Alemania o la otra ciudadanía es la de un país miembro de la Unión Europea o de Suiza, pueden conservar ambas ciudadanías. Para más detalles, véase la sección «declaración».

Según los acuerdos de transición en las reformas de 1999 (vigentes desde el 1 de enero de 2000), los niños que nacieron en Alemania de padres extranjeros en 1990 o después, que al 1 de enero de 2000 hayan sido menores de 10 años y hubieran sido alemanes si la actual ley hubiera estado vigente cuando nacieron, tenían derecho a ser naturalizados. La solicitud podía presentarse hasta el 31 de diciembre de 2000. Este acuerdo de transición naturalizó aproximadamente a personas.

Por ascendencia Desde el 1 de enero de 1975, un hijo matrimonial adquiere la nacionalidad alemana al nacer si al menos uno de sus padres es ciudadano alemán en ese momento, independientemente del lugar de nacimiento.

Entre el 1 de enero de 1914 y el 31 de diciembre de 1963, los hijos matrimoniales adquirían la ciudadanía alemana únicamente a través de su padre. Los hijos matrimoniales de madre alemana y padre extranjero, nacidos entre el 1 de enero de 1964 y el 31 de diciembre de 1974, adquirieron la ciudadanía alemana si de lo contrario se hubieran convertido en apátridas. Los hijos matrimoniales de madre alemana, nacidos entre el 1 de abril de 1953 y el 31 de diciembre de 1974, y que ya tuvieran una ciudadanía, podían obtener la nacionalidad alemana si se presentaba una declaración entre el 1 de enero de 1975 y el 31 de diciembre de 1977.

Desde el 1 de enero de 1914, los hijos ilegítimos de madre alemana obtienen la ciudadanía a través de ella. A partir del 1 de julio de 1993, un hijo extramatrimonial de padre alemán y madre extranjera, hereda la ciudadanía alemana de su padre, siempre que haya un reconocimiento de paternidad válido o se haya hecho una comprobación de paternidad. La declaración de reconocimiento debe presentarse —o el procedimiento de determinación debe haber comenzado— antes de que el hijo cumpla los 23 años.

Entre el 1 de enero de 1914 y el 31 de junio de 1993, los hijos nacidos fuera del matrimonio adquirían la ciudadanía alemana únicamente a través de su madre. Un hijo extramatrimonial de padre alemán y madre extranjera, nacido antes del 1 de julio de 1993, podía adquirir la ciudadanía alemana por declaración, siempre que: La paternidad haya sido reconocida o determinada con efecto legal de conformidad con la legislación alemana; Haya residido en Alemania durante al menos tres años; y La declaración se hubiera presentado antes de que haya cumplido los 23 años.

Desde el 1 de enero de 1914 hasta el 30 de junio de 1998, la ciudadanía alemana también podía obtenerse por legitimación. La legitimación fue el posterior matrimonio del padre alemán del niño ilegítimo con la madre extranjera de este. La condición para ello era que la paternidad se hubiera reconocido o comprobado efectivamente antes del casamiento de los padres. Una legitimación también podía realizarse por resolución de un tribunal de menores alemán. A partir del 1 de julio de 1993, esta disposición carecía en gran medida de propósito y ha sido inválida desde el 1 de julio de 1998.

Un niño nacido en un país extranjero, ya no recibe la ciudadanía alemana automáticamente al nacer si su progenitor alemán nació después del 31 de diciembre de 1999 en un país extranjero y tiene su residencia principal allí. Las excepciones son: Que el niño quede apátrida; o Que el progenitor alemán registre el nacimiento del niño en un consulado alemán responsable en el extranjero, antes de que este cumpla un año de edad.