Jesús Manuel Jáuregui Moreno (Niquitao, Trujillo, Venezuela, 28 de septiembre de 1848-Roma, Italia, 6 de mayo de 1905), más conocido como monseñor Jáuregui, fue un sacerdote católico venezolano, educador, científico, escritor, filósofo y político que desarrolló la mayor parte de su labor en la ciudad de La Grita, Estado Táchira, donde ejerció como vicario y fundó varias instituciones religiosas, sociales y educativas, entre las cuales destaca el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, el cual regentó durante quince años y donde diseñó e implementó un modelo de enseñanza basándose en las orientaciones del papa León XIII y el pensamiento salesiano, producto de su contacto directo con Don Juan Bosco.
Por su labor realizada, la Cámara del Senado de los Estados Unidos de Venezuela, bajo el gobierno del presidente Isaías Medina Angarita, acordó concederle los honores del Panteón Nacional en 1943, a lo cual se le dio cumplimiento en 1998, siendo presidente el Dr. Rafael Caldera.
Infancia y juventud Fue bautizado en Niquitao el 13 de octubre de 1848 por parte del párroco de la localidad, Juan Antonio Delfini. Sus padres fueron José Mateo Jáuregui y Carmela de la Natividad Moreno.
En 1860 se mudó con su familia a Mucuchíes, donde terminó la educación primaria y comenzó a aprender latín de la mano de su tío el presbítero Pedro Pérez Moreno, párroco de esa localidad, quien fue su primer tutor y guía espiritual. A su lado en la iglesia ejercía el oficio de monaguillo y en la casa cural colaboraba en los quehaceres del hogar.
Luego, en 1864, se trasladó a Mérida, donde empezó su carrera sacerdotal en el Seminario Conciliar de San Buenaventura, siendo presidente del país Juan Crisóstomo Falcón.
El 27 de noviembre de 1870 recibió la orden del diaconado, y a la edad de 23 años, en fecha 19 de noviembre de 1871, fue ordenado sacerdote por parte del obispo monseñor Juan Hilario Bosset, en la Santa Iglesia Catedral de Mérida. Monseñor Bosset ejerció una importante influencia en Jáuregui. Entre otras cosas, «pudo aprender de su maestro y asimilar de él lo referente al arte de la política, o por lo menos discernirlo como su otra vocación».Luna, H. (1998). Monseñor Jesús Manuel Jáuregui (1848-1905): Contribución al estudio de su biografía y de las relaciones Iglesia-Estado en Venezuela. Caracas: Biblioteca de autores y temas tachirenses. p. 21. ISBN: 980-200-128-7.
Una vez hecho sacerdote desarrolló una agenda social que lo llevó a residir en varias ciudades del occidente venezolano. Su primera etapa fue como cura de la parroquia de Milla en Mérida y secretario privado del obispo Bosset, cargos que ejerció desde 1871 a 1873. A la muerte de éste le sucedió como obispo monseñor Tomás Zerpa. El joven sacerdote Jáuregui asimiló de su nuevo director espiritual el arte de la oratoria, el hábito al estudio, la oración y el deseo de aprender nuevas lenguas. Fue tal la relación que monseñor Jáuregui escribió en 1895 un esbozo de su biografía.
Década en Mucuchíes
Acciones en el campo religioso, social y de investigación En 1873, a la edad de 25 años, fue designado al frente del curato de Mucuchíes y de las parroquias de Torondoy y San José de Pocó.
En Mucuchíes edificó dos iglesias, fundó escuelas y fomentó la educación de la niñez como integrante de la Junta de Instrucción Primaria de esa localidad. La década que permaneció en la zona fue de una profunda preparación de carácter autodidacta, «llegando a adquirir conocimientos superiores en pedagogía, teología y derecho canónico, así como el dominio de los idiomas latín, francés, inglés e italiano». Redactó los estatutos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción y de la Cofradía de Santa Lucía, última que aún existe. Por otra parte, buscando impulsar el desarrollo económico del lugar indagó en diversos campos de las ciencias como la geología, la mineralogía, la estadística y la apertura de caminos.
Su interés por estas áreas se evidenció en varios hallazgos. En Torondoy y otros puntos del páramo merideño descubrió yacimientos de hierro; en Apartaderos consiguió carbón mineral; en Santo Domingo, cobre; en Acarigua de los Pueblos del Sur, mercurio; y en Mucuchíes, esmeraldas (una de las cuales regaló al papa León XIII).Febres, T. (1960). Obras Completas. Vol. 1. Editorial Antares. p. 9. También exploró grutas y adoratorios indígenas para documentar sus reliquias e idioma nativo.Menotti, E (1965). Obras Selectas. Mérida: Colección de autores y temas merideños. p. 334.
Adicionalmente, fue uno de los promotores de la Junta Particular de Fomento, cuyo propósito era construir un camino que uniera Mucuchíes con Bobures, a orillas del Lago de Maracaibo, y así contar con una salida al mar que permitiera la exportación de la mercadería. Constituida la junta, Jáuregui comenzó la recaudación de fondos y dio inicio a los trabajos. La legislatura del Estado contribuyó con otorgarle durante ocho meses los productos de las minas de urao de Lagunillas, y el Gobierno central, viendo la importancia del proyecto, decretó un aporte monetario mensual que pagó hasta que fue culminada la obra.
Su etapa como político En reconocimiento a su labor el pueblo lo eligió en 1876 como diputado a la Asamblea Legislativa estadal por el distrito Rangel y tres años más tarde, en 1879, como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente por el Estado Guzmán, hoy Mérida, convocada por el entonces presidente Francisco Linares Alcántara. Entre los documentos que firmó pueden mencionarse «uno relativo a la concesión de la amnistía por delitos políticos y el otro en el que se acordaba sustituir la estatua ecuestre de Guzmán Blanco, situada en la Plaza del Capitolio, por la de la justicia». Concluida esta etapa, dio prioridad a la formación de la juventud, a la cual se dedicó por completo en el siguiente capítulo de su vida.
Su labor en la ciudad de La Grita
Los inicios de su obra educativa En 1883, teniendo 35 años, fue nombrado vicario de La Grita por parte del obispo Román Lovera, ciudad a la que llegó el 6 de agosto de ese año. El 1 de enero de 1884, fundó el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, institución que regentó hasta el año de 1899 y que fue su obra educativa de mayor alcance y proyección. Entre las personas que participaron en la apertura del instituto figuran el presbítero José Jesús Villalobos como profesor de latín e historia; Francisco Antonio Guerrero, vicerrector y además docente de gramática y poética; Ramón Vera G., instructor de canto, música y geografía; y el general Adolfo Trágenas, en calidad de jefe civil.Jáuregui, J. (1884). Libro de Matrículas del Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Archivo Histórico de La Grita. p. 25.
Jáuregui la concibió como un centro educativo donde se impartiera una enseñanza superior, destinada tanto a laicos como a futuros sacerdotes, para atender así la necesidad que había producto de la disolución de los seminarios clericales decretada por el presidente Antonio Guzmán Blanco el 21 de septiembre de 1872.
Sobre este particular, la respuesta transitoria que encontró la jerarquía eclesiástica venezolana fue la de crear, en la década de 1880, los llamados «colegios episcopales», los cuales actuaban como seminarios camuflados bajo la formalidad de centros de enseñanza primaria y media. «Caracas, Mérida, Calabozo y Barquisimeto, con la sola excepción del obispado de Guayana, lo intentaron. La vida de estos institutos fue efímera y los resultados pobres».
Aun así, Jáuregui decidió intentarlo también y por ello elevó su petición al obispo Román Lovera, quien finalmente lo autorizó, una vez que se dio cuenta del buen funcionamiento del instituto, a propósito de una visita que realizó a La Grita en diciembre de 1884. Los resultados obtenidos fueron exitosos, «en siete años de labor pedagógica ya se habían graduado seis sacerdotes y cerca de treinta jóvenes en ciencias filosóficas».
Su consolidación en el campo educativo
Influencia del papa León XIII y del modelo salesiano En la calidad de la enseñanza que se impartía en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús tuvo marcada influencia el viaje que hizo Jáuregui junto a su obispo monseñor Lovera a Europa en el año de 1885. Durante dicho viaje fue a Roma y conoció al papa León XIII, de quien acogió «la necesidad de educar y formar generaciones como una manera de empujar al catolicismo hacia los espacios políticos y sociales».Luna, H. (1998). Monseñor Jesús Manuel Jáuregui (1848-1905): Contribución al estudio de su biografía y de las relaciones Iglesia-Estado en Venezuela. Caracas: Biblioteca de autores y temas tachirenses. p. 24. ISBN: 980-200-128-7 También visitó París y en su museo depositó metales, monedas, cerámicas y otras curiosidades. Además, estuvo en Turín donde compartió con los salesianos, observó el funcionamiento de sus escuelas, estudió su sistema preventivo, y obtuvo los consejos de Don Juan Bosco.
Monseñor Jáuregui quería traer a los salesianos a La Grita, y por tal razón sus relaciones con ellos «no terminaron con su visita a Don Bosco (...), sino que continuaron en esos siguientes años en forma epistolar». Por ello, en 1886, escribió dos cartas donde le hacía el planteamiento formal a Don Bosco, quien le respondió de manera favorable, ofreciéndole a los salesianos solicitados en un lapso de cuatro años. Sin embargo, la muerte del sacerdote italiano en 1887 alejó el sueño de Jáuregui, pues a pesar de los esfuerzos que hizo por medio de nueva correspondencia a Don Rúa, sucesor de Don Bosco, no logró ver materializado su cometido. Años más tarde, no obstante, los salesianos llegaron a la localidad cercana de Táriba.
A pesar de ello, el aprendizaje que adquirió producto de su contacto con el papa León XIII y con los salesianos, le sirvió de sustento para desarrollar en La Grita un modelo de instituto comparable con aquellos europeos que había conocido. En efecto, el mismo Jáuregui en comunicación enviada al delegado apostólico Fr. Antonio M. Buhagiar a Santo Domingo, República Dominicana, en fecha 26 de mayo de 1891, señalaba lo siguiente:Me consagré a la Dirección del Seminario Sagrado Corazón de Jesús que he fundado en esta ciudad (...) y que la providencia sostiene y bendice todos los días, como lo demuestra el desarrollo y general aprobación que va alcanzando. Seminario que Su Santidad León XIII no solamente aprobó, sino que me dijo de sus mismos labios, en presencia de mi obispo, en junio de 1885 estas palabras: «Conságrate a la enseñanza de la juventud (...)»; palabras que para mí suenan todos los días como una orden y en consecuencia de las cuales fui a Turín, me inscribí entre los salesianos y amoldé en cuanto pude mi seminario al modelo de aquellos célebres institutores.Es así como en el año de 1888, con el apoyo del Gobierno nacional, encabezado por el presidente Juan Pablo Rojas Paúl, y del Concejo Municipal de La Grita, emprendió la construcción de una sede propia para su colegio, que inauguró el 13 de junio de 1890. Contaba con aulas espaciosas, dormitorios, jardín botánico, un pequeño museo, oficinas y oratorio. Tenía además una imprenta propia.
La enseñanza en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús El plan de estudios, materias, disciplina, admisión y finalidades de la institución estaban descritos en el Reglamento del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, fechado el 1 de agosto de 1890. De allí se extrae que las materias impartidas eran: idiomas: latino, griego, francés, inglés e italiano; gramática castellana; métrica y retórica; religión e historia sagrada; aritmética elemental y superior; contabilidad mercantil; filosofía intelectual; matemáticas (curso completo: aritmética razonada, álgebra, geometría, trigonometría y topografía); física, cosmografía, cronología y todo lo concerniente a los estudios de la geografía; historia universal, música y teclado; ciencias eclesiásticas y civiles; farmacia, higiene, urbanidad, caligrafía, taquigrafía y canto oral.