thumb|Jesucristo durante la Última Cena con el grial, por Juan de Juanes (1570). La copa representada se corresponde con el cáliz de la catedral de Valencia.

El santo grial o, simplemente, grial es el recipiente o copa usada por Jesucristo en la Última Cena. Tres evangelistas (, y ), así como san Pablo (en ), hablan de que Jesús tomó una copa de vino indicando que contenía su sangre. Esto es interpretado por los católicos como parte de la institución de la eucaristía.

Desde el siglo XII se han desarrollado en Europa leyendas que conectaban esta reliquia con José de Arimatea, que lo habría usado para recoger la sangre de Cristo tras la crucifixión, y con la corte del rey Arturo.

Existen diversas versiones de lo que ocurrió con la copa. En la corte aragonesa se creyó, al menos desde la Baja Edad Media, que esta reliquia había sido traída a España gracias al diácono san Lorenzo, que habría querido ocultarla del expolio del emperador Valeriano. En los últimos tiempos se descubrieron documentos en El Cairo que indicaban que la copa que se custodiaba en Jerusalén como si fuese el auténtico grial de Cristo en el siglo XI terminó entregada al sultán de Denia, que tenía intención de regalarla al rey Fernando I de León. En el traslado se le quitó una esquirla que, en el siglo XII, fue enviada a Saladino para que curase a una hija suya. En el siglo XIII el obispo Santiago de la Vorágine, por su parte, consideró que el grial era un cuenco verde que encontraron los cruzados en Cesarea y que fue depositado en la Catedral de Génova.

Etimología La palabra grial —pronunciada graal en francés antiguo, galaico-portugués, inglés medio y alemán, grazal en los textos provenzales y greasal en catalán— parece ser una adaptación del término latino gradalis que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida. Al respecto dice Helinand de Froidmont en su Chronicon (): What is a Grail? «Gradalis o gradale en francés, es un plato ancho y hondo, en el cual los alimentos son presentados ceremoniosamente, de uno en uno, ante un rico durante el desarrollo de la comida. En lengua vernácula se lo llama greal, el cual satisface y a la vez da la bienvenida a una comida; es de plata o algún metal precioso similar, en tanto que su contenido es una abrumadora serie de costosos manjares»." Gradalis autem vel gradale gallice dicitur scutella lata et aliquantulum profunda, in qua preciosae dapes divitibus solent apponi gradatim, unus morsellus post alium in diversis ordinibus. Dicitur et vulgari nomine greal, quia grata et acceptabilis est in ea comedenti, tum propter continens, quia forte argentea est vel de alia precioso materia, tum propter contentum.i. ordinem multiplicem dapium preciosarum." Helindanus' Description of the Holy Grail (latín e inglés) en http://www.ancienttexts.org/library/celtic/ctexts/helindanus.html

Primeras menciones sobre el cáliz de Cristo

En el Breviarius de Hierosolyma, de hacia el año 530, se dice que en la Basílica de Constantino (la actual Basílica del Santo Sepulcro) de Jerusalén había un "cáliz que bendijo el Señor".

En la obra De locis sanctis, del Peregrino de Plasencia de hacia el 570, se dice en el capítulo XX que en la Basílica de Constantino había un cáliz de ónice que había bendecido el Señor en la Última Cena y, en el capítulo XXII, que junto a la Basílica de Sancte Sion de Jerusalén (la Basílica de la Asunción o de la Dormición) había otro cáliz con el cual los apóstoles celebraran misas después de la Resurrección de Cristo.

En el 670 el abad Adomnán escribió un viaje a Jerusalén del obispo galo Arculfo como si se tratase de un viaje propio. En este relato se habla de que en la Basílica de Constantino se encontraba el cáliz del Señor, que fue bendecido por su propia mano y dado a los apóstoles, que lo utilizaron. Es descrito como un cáliz de plata con dos asas y capacidad de un "sextario galo", que equivale a unos dos litros. Esta descripción es copiada en el 720 por Beda el Venerable añadiendo que en él estaba la esponja con la que bebió Jesús en la Cruz.

Supuesto traslado del cáliz al Reino de Aragón

Quien fue canónigo de la catedral de Valencia desde mediados del siglo XX, Juan Ángel Oñate Ojeda, ha señalado que el papa ofició la misa desde los primeros siglos en Roma repitiendo cada vez que tomaba el cáliz que Jesús, "tomando este preclaro cáliz en sus santas y venerables manos", había dado gracias al Padre. Según Oñate, esto indica que el cáliz había sido llevado de Jerusalén a Roma y que era usado por el papa cuando se redactó el canon romano de la misa.

Según la Passio Polycronii, del siglo V, san Lorenzo fue un diácono en Roma con el papa Sixto II, en el siglo III. En esta obra se dice que el papa le dijo a Lorenzo "toma los tesoros de la Iglesia y repártelos a quienes te parezca" y, más adelante, el diácono le respondió que había hecho lo que le había pedido: "los tesoros que me confiaste los he entregado ya". El emperador Valeriano le pidió luego a Lorenzo los tesoros de la Iglesia para quedárselos, él señaló a los pobres y fue mandado martirizar en una parrilla. El poeta hispano Prudencio le dedicó el himno segundo del Peristephanon, compuesto entre el 398 y el 405.

La Leyenda áurea, escrita en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine, obispo de Génova, contribuyó a divulgar la figura de san Lorenzo y Gonzalo de Berceo, en el mismo siglo, dijo que era originario de Huesca.

En Jaca, provincia de Huesca, existe una catedral románica, posiblemente construida en el siglo XI por orden de Ramiro I de Aragón, monarca que tenía también predilección por el Real Monasterio de San Juan de la Peña del mismo territorio. En la catedral hay relieves que muestran como el papa Sixto II entregó a san Lorenzo el cáliz de Cristo.

En la obra Vida y martirio del glorioso español San Lorenço, de 1636, escrita por el español Lorenzo Mateu y Sanz, que dice haberse basado en escritos del abad Donato, del siglo VI, se indica que san Lorenzo entregó a su condiscípulo Precelio, natural de Hippo (actual Yepes), de la Carpetania, algunas reliquias, entre las que estaba el cáliz de la Última Cena, para que las llevase a Hispania.

Un documento desaparecido del 14 de diciembre de 1134 que se encontraba en San Juan de la Peña se refiere a este cáliz. Un documento del 26 de septiembre de 1399 dice que Martín I de Aragón mandó traer de San Juan de la Peña el cáliz que utilizó Cristo en la cena a su capilla real. Según este documento, el cáliz habría sido llevado de Roma a aquel lugar por san Lorenzo para salvarlo de la rapiña del emperador. El prior del monasterio mandó el cáliz a la capilla del palacio de la Aljafería de Zaragoza. Es posible que, a principios del siglo XV, la reina viuda Margarita de Prades se hubiera llevado el cáliz a Barcelona y luego a Valencia porque los religiosos celestinos, encargados de la capilla real, le pidieron que devolviera reliquias y objetos de orfebrería tras la muerte del rey. Las reliquias fueron devueltas en 1420 y en 1425 se hicieron obras en el palacio real de Valencia para acogerlas en su capilla de Santa Catalina. Un documento del 4 de junio de 1435 cuenta que se acordó custodiar en la catedral de Valencia algunas reliquias reales. Un acta 18 de marzo de 1437 indica que el hermano del rey de Aragón, Juan de Navarra, actuando como lugarteniente y apoderado, depositó de manera definitiva en la catedral de Valencia las reliquias reales más importantes, entre las que se encontraba el cáliz.

En un documento de 1322 Jaime II de Aragón pidió el cáliz de Cristo y la Vera Cruz al sultán de Egipto, An-Nassir Muhammad, por lo que una hipótesis apunta a esta vía y no a san Lorenzo para explicar la llegada de la copa al Reino de Aragón.

Leyendas artúricas del grial

Chrétien de Troyes

El poeta Chrétien de Troyes menciona un grial en su narración Perceval, también llamada Le Conte du Graal, de entre 1181 y 1191. La obra, presentada como tomada de un libro antiguo, habla de la visita de Perceval —quien aspira a ser caballero del rey Arturo— al castillo del Rey Pescador, en el cual se le muestra un grial. Dentro del mismo hay una especie de oblea que alimenta, milagrosamente, al herido padre del Rey. Perceval no pregunta por el significado de este objeto, lo cual le es reprochado más tarde. Aunque posee un claro simbolismo cristiano, en el cual doce reyes reactualizan la Última Cena,Susan Aronstein (1992) Rewriting perceval's sister: Eucharistic vision and typological destiny in the queste del san Graal, Women's Studies, 21:2, 211-230, DOI: 10.1080/00497878.1992.9978938 Chrétien no explica en qué consiste el grial, y la obra se interrumpe bruscamente. El autor no lo denomina «santo», ni lo designa como «el grial», sino simplemente como «un grial» y considera más importante su contenido —la hostia consagrada del catolicismo— que el recipiente.Panxhi, Lindsey Zachary (2016) "Hoc Est Corpus Meum: The Eucharist in Twelfth-Century Literature" .Theses and Dissertations. University of Arkansas, Fayetteville 1499, páginas 144 y 154.

Robert de Boron

La trilogía de obras de Robert de Boron tituladas Joseph d'Arimathie, Merlin y Perceval han sido llamadas conjuntamente a veces Estoire dou Graal. Boron también escribiría, posteriormente, la obra Mort Artu.

Boron, en su poema Joseph d'Arimathie o Roman du Saint Graal, de hacia el año 1200, habla de que Jesús celebró la Última Cena un jueves por la noche en "casa de Simón", usando un grial para la institución de la eucaristía. Luego, una vez muerto Jesús en la cruz, de la herida de su costado provocada por una lanzada, cayó sangre que partió la piedra que estaba en el suelo. Sigue diciendo que, cuando José de Arimatea bajó a Jesús de la cruz, recogió la sangre de sus heridas en ese grial. Para este relato se basó parcialmente en los textos apócrifos Evangelio de Nicodemo, del siglo VI, y Vindicta Salvatoris, del siglo VIII.

Según Boron, José de Arimatea fue a Oriente, donde murió, habiendo entregado antes el grial a su cuñado Bron. Bron habría ido con sus hijos a los valles de Ávalon con el grial y se lo habría hecho llegar a Alain, el tercer guardián del mismo. Esto conectaría con las leyendas en torno a la abadía de Glastonbury.

En su obra Merlin, Boron dice que este mago quería establecer un linaje real capaz de custodiar el grial, enlazando de esta forma con el rey Arturo.

Desarrollo posterior de las leyendas de Chrétien de Troyes y Robert de Boron thumb|200px|El grial aparece en el escudo de Galicia.

El Parzival de Wolfram von Eschenbach refleja la tradición alemana que luego inspiraría la ópera de Richard Wagner. La historia presenta grandes paralelismos con la tradición francesa, aunque tiene elementos específicos, el más importante de los cuales es la identificación del grial con una piedra preciosa «del más puro origen». Según algunos estudiosos, Wolfram von Eschenbach se inspiró para esta descripción en el pasaje del Apocalipsis (2, 17), en el cual se habla de «una piedra blanca» entregada por el Señor a su elegido. La abadesa y mística Hildegard von Bingen, en el , lo relaciona con la lapis exillis, piedra desprendida de la corona de Lucifer en el momento de su rebelión contra Dios.Gunilla Petersen, redactor en jefe de la sección programas de la Ópera Real de Estocolmo, en el Programa de Parsifal de la Ópera Real de Estocolmo, 1995. Traducción de Claudio Briones; disponible en: http://archivowagner.info/1995gp.html Las cuatro continuaciones de la obra inconclusa de Chrétien de Troyes. Escritas por diferentes autores en los cincuenta años posteriores a la historia original, siguen el relato hasta la muerte de Perceval, ahora guardián del grial, quien finalmente lo lleva consigo al Cielo. El llamado Percival de Didot (nombre del propietario del manuscrito) que es probablemente una versión en prosa del Perceval de Robert de Boron en verso, que no se ha conservado.