miniaturadeimagen|El epicureísmo basa su ética en un conjunto de valores hedonistas, que se orientan a la búsqueda del placer (hedoné). Fresco de un bodegón con cesto de fruta y vasijas en Pompeya (c. 70 a. C.). La ética es la culminación del sistema filosófico de Epicuro: llevar a quien la estudia y practica a la felicidad (eudaimonia). Como Sócrates, Epicuro consideró las cuestiones morales más importantes que las cuestiones físicas en la filosofía. Puesto que la felicidad es el objetivo de todo ser humano, la filosofía interesa a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo, condición social, etc. «Vana es la palabra de aquel filósofo que no remedia ninguna dolencia del hombre». En las Sentencias vaticanas se añade:En Lucrecio hay una variación en torno a la visión de la ética, la cual debía supeditarse a la explicación física y científica para encontrar la verdadera causa de las cosas. Grabado de Aristipo, fundador de la escuela cirenaica. Al igual que los cirenaicos, el epicureísmo basa su ética en un conjunto de valores hedonistas, pero Epicuro afirmó que los placeres del alma son mayores que los del cuerpo. Él se refirió a ellos como «enemigos de Grecia».Diógenes Laercio, Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, X, Epicuro, 5.|alt=Grabado de Aristipo, fundador de la escuela cirenaica. Al igual que los cirenaicos, el epicureísmo basa su ética en un conjunto de valores hedonistas, pero Epicuro afirmó que los placeres del alma son mayores que los del cuerpo. Él se refirió a ellos como «enemigos de Grecia».|miniaturadeimagen Al igual que Aristipo y los cirenaicos, el epicureísmo basa su ética en un conjunto de valores hedonistas. Epicuro afirmó que es bueno todo lo que produce placer (hedoné), pues el placer, según él, es el principio y el fin de una vida feliz. En el sentido más básico, los epicúreos ven el placer como el bien supremo (telos) o el propósito de la vida.Cicerón. De finibus, I, 42. Es inconcebible el bien sin los placeres de los sentidos.Epicurus. On the Goal of Life Como evidencia de esto, los epicúreos dicen que la naturaleza parece ordenarnos que evitemos el dolor, y señalan que todos los animales intentan evitar el dolor tanto como sea posible. Pero para que el placer sea real debe ser moderado, controlado y racional. Los epicúreos tenían una comprensión muy específica de cuál era el mayor placer, y el enfoque de su ética estaba en evitar el dolor en lugar de buscar el placer. Pese a que el placer es un bien y el dolor un mal, hay que administrar inteligentemente el placer y el dolor, pues en unas ocasiones se debe rechazar placeres a los que les siguen sufrimientos mayores y aceptar dolores cuando se siguen de placeres mayores.Cicerón. De finibus, I, 32.A diferencia de los cirenaicos, que se centraron en la búsqueda del placer corporal y quien el mismo Epicuro se refería a ellos como «enemigos de Grecia», los epicúreos entendían el placer como la tranquilidad del alma (ataraxia) basada en la ausencia de dolor físico o aponía, y en la autonomía o autarquía.Máximas capitales, III Para ello, Epicuro hizo una cuidadosa clasificación de placeres y deseos de los cuales unos habían que perseguir o evitar. Epicuro se acercó mucho a la ética científica. En filosofía moral, este enfoque condujo a una teoría subjetiva de la elección racional.

Clasificación de placeres Aunque epicureísmo redujo el placer a la sensibilidad, los epicúreos hicieron una amplia clasificación de estos. Epicuro diferenció dos amplias categorías: placeres del cuerpo y los placeres del alma o de la mente:

Placeres del cuerpo: Estos placeres involucran sensaciones del cuerpo, como el acto de comer una comida deliciosa o de estar en un estado de comodidad libre de dolor, y existen solo en el presente. Uno solo puede experimentar los placeres del cuerpo en el momento, lo que significa que solo existen cuando una persona los está experimentando. Placeres del alma: estos placeres involucran procesos y estados mentales; los sentimientos de alegría (khara), la falta de miedo y los recuerdos agradables son todos ejemplos de placeres de la mente.

A diferencia de los cirenaicos, para quienes «los deleites del cuerpo son muy superiores a los del ánimo, y muy inferiores las aflicciones del cuerpo a las del ánimo»,Diógenes Laercio, II, Aristipo, 18. para los epicúreos consideran los placeres del alma mayores que los del cuerpo, no porque haya una superioridad moral, sino porque los primeros son perdurables. Existen en el presente, sino también en el pasado y el futuro, ya que el recuerdo de una experiencia placentera pasada o la expectativa de un futuro potencialmente placentero pueden ser experiencias placenteras, además de que los placeres del alma pueden eliminar o atenuar los dolores del cuerpo.Diógenes Laercio, "ibid.", X, Epicuro, 102. A su vez, los dolores del alma son peores que los del cuerpo. No obstante, Epicuro no llega a evitar o erradicar los placeres del cuerpo como los estoicos, sino a encontrar el equilibrio entre ambos placeres.

Epicuro discernió además entre los placeres variables en movimiento o cinéticos (en kinései) y los placeres estables en reposo o catastemáticos (katastematikén):

Placer cinético: El placer cinético describe los placeres físicos o mentales que implican acción o cambio. Comer alimentos deliciosos, así como satisfacer los deseos y eliminar el dolor, que en sí mismo se considera un acto placentero, son todos ejemplos de placer cinético en el sentido físico. Según Epicuro, los sentimientos de alegría serían un ejemplo de placer cinético mental.Epicurus. Concerning Choice and Avoidance. Placer catastemático: describe el placer que uno siente en un estado sin dolor. Al igual que los placeres cinéticos, los placeres catastemáticos también pueden ser físicos, como el estado de no tener sed, o mentales, como la liberación de un estado de miedo. El placer catastemático corpóreo completo se llama aponía, y el placer catastemático mental completo se llama ataraxia.

A partir de este entendimiento, los epicúreos concluyeron que el mayor placer que una persona podía alcanzar era la eliminación completa de todo dolor, tanto físico como mental. El objetivo final entonces de la ética epicúrea era alcanzar un estado de aponía y ataraxia. Para hacer esto, un epicúreo tenía que controlar sus deseos, porque el deseo en sí era visto como doloroso. No solo el control de los propios deseos producirá aponía, ya que rara vez uno sufrirá por no estar físicamente satisfecho, sino que el control de los propios deseos también ayudará a producir ataraxia porque uno no estará ansioso por sentirse incómodo ya que tendría tan pocos deseos de todos modos. En consecuencia, a diferencia de los cirenaicos,Diógenes Laercio, II, Aristipo, 18. Epicuro no admite la existencia de un estado medio entre el dolor y el placer, porque "cuando quedamos libres de dolor, la misma liberación y carencia de toda molestia nos causa gozo".Cicerón. De finibus, I, 37. Nietzsche compara este estado con "la felicidad de una mirada ante la cual se ha apaciguado el mar de la existencia y que nunca se cansa de contemplar esa superficie".Friedrich Nietzsche. La gaya ciencia, aforismo 45.

Clasificación de deseos Epicuro dice que “todo placer es un bien en la medida en que tiene por compañera a la naturaleza”. Agradeció a la naturaleza "por haber hecho las cosas necesarias fáciles de adquirir, y las que son difíciles de adquirir, innecesarias". Debido a ello, Epicuro distinguió tres tipos de deseos o apetitos: unos naturales (physikaì mónon), de los cuales pueden ser algunos necesarios (anankaîai) y otros innecesarios; y los vanos (kenaí, ni naturales ni necesarios).

Naturales: estos deseos son limitados y están presentes de forma innata en todos los seres humanos; es parte de la naturaleza humana tenerlos. Necesarios: son “aquellos que, si no son satisfechos, no rematan en el dolor" y son fáciles de disipar. Son necesarios por al menos una tres razones: necesarios para la felicidad, necesarios para estar libre de malestar corporal y necesarios para la vida. La ropa pertenecería a las dos primeras categorías, mientras que algo como la comida pertenecería a la tercera. No necesarios: son “aquellos que solo varían el placer, sin suprimir el dolor", como el deseo sexual y el deseo de belleza. Estos deseos son innatos a los seres humanos, pero no necesitan ser satisfechos para su felicidad o su supervivencia. Querer comer comida deliciosa cuando uno tiene hambre es un ejemplo de un deseo natural pero no necesario. El principal problema con estos deseos es que no logran aumentar sustancialmente la felicidad de una persona y, al mismo tiempo, requieren un esfuerzo para obtenerlos y son deseados por las personas debido a falsas creencias de que son realmente necesarios. Es por esta razón que deben evitarse. Vanos: estos deseos no son innatos a los seres humanos ni son necesarios para la felicidad o la salud; de hecho, también son ilimitados y nunca podrán cumplirse. Los deseos de riqueza o fama caerían dentro de esta categoría, y tales deseos deben evitarse porque en última instancia solo provocarán incomodidad.

Los placeres vanos no son buenos, porque a la larga acarrearán dolor y no solo son más difíciles de conseguir, sino además más fáciles de perder. Si uno sigue solo los deseos naturales y necesarios, entonces, según Epicuro, podría alcanzar la aponía y la ataraxia y, por lo tanto, la forma más elevada de felicidad. Concluye como placeres fundamentales la ausencia de perturbación en el alma (ataraxía) y la ausencia de dolor físico (aponía), pues estos son placeres estables; en cambio, "la alegría (khára) y la fruición (euphrosíne) se miran conforme al movimiento en su actividad (katà kínesin energeía)". Por ello, Epicuro recomendó una vida austera (pues «nada es suficiente para quien lo suficiente es poco» siendo «cosa de mucha honra la pobreza alegre»Diógenes Laercio, "ibid.", X, Epicuro, 88.) y privada, rodeada de amistades y de placeres moderados con el mínimo de dolores posibles y tranquilidad en el alma, brinda la felicidad.Estas doctrinas podrían resumirse con la exhortación de Epicuro a "vivir conforme a la naturaleza y a rechazar los deseos inmoderados de la falsa opinión".Séneca. LIBRO II, EPÍST. 16

Riqueza miniaturadeimagen|200x200px|Tetradracma de plata acuñado en Atenas (c. 450 a. C.).Los epicúreos no advocaban la pobreza como los cínicos,Diógenes Laercio, Vidas de filósofos, X.119 sino la autosuficiencia (autarquía), "no acumulando bienes extraños, sino recortando las propias necesidades". Epicuro admitió además la necesidad de posesiones, pues hay "una pequeña superioridad en la riqueza sobre la pobreza", pero «para muchos haber adquirido riquezas no constituye el fin de la miseria, sino un cambio en ella».Séneca. LIBRO II, EPÍST. 17 En consecuencia, el Sabio "se preocupará de su propiedad y futuro".

Filodemo de Gadara argumentó que la riqueza y la pobreza no son ni buenas ni malas en sí mismas. Además en Sobre la economía del hogar trata de cómo adquirir y administrar dinero de una manera que no inhiba el placer. La Internet Encyclopedia of Philosophy dice que esta recomendación de ganar dinero con la filosofía "es la primera aparición de esta idea en la literatura griega".

Amor y amistad