El Caso OAS es un proceso judicial seguido en Perú por los casos de corrupción que tiene como principal implicada a la empresa constructora brasileña OAS. Forma parte del Caso Lava Jato. Ha involucrado a varios políticos, funcionarios y empresarios en la recepción de coimas para favorecer a dicha empresa en la licitación de obras públicas (cohecho), así como en la entrega de dinero ilícito a favor de las campañas electorales de diversos candidatos presidenciales y municipales (lavado de activos). Al igual que en el caso de la otra constructora brasileña implicada en Lava Jato, Odebrecht, el caso OAS viene minando seriamente la vida política y empresarial del Perú. Las investigaciones del caso se hallan en manos del Equipo Especial de Fiscales del Caso Lava Jato, cuyo coordinador es el fiscal superior, Rafael Vela Barba y sus integrantes, los fiscales provinciales José Domingo Pérez, Germán Juárez Atoche, Carlos Puma Quispe y Norma Mori Gómez.

Los contratos de OAS Entre 2009 y 2013, la empresa constructora OAS, ya sea de manera individual o en consorcio, consiguió seis contratos con el Estado peruano, los cuales fueron adjudicados por Ministerios de Estado, la Municipalidad de Lima y el Gobierno Regional de Cusco. La suma total de los contratos asciende a US$ 1200 millones. Son estos los contratos que se hallan bajo investigación de la fiscalía.

En 2009, bajo el segundo gobierno de Alan García, OAS consiguió el trasvase del proyecto de derivación Huascacocha-Rímac, por US$ 67 millones, otorgada por el Ministerio de Vivienda y Construcción. Ese mismo año consiguió el Proyecto Línea Amarilla, concedida por la gestión municipal de Luis Castañeda Lossio, que implicaba US$ 571 millones.

En el 2011, ya bajo el gobierno de Ollanta Humala, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones concedió la Carretera Lima-Canta a un consorcio liderado por OAS, por un contrato que ascendía a US$ 116 millones. En el 2012, OAS ganó otro proyecto: la Carretera Quilca-Matarani, por US$ 210 millones.

En 2013, OAS logró que se le otorgaran dos obras más, una del Ministerio de Vivienda y Construcción por US$ 185 millones para construir el Centro de Convenciones de Lima; y otra del Gobierno Regional de Cusco (entonces con Jorge Acurio a la cabeza), para edificar el Hospital Antonio Lorena por US$ 74 millones.

El sistema de pagos ilícitos de OAS Las coimas, sobornos y otros pagos ilícitos de la empresa OAS se hacían a través de un departamento denominado Controladoría, que administraba una contabilidad paralela de la compañía. Era similar al Departamento de Operaciones Estructuradas o Caja 2 de la empresa Odebrecht.

Leonardo Fracassi Costa, director de obras de OAS en el Perú, era el operador que coordinaba y entregaba los pagos ilícitos que realizaba la compañía.

Acuerdo de colaboración eficaz EL 13 de marzo de 2019, los fiscales del Equipo Lava Jato, junto con la procuraduría del Perú, suscribieron en Sao Paulo un acta de acogimiento a beneficios por colaboración eficaz con los representantes de la constructora OAS. Se trata del primer paso para un posterior acuerdo de colaboración con dicha empresa en el marco de la investigación del Caso Lava Jato. OAS reconoció el pago de sobornos y se comprometió a colaborar con las investigaciones que se siguen en el Perú por el presunto pago de coimas a cambio de la adjudicación de obras públicas.

En ese entonces trascendió que la información que daría OAS sería sobre los presuntos aportes irregulares a la campaña del No y de reelección de la exalcaldesa de Lima Susana Villarán, sus posibles vínculos con el exalcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, con el expresidente Ollanta Humala, y con el gobernador regional de Cusco Jorge Acurio; así como con el denominado Club de la Construcción.

El Equipo Especial de Fiscales de Lava Jato, aprovechando su viaje a Curitiba para interrogar a Jorge Barata (del caso Odebrecht), interrogaron a Léo Pinheiro, expresidente de OAS, que se halla preso por el caso Lava Jato de Brasil (su delación había llevado a prisión al mismo expresidente del Brasil, Lula da Silva). Léo Pinheiro (en realidad José Adelmario Pinheiro Filho), se ha convertido en colaborador eficaz y está identificado con el código N.º 130-2019. La diligencia, realizada el 27 de abril de 2019, fue reservada. Inicialmente, no trascendieron a la prensa los testimonios vertidos, pues en ese momento el centro de atención era el caso Odebrecht.

Pero en las semanas posteriores la prensa peruana fue dando a conocer una tras otra las revelaciones, que competen a los casos Villarán, Castañeda, Humala y el Club de la Construcción.

En julio de 2019, el Equipo de Fiscales de Lava Jato fue a Curitiba para interrogar nuevamente a Léo Pinheiro, que confirmó el pago de US$ 220 mil para la campaña de Castañeda del 2014; de US$ 120 mil para una encuesta solicitada por Nadine Heredia; y los sobornos para la obra del Centro de Convenciones de la avenida Javier Prado en Lima (obra del gobierno de Humala), pero precisando que los detalles de esto último deberían darlo los empleados de OAS que se hallan en la capital peruana.

Caso NO a la Revocatoria y Reelección de Villaran

Al desatarse el Caso Odebrecht con las delaciones premiadas que empiezan a fines de 2016, una de las primeras implicadas fue la exalcaldesa de Lima Susana Villarán (2010-2014) a quien se les abrió varias investigaciones por el Caso Lava Jato.

La investigación del Equipo de fiscales de Lava Jato determinó que la empresa Odebrecht habría financiado con US$ 3 millones la campaña del NO a la Revocatoria de Susana Villarán, en el 2013. Solo posteriormente se supo que OAS también había aportado US$ 3 millones para esa misma campaña y US$ 4 millones para su campaña de reelección de 2014. El intermediario en el cobro de las coimas habría sido el gerente de la Municipalidad y hombre de confianza de Villarán, el economista José Miguel Castro.

La tesis de la fiscalía es que OAS dio esa suma total de US$ 7 millones a cambio de beneficios en la concesión del proyecto vial Vía Parque Rímac (llamado también Línea Amarilla).

El proyecto Vía Parque Rímac, consistía en la construcción, operación y mantenimiento de una nueva vía urbana en paralelo a la Vía de Evitamiento. Este proyecto había empezado en el 2009, bajo la gestión del alcalde Luis Castañeda Lossio, con el nombre de Línea Amarilla. El negocio para OAS era el millonario cobro de peaje, que Castañeda le otorgó por 30 años. Pero el 13 de febrero de 2013, ya bajo la gestión de Villarán, y un mes antes de la consulta de revocatoria, la Municipalidad de Lima y OAS suscribieron una adenda del contrato, que ampliaba la concesión de 30 a 40 años. Otro beneficio insólito para OAS fue el adelanto del cobro del peaje a partir del 10 de octubre de 2013, cuando el contrato original estipulaba que ese cobro solo debía hacerse cuando estuviera la obra avanzada en un 75%; en ese momento solo lo estaba en un 25%.

Cuando el Equipo de Fiscales de Lava Jato interrogaron a los exdirectivos de OAS y preguntó la razón del aporte de US$ 4 millones para la campaña de reelección de la alcaldesa (suma aparentemente elevada, teniendo en cuenta que Villarán nunca fue favorita en las encuestas de intención de voto), la respuesta fue que José Miguel Castro, el gerente municipal, exigió ese monto aduciendo que era lo que se debía pagar por el tamaño del proyecto que estaba en juego. Se refería a la continuidad del proyecto Línea Amarilla-Vía Parque Rímac, que OAS no quería perder por ningún concepto. Según esos mismos testimonios, Castro designó a César Meiggs, un empresario constructor, contratista de la Municipalidad de Lima, como el intermediario para que OAS hiciera los pagos. Villarán perdió la reelección, pero se sospecha que ella y sus colaboradores más cercanos se quedaron con US$ 3 millones de lo aportado por OAS a su campaña.

Las delaciones de Odebrecht y OAS contra Villarán fueron contundentes. Al tratarse de una funcionaria que en ejercicio de su función había recibido dinero de empresas contratistas de la municipalidad, era un caso evidente de cohecho pasivo. También se le sindicó asociación ilícita para delinquir y lavado de activos. La Fiscalía solicitó la prisión preventiva de Villarán por 36 meses, lo que concedió el juez, pero rebajándola a 18 meses, pues consideró que el caso estaba ya bastante avanzando como para prorrogarlo más. También fue sometido a prisión preventiva por 18 meses el exgerente municipal José Miguel Castro. El sustento de la fiscalía para la prisión preventiva de ambos (que no es todavía una sentencia condenatoria), fue que existía peligro de fuga y que podrían obstaculizar el proceso.

Caso Línea Amarilla y By-pass 28 de Julio Ya desde 2018, IDL-Reporteros había revelado que OAS había tenido una relación muy amical con el alcalde Luis Castañeda Lossio en dos de sus periodos de gobierno municipal (2007-2010 y 2015-2018). El 12 de noviembre de 2009, la gestión de Castañeda firmó con OAS el contrato de concesión de Línea Amarilla, un importante proyecto vial de Lima (que bajo la administración Villarán de 2010 a 2014 cambió su nombre por el de Vía Parque Rímac). La empresa brasileña se vio sospechosamente favorecida en todas las etapas del proceso que llevaron a dicha firma. También trascendió que OAS habría hecho un aporte a la campaña electoral de Castañeda de 2014, presumiblemente para ser favorecido en la misma obra, que ya con Castañeda nuevamente en el gobierno municipal (2015-2018), recobró su nombre de Línea Amarilla.

También, desde antes de que se dieran las delaciones de los exdirectivos de OAS, se revelaron las conversaciones que el entonces gerente de OAS, Léo Pinheiro, habría tenido con la entonces gerenta de Inversión de la Municipalidad de Lima, Giselle Zegarra, vía correo electrónico y WhatsApp, poco antes de que Villarán dejara la alcaldía a fines del 2014 y asumiera nuevamente Castañeda. En esas conversaciones se revela que Giselle, a nombre de Luis Castañeda, le pide a Pinheiro que no firme el contrato de Río Verde que impulsaba la alcaldesa Villarán, y que se trataba de un parque de 25 hectáreas a lo largo de 4 km del río Rímac. Y efectivamente, no bien asumió Castañeda el gobierno municipal a principios de 2015, se procedió a hacer la modificación. Los fondos de esa obra, por un total de US$ 74,5 millones, fueron destinados para que OAS construyera el controvertido by pass de la avenida 28 de julio.

Por entonces, ya había estallado el escándalo de Lava Jato en Brasil, y Léo Pinheiro fue detenido en noviembre de 2014, dos meses antes de que Castañeda asumiera la alcaldía de Lima. Ya se conocía que OAS, una mega empresa con filiales en varios países del mundo, había desarrollado un esquema de corrupción sin límites. Pese a ello, la Municipalidad de Lima bajo Castañeda no hizo nada para evitar que OAS lograra rematar la totalidad de sus acciones de Línea Amarilla a la empresa francesa Vinci Highways por US$ 1430 millones (dicha empresa conformó LAMSAC para administrar la obra, cuya rentabilidad es millonaria debido a los peajes).

La venta de Línea Amarilla permitió a OAS, atosigada por el Lava Jato brasileño, ganar liquidez para pagar las multas en Brasil y saldar algunas deudas. Se presume que Castañeda recibió algún beneficio por permitir esa transacción, algo que Léo Pinheiro deberá aclarar en el siguiente interrogatorio al que será sometido por el Equipo Lava Jato, programada para junio de 2019.

Declaraciones de los colaboradores eficaces