miniaturadeimagen|Edipo y la esfinge, de Gustave Moreau (1864). El psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung entendió los arquetipos como patrones e imágenes arcaicas universales que derivan de lo inconsciente colectivo y son la contraparte psíquica del instinto.Feist J., Feist G. J. (2009), Theories of Personality, New York McGraw-Hill. Son potenciales heredados que se actualizan cuando entran como imágenes en la consciencia o se manifiestan en el comportamiento en la interacción con el mundo exterior. Son formas autónomas y encubiertas que se transforman una vez que acceden a la consciencia y se les da una expresión particular por parte de los individuos y sus culturas. En psicología analítica, los arquetipos son elementos altamente desarrollados de lo inconsciente colectivo. La existencia de arquetipos solo puede deducirse indirectamente mediante el uso de relatos, arte, mitos, religiones o sueños.
Los arquetipos en psicología analítica se refieren a formas subyacentes inaprensibles o arquetipos en si de los cuales emergen imágenes y motivos como la madre, el niño, el trickster y el diluvio universal, entre otros. La historia, la cultura y el contexto personal modelan estas representaciones manifiestas, dándoles así su contenido específico. Estas imágenes y motivos se denominan con mayor precisión imágenes arquetípicas. Sin embargo, es común que el término arquetipo se use indistintamente para referirse tanto a los arquetipos en si como a las imágenes arquetípicas.Stevens, Anthony en "The archetypes" (Capítulo 3). Ed. Papadopoulos, Renos. The Handbook of Jungian Psychology (2006).
Introducción miniaturadeimagen|Las ideas de Jung sobre los arquetipos se basaron en parte en las categorías de Immanuel Kant. Jung rechazó la teoría de la tabula rasa del desarrollo psicológico humano, creyendo que las presiones evolutivas tienen predestinaciones individuales manifestadas en arquetipos. Utilizó primero el término imágenes primordiales para referirse a lo que más tarde denominaría "arquetipos". La idea de Jung de los arquetipos se basó en las categorías de Immanuel Kant, las Ideas de Platón y los prototipos de Arthur Schopenhauer. Para Jung, "el arquetipo es la forma introspectivamente reconocible de un orden psíquico a priori". "Estas imágenes deben considerarse como carentes de contenido sólido, por lo tanto, como inconscientes. Solo adquieren solidez, influencia y consciencia eventual en el encuentro con los hechos empíricos".
Los arquetipos forman un sustrato dinámico común a toda la humanidad, sobre cuya base cada individuo construye su propia experiencia de vida, tiñéndolos con su cultura, personalidad y eventos vitales únicos. Por lo tanto, si bien los arquetipos se pueden concebir como unas relativas pocas formas nebulosas innatas, de éstas pueden surgir innumerables imágenes, símbolos y patrones de comportamiento. Mientras que las imágenes y formas emergentes se aprehenden conscientemente, los arquetipos que las informan son estructuras elementales que son inconscientes e imposibles de aprehender.
A Jung le gustaba comparar la forma del arquetipo
El arquetipo en sí mismo es vacío y puramente formal: una posibilidad de representación que se da a priori. Las representaciones en sí mismas no se heredan, solo las formas, y en ese sentido se corresponden con los instintos. La existencia de los instintos no puede probarse más que la existencia de los arquetipos, siempre que no se manifiesten concretamente.
Desarrollo temprano miniaturadeimagen|left|Burghölzli. La intuición de que había algo más en la psique que la experiencia individual comenzó posiblemente en la infancia de Jung. El primer sueño que pudo recordar fue el de un dios itifálico subterráneo. Más adelante en su vida, su investigación sobre pacientes psicóticos en el Hospital Burghölzli y su propio autoanálisis respaldaron su intuición acerca de la existencia de estructuras psíquicas universales que subyacen en toda experiencia y comportamiento humanos. Jung se refirió primero a estas imágenes como "imágenes primordiales", un término que tomó de Jacob Burckhardt. Más tarde, en 1917, las denominó "dominantes de lo inconsciente colectivo".
No fue hasta 1919 que utilizó por primera vez el término "arquetipos" en un ensayo titulado Instinto e inconsciente. El término mismo de "arquetipo", por los vocablos griegos que le componen, permite advertir sus rasgos esenciales:
Desarrollo posterior En años posteriores, Jung revisó y amplió aún más el concepto de arquetipos, concibiéndolos como patrones psicofísicos existentes en el universo, dada la expresión específica de la consciencia y la cultura humanas. Propuso que el arquetipo tenía una naturaleza dual: existe tanto en la psique como en el mundo en general. Denominó a este aspecto no psíquico del arquetipo el arquetipo "psicoide".
Jung dibujó una analogía entre la psique y la luz en el espectro electromagnético. El centro del espectro de la luz visible (es decir, el amarillo) se corresponde con la consciencia, que pasa a ser gradualmente inconsciente en los extremos rojo y azul. El rojo se corresponde con los impulsos básicos inconscientes, y el extremo infrarrojo invisible del espectro se corresponde con la influencia del instinto biológico, que se fusiona con sus condiciones físicas y químicas. El extremo azul del espectro representa ideas espirituales; y los arquetipos, ejerciendo su influencia desde más allá de lo visible, se corresponden con el reino invisible del ultravioleta. Jung sugirió que las estructuras arquetípicas no solo gobiernan el comportamiento de todos los organismos vivos, sino que también son contiguas a las estructuras que controlan el comportamiento de la materia inorgánica.
El arquetipo no era simplemente una entidad psíquica, sino, fundamentalmente, un puente a la materia en general. Jung usó el término unus mundus para describir la realidad unitaria que, según creía, subyace a todos los fenómenos manifiestos. Concibió los arquetipos como los mediadores del unus mundus, organizando no solo las ideas en la psique, sino también los principios fundamentales de la materia y la energía en el mundo físico.
Fue este aspecto psicoide del arquetipo lo que impresionó tanto al físico ganador del Premio Nobel Wolfgang Pauli. Abrazando el concepto de Jung, Pauli creía que el arquetipo proporcionaba un vínculo entre los eventos físicos y la mente del científico que los estudiaba. Al hacerlo, se hizo eco de la posición adoptada por el astrónomo alemán Johannes Kepler. Por lo tanto, los arquetipos que ordenan nuestras percepciones e ideas son en sí mismos el producto de un orden objetivo que trasciende tanto la mente humana como el mundo externo.
Ejemplos miniaturadeimagen|La investidura, de Edmund Blair Leighton. Óleo sobre lienzo, 1901, imagen arquetípica del héroe. Jung describió eventos arquetípicos: el nacimiento, la muerte, la separación de los padres, la iniciación, el matrimonio, la unión de los opuestos; figuras arquetípicas: la gran madre, el padre, el niño, el diablo, dios, el anciano sabio, la anciana sabia, el trickster, el héroe; y motivos arquetípicos: el apocalipsis, el diluvio, la creación. Aunque el número de arquetipos es ilimitado, hay algunas imágenes arquetípicas particularmente notables y recurrentes, "siendo las principales" (según Jung) "la sombra, el anciano sabio, el niño, la madre... y su contrapartida, la doncella, y finalmente el ánima en el hombre y el ánimus en la mujer".Jolande Jacobi, op. cit., pag. 106. Alternativamente, hablaría de "la aparición de ciertos arquetipos definidos... la sombra, el animal, el viejo sabio, el ánima, el ánimus, la madre, el niño".Jung, O.C. 7, op. cit., § 185.
El sí-mismo designa toda la gama de fenómenos psíquicos en el ser humano. Expresa la unidad de la personalidad como un todo.
La sombra es una representación del inconsciente personal en su totalidad y, por lo general, encarna los valores compensatorios de la personalidad consciente. Así, la sombra representa a menudo el lado oscuro de uno mismo, aquellos aspectos personales que existen, pero que uno no reconoce o con los cuales no se identifica.Fordham, Michael, Explorations Into the Self (library of Analytical Psychology). Karnac Books, 1985.
El arquetipo ánima aparece en los hombres y es su imagen primordial de la mujer. Representa la expectativa sexual del hombre sobre las mujeres, pero también es un símbolo de las posibilidades de un hombre, sus tendencias contrasexuales. El arquetipo ánimus es la imagen análoga de lo masculino que acontece en las mujeres.
Sin embargo, cualquier intento de dar una lista exhaustiva de los arquetipos sería un ejercicio en gran medida inútil, ya que estos tienden a combinarse entre sí y a intercambiar cualidades, lo que hace que sea difícil determinar dónde termina un arquetipo y comienza otro. Por ejemplo, las cualidades del arquetipo de la sombra pueden ser prominentes en una imagen arquetípica del ánima o ánimus. Un arquetipo también puede aparecer de varias formas distintas, lo que plantea la pregunta de si son cuatro o cinco arquetipos distintos los que están presentes o simplemente cuatro o cinco formas de un solo arquetipo.
Dificultades conceptuales miniaturadeimagen|left|Estrictamente hablando, el arquetipo de la diosa se denomina más apropiadamente imagen arquetípica. Los usos populares y de la nueva era han condensado a menudo el concepto de arquetipo en una enumeración de figuras arquetípicas como el héroe, la diosa, el hombre sabio, etc. Dicha enumeración no llega a aprehender la esencia fluida del concepto. Estrictamente hablando, las figuras arquetípicas como el héroe, la diosa y el hombre sabio no son arquetipos, sino imágenes arquetípicas que han cristalizado a partir de los arquetipos en si. Jung mismo lo aclaraba:
Sin embargo, las relaciones precisas entre imágenes, por ejemplo, del "pez" y su arquetipo no fueron explicadas adecuadamente por Jung. Aquí la imagen del pez no es estrictamente hablando un arquetipo. El "arquetipo del pez" apunta a la existencia ubicua de un "arquetipo de pez" innato que da origen a la imagen del pez. A efectos de clarificar la contenciosa declaración de que los arquetipos de peces son universales, Anthony Stevens explica que el arquetipo en si es a la vez una predisposición innata a formar tal imagen y una preparación para encontrar y responder adecuadamente a la criatura per se. Esto explicaría la existencia de fobias a las serpientes y a las arañas, por ejemplo, en personas que viven en entornos urbanos donde nunca se han encontrado con ninguna de estas criaturas.
La confusión acerca de la cualidad esencial de los arquetipos puede atribuirse en parte a las propias ideas en evolución de Jung sobre ellos en sus escritos y a su uso intercambiable del término "arquetipo" e "imagen primordial". Jung también tenía la intención de conservar la cualidad pura y vital de los arquetipos como efusiones espontáneas de lo inconsciente y no dar a sus expresiones individuales y culturales específicas un significado seco, riguroso e intelectualmente formulado.
Actualización y complejos Los arquetipos buscan la actualización dentro del contexto del entorno de un individuo y determinan el grado de individuación. Jung utilizó también los términos "evocación" y "constelación" para explicar el proceso de actualización. Así, por ejemplo, el arquetipo de la madre se actualiza en la mente del niño evocando anticipaciones innatas del arquetipo cuando este está en la proximidad de una figura materna que se corresponde estrechamente con su patrón arquetípico. Este arquetipo de la madre está integrado en el inconsciente personal del niño como un complejo materno. Los complejos son unidades funcionales del inconsciente personal, de la misma manera que los arquetipos son unidades de lo inconsciente colectivo.
Etapas de la vida