Una democracia iliberal (en inglés: Iliberal democracy) es un sistema de gobierno en el que prácticas no democráticas o antidemocráticas son ocultas tras instituciones y procedimientos formalmente democráticos. Así, aunque se celebren elecciones, los ciudadanos no tienen conocimiento de las actividades de quienes ejercen el poder real debido a la falta de libertades civiles; por tanto, no es una «sociedad abierta». Hay muchos países «que no están clasificados como "libres" ni "no libres", sino como "probablemente libres"», que se encuentran en algún lugar entre regímenes democráticos y no democráticos.O'Neil, Patrick. Essentials of Comparative Politics. 3rd ed. New York, New York, W. W Norton & Company, 2010. pp. 162–63. Print. Si bien no hay un consenso universal respecto a la definición precisa de democracia iliberal, el término describe a grandes rasgos gobiernos que se presentan como democracias liberales a la vez que suprimen sutilmente perspectivas opositoras.

Los gobernantes de una democracia iliberal pueden ignorar, burlar o eludir los límites constitucionales de su poder. Mientras que las democracias liberales salvaguardan los derechos y libertades individuales, las democracias iliberales a menudo fallan en hacerlo, o tales derechos son restringidos de manera significativa o erosionados gradualmente. También tienden a ignorar la voluntad de la minoría, que es lo que hace que la democracia sea antiliberal. Las elecciones en una democracia iliberal a menudo son abierta o sutilmente manipuladas o amañadas, y se utilizan para legitimar y consolidar al titular en lugar de que se elijan genuinamente a los líderes y las políticas del país. El iliberalismo rechaza el discurso racional, promoviendo en cambio la intolerancia, el miedo a la diferencia, el culto a la fuerza, disciplina y autoridad moral. Las constituciones iliberales son en general antipluralistas y antiinstitucionalistas.

Algunos politólogos e historiadores se oponen a la idea de que las democracias iliberales son democracias genuinas, afirmando que los principios liberales y la democracia son inseparables y que las elecciones no pueden considerarse libres o justas sin libertad de prensa y sin libertad de expresión. Otros afirman que clasificar a la democracia iliberal como democrática es en general favorable a tales regímenes y, por lo tanto, algunos prefieren utilizar términos como «autoritarismo electoral», «autoritarismo competitivo» o «autoritarismo blando».

El historiador italiano Steven Forti considera que la plasmación más acabada de la «democracia iliberal» sería la Hungría de Viktor Orbán, además de constituir «el único modelo exitoso al cual todas las formaciones ultraderechistas ―aún más en países miembros de la Unión Europea y la OTAN― pueden mirar», como sería el caso de la Polonia del PiS. Forti recuerda que el estadounidense Steve Bannon ha aclamado a Orbán como «Trump antes de Trump».

Origen y descripción miniaturadeimagen|Fareed Zakaria en el Foro Económico Mundial en 2013. El término democracia iliberal fue utilizado por el periodista Fareed Zakaria en un artículo de 1997 en la revista Foreign Affairs que se cita frecuentemente. Anteriormente, este término fue utilizado en la década de 1990 por Pierre Rosanvallon y Étienne Balibar, en el ámbito filosófico..

Según Zakaria, están aumentando las democracias iliberales por todo el mundo y están limitando cada vez más las libertades de los pueblos que representan. Zakaria señala que en Occidente, la democracia electoral y las libertades civiles (de opinión, religión, etc.) van de la mano. Pero en general, a nivel mundial, estos dos conceptos se están separando. Argumenta que la democracia sin un liberalismo constitucional produce regímenes centralizados, erosión de la libertad, competición étnica, conflicto y guerra. Recientes trabajos científicos han estudiado por qué la combinación de elecciones, instituciones generalmente asociadas con el liberalismo y la libertad han llevado sin embargo a tales resultados negativos en estas democracias iliberales. Los regímenes híbridos son sistemas políticos donde el mecanismo para determinar el acceso al poder ejecutivo combina tanto prácticas democráticas como autocráticas. En regímenes híbridos, las libertades existen y a la oposición se la deja participar en las elecciones, pero el sistema de separación de poderes no funciona.

La definición de Zakaria fue promovida por el primer ministro húngaro Viktor Orbán en 2014, quien puso este concepto en el centro de la creación de su propio partido, Fidesz. Reclamó que el objetivo del partido era crear "un estado iliberal, un estado no liberal [que] no rechaza los principios fundamentales del liberalismo tales como la libertad, y podría listar unos cuantos más, pero no hace esta ideología el elemento central de la organización del estado, sino que, en cambio, incluye un enfoque diferente, especial, nacional". Orbán reclamó que su forma de "democracia iliberal" desdeñaba la tolerancia de las minorías, creía en una forma fuerte de dominio por las mayorías, rechazaba la separación de poderes, y creía en el nacionalismo y el separatismo. De hecho, Orbán modificó la Constitución húngara para reflejar los valores iliberales de Fidesz.

El tipo de régimen es importante para las democracias iliberales. Esto es porque las democracias iliberales pueden originarse a partir tanto de democracias liberales consolidadas como de estados autoritarios. Zakaria inicialmente escribió su artículo usando el término democracia iliberal como sinónimo de seudo-autocracias, pero este término en la actualidad se suele usar para describir países que están bajando potencialmente en cuanto a democracia también. Más abajo se explica cómo las democracias iliberales —en este caso los regímenes autocráticos— pueden intentar demostrar falsas tendencias liberales para consolidar su régimen.

Jennifer Gandhi argumenta que muchos autócratas permiten celebrar elecciones en su forma de gobierno para estabilizar y reforzar sus regímenes. Primero, J. Gandhi argumenta que las elecciones ayudan a sus dirigentes a solucionar amenazas de las élites y de las masas mediante la apaciguación de aquellos capaces de usurpar el poder con dinero, y asegurando la cooperación del público general con concesiones políticas. J. Gandhi también sostiene que las elecciones iliberales sirven a otros propósitos útiles, como proporcionar a los autócratas información sobre sus ciudadanos y establecer legitimidad tanto en el interior como en la comunidad internacional, y que estas otras funciones tienen que ser dilucidadas en investigaciones posteriores. Un ejemplo de la durabilidad de régimen proporcionada por la democracia iliberal es el régimen egipcio de Mubarak. Lisa Blaydes muestra que bajo el largo mando de Mubarak, las elecciones proporcionaron un mecanismo mediante el cual las élites compraban votos para apoyar al gobierno (mediante la distribución de bienes de primera necesidad y de recursos para el público) para adquirir inmunidad parlamentaria controlada por el régimen. Esto les permitió acumular riqueza ilícita y extraer recursos estatales sin que hubiese consecuencias legales. Esta investigación sugiere que, dada la función estabilizadora que proporcionan las elecciones iliberales, los estados gobernado bajo democracias iliberales pueden tener pocas perspectivas de evolucionar hacia una transición a un sistema democrático protegido por libertades constitucionales.

Para disuadir y promover el desarrollo de democracias liberales con "elecciones libres y justas", Zakaria propone que la comunidad internacional y los Estados Unidos tienen que acabar su "obsesión por las papeletas" y promover una liberalización gradual de las sociedades. Zakaria sugiere instituciones del tipo de la Organización de Comercio Mundial, el Sistema de Reserva Federal estadounidense, y un control del poder en forma de un poder judicial para promover la democracia y limitar el poder de personas que pueden ser destructivas. Los gobiernos democráticos iliberales pueden creer que tienen mandato para actuar de cualquier manera que quieran siempre que celebren elecciones normales. La carencia de libertades como la libertad de expresión y la libertad de reunión hacen la labor de oposición extremadamente difícil. Los gobernantes pueden centralizar los poderes entre ramas del gobierno central y de los gobiernos locales (exhibiendo una nula separación de poderes). Los medios de comunicación están a menudo controlados por el estado y apoyan fuertemente al régimen."In political theory, an illiberal democracy is defined as one that only pays attention to elections, while it violates, in the years between elections, some core democratic principles, especially freedom of expression": Narendra Modi’s illiberal drift threatens Indian democracy, Financial Times, 18 August 2017. Las organizaciones no gubernamentales pueden tener que sufrir onerosos controles o sencillamente ser prohibidas. El régimen puede utilizar la burocracia, la presión económica, el encarcelamiento o la violencia contra sus críticos. Zakaria cree que el liberalismo constitucional puede traer democracia, pero no a la inversa.

Tipos de democracias iliberales Hay una gama de democracias iliberales: desde las que son casi democracias liberales a las que son casi abiertamente dictaduras. Un método propuesto para determinar si un régimen es una democracia iliberal es determinar si "tiene elecciones regulares, gratuitas, imparciales y competitivas para ocupar los puestos principales de poder en el país, pero no llega a poder calificarse como Free (Libre) según los índices anuales de libertades civiles y derechos políticos de la Freedom House".Diamond, Larry & Morlino Leonardo. Assessing the Quality of Democracy, Johns Hopkins University Press, 2005, p. xli Un artículo de 2008 de Rocha Menocal, Fritz y Rakner describe la aparición de democracias iliberales y analiza algunas de las características que comparten.Rocha Menocal, A., Fritz, V. & Rakner, L. "Hybrid regimes and the challenges of deepening and sustaining democracy in developing countries ", South African Journal of International Affairs, 2008, 15(1), pp. 29–40 Rocha Menocal, Fritz, y Rakner intentan mostrar la semejanza entre democracias iliberales y regímenes híbridos. Los autores arguyen que el "optimismo democrático" de la década de 1990 —después del derrumbamiento de la Unión Soviética— llevó a la aparición de regímenes híbridos con valores iliberales. Inicialmente, las potencias occidentales supusieron que la consolidación democrática ocurriría automáticamente y desestimaron otras alternativas. En realidad, la no consolidación de la democracia ha llevado al aumento de regímenes híbridos que poseen "valores iliberales".

Otra manera de definir el grado de garantías en las libertades en un Estado puede ser el grado de firma y ratificación de cada uno de los tratados internacionales sobre derechos humanos relacionados con la ONU. Generalmente se consideran los siguientes: el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, la Convención sobre los Derechos del Niño, Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Posibles casos thumb|Viktor Orbán se denomina partidario del iliberalismo en un discurso pronunciado en 2014 (en esta imagen, durante su discurso después de su victoria en las elecciones húngaras de 2018).