thumb|300px|Instrumento para la flagelación erótica: flogger. Las nalgadas eróticas, también conocidas con los términos de spanking erótico, azotainas eróticas, zurras eróticas o disciplina inglesa (en referencia al énfasis en el uso del castigo corporal en las prácticas de crianza y educación inglesas) se refieren al acto de dar una nalgada o zurrar a otra persona para la excitación o gratificación sexual de una o ambas personas involucradas. La intensidad del acto puede variar tanto en su duración como en su severidad, y puede incluir el uso de uno o más instrumentos para zurrar (p. ej., cucharones de madera o varas) o flagelar. Las actividades van desde una palmada espontánea en las nalgas desnudas durante la actividad sexual hasta el juego de roles sexual (p. ej., el juego de edades o la llamada disciplina doméstica).Markham, Jules. Consensual Spanking. (Adlibbed Ltd., 2005) Las nalgadas eróticas se encuentran a menudo dentro y asociadas con el BDSM, si bien la actividad no es exclusiva de éste. Siguiendo la terminología del inglés, el término spankee (lit., zurrado) se utiliza comúnmente en el spanking erótico para referirse a la persona que recibe las nalgadas.

Generalidades En algunas culturas, zurras o azotainas a las mujeres hasta y más allá de la edad adulta por parte del hombre cabeza de familia (padre, marido, hermano mayor) siguen siendo una costumbre y una práctica común y aprobada de disciplina doméstica incluso hoy en día. De hecho, en tales culturas se cree que el hombre, como cabeza de la institución familiar, tiene el derecho, además del deber, de castigar adecuadamente a su mujer y a sus hijos cuando surja una causa justa. En la mayoría de los países occidentales modernos, esta práctica de coacción física ha llegado a considerarse con el tiempo como ilegítima, además de socialmente inaceptable, como violencia y abuso doméstico. Sin embargo, el castigo corporal rutinario por parte de los maridos contra sus esposas existe en algunas partes del mundo en desarrollo (y todavía ocurre, en casos aislados, incluso en los países occidentales).

Se ha mantenido hasta hoy como una forma consensuada de erotizar la relación en privado y como preludio al acto sexual. Entre parejas adultas, las nalgadas juguetonas en situaciones íntimas también tienen una función erótica y sexual. Dependiendo de la intención, la planificación y la intensidad de esta actividad (caricias, nalgadas en el contexto del coito, juegos de roles), se puede hablar aquí bien más de un juego erótico o bien de una actividad de tipo BDSM, especialmente sadomasoquismo. Sin embargo, muchas personas interpretan su gusto por las nalgadas como algo independiente, que tiene poco en común con el sadomasoquismo clásico y que puede significar una preferencia por las nalgas (pigofilia).

Los nalgadas eróticas pueden practicarse de muy diversas maneras, desde tiernas palmadas acariciadoras hasta juegos de roles de disciplina (p. ej., pretender que se es un profesor o profesora y que la otra persona es un/una estudiante rebelde que debe ser castigada) hasta severos castigos con bondage. Otra práctica popular relacionada es la de apretar las nalgas de la pareja, que también puede realizarse en un sentido exhibicionista, por ejemplo durante una caminata por la ciudad.

De esta manera, las nalgadas eróticas, spanking erótico o disciplina Inglesa, pueden entenderse como una de las partes de un concepto más amplio que engloba comportamientos sexuales no-convencionales, el BDSM. Algunos autores la incluyen en el sadomasoquismo, aunque también es posible entenderla como parte de los Juegos de Rol-DS, gracias a que a veces incorpora formas de relación sexual en la que una de las partes toma el papel de maestro o maestra "inflexible", mientras que la otra parte asume el papel de alumna o alumno.

Independientemente de cómo se practiquen las nalgadas eróticas, el principio de absoluta seguridad, razonabilidad y consensualidad (del inglés «Safe, Sane, Consensual») constituye la base decisiva, ya que las nalgadas, como otros tipos de estimulación sexual, pueden no ser aceptadas y solo desencadenar reticencia si:

la intención no está clara, por ejemplo si las nalgadas ocurren «accidentalmente» cuando alguien acaba de agacharse para recoger algo, son dadas por una persona a la que uno no le gusta que le toque eróticamente, se dan de una manera que indica que el azotador no puede controlarse y piensa solo en sí mismo en lugar de en la persona azotada (spankee).

La consensualidad, por otro lado, puede asumirse que existe cuando, por ejemplo, el o la spankee se dobla por su cuenta (sin bondage) para recibir una nalgada. Al doblarse voluntariamente (p. ej., intentando tocar los dedos del pie) se garantiza entonces una nalgada bajo control y segura de parte del azotador en la zona sexualmente relevante de las nalgas. Es importante, pues, que las nalgadas estén preparadas para que el o la spankee pueda sentir el carácter erótico y el placer sensual de recibirlas. Las reacciones físicas intensas (contracciones y chillidos) no demuestran necesariamente que el spankee esté incómodo, siempre que mantenga voluntariamente su posición.

Además, se puede acordar el uso de una palabra de seguridad. Esto da a la o el spankee la posibilidad de poder fingir que se suplica que termine el «castigo» como parte del rol que se juega, sin que éste termine de hecho, pero de poder parar realmente el juego de forma controlada en cualquier momento si en verdad es lo que se desea.

Historia izquierda|miniaturadeimagen|Fresco dentro de la Tumba de la flagelación, de origen etrusco, en el que se aprecian dos hombres azotando a una mujer en una situación erótica

Antes del Una de las representaciones más antiguas de nalgadas eróticas se encuentra en la Tumba de la flagelación, de origen etrusco, del

Manuales de sexo antiguos como el Kama Sutra indio (circa 400 a. C.), el Ratirahasya o Koka Shastra indio (ca. 1150 d. C.) o El jardín perfumado árabe (ca. 1400 d. C.) incluyen entre sus recomendaciones el uso de nalgadas para aumentar la excitación sexual.

Los azotes o nalgadas se mencionan en el Arte de amar de Ovidio, que elogiaba la postura adoptada para recibir nalgadas: «tomad posturas acomodadas al cuerpo, pues no a todas conviene una misma. La de muy señalada hermosura muestre supina sus tesoros, y el dorso solamente aquella que puede agradar de este modo», escribió en su obra cumbre (Libro III, 770).

Jean-Jacques Rousseau relata en Las Confesiones (1770) la agitación sexual que experimentó cuando a los ocho años fue azotado por la señorita Lambercier, una mujer de treinta años, lo que tuvo el efecto inesperado de hacerle descubrir el placer sexual y provocar su disfrute (LIbro I).

Jean Feixas describe la generalización del uso erótico de las azotainas en el , siendo los azotes y nalgadas especialmente solicitados los usuarios de los burdeles de la época, tal vez emulados por Sade.

Siglo XIX El interés en la gratificación sexual recibida por dar, recibir o presenciar una zurra o azotaina empezó a aumentar durante el (particularmente en Francia y el Reino Unido). No fue pues sino hasta este siglo cuando el interés por los azotes eróticos se hizo patente. La representación de los azotes eróticos y la flagelación ocupó un lugar destacado en la pornografía victoriana. Durante la época victoriana circularon cientos de miles de grabados, fotografías y literatura sobre las diversas fantasías del spanking erótico, incluyendo revistas eróticas como The Whippingham Papers, The Birchen Bouquet, Exhibition of Female Flagellants en los Estados Unidos, y óperas cómicas pornográficas como Lady Bumtickler's Revels. Históricamente, se suele vincular su aparición al efecto que los castigos disciplinarios de las escuelas inglesas en épocas victorianas tuvieron sobre alumnos y alumnas cuando estos se transformaron posteriormente en personas adultas. En ese aspecto, el libro El Erotómano (La vida secreta de Henry S.), de Ian Gibson, constituye un libro de referencia.

El interés no se limitó solo a la creación de literatura sobre el tema, sino que el desarrollo de la fotografía durante el resultó en el comienzo de la creación de la fotografía de azotainas y nalgadas. En el contexto literario, esta creciente demanda llevó a la publicación de numerosas novelas sobre el tema en edición limitada (si bien, se trató en general de novelas cortas).

Siglo XX

Comienzos del siglo XX El interés por las nalgadas eróticas (tanto en la literatura como en la fotografía) se extendió al siguiente siglo, siendo el comienzo del considerado como la «Era dorada» de la literatura sobre el tema. Este periodo de literatura sobre las zurras eróticas está marcado por tres características notables. En primer lugar, gracias a la disponibilidad de ediciones menos costosas y más grandes, audiencias más numerosas pudieron alcanzarse. En segundo lugar, muchas de las novelas sobre el tema contenían numerosas ilustraciones (muchas de las cuales son ahora de dominio público y se pueden encontra fácilmente en línea). Finalmente, se apreció en este periodo un aumento gradual en la creación y publicación de literatura sobre el tema, particularmente en la década de 1920 y llegando a su punto más alto en la década de 1930. Muchas de las obras de esta época fueron por editoriales, escritores e ilustradores franceses. De manera similar, dentro del contexto de la fotografía de nalgadas eróticas, Francia fue también el lugar de creación de gran cantidad de contenido, siendo los estudios Biederer y Ostra los más notorios. Esta «era dorada» de la literatura sobre nalgadas (y de fotografía francesa sobre nalgadas) llegó a su fin como resultado de la Segunda Guerra Mundial, más específicamente con la ocupación alemana de Francia entre 1940 y 1944 y la posterior creación de leyes de censura. Una excepción algo notable al declive de esta literatura durante este periodo fue la revista de bondage Bizarre de John Willie (publicada entre 1946 y 1959).

De las muchas obras francesas de la «era dorada» pocas fueron traducidas a otros idiomas en los que tal literatura era popular, específicamente el inglés y el alemán, pero a partir de mediados de la década de 1960 varias de estas obras francesas fueron traducidas y publicadas en otros idiomas, así como reimpresas en francés junto con reimpresiones de obras británicas más antiguas. Esto fue posible gracias a la disponibilidad de libros en rústica producidos en masa y a cambios en las leyes de censura.

Segunda mitad del Durante la segunda mitad del , cambios en las leyes de censura junto con mejoras tecnológicas permitieron una mayor asequibilidad para las personas interesadas en adquirir contenido relacionado con las nalgadas eróticas.

Como una extensión de los desarrollos más tempranos dentro de la literatura y la fotografía sobre este tema, durante este periodo varias revistas fetichistas dedicadas a historias e imágenes de azotainas eróticas se hicieron disponibles legalmente.

También se apreció en este periodo un importante desarrollo tanto en la producción como la asequibilidad de películas eróticas de spanking. Mientras que esecenas de este tipo se habían filmado ya en la década de 1920, hasta la década de 1980 la tecnología limitaba la calidad de sus grabaciones y la capacidad de los consumidores de verlas fácilmente. Además de los cambios en las leyes de censura, la introducción de la videograbadora permitió a los creadores producir y distribuir películas de spanking erótico que eran mucho más fáciles de obtener y ver por parte de los consumidores.

Siglo XXI La proliferación del internet ha permitido a los individuos, de diferentes niveles de interés preexistente y/o conocimiento, más facilidad que nunca a la hora de explorar y consumir contenido relacionado con las nalgadas eróticas.