Rebel Heart Tour es el quinto álbum en vivo de la cantante estadounidense Madonna. Contiene el registro de los dos conciertos realizados el 19 y 20 de marzo de 2016 en el Allphones Arena de Sídney (Australia), en el marco de su décima gira musical, Rebel Heart Tour, con la que promocionó su decimotercer álbum de estudio, Rebel Heart (2015). La dirección del vídeo estuvo a cargo de Danny B. Tull y Nathan Rissman, quienes ya habían colaborado con la cantante en proyectos anteriores. Aunque se filmó principalmente en Sídney, incorpora imágenes registradas en otros conciertos alrededor del mundo. Rebel Heart Tour fue concebido como una película de concierto con estilo documental, ya que presenta tanto el espectáculo completo como escenas detrás de cámaras. En este sentido, combina secuencias de los conciertos en color con imágenes tras bambalinas en blanco y negro, en un formato similar al documental de Madonna Truth or Dare (1991).
El 9 de diciembre de 2016, meses antes de su lanzamiento comercial, el canal de televisión por suscripción Showtime transmitió el concierto como un especial televisivo titulado Madonna: Rebel Heart Tour. El material se editó en múltiples formatos físicos, entre ellos DVD, Blu-ray y CD doble, además de paquetes combinados de CD+DVD y CD+Blu-ray. Los dos primeros incluyeron como material adicional una interpretación de «Like a Prayer» (1989) que no formaba parte del repertorio oficial de la gira, así como un fragmento de quince minutos del espectáculo Tears of a Clown, realizado en Melbourne en marzo de 2016 para celebrar el regreso de Madonna a los escenarios australianos después de veintitrés años. El repertorio del álbum comprende canciones de Rebel Heart junto con éxitos anteriores de la cantante que apenas habían aparecido en giras previas. Varios de estos temas fueron reinventados con arreglos modernos para adecuarlos a la temática y al sonido general del espectáculo. Por la variedad de estilos musicales que incluye, el álbum se encuadra en los géneros pop rock y rock.
Tras varios retrasos, Rebel Heart Tour salió a la venta oficialmente el 15 de septiembre de 2017 a través de los sellos Eagle Rock y Eagle Vision, bajo la distribución de Universal Music. Además de los formatos físicos, estuvo disponible en edición digital y en las principales plataformas de streaming. La imagen de la portada, tomada por el cineasta y fotógrafo de moda brasileño-británico Joshua Brandão, procede de la interpretación de la canción «Unapologetic Bitch». Como parte de la promoción del álbum, se publicaron en plataformas digitales los audios y vídeos de las presentaciones de «Material Girl», «Living for Love», «La isla bonita» y «Deeper and Deeper» como sencillos promocionales. Asimismo, Madonna concedió entrevistas a diversos medios internacionales y se organizaron fiestas con motivo del lanzamiento en distintas ciudades de Brasil.
El álbum alcanzó la primera posición en México y Taiwán y se ubicó entre los diez primeros lugares en Alemania, Argentina, Bélgica, España, Finlandia, Hungría, Italia y Portugal. En Estados Unidos no logró ingresar a la lista Billboard 200 y, con ventas de 4000 unidades en su primera semana, varios medios alemanes lo calificaron como un fracaso comercial. La versión en vídeo obtuvo un mayor éxito y alcanzó el primer puesto en los conteos de numerosos países. En términos generales, Rebel Heart Tour obtuvo reseñas variadas. La crítica destacó la energía y presencia escénica de Madonna, su interpretación vocal, el repertorio y las actuaciones de las canciones; no obstante, la dirección y el montaje del vídeo, así como el sonido, la edición en CD y el material adicional, recibieron comentarios mayormente desfavorables.
Antecedentes
Álbum Rebel Heart es el decimotercer álbum de estudio de la cantante estadounidense Madonna, publicado internacionalmente el 9 de marzo de 2015 y al día siguiente en Estados Unidos a través de la compañía Interscope Records. El título es una referencia a dos lados «muy distintos» de su personalidad: el lado rebelde y renegado y el romántico. A diferencia de proyectos anteriores, en los que trabajaba con uno o dos productores, para Rebel Heart Madonna colaboró con un gran número de compositores y DJ, entre ellos Kanye West, Diplo, Natalia Kills, Toby Gad y Avicii, entre otros, lo que supuso un «gran desafío» para mantener la cohesión del sonido y la dirección artística del disco con tantas personas involucradas. Además, contó con la participación de artistas invitados como Alicia Keys, Nicki Minaj, Chance the Rapper, Nas y Mike Tyson. Tras las influencias de la electrónica en MDNA (2012), su trabajo predecesor, Rebel Heart marcó un regreso al pop, aunque también incorporó otros estilos como el house, trap y reggae. Descrito como su disco «más versátil», presentó canciones que evolucionaban gradualmente a medida que avanzaban. Muchas de las letras, de carácter autobiográfico, transmitían una mayor intimidad, y Madonna admitía sentirse sola y experimentar el dolor del rechazo. En otras canciones, abordaba la religión y la sexualidad de manera más explícita o evocaba su pasado. Según la historiadora Mary Gabriel, el tema general era la supervivencia, desde sobrevivir a una relación fallida hasta sobrevivir al apocalipsis.
Previo a su publicación, más de una docena de canciones sin terminar de Rebel Heart fueron filtradas en Internet entre noviembre y diciembre de 2014. Madonna se mostró enfurecida y calificó el robo de «violación artística». El lanzamiento se adelantó de finales de abril a principios de marzo de 2015 y, a finales de diciembre de 2014, se puso en preventa en iTunes; con cada reserva, seis canciones ya listas y mejoradas estuvieron disponibles para descarga inmediata, entre ellas «Living for Love», el sencillo principal. Sin embargo, no era lo que Madonna había planeado originalmente y se mostró disgustada por tener que compartir la música antes de que estuviera lista. A pesar de ello, la preventa alcanzó el primer lugar en la lista diaria de iTunes en más de 40 países, incluido Estados Unidos. Tras su lanzamiento en marzo, Rebel Heart recibió comentarios favorables de la crítica, que lo calificó como su mejor y más satisfactorio álbum en una década, desde Confessions on a Dance Floor (2005). En el sitio Metacritic, obtuvo una puntuación de 68 sobre 100, basada en veintinueve reseñas profesionales. La prensa destacó la variedad de estilos y la franqueza de Madonna en las letras, así como su habilidad para componer canciones «maduras y reflexivas» y revelar sus sentimientos y vulnerabilidades personales. No obstante, otros críticos señalaron que las melodías y las letras profundas quedaban «enterradas» bajo posturas desafiantes de la artista.
En términos comerciales, alcanzó el primer puesto en numerosos países, entre ellos Australia, donde se convirtió en el undécimo número uno de Madonna. Si bien las primeras predicciones apuntaban a que el álbum lideraría las listas tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, finalmente ingresó en la segunda posición en ambos países. En el caso de Estados Unidos, se convirtió en el primer álbum de estudio de Madonna que no logró el primer puesto desde Ray of Light (1998), mientras que en el Reino Unido fue el primero desde Bedtime Stories (1994). Según los analistas, la discriminación por edad y las filtraciones de las canciones fueron factores que restaron impacto al lanzamiento del material y perjudicaron las ventas. En cuanto a la difusión radiofónica, la acogida de las canciones fue tibia; «Living for Love», el primer sencillo, no logró ingresar en la lista Billboard Hot 100, aunque ocupó el vigesimosexto puesto en el conteo oficial del Reino Unido. A pesar de la negativa de la BBC Radio a transmitir la canción, se convirtió en su septuagésimo primer sencillo en ubicarse en el top 40, una cifra récord. «Living for Love» y los siguientes dos sencillos, «Ghosttown» y «Bitch I'm Madonna», lograron mayor éxito en el conteo estadounidense Dance Club Songs, donde alcanzaron la primera posición; con ello, Madonna extendió su récord como la artista con la mayor cantidad de números uno en cualquier lista de Billboard, con 46 hasta ese momento. Fue el 39.º álbum más vendido del año en todo el mundo y comercializó un millón de copias en total, la mitad de lo que registró MDNA (2012), su anterior trabajo. El disco registró las ventas más bajas de la carrera de Madonna, con un total de 238000 copias en Estados Unidos, 76000 en el Reino Unido y 50000 en Francia.
Gira
Para la promoción del álbum, Madonna emprendió el Rebel Heart Tour, su décima gira musical. Anunciada oficialmente el 2 de marzo de 2015, fue producida por Arthur Fogel y marcó su sexta gira organizada por la división Live Nation Global Touring, así como la tercera —después de Sticky & Sweet Tour (2008-2009) y The MDNA Tour (2012)— realizada tras firmar un acuerdo de diez años con Live Nation en 2007, valorado en unos 120 millones de dólares, que abarcaba nuevos álbumes de estudio, giras, mercadotecnia, sitio web, DVD y proyectos televisivos y cinematográficos. Comenzó el 9 de septiembre en Montreal (Canadá) y recorrió arenas deportivas en 55 ciudades de Norteamérica, Europa, Asia y Oceanía a lo largo de siete meses. Por primera vez en su carrera, Madonna visitó Nueva Zelanda y el Sudeste Asiático, con actuaciones en Hong Kong, Filipinas y Singapur. Además, marcó su regreso a Australia después de veintitrés años de ausencia, con presentaciones en las ciudades de Melbourne, Brisbane y Sídney.
Jamie King, quien había trabajado anteriormente con la cantante, asumió el cargo de director del espectáculo. Un total de diecinueve coreógrafos, liderados por Megan Lawson, coordinaron a veinte bailarines y un equipo de veinte personas se encargó de los efectos visuales. Si bien la planificación de la gira había comenzado en noviembre anterior, los ensayos no comenzaron hasta el verano boreal de 2015 en Nueva York, donde se extendieron por más de tres meses, con jornadas de hasta catorce horas, seis días a la semana. Se construyó un enorme escenario, diseñado por la compañía Stufish, a partir de un boceto que Madonna dibujó, en el que incorporaba ideas de la portada del álbum. En este sentido, había una pasarela larga y estrecha en forma de cruz que culminaba en la forma de un corazón, así como una plataforma de vídeo que hacía las veces de suelo del escenario, plataforma elevada y pared inclinada que los bailarines usaban en varias coreografías. Con una extensión de cien pies dentro del recinto, el escenario permitió a Madonna y sus bailarines interactuar más de cerca con una mayor parte del público. En cuanto a la música, Madonna estuvo acompañada en el escenario por la banda dirigida por Kevin Antunes: Monte Pittman (guitarra), Brian Frasier-Moore (batería), Ricky Pageot (teclados) y Nicki Richards y Kiley Dean (coros). Los diferentes vestuarios utilizados en la gira corrieron a cargo de diseñadores y casas de moda como Alessandro Michele —director creativo de Gucci—, Alexander Wang, Prada, Miu Miu, Swarovski, Nicolas Jebran, Fausto Puglisi y Jeremy Scott de Moschino. Arianne Phillips, quien colaboró en seis giras con Madonna, también diseñó y supervisó todos los trajes y atuendos. En total, se confeccionaron 450 trajes para los bailarines, la banda y la propia Madonna.