Pedro Vicente Maldonado Palomino y Flores, (Riobamba, Presidencia de Quito, Imperio español, 24 de noviembre de 1704-Londres, Inglaterra, Reino de Gran Bretaña, 7 de noviembre de 1748) fue un científico nacido en el actual territorio de Ecuador, quien fue uno de los principales colaboradores en la Misión Geodésica Francesa. Además de político, físico y matemático, fue astrónomo, topógrafo, y geógrafo.
Realizó exploraciones geográficas, incluyendo una expedición a Canelos en la Amazonía. Como Gobernador de Esmeraldas, impulsó la construcción de un camino que una Quito con Esmeraldas para mejorar el comercio. Junto a La Condamine atravesó el Río Amazonas y viajó a Europa, donde fue reconocido como miembro de la Academia de Ciencias de París y "Gentilhombre" por el rey de España. Murió en Londres antes de unirse a la Royal Society, dejando un legado de importantes contribuciones científicas y de infraestructura en la Real Audiencia de Quito.
Biografía
Origen familiar y primeros años miniatura|Su casa natal en Colta.|izquierdaA finales del llegaría a la villa de Riobamba Pedro Atanasio Maldonado Sotomayor, padre de Pedro Vicente. En 1701 había contraído matrimonio con su madre María Isidora Palomino Flores, quien había sido hija del general Antonio Palomino Flores, alcalde en varias ocasiones de la villa. En este hogar nació Pedro Vicente el 24 de noviembre de 1704, que fue confirmada con el hallazgo de su partida de bautismo recién en el . El clan familiar al que pertenecía era dueño de grandes latifundios y obrajes en la sierra central ecuatoriana. Tuvo dos hermanos mayores que él y seis hermanas. Los hermanos fueron Joseph Antonio quien se hizo sacerdote y por sus grandes conocimientos fue Socio de la Real Academia de Ciencias de París, y Ramón Joaquín quien fue corregidor de Latacunga y después ostentó el título nobiliario de marqués de Lises. Sus hermanas en cambio Rosa Nicolasa quien se casó dos veces, Teresa Casilda quien se casó con Ambrosio de Velasco, hermano del padre Juan de Velasco, Elena Magdalena, Nicolasa Ambrosía, Isabel de San Luis quien fue novicia y después monja de las Carmelitas Descalzas, Clara Antonia de Jesús quien se hizo religiosa del Monasterio del Carmen en Quito. Otras personas destacadas de su familia fueron sus sobrinasː Magdalena Dávalos y Maldonado, quien fue la única mujer que perteneció a la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito o Escuela de la Concordia, fundada en 1791 por Eugenio Espejo; y, sor María Estefanía Dávalos y Maldonado, quien fue una pintora importante que perteneció a la Escuela Quiteña. A su familia numerosa se sumaron sus propiedades que incluían la finca de Los Elenes, las haciendas de Igualata y Sabañag, los terrenos de Ulba, el obraje de Cuzúa, la hacienda de Juibe, tierras en Cotaló y Guambaló, y unas estancias, casas y molino cerca de Riobamba. La producción de estas propiedades incluía cabezas de ganado, telas y agricultura.
Estudios y formación Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal Riobamba y en 1717 quedó huérfano de su madre (no mucho tiempo después también perdería a su padre). En 1718 viajó a Quito para continuar con sus estudios e ingresó en el Colegio San Luis, que era dirigido en ese tiempo por los padres jesuitas, y donde tendría la oportunidad de aprender aritmética, geometría, latín, astronomía y música. Se graduó dos años más tarde, en 1720 de Bachiller y el año siguiente, el 19 de mayo cuando tenía 17 años de Maestro en Artes, de acuerdo al sistema educativo de la Audiencia, de la Real y Pontificia Universidad de San Gregorio Magno de Quito. Sin embargo, esta educación aunque esmerada se encontraba atrasada con respecto a los avances científicos que se habían llevado a cabo. La formación que estaba más bien enfocada en la formación sacerdotal tenía falencias, como por ejemplo, el hecho de que la física se limitaba a las ideas aristotélicas y no se incorporaba los descubrimientos de Newton. De igual forma, los descubrimientos de Descartes eran recibidos con crítica. De especial mención resulta el hecho de que el geocentrismo, según el Almagesto de Ptolomeo (con algunas modificaciones) todavía era aceptado en esa época. Jesuitas como Sebastián Luis Abad de Cepeda y Francisco Xavier de Aguilar introdujeron cambios positivos: Abad, aunque se inclinó por el geocentrismo ptolemaico, buscó expandir el conocimiento escolástico de la Real Audiencia. Aguilar adoptó el sistema ticónico de Tycho Brahe, un modelo intermedio entre el geocentrismo y el heliocentrismo, intentando conciliar ciencia y religión. Juan Bautista Aguirre, incluso después de la Misión Geodésica defendió en su "Tratado de Física" (1756), el sistema ticónico, aunque incorporó temas como la teoría de la gravedad y reformó la comprensión de fenómenos naturales, desafiando las explicaciones aristotélicas. Finalmente, a mediados del , la creciente evidencia llevó a Juan de Hospital a defender abiertamente el heliocentrismo copernicano en su obra "Coelorum Extasi" (1761), lo que muestra el nivel del sistema educativo al que Maldonado fue sujeto. Por esta razón tendría que desarrollar su educación como autodidacta: su gusto por los idiomas le impulsó a estudiar francés, lo que sería necesario para leer los libros de contrabando que conseguía, provenientes en su mayoría de dicho país y que fueron acumulándose en la extensa biblioteca familiar. Además, para el trato con los indígenas aprendió como era de costumbre el idioma quichua. Después de terminar con sus estudios en Quto, regresó a Riobamba para enseñar en el colegio de los jesuitas.
Cuando tuvo 20 años perdió a sus dos padres quedando huérfano, sin embargo la influencia de ambos sobre su vida continuaría en el recuerdo. Por ejemplo, su padre se dedicaba por temporadas a las faenas del campo, o del comercio con los pueblos de la costa. También se dedicaba a producir en sus haciendas, o vigilar sus telares y gracias a que había sido Gobernador de las minas de Guancavelica y antes de las de Potosí, entendía también como funcionaba la circulación de metales preciosos. Además, tanto su padre como su madre habían sido maestros de enseñanza primaria. A pesar de esto, la persona que influyó más en él fue su hermano Joseph Antonio Maldonado, con quien compartía el gusto por la astronomía y aprendían juntos como autodidactas de los libros provenientes de autores ilustrados. Se conoce que José Antonio también sabía francés y había traducido a Malebranche. Por otro lado, Ramón Joaquín Maldonado, su otro hermano que había destacado en la función pública había sido Capitán de Caballos de Riobamba, Teniente General y Justicia Mayor de Latacunga, después fue alcalde de Quito, y fue nombrado Marqués de Lises. Además de todo eso era famoso por su vehemencia y arrogancia.
Alcaldía de Riobamba y las primeras investigaciones miniatura|Escudo de Armas de Riobamba, villa de la que sería alcalde Además le interesaba la naturaleza, y entre 1722 y 1724, realizó exploraciones en regiones desconocidas para estudiar en detalle su geografía. Continuó con sus estudios y elaboró su primer mapa en 1725. Regresó de nuevo a Riobamba para administrar sus propiedades, y permaneció ahí hasta 1730, cuando se estableció en Quito. El 5 de febrero de 1730 contrajo matrimonio con Josefa Pérez Guerrero y Ortañón la hija del gobernador de Popayán llamado Fernando Pérez Guerrero y Peñalosa y de doña Manuela de Ontañón y Lastra. De ese modo se ligó a un poderoso clan familiar. Tuvieron cuatro hijas pero tres de ellas murieron. Solo sobrevivió Juana Maldonado Pérez Guerrero.
Durante estos años, desde 1728 específicamente, había recibido de parte de la Real Audiencia de Quito, el arrendamiento, institución de esa época, que le permitía la recaudación de tributos atrasados de una encomienda. Esta estaba en manos de la Real Corona pero en el pasado había sido del conde de Aguilar. Los pueblos que incluía el arrendamiento de esta encomienda eran Licto, Chambo, Químiag entre otros que formaban parte de la jurisdicción de Riobamba. En este trabajo demostró su honradez y capacidad para el servicio público que sería clave dentro de su vida además de sus investigaciones científicas.
Regresó en 1734 a Riobamba y fue elegido Alcalde de primer voto del Cabildo, y más tarde fue nombrado Teniente de corregidor. Riobamba en esa época nombrada Villa, tenía tantos habitantes como Guayaquil y era famosa por su importancia económica en el , comparable a muchas ciudades españolas. Varias familias oriundas de esta ciudad como los Vallejo, Peñafiel, Velasco y Maldonado amasaron grandes fortunas, viviendo en casas lujosamente amuebladas y adornadas con objetos de valor, incluso más ricas que algunas de Quito. Esta pujanza económica se evidencia en la famosa Custodia de la ciudad que se conservaría hasta el cuando sería hurtada. Riobamba era una villa tranquila, noble, rica y caballerosa que, en este siglo, vio surgir importantes figuras intelectuales como el historiador Juan de Velasco, el poeta José de Orozco y los filósofos escolásticos Leonardo Peñafiel y Alfonso de Peñafiel. En el había sido cuna además del importante historiador Pedro de Mercado. A esta lista de personas destacadas se incorporaría Maldonado, quien a pesar de que debía ocupar estos puestos administrativos, no descuidó sus observaciones científicas. Ese mismo año presentó un proyecto vial ante el Virrey del Perú, José de Armendáriz, para comunicar la Real Audiencia de Quito con Panamá. Ese fue el primero entre varios proyectos de rutas de comercio y transporte terrestres emprendidos por Maldonado.
Expedición a Canelos miniatura|Yndio yumbo de Maynas con su carga con flora y frutos del país por Vicente Albán, Siguiendo los pasos de los misioneros jesuitas que se embarcaban especialmente hacia Maynas con el fin de crear reducciones, evangelizar y explorar la zona, Maldonado emprendió por su cuenta una expedición a Canelos, en la Amazonía. Lo hizo cuando tenía veinte años después de haber sido alcalde ordinario y teniente de corregidor de Riobamba. La región tomaba ese nombre por la cantidad de árboles de canela que ahí habían, siguiendo la antigua leyenda del "país de la canela". Aprovechando la energía de la juventud buscó conocer todo lo que ahí había, desde los pueblos indígenas, los lugares geográficos donde se pueda trazar un camino para las misiones del Marañón así como el estudio de la naturaleza. Los gastos de aquella empresa los incurriría el mismo e iría acompañado de varios indígenas de las haciendas que lo apoyaban abriendo las trochas y llevando un poco de carga. Siguiendo sus pasos, destacarán como exploradores Pedro Fernández de Zevallos en 1776 y Antonio Fernández Juárez en 1780.