Ida Smedley, conocida como Ida Maclean, (Birmingham, 14 de junio de 1877- 2 de marzo de 1944) fue una bioquímica inglesa y primera mujer admitida en la Chemical Society.

Biografía Ida Smedley (siendo "Smedley" su apellido de soltera y "Maclean" su apellido de casada) nació el 14 de junio de 1877 en Birmingham en una familia progresista, culta y acomodada. Sus padres, William T. Smedley y Annie Elizabeth Duckworth, enseñaron a sus dos hijas Ida y Constance y a su hijo Billy hasta los 9 años a leer, debatir, escuchar música y aprender idiomas, es decir, su educación no se limitó a la escuela sino que intentaron involucrar a sus hijos en las actividades que ellos mismos hacían en Sociedad, como ver obras de teatro, que aprendieran a tocar el violín y el piano y solfeo, les inculcaron el interés por la investigación científica, ya que valoraban mucho la educación, el aprendizaje y la independencia de pensamiento. La hermana menor, Constance Smedley, fue una gran autora de más de cuarenta libros que incluyen obras de teatro y novelas. En sus memorias, Crusaders, que publicó en 1929, incluyó un retrato de sus padres por el artista Maxwell Armfield, y relató que aunque Ida y ella divergieron en sus carreras, coincidieron en su participación en movimientos que promovían la libertad de pensamiento y derechos de las Mujeres.

Durante su infancia en la casa familiar, acudía la élite literaria y musical de la Sociedad de Birmingham de aquel momento.

Se casó en 1913 con el Dr. Hugh MacLean, profesor de Medicina en St Thomas' Hospital, con gran reputación y con el que tuvo dos hijos, Kenneth y Bárbara.

Recorrido académico y profesional A los nueve años, fue enviada a la King Edward VI (KEVI) High School for Girls en Birmingham, donde consideraban la ciencia, especialmente la química, esencial en la educación de las niñas.

En 1896 ingresó en Newnham College University of Cambridge a través una beca de estudio en Química y Fisiología. Mientras estaba en la Universidad, a las estudiantes no se les permitía recibir clases prácticas en los laboratorios propios de la Universidad, sino que para ello tenían laboratorios muy mal equipados e instalaciones muy rudimentarias con poco presupuesto.

Después de graduarse en 1899, se tomó un tiempo para tomar lecciones de oratoria y de teatro en Londres. Se convirtió al final en una oradora segura de sí misma y carismática, y esto le sirvió años más tarde cuando fundó la Federación Británica de Mujeres Universitarias. En este periodo siguió solicitando becas de investigación y, un año más tarde recibió la Beca Bathurst para trabajar con Henry Armstrong en el Central Technical College para realizar su posgrado. Le sorprendió mucho, ya que Armstrong no estaba a favor de que las Mujeres estuvieran en equipos de investigación, pero aun así la aceptó dejando sus prejuicios a un lado después de conocerla. Durante dos años estudió la causa del color en los dinitrobencenos entrando en la química orgánica, hasta que su beca acabó.

En 1903, volvió brevemente a Newnham College como “demonstrator in chemistry”, pero renunció un año más tarde para dedicarse completamente a la investigación en Davy–Faraday Laboratory of the Royal Institution en Londres. y allí acabó el trabajo que había empezado durante su beca Bathurst, el cual le otorgó su título de Doctorada en Ciencias por la Universidad de Londres.

En 1906, fue nombrada “Assistant Lectureship in Chemistry” en la Universidad de Mánchester convirtiéndose en la primera mujer en el Personal Académico del Departamento de Química, aunque no podía asistir a las reuniones de la Sociedad de Química Estudiantil, puesto que se excluían a las mujeres. Fue entonces cuando se encontró con grandes dificultades de obtener recursos para sus investigaciones.

En 1911 recibió una Beca personal de Investigación Beit, prestigiosa y bien financiada en Química. Se mudó a Londres y comenzó a trabajar en los laboratorios Bioquímicos del Instituto Lister de Medicina Preventiva, quien en aquel momento, Arthur Harden, era el director. Esto le permitió pasar a la bioquímica, donde realizó su mayor trabajo de investigación, el metabolismo de los ácidos grasos. Y ese mismo año publicó un artículo de Investigación en el Journal of the Chemical Society titulado The Condensation of Crotonaldehyde en el que sugirió que en la síntesis de ácidos grasos a partir de carbohidratos, que ocurre dentro del cuerpo animal, se podría dar una reacción de tipo aldólica porque cuando los ácidos grasos superiores se condensan los productos de esta reacción contienen cadenas de carbono ramificadas. Así que examinó el efecto del enlace etenoidal en la condensación aldólica, eligiendo el crotonaldehído para la investigación. miniaturadeimagen|Imagen del Menú de cena de los ganadores de Becas Beit donde podemos ver la firma de Ida Smedley (cuarta firma desde abajo).En 1912, puesto que en ese momento existía una gran incertidumbre sobre la constitución de los ácidos grasos que contenía la mantequilla a pesar de que se ha trabajado mucho sobre ello, Ida publicó un artículo en el Biochemical Journal titulado “The Fatty Acids of Butter" donde no encontró ninguna evidencia de la presencia de ácido acético en la mantequilla, pero sí encontró presencia de ácido capróico, que contiene una estructura no ramificada y de ácido esteárico Y descubrió que la composición de ácidos grasos presentes de la mantequilla no presentaban ramificaciones, és decir, eran una cadena lineal de número par de átomos de carbono, y propuso una vía por las cuales se podrían biosintetizar en el organismo.

En 1913 se centró en la hipótesis de que el ácido pirúvico era importante para la síntesis de ácidos grasos en el organismo y propuso un mecanismo en un artículo teórico publicado en el Biochemical Journal junto con Eva Lubrzynska titulado “The biochemical synthesis of fatty acids” en el que demostró que los ácidos grasos podrían construirse a partir de componentes más pequeños derivados de los carbohidratos y propuso un probable precursor, el ácido pirúvico, al cual para alargar las cadenas se le añadirían 2 átomos de carbono a la vez.

En 1914 la invitaron a postularse como Cátedra de bioquímica en la Universidad de Londres, pero el comité al ver que estaba embarazada de su primer hijo, Kenneth, canceló su solicitud excluyendo así a Ida de su trabajo para que se comprometiera con la vida doméstica, que según su criterio, le correspondía como Mujer.

Durante la Primera Guerra Mundial, trabajó para el Ministerio de Municiones ofreciendo su laboratorio en Lister y sus conocimientos al Doctor Chaim Weizmann para la producción de acetona a partir de almidón por fermentación, ya que la acetona era fundamental para la producción de explosivo puesto que es un ingrediente crucial en la síntesis de cordita, importación de la cual estaba bloqueada por los Alemanes. Aunque su papel no fue reconocido por Weizmann después sabemos de su cooperación por lo que escribía Ida en sus diarios.

En 1920, volvió a dedicarse a su investigación en Lister en el modo de síntesis de grasas y carbohidratos en la levadura. y publicó en el Biochemical Journal un artículo de investigación titulado “The Nature of Yeast Fat”, un tema en el que trabajó muchos años puesto que en ese momento no se conocía bien la naturaleza y la composición de la grasa presente en organismos vivos, y consideró que realizar un estudio preliminar con organismos más simples como la levadura en un entorno y condiciones de crecimiento controladas podría aportar mucha información sobre esto. Gracias a este estudio concluyó que existía presencia de los ácidos palmítico, oleico, linoleico, láurico y araquidónico en la grasa de levadura.

En 1927 publicó junto a Hugh MacLean una monografía titulada “Lecithin and Allied Substances – the Lipins”, donde hablan de la química y nomenclatura de las Lipinas, los métodos de extracción, aislamiento y purificación de éstas y su función desde el punto de vista biológico.

Después de ser otorgado a Gowland Hopkins el Premio Nobel de Química en 1912 por el descubrimiento de que la Vitamina A era necesaria para el crecimiento de ratas jóvenes, en 1920 se creó un Comité de Vitaminas del cual ella era miembro y en el que también estaban Edward Mellanby, que descubrió que la deficiencia de la vitamina D era la causa de la enfermedad raquitismo, Otto Rosenheim, miembro fundador de la Sociedad Bioquímica, Mary Christine Rosenheim, la cual trabajó por la admisión de las mujeres en las Sociedades Científicas al igual que Ida, Jack Drummond, que aisló por primera vez la Vitamina A pura, y Margaret Hume, la cual catalogó una lista de enfermedades causadas por malnutrición como escorbuto o raquitismo y que dedicó su vida al estudio de la desnutrición y la relación con daños óseos. Así que se centró en el estudio de las vitaminas y publicó en el Biochemical Journal en 1928 junto a Hannah Henderson Smith un artículo titulado “The examination of yeast fat for the presence of vitamins A and D irradiation of vitamin D after irradiation” en el que los resultados obtenidos mostraron que la adición de grasa de levadura a una dieta deficiente en vitaminas liposolubles (vitaminas A y D) producía tanto un mayor crecimiento como una mayor calcificación de los huesos.

En 1929 publicó en el Biochemical Journal un artículo titulado “The catalytic action of cupric salts in promoting the oxidation of fatty acids by hydrogen peroxide” junto con Alice Battie donde descubrió que el peróxido de hidrógeno, usando como catalizador una sal cúprica, es un fuerte antioxidante sobre los ácidos grasos.

En 1931 publicó en el Biochemical Journal un artículo titulado “The Nature of the lipoid matter extracted from green leaves (spinach and cabbage)” junto con Dorothy Louisa Collison, siguiendo con el trabajo de investigación sobre las vitaminas centrándose esta vez en la vitamina C y los ácidos grasos presentes en estas hojas, como el ácido palmítico, oleico, linolénico y linoleico.

En 1932 publicó en el Biochemical Journal junto a Annie Phyllis Ponsford, doctoranda que trabajaba en el laboratorio de Ida, varios artículos titulados “The influence of succinic, fumaric, malic and acetic acids on the deposition of liver-glycogen” y “The oxidation of the fatty dibasic acids and laevulic acid by hydrogen dioxide in presence of a cupric salt” en los que investigaban el efecto de añadir ácido succínico, málico, fumárico y acético a la dieta pobre en grasa de ratas y llegaron a la conclusión de que añadir los tres primeros ácidos hace que aumente el contenido de glucógeno en el hígado de éstas, pero no obtienen el mismo resultado al añadir ácido acético. Además describieron a la perfección el proceso de oxidación.

En 1935 publicó en el Biochemical Journal junto a Anne McAnally varios artículos titulados “The synthesis of reserve carbohydrate by yeast part 1 and part 2” y "The synthesis of reserve carbohydrate by yeast: The effect of fluoride", donde demostraron primero que la levadura extraída de la cerveza almacenaba mayores cantidades de glucógeno si había estado incubada con maltosa en vez de glucosa, fructosa o sacarosa a la misma concentración, puesto que la levadura asimila directamente la maltosa y la convierte en carbohidrato de reserva. Esta fue la primera vez que se registró la síntesis biológica directa de glucógeno a partir de maltosa en levadura. Y segundo llegaron a la conclusión de que a mayor concentración de fluoruro mayor inhibición de la síntesis de glucógeno en las células de la levadura.