La Calera es una localidad argentina en la provincia de Córdoba. Su primer intendente fue el Dr. Octavio Ezequiel García.
Está ubicada en el departamento Colón, a 9 km de la ciudad de Córdoba, es conocida como "Portal de las Sierras Chicas", en la zona de contacto del piedemonte oriental de las Sierras Chicas con la Llanura Pampeana, y forma junto con la ciudad de Córdoba y un puñado de localidades más el Gran Córdoba, dentro del que La Calera es la localidad más poblada detrás de la urbe principal.
Historia
El territorio de la actual ciudad de La Calera formó parte de las áreas ocupadas por pueblos originarios antes de la llegada de los españoles. Tras la fundación de Córdoba en 1573, la región fue incorporada al sistema colonial de estancias y mercedes de tierras. El nombre de la localidad se remonta al siglo XVI y deriva de los importantes yacimientos de caliza existentes en la zona, cuya explotación abasteció de materiales de construcción a la ciudad de Córdoba desde sus primeros años.
En 1724 la Compañía de Jesús adquirió la estancia La Calera. En el predio existía un pequeño oratorio que fue ampliado por los jesuitas y dio origen a la actual Capilla Vieja. El primer matrimonio registrado en la capilla data de 1727, según consta en documentos conservados en el Archivo del Arzobispado de Córdoba.
Tras la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767, la estancia pasó a la administración de la Junta de Temporalidades. A comienzos del siglo XIX fue adquirida por el presbítero José Noble Canelas, quien impulsó la construcción del Molino Doble o Molino Viejo, cuyos restos aún se conservan.
La producción de cal constituyó durante siglos la principal actividad económica de la localidad y dio origen a numerosos hornos destinados a abastecer las obras públicas y privadas de la provincia.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, La Calera adquirió importancia como centro turístico serrano. En octubre de 1871 fue inaugurado el Hotel Parque por el presidente Domingo Faustino Sarmiento, considerado el primer hotel turístico de la provincia de Córdoba.
Entre las principales obras de infraestructura de la localidad se encuentra el Dique Mal Paso, construido entre 1884 y 1886 sobre el río Suquía. La obra fue concebida como parte del sistema hidráulico destinado al abastecimiento de agua y riego para la ciudad de Córdoba y sirvió además para evaluar la calidad de las cales producidas en la región que luego serían utilizadas en la construcción del Dique San Roque.
A comienzos del siglo XX se instaló la Usina Molet, una de las primeras centrales hidroeléctricas de la provincia, que contribuyó al desarrollo industrial y energético de Córdoba.
En 1970, en el marco de la violencia que marcó la década, la ciudad fue copada por un comando montonero, en lo que se denominó la Toma de La Calera.
Durante el siglo XX la localidad experimentó un sostenido crecimiento urbano e industrial. Su proximidad a la ciudad de Córdoba favoreció su integración progresiva al Gran Córdoba, convirtiéndose en uno de los principales centros urbanos de las Sierras Chicas.
Barrios y localidades La ciudad de La Calera tiene su casco céntrico ubicado en la margen izquierda (norte) del río Suquía, junto con los barrios: Maipú, COVICO, 25 de mayo, Los Filtros, La Campana, 9 de Julio, La Isla. Al sur del río se encuentran los barrios: Calera Central, Villa Los Paraísos, Stöcklin (considerado el barrio residencial por excelencia de la ciudad), Industrial el más poblado, Dr. Cocca, Altos de La Calera y Los Prados. Al este de la Sierra Chica, se encuentra el barrio Cuesta Colorada, colindante con la ciudad de Córdoba. Sobre la misma sierra, además se ubican una serie de barrios residenciales cerrados; entre ellos: Cinco Lomas, La Rufina, La Pankana, El Rodeo, Alto Warcalde, El Calicanto, La Cuesta, La Estanzuela y Terrazas de La Estanzuela. Los cuales en conjunto conforman los límites del Ejido Municipal hacia el Este y Sur de la ciudad. Esta enorme cantidad de barrios de carácter residencial, le otorgan a la ciudad el apodo de "Ciudad Dormitorio", ya que debido a las cercanías a la capital, un gran porcentaje de los habitantes se traslada hacia la Ciudad de Córdoba para trabajar y luego regresan al final del día.
Dumesnil, es un barrio ubicado al norte de la ciudad. Tiene más de 3500 habitantes, que suman en total 33.500 pobladores que registra el Censo Nacional de Población del año 2010, como integrantes del área metropolitana "Gran Córdoba".
El municipio de La Calera tiene un ejido mucho más amplio (128 km²) que comprende al menos dos localidades censales menores: El Diquecito (859 habitantes) y Casa Bamba (93 habitantes), situadas 6 y 15 km al oeste, respectivamente, río arriba. Sumadas las cuatro localidades censales referidas, totalizan 25.748 habitantes, que es la población que el municipio tenía en 1991.
El Censo Provincial de Población 2008, que midió los ejidos municipales y comunales completos, registró 30.339 habitantes.Aunque en la actualidad (2023), la población ha crecido a cerca de 50.000 habitantes.
Turismo
Capilla Vieja Los jesuitas adquirieron la estancia en 1724, que se extendía al sur de río Suquía teniendo como límite hacia el este el actual arroyo "La Cañada", y como límite oeste la estancia llamada "La Estanzuela".
La estancia que estaba al norte del río también se llamaba "Estancia de La Calera", siendo sus propietarios la familia de José Norberto de Allende y sus descendientes. En la estancia comprada por los jesuitas ya existía una pequeña capilla, que éstos amplían y a la que le agregan hacia el oeste una dependencia destinada a vivienda, por lo que hoy se la denomina "La Casa de los Curas". También, hacia el sur construyeron un habitación más pequeña, hoy en estado sumamente ruinoso, posiblemente destinada a depósito o biblioteca.
El primer casamiento registrado en "La Capilla de La Calera" data de 1727, estando asentado en un libro de actas que actualmente se encuentra en el Archivo del Arzobispado de Córdoba.
En 1776 los jesuitas fueron expulsados por el rey de España de todas las colonias españolas de América, haciéndose cargo de todas sus posesiones las llamadas "Juntas de Temporalidades", quienes realizaron un detallado inventario de todos los bienes y mobiliario existente en La Capilla Vieja, que son llevados a iglesias y conventos de la capital, inventario que puede leerse en el libro "La Villa de La Calera", escrito por el Padre Eladio Diez en 1948.
Entre los bienes perdidos figura una imagen de la Virgen del Rosario, hoy Patrona de la ciudad de La Calera, que era una talla en madera originaria de las misiones jesuíticas del litoral. En 1800 compró dicha estancia el presbítero José Noble Canelas, quien construyó el Molino Viejo.
A comienzos de la década de 1970 todo el conjunto de los edificios de La Capilla Vieja estaban muy deteriorados, pero gracias al trabajo de "Los Amigos de La Capilla Vieja" se logró que el Gobierno de la Provincia aportara fondos y mano de obra especializada para el rescate de las ruinas, además del intenso trabajo realizado por muchos calerenses, entre los que se destacaron Miriam Bourdichón y Vilma Vergara.
En 1996 el Ing. Sergio Ismael Romero presentó ante el Concejo Deliberante de la ciudad una denuncia sobre la existencia en una vivienda particular de La Calera, de una reja de una ventana perteneciente a la Casa de los Curas. Si bien esta reja no ha sido restituida a donde pertenece se realiza un seguimiento para que la misma no sea removida del lugar en donde hoy se encuentra.
Molino Doble Alrededor del año 1800 el presbítero Noble Canelas compró lo que fuera la “Estancia de La Calera” de los jesuitas hasta 1776.
Noble Canelas hizo construir un molino harinero cuyos restos podemos ver hoy en la esquina de la Ruta E-55 y calle Simón Bolívar.
Este molino era el típico molino hidráulico español, que aprovechaba la fuerza del agua para generar el movimiento rotatorio de ruedas con paletas. La estructura presenta claramente dos pisos o niveles. En el piso superior, que está sobre el nivel del suelo, se ve un recinto rectangular con techo abovedado hecho de ladrillos. En esta habitación se realizaba la molienda propiamente dicha, para lo cual se utilizaban dos ruedas macizas de piedra de alrededor de un metro de diámetro. Las ruedas se colocaban una encima de la otra separadas por un pequeño espacio que era regulable. Una de las ruedas, la superior, era fija, mientras que la inferior era móvil girando alrededor de su eje central. El grano se introducía por un orificio hecho en el centro de la rueda fija y era molido por el frotamiento de ambas molas al girar la rueda inferior.
En el piso inferior, bajo el nivel de piso, estaba una rueda de madera con paletas que giraba al golpear el agua en las mismas. Este movimiento era transmitido mediante un eje a la rueda de piedra móvil del piso superior. Hay indicios de que el Molino Viejo contaba con dos conjuntos de molienda en el interior del recinto techado, además de presentar posibles emplazamientos de conjuntos menores en la parte exterior.
La fuerza motriz la generaba una corriente de agua. Este molino tenía dos suministros de la misma. El primero y principal provenía de un canal cuya toma de agua estaba en lo que hoy llamamos “Las Bateas”. Este canal corría paralelo al cauce del río hasta la altura de la Capilla Vieja, donde ingresaba a un gran estanque que estaba donde hoy existe una estación de servicio. Parte de los restos de este canal pueden verse en la margen derecha del río aguas debajo de un conocido complejo turístico. Desde el estanque el agua ingresaba al molino mediante un canal cuyas paredes están aún hoy sobre la vereda de la calle Los Paraísos. Son visibles en sus flancos las hendiduras por las cuales se deslizaban las compuertas.
El agua así ingresaba al piso inferior del molino a través de dos aberturas en forma de arco, perfectamente observables hoy en día, y se dirigía hacia las dos ruedas de madera con paletas. El paso del agua originaba el movimiento de las ruedas quienes a su vez movían a las molas. La otra fuente de agua provenía de un arroyo que nacía en lo que hoy llamamos “Campito Bourdichón”. Este arroyo, que actualmente atraviesa barrio Stoecklin, conformaba un pequeño estanque en el espacio verde delimitado por las calles Simón Bolívar y Los Paraísos.
El Molino Viejo también es llamado “Molino Doble”, aunque se discute si la causa de esta denominación se debe a la doble maquinaria que había en su interior o la doble alimentación de agua. El funcionamiento del molino implicaba el trabajo de numerosas personas. Además del Jefe Molinero, quien dirigía el proceso directo de la molienda, estaban sus ayudantes inmediatos dentro del recinto. Afuera tenía que haber operarios que controlaran las compuertas para moderar el flujo del agua, además de contar con personal que mantuviera libre de obstrucciones los canales que abastecían los estanques.
Las ruedas de piedra se desgastaban rápidamente con el uso, había que retocarlas continuamente para que mantuviesen la superficie adecuada, por lo que era necesaria la presencia de picapedreros, que a su vez tallaban molas de repuesto.
El mantenimiento de las ruedas de madera requería de la mano de obra de carpinteros, y las partes metálicas de la maquinaria eran conservadas por herreros, lo que ocasionaba que en torno del funcionamiento del molino se congregaran muchos esfuerzos. Las tareas especializadas eran desempeñadas fundamentalmente por españoles, y las menos calificadas por criollos e indígenas.
Lo emplazamientos de ruedas menores y restos de canales en la zona de la Capilla Vieja indican la presencia de talleres en los que quizás se utilizaban otras máquinas hidráulicas.