Caldas de Reyes (oficialmente ) es un municipio español de la provincia de Pontevedra, en Galicia.
Toponimia En español «Caldas de Reyes». En gallego y oficialmente «Caldas de Reis»
Igual que sucedió con otros muchos núcleos, su topónimo fue variando a lo largo de los tiempos:
«Aquis Celenis» o «Aquae Celenae» fue el que le dieron los romanos y el primero del que se tiene constancia. Aparece en el Itinerario de Antonino del nombrada como una mansio de la vía romana XIX. En su nombre, que significa aguas de los Cilenos, se hace clara referencia al pueblo galaico que habitaba la zona y a las aguas termales, que los romanos tanto apreciaban. «Kalidas» es el nombre con el que aparece nombrada a principios del , en dos documentos relacionados con el rey Alfonso V: uno de ellos un privilegio del año 1019 y el otro una carta fechada en 1025. Permanece la mención a las aguas termales pero ya desaparece la referencia a los Cilenos. «Terra Termarum», así aparece nombrada en una bula del papa Pascual II, fechada en el año 1110 (). Se cree que en esta ocasión el término englobaba tanto las tierras de Caldas como las de su vecina Cuntis. «Caldas de Rex» es el nombre con el que comienza a aparecer en documentos de principios del (1214). Este nuevo topónimo se debe a que en el año 1105 (), se produce en el lugar el nacimiento del futuro rey Alfonso VII “el Emperador”, un hecho de tal relevancia que conllevó el cambio de nombre en honor de tan ilustre personaje. «Caldas de Reyes», esta será su denominación definitiva en castellano. Se tiene constancia de que fue usada por primera vez en documentación escrita, en el fuero que le fue concedido a la villa por el arzobispo Juan Arias, en el año 1254 (). «Caldas de Reis», este es el nombre oficial (en gallego) tanto de la villa como del municipio, desde la aprobación en el año 1983 de la Lei de Normalización Lingüística (Lei 3/83).
Geografía izquierda|miniatura|Caldas de Reis
Integrado en la comarca de Caldas, de la que ejerce de capital, se sitúa a 22 km de Pontevedra. El término municipal está atravesado por la Autopista del Atlántico (AP-9), por las carreteras nacionales N-550 (La Coruña-Tuy) y N-640 (Castropol-Villagarcía de Arosa), por la carretera provincial PO-305, que conecta con Villagarcía de Arosa, y por carreteras locales que permiten la comunicación entre las parroquias y con los municipios vecinos de Valga, Cuntis, Moraña, Portas y Catoira.
El relieve del municipio está definido por el valle formado por el río Umia y algunos de sus afluentes y arroyos, como el río Bermaña o el río Chain, en el punto donde se origina el valle del Salnés, y por una zona montañosa al noroeste, que tiene su mayor altitud en el monte Xiabre (641 m).
Caldas de Reyes se sitúa geográficamente en la latitud 42°36′ N y longitud 8° 38,5' O. Limita con Cuntis, Moraña, Villagarcía de Arosa, Catoira, Valga, Portas y Villanueva de Arosa. Su superficie es de 68,51 km² y su población asciende a 10 045 habitantes (25 % aproximadamente en el casco urbano).
La altitud oscila entre los 641 m (monte Xiabre) y los 10 m a orillas del río Umia. La capital municipal se alza a 23 metros sobre el nivel del mar.
Río y parque jardín miniatura|El río Umia en el término municipal La villa está atravesada por el río Umia, que tiene una abundante red de afluentes y pequeños regatos con gran riqueza pesquera y potencial de riego. En la ribera del Umia, en pleno centro de Caldas, podemos encontrar uno de los parajes con más atractivos para el turista. Se trata del jardín centenario, con unas sesenta especies de árboles y arbustos de los cinco continentes. Está considerado uno de los conjuntos botánicos más interesantes de la provincia, disfrutando del galardón de paraje pintoresco desde 1962. Aguas arriba (a unos 2 km), el río alcanza su máxima belleza con una gran cascada, en peligro de destrucción por la ejecución del proyecto del embalse.
Clima El clima de Caldas de Reyes es templado y húmedo, con un periodo estival caracterizado por la escasez de lluvias. Temperaturas medias entre 14°/16 °C. y 20 °C. Humedad media anual 80 % y precipitaciones 1800–2000 mm con una fuerte reducción en el verano.
Historia
Prehistoria El territorio de la actual Caldas de Reyes ha estado habitado sin interrupción desde la prehistoria hasta nuestros días. Esta continuidad en la ocupación se ha debido a tres factores principales: su localización estratégica (situación en una encrucijada de vías naturales de comunicación entre norte-sur e interior-costa), su clima benigno y los afloramientos de aguas termales.
Todos sus habitantes, a lo largo de las distintas épocas, han dejado en mayor o menor medida restos que dan testimonio de su paso, así tenemos:
De la llamada época del megalitismo (mediados IV milenio a finales del milenio a. C.), existe gran abundancia de mamoas y petroglifos, destacando entre todos ellos los petroglifos de A Laxe dos Bolos en la parroquia de Saiar. miniatura|Tesoro de As Silgadas. Museo de Pontevedra Datado en la Edad del Bronce (1800-), aparece el conocido como Tesoro de As Silgadas, hallazgo compuesto por gran cantidad de piezas de orfebrería en oro (aros, vasos, peines, etc), del que en la actualidad solo se conservan 41 piezas, con un peso de 13 kg. Es considerado el mayor depósito de piezas de oro de la Edad del Bronce de toda Europa, ya que en un principio el conjunto podría haber llegado a los 25 kg de peso.
Correspondientes a la Edad del Hierro (siglos ), son también muy numerosos los castros, asentamientos típicos de la cultura castrexa. En el término municipal hay un total de 9 castros catalogados: San Clemente, Asar y Outeiro de Castro en San Clemente, Follente y Paradela en Bemil, Badoucos en Arcos da Condesa, Monteporreiro en San Andrés y A Xaiba en Saiar.
Destaca entre todos ellos el Castro de Follente, situado en la parroquia de Bemil, siendo este un asentamiento de tamaño considerable (3.2 hectáreas), que conserva en bastante buen estado sus estructuras defensivas y que permaneció ocupado hasta bien entrado el de nuestra era.
Todos estos castros estaban habitados por los Cilenos, un pueblo galaico, que según Plinio y Ptolomeo llegó a ocupar todas las tierras comprendidas entre los ríos Ulla y Lérez.
Época romana Una vez que los romanos tuvieron totalmente controlada la Gallaecia, en tiempos del emperador Augusto, su primera misión fue estructurar y vertebrar el territorio, siendo para ello fundamentales las calzadas romanas.
Para la construcción de la más importante de ellas, la llamada vía XIX “item a Bracara Asturicam”, terminada de construir a mediados del y que unía las tres principales ciudades de la provincia romana de Gallaecia: Bracara Augusta (Braga), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica Augusta (Astorga), utilizaron el trazado natural de la conocida como depresión meridiana, una falla que cruza casi toda Galicia de norte a sur. En medio de ella y en un paso estratégico del río Umia, los ingenieros romanos decidieron instalar una mansio, “punto de parada y fonda” para dar servicios y hospedaje a los que transitaban por vía la XIX. No cabe duda de que en la elección del lugar también influyeron sus afloramientos de aguas termales.
A esa mansio, como ya se vio, los romanos le dieron el nombre de Aquis Celenis o Aquae Celenae, por el pueblo que habitaba la zona y por sus aguas termales. Así es como, a partir de un núcleo viario y termal se formó la incipiente A. Celenis, cuya mención en documentación escrita no aparecerá hasta el m, cuando en el conocido Itinerario de Antonino, se cita a Aquis Celenis como quinta mansio de la vía XIX, situada entre las de Turoqua (Pontevedra) y Pria (Iria Flavia).
En el mismo itinerario de Antonino aparece otra mención de Aquis Celenis, pero esta vez como mansio de la vía XX o “per loca maritima”, que unía las mismas tres capitales de conventus que la vía XIX, pero su recorrido discurría más cercano al litoral.
Sobre la localización de este Aquis Celenis existe controversia: así autores como Peña Santos (1991), Caamaño y Naveiro (1991), Vázquez Gómez (1991) y Casado y Fresco (1997), postulan que la actual Caldas de Reyes también sería ese Aquis Celenis de la vía XX. Según estos autores a la altura de Iria/Padrón (ya pasada A. Celenis) la vía XX se separaría de la XIX, para seguir un recorrido más cercano a la costa, uniéndose de nuevo a la vía XIX en Lucus Augusti.
Sin embargo otros autores más actuales, como César M. González Crespán (2016), consideran que la vía XX es marítima en su parte inicial, por lo que argumenta que la Aquis Celenis de la vía XX, sería la isla de Insua Nova en la desembocadura del río Miño.
Independiente de si fue mansio de una o de dos calzadas romanas, si se sabe que llegó a ser un núcleo de suficiente importancia como para que en él se instalase un destacamento de la Legión X Gemina, con el fin de mantener la seguridad y el orden. Dan fe de ello los restos encontrados de dos lápidas, en cuyas inscripciones se hace referencia a legionarios pertenecientes a la mencionada X Gemina. Ambas estelas datarían del , ya que se sabe que sobre el año , la X Gemina abandonó Gallaecia con destino a Germania. Hasta principios del , no volvemos a tener información escrita sobre A. Celenis, pero es obvio que el núcleo romano fue creciendo poco a poco en población e importancia económico-social, hasta que en las actas del primer concilio de Toledo, celebrado entre los años 397-400, se menciona entre sus asistentes al obispo Exuperantius de la sede episcopal del municipius Celenis (diócesis de Celene).
Este fue sin duda, su momento de mayor relevancia social, política y religiosa, ya que como se ve, llegó a ostentar la categoría de sede episcopal y al mismo tiempo parece que también la de municipium romano, con todas las ventajas y obligaciones que eso podía acarrear para sus habitantes.
Edad Media Durante unos 150 años (400-561) A. celenis consiguió mantener su sede episcopal, pero en pleno dominio Suevo y como se puede constatar en el I Concilio de Braga, celebrado en el año 561, ya no aparece ningún obispo enviado desde A. Celenis, nombrándose sin embargo en sus actas, al obispo Andrés proveniente de la sede de Iria Flavia.
El declive queda ya totalmente constatado, en el conocido como Parroquial Suevo del año 569, en el que el rey suevo Teodomiro reorganiza la estructura eclesiástica de su reino, apareciendo en él la iglesia de los Celenos como una simple “ecclesia” de la sede iriense.
En esta caída en desgracia del obispado caldense, tuvo mucho que ver la fuerte implantación del priscilianismo en su demarcación y la gran importancia que iba alcanzando el naciente puerto de Padrón (perteneciente a Iria Flavia).
Si en algo consuela a los Caldense, hay que destacar que poco más de 500 años después, en 1095, Iria sufriría la misma degradación en favor de Santiago de Compostela.
Priscilianismo El priscilianismo fue una de las primeras herejías que se dieron en el seno de la Iglesia católica, extendiéndose con mucha fuerza en Gallaecia y sobremanera en las tierras de Caldas, donde sus adeptos llegaron a tener poder suficiente como para deponer y expulsar a su obispo. Así lo atestiguan las actas del ya mencionado I concilio de Toledo, en las que consta que al concilio asiste el obispo sustituto Exuperacio, ya que el titular, al que da el nombre de Ortigio, había sido expulsado de su sede y enviado al exilio por los herejes priscilianistas de su diócesis.
Desde este hecho de mediados del , pasarán muchas centurias sin que se registren menciones importante de Aquis Celenis.
No será hasta principios del , cuando Kalidas (topónimo de la época) se vuelva a colocar en el mapa, al ser el lugar de nacimiento de Alfonso Reimundez, hijo de los Condes de Galicia: la infanta Urraca Alfonsez y su marido Raimundo de Borgoña, cuando se encontraban en el palacio residencial que tenían a orillas del río Bermaña.