La masacre de Uchuraccay correspondió al asesinato de ocho periodistas, su guía y un comunero, llevada a cabo el 26 de enero de 1983 en Uchuraccay, un poblado de la provincia de Huanta al norte del Ayacucho (Perú). Los acontecimientos iniciaron luego que los comuneros de Uchuraccay, ante los abusos y asesinatos realizados por Sendero Luminoso en la zona, asesinaron a dirigentes de dicha organización terrorista. Esto motivó que los comuneros se organizaran para enfrentar una acción de venganza por parte de los senderistas, recibiendo apoyo de los "sinchis". Los "sinchis", que se transportaban en helicóptero, les comunicaron que ellos vendrían por aire y que eliminaran a los que vendrían por tierra al considerarse que serían senderistas que vendrían a atacar a los comuneros, lo que derivó en la tragedia ya que un grupo de periodistas se dirigía a la zona para cubrir los acontecimientos. Unos meses después, el pueblo fue erradicado por Sendero Luminoso.Víctor Tipe Sánchez, Jaime Tipe Sánchez: Uchuraccay, el pueblo donde morían los que llegaban a pie. G7 Editores, Lima 2015.

Antecedentes

Llegada senderista a Uchuraccay La toma de Uchuraccay era de fundamental importancia para poder tener acceso a la ceja de selva y a los valles. Los primeros indicios de actividad senderista en Uchuraccay ocurrieron en el año 1981, cuando un tal "Martín" llegó al pueblo buscando trabajo logrando ganarse la confianza de los pobladores aunque algunos sospechaban de él. Para los años 1981 y 1982, Sendero Luminoso incrementó su accionar armado en el marco de su estrategia subversiva lo que llevó a diversos ataques a puestos policiales de las comunidades y capitales distritales que hizo replegar a los policías hacia las capitales de provincia a la par que los senderistas sustituían a las autoridades locales por mandos senderistas. De esta forma, en Uchuraccay se conformó un "Comité Popular" con Severino Morales Ccente como "comisario" de tal comité, siendo Morales quien permitió el establecimiento de Sendero Luminoso en Uchuraccay. A la par, "Martín", junto a jóvenes senderistas de Huanta y Tambo, llegaban a Uchuraccay para adoctrinar a los jóvenes y llevarlos a realizar acciones subversivas.

Tensiones entre senderistas y pobladores y asesinato de Alejandro Huamán Desde el principio, Sendero se encontró con problemas. Uno de los más importantes fue la imposibilidad de erradicar las costumbres indígenas, teniendo que crear un poder bicéfalo, donde regían el pueblo tanto el líder indígena como el líder senderista. Las tensiones emergieron rápidamente conforme los senderistas aumentaron su presión sobre los pobladores para que los apoyen en su accionar armado. Uno de los primeros incidentes sucedió cuando "Martín" y cinco senderistas, fueron apresados por las autoridades locales al intentar adoctrinar y organizar bajo su mando a las mujeres del pueblo, estando muy cerca de ser linchados aunque finalmente fueron liberados por decisión comunal. Días después, los senderistas, durante la celebración de la Virgen del Rosario en el pueblo, colocaron una bandera de su organización en uno de los cerros, que fue arrancada y quemada por Alejandro Huamán, líder de la comunidad. Estas acciones originaron la represalia de Sendero Luminoso, que fue contundente: secuestraron a Huamán (hiriendo de un balazo a su nuera y quemando la casa del dirigente), lo sometieron a un "juicio popular" y lo asesinaron de un tiro en la cabeza en la plaza del pueblo. A quienes intentaban acercarse al cadáver eran asesinados debido a que los senderistas tenían espías en el pueblo. Poco después, asesinaron a otros dos dirigentes comunales con el mismo método.

Rebelión antisenderista Tras los asesinatos, los pobladores de Uchuraccay se organizaron en el local comunal para enfrentar a los senderistas. En dicha reunión se tomó la decisión de "realizar los actos de legítima defensa de sus vidas y de sus integridades físicas contra los terroristas, causándoles muerte" pidiendo ayuda a las comunidades vecinas para enfrentar a los senderistas. De esta manera, la comunidad de Uchuraccay asumió el liderazgo de la primera rebelión multicomunal antisenderista a la par que enviaron emisarios a las ciudades de Huanta y Ayacucho para solicitar garantías y protección a las autoridades. El 21 de enero de 1983, los comuneros vecinos de Macabamba y de Huaychao, cercanas a Uchuraccay y en la propia Uchuraccay, asesinaron a 7 dirigentes senderistas en represalia por el asesinato de los dirigentes comunales. Tras ello, los comuneros se organizaron para una represalia senderista.

La masacre

Los acontecimientos del 21 de enero de 1983 motivó que los comuneros se organizaran para un acto de venganza de parte de Sendero Luminoso. Se estableció sistemas de vigilancia, patrullaje en la zona y uso de señales para comunicarse. Según los comuneros, se vivía en un estado de alarma ya que ellos habían contraído una "deuda de sangre" con el partido. El 23 de enero, el general Roberto Noel realizó una conferencia de prensa para informar sobre la situación vivida en la zona remarcando que: "Hay una respuesta muy significativa del pueblo ayacuchano de desterrar el terrorismo. Con esta acción los hombres y mujeres están demostrando coraje y virilidad para no continuar siendo mancillados por un pequeño grupo con ideas descabelladas". En Lima, el presidente Fernando Belaunde Terry saludó la acción y solicitó que "se restablezca la tranquilidad y que la presencia y el valor de estos pueblos sea suficiente y no se requiera acudir a la fuerza para acabar con el terrorismo", además de señalar que el accionar de los comuneros era un ejemplo ante el accionar de Sendero Luminoso. El general Noel envió una patrulla y un comando helitransportado para prestar ayuda a las comunidades de la zona. De esta manera, llegó a Uchuraccay un helicóptero de los "sinchis", un cuerpo antiterrorista de la Guardia Civil. Los "sinchis" les dijeron a los comuneros que ellos vendrían por aire (en helicópteros) y que debían matar a los forasteros que vinieran por tierra ante lo que se veía como un potencial ataque senderista.

Paralelamente, la noticia de estos actos incitaron a periodistas de la capital a dirigirse a esa zona. El 26 de enero de 1983, unos cuarenta comuneros asesinaron a ocho periodistas peruanos de diversos medios informativos nacionales, que habían llegado a investigar una masacre cometida por la organización terrorista Sendero Luminoso en un municipio vecino. Un guía y un lugareño fueron otras dos víctimas del linchamiento cometido por los campesinos, que tomaron a los periodistas por miembros de Sendero Luminoso. Los periodistas, no pudieron hacerse entender, a pesar de que había dos quechuahablantes.

Al día siguiente, 27 de enero, los comuneros de Uchuraccay, junto a comuneros de localidades vecinas, se dirigió a Iquicha, considerada como parte de los senderistas, capturando a 14 campesinos señalados de ser parte de la organización subversiva, trasladándolos a Uchuraccay. Ese mismo día, llegó a Huaychao, en un helicóptero, los periodistas Gustavo Gorriti y Óscar Medrano. Éstos encontraron a los campesinos movilizados con banderas blancas señalándoles que estaban en "una guerra". Posteriormente, los comuneros se dirigieron al puesto de la Guardia Civil de Tambo para informar sobre los muertos y la captura producida en Iquicha.

Mientras, la desaparición de los periodistas empezó a difundirse para el 28 de enero. Esto motivó que se enviaran dos patrullas para la búsqueda. En el camino a Tambo, una de las patrullas se encontró con los comuneros que se dirigían a dicha localidad. Éstos le comunicaron lo sucedido y los guiaron a Uchuraccay. Al día siguiente, las autoridades de Uchuraccay les mostraron a la patrulla cuatro tumbas y les entregaron las pertenencias de los muertos: una bandera roja, un teleobjetivo, dos rollos de películas y algunas prendas de vestir. La patrulla regresó a Tambo llevando los objetos y a dos iquichanas detenidas. La segunda patrulla llegó también a Uchuraccay en donde les comunicaron que le habían informado lo acontecido a la primera patrulla y que dicha patrulla se había retirado con las pertenencias de los "terroristas" muertos. La segunda patrulla regresó con un iquichano detenido, encontrándose en Huaychao con un helicóptero comandado por el comandante Jorge Ernesto Barboza Salaverry, que se dirigió a Uchuraccay para constatar las tumbas. A las siete de la noche del 29 de enero, se confirmó la muerte de los periodistas.

Una comisión investigadora, convocada dos semanas después del suceso por el presidente Fernando Belaúnde Terry y presidida por el escritor Mario Vargas Llosa, constató la autoría de los comuneros y explicó el crimen por supuestas deficiencias civilizadoras de parte de los indígenas.

El Informe Vargas Llosa, que así fue llamado, aceptó la versión del mando militar de la zona, el cual aseguraba que los informadores fueron ejecutados por los propios comuneros de Uchuraccay, quienes los habían confundido con “terroristas” porque, entre otras cosas, portaban una “bandera roja” (sic). No encontró corresponsabilidad en los "sinchis". En un juicio efectuado a la más elevada instancia, tres de los comuneros fueron condenados a quince años de reclusión. Sin embargo, las afirmaciones contenidas en el informe de la Comisión Investigadora fueron desechadas por los familiares de las víctimas y después por la justicia peruana.

Se han creado canciones sobre los sucesos, como las creadas por Juana Lidia Argumedo, hermana del guía asesinado, y por el grupo Alturas.

Erradicación del pueblo Durante los meses que siguieron al asesinato de los periodistas, 135 lugareños, entre ellos 57 mujeres, fueron masacrados. La gran mayoría de ellos fue a consecuencia de incursiones senderistas cometidas sobre todo en días festivos, cuando la población estaba concentrada en el centro de la aldea. La primera masacre por parte de los senderistas se realizó en la fiesta del Corpus Christi, donde mataron a alrededor de 20 campesinos. En dicho ataque, los senderistas recorrieron el pueblo casa por casa sacando a las víctimas para luego eliminarlos. Según se recogió de los testimonios, los senderistas decían: "A los de Uchuraccay, a todos los vamos a terminar, en la calavera de sus cabezas vamos a tomar trago y sangre". El segundo ataque fue el 16 de julio, durante la festividad de la Virgen del Carmen, cuando alrededor de 50 senderistas entraron al pueblo mientras los comuneros yacían descansando. En la incursión asesinaron a 20 personas, a uno de ellos de nombre Simón Figueroa, le hicieron arrodillar y tras decirle: "ahora pues, habla mal del partido, grita" le dispararon en la cabeza con una escopeta. Se formó una comisión para informar a las autoridades. Al llegar los militares, les autorizaron el entierro de los fallecidos. Otro ataque se reportó el 24 de diciembre, en donde los senderistas incursionaron violentamente en el pueblo y tras seleccionar a las víctimas los ejecutaron. También se reportó el acoso e incursiones de los militares y los Comités de Autodefensa debido a que Uchuraccay se encontraba de camino al nevado Rasuwillca, donde los senderistas habían establecido una base y desde la cual atacaban las comunidades vecinas.