La batalla de Penfui fue un enfrentamiento militar librado el 9 de noviembre de 1749 en Penfui, cerca de la actual ciudad de Kupang, en la isla de Timor. En ella, un ejército de Topases y sus aliados timorenses, dirigido por Gaspar da Costa, fue derrotado por una coalición integrada por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) y varios reinos timorenses aliados de los neerlandeses.
La batalla constituyó el episodio culminante de la prolongada rivalidad entre portugueses, neerlandeses y diversos reinos indígenas por el control político y comercial de Timor y las islas vecinas. Aunque las fuerzas de Da Costa eran muy superiores en número, la deserción de varios aliados timorenses durante el combate contribuyó decisivamente a la victoria de la coalición neerlandesa. Gaspar da Costa murió durante la batalla y gran parte de su ejército fue destruido.
La derrota de los Topases debilitó de forma significativa la influencia portuguesa en Timor occidental y favoreció el fortalecimiento de la posición neerlandesa en la isla. Durante las décadas siguientes, numerosos reinos timorenses pasaron a la órbita de la VOC, contribuyendo a la consolidación de una división política entre las áreas de influencia neerlandesa y portuguesa que acabaría dando lugar a los territorios coloniales de Timor neerlandés y Timor portugués.
Antecedentes
Rivalidad luso-neerlandesa en Timor
La presencia portuguesa en Timor y las islas vecinas se remontaba a comienzos del siglo XVI, cuando comerciantes, misioneros y autoridades coloniales comenzaron a establecerse en la región. A partir de la década de 1520 surgieron diversos asentamientos permanentes en Timor y el archipiélago de Solor, entre los que destacó Lifau, que se convirtió en el principal centro de la presencia portuguesa en la isla.
Tras la caída de Malaca en manos de los neerlandeses en 1641, numerosos portugueses se trasladaron a Gowa y Tallo, en la isla de Célebes. Sin embargo, tras ser expulsados también de estos territorios, muchos acabaron refugiándose en las posesiones portuguesas de Timor y Solor, reforzando la presencia lusa en la región.
Buena parte de la influencia portuguesa estuvo representada por los Topases, una comunidad mestiza integrada por descendientes de europeos y asiáticos, esclavos liberados conocidos como mardicas y cristianos indígenas. También denominados «portugueses negros», los Topases actuaban con frecuencia de manera autónoma respecto de las autoridades portuguesas y llegaron a ejercer una influencia decisiva sobre numerosos reinos timorenses durante los siglos y .
Las relaciones entre los Topases y las autoridades enviadas desde Portugal fueron frecuentemente tensas. A comienzos del siglo XVIII se produjeron diversos enfrentamientos cuando la Corona portuguesa intentó implantar una administración más directa mediante el nombramiento de gobernadores. Como resultado, varios de estos gobernadores fueron expulsados y Portugal no logró ejercer un control efectivo sobre gran parte de Timor hasta mediados del siglo XVIII.
Mientras tanto, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) consolidó su presencia en el occidente de Timor. Tras capturar el fuerte portugués de Solor en 1613 y derrotar a los portugueses en la región de Kupang en 1653, los neerlandeses establecieron una base permanente en dicha localidad. En 1655 sellaron alianzas con varios reinos locales, entre ellos Sonbai y Amabi, aunque durante las décadas siguientes sufrieron numerosos reveses frente a los Topases y sus aliados.
A lo largo de los siglos y , la rivalidad entre portugueses, Topases, neerlandeses y diversos reinos indígenas dio lugar a frecuentes conflictos armados. Aunque los neerlandeses reconstruyeron su fortaleza de Kupang en 1746, su autoridad efectiva permaneció limitada durante mucho tiempo a la ciudad y sus alrededores inmediatos, mientras que gran parte del interior de Timor continuó bajo la influencia de los Topases y de los reinos aliados de Portugal.
La crisis de 1748-1749
A finales de la década de 1740, el equilibrio político de Timor comenzó a modificarse en perjuicio de los Topases. Aunque continuaban siendo la principal fuerza vinculada a Portugal en la isla, varios reinos timorenses mostraban un creciente descontento con su predominio político y militar. La situación se agravó cuando algunos de los principales aliados de los Topases iniciaron contactos con las autoridades neerlandesas establecidas en Kupang.
En 1748, el gobernante de Sonbai, uno de los reinos más importantes del interior de Timor, abandonó la órbita portuguesa y buscó la protección de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC). Junto con miles de seguidores, se estableció en las proximidades de Kupang, reforzando considerablemente la posición de los neerlandeses en la región. Otros gobernantes locales siguieron su ejemplo o comenzaron a cuestionar abiertamente la autoridad de los Topases.
La defección de Sonbai fue considerada una grave amenaza por Gaspar da Costa, líder de los Topases. Con el propósito de restaurar la autoridad portuguesa en el oeste de Timor y obligar a Sonbai a renovar su fidelidad, Da Costa organizó una gran expedición militar. Para ello reunió un ejército compuesto por guerreros topases y contingentes procedentes de diversos reinos aliados de Portugal, entre ellos Amarasi, así como fuerzas enviadas desde Larantuka, en la isla de Flores.
Las fuentes contemporáneas señalan que la movilización encontró ciertas resistencias entre algunos gobernantes timorenses. Según diversos testimonios, varios jefes locales fueron obligados a participar en la campaña y algunos de ellos fueron ejecutados por Da Costa bajo sospecha de mantener contactos con los neerlandeses o de preparar una deserción.
De acuerdo con la tradición oral timorense, el ejército se concentró en Nunuhenu, en Ambeno, antes de emprender la marcha hacia Kupang. Mientras tanto, las autoridades neerlandesas siguieron con atención los movimientos de Da Costa y reforzaron las defensas de la ciudad.
El 18 de octubre de 1749, el gobernante de Amabi informó a los neerlandeses de la concentración de un gran ejército en marcha hacia Kupang. Ante la inminencia del enfrentamiento, el rajá de Amarasi, aliado de Da Costa, intentó persuadir a los neerlandeses y al rajá de Kupang para que permanecieran neutrales. La propuesta fue rechazada y ambos bandos comenzaron los preparativos para la campaña que culminaría semanas después en la batalla de Penfui.
Fuerzas enfrentadas
Ejército topás
Las fuentes neerlandesas estimaron que el ejército reunido por Gaspar da Costa contaba con entre 20 000 y 50 000 hombres. Sin embargo, los historiadores modernos consideran que estas cifras probablemente fueron exageradas, ya que la población total de Timor en aquella época era considerablemente inferior a la necesaria para sostener una fuerza de tal magnitud. Aun así, todas las fuentes coinciden en que el ejército topás superaba ampliamente en número a las fuerzas reunidas por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC).
El contingente de Da Costa estaba compuesto por guerreros topases y por fuerzas aportadas por numerosos reinos timorenses aliados de Portugal. Según los informes neerlandeses, alrededor de 2 800 combatientes disponían de armas de fuego, mientras que el resto combatía con armamento tradicional.
La cohesión del ejército era limitada. Algunos gobernantes timorenses habían sido obligados a participar en la campaña y existían tensiones entre diversos aliados. Las fuentes contemporáneas afirman que Da Costa ordenó la ejecución de varios jefes locales sospechosos de mantener contactos con los neerlandeses o de preparar una deserción. Además, la poderosa familia Hornay, una de las principales facciones de la comunidad topás, no participó en la expedición.
Fuerzas de la VOC y sus aliados
Las fuerzas reunidas por la VOC eran considerablemente más reducidas. El contingente desplegado en Penfui estaba integrado por aproximadamente 500 hombres, entre ellos veinte soldados europeos, 130 mardicas, 240 combatientes procedentes de Sawu, sesenta de Solor y treinta de Rote, además de varios voluntarios al servicio de la compañía. Todos ellos estaban equipados con armas de fuego.
Junto a este contingente actuaban varios miles de guerreros pertenecientes a los reinos timorenses aliados de Kupang, cuya participación resultaría decisiva durante la batalla. No obstante, en vísperas del combate existían dudas sobre la fidelidad de algunos de estos aliados debido a la superioridad numérica del ejército de Da Costa.
El mando de las fuerzas de la VOC correspondía al alférez Christoffel Lipp, mientras que los contingentes mardicas estaban dirigidos por Frans Mone Kana. Otras tropas permanecieron destacadas en la fortaleza de Kupang y en la propia ciudad para garantizar su defensa en caso de asedio.
La aproximación del ejército topás provocó una considerable alarma entre la población local. Gran parte de los habitantes de Kupang abandonó temporalmente la ciudad y buscó refugio en lugares más seguros. Los informes neerlandeses indican asimismo que las autoridades de la VOC tuvieron que esforzarse por mantener la moral de sus aliados indígenas. Los contingentes procedentes de Sawu y Rote mostraron inicialmente escasa disposición para combatir, por lo que los neerlandeses recurrieron a promesas de recompensa e incluso inutilizaron algunas embarcaciones para impedir posibles deserciones.
La batalla
Deserción de Amarasi
El ejército de Gaspar da Costa estableció su campamento en Penfui, una elevación situada al este de Kupang, donde levantó varias fortificaciones de piedra y tierra para asegurar sus posiciones. Desde allí esperaba obligar a los aliados timorenses de los neerlandeses a abandonar Kupang y someter nuevamente a Sonbai a la autoridad de los Topases.
En la mañana del 9 de noviembre de 1749, las fuerzas de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) abandonaron Kupang y avanzaron hacia el campamento enemigo. Al aproximarse a las posiciones topases, el contingente del reino de Amarasi, que ocupaba la línea defensiva más avanzada, envió emisarios a los neerlandeses para comunicarles que abandonaba la causa de Da Costa y que, desde ese momento, se consideraba aliado suyo. Poco después, los guerreros de Amarasi se retiraron sin ser perseguidos.
La deserción de Amarasi desencadenó una reacción en cadena entre otros contingentes timorenses integrados en el ejército topás. Diversos grupos aliados abandonaron progresivamente sus posiciones o se negaron a continuar combatiendo. Muchos de ellos habían sido incorporados a la campaña bajo presión y aprovecharon el inicio de los combates para desvincularse de la expedición.
Asalto a las fortificaciones
A pesar de las deserciones, los Topases ofrecieron una fuerte resistencia desde las fortificaciones de Penfui. Las tropas de la VOC avanzaron contra las defensas enemigas y fueron ocupando sucesivamente las distintas posiciones fortificadas. A medida que la situación se inclinaba a favor de los neerlandeses, los contingentes timorenses aliados de Kupang se incorporaron plenamente al combate.
La progresiva pérdida de posiciones redujo el espacio disponible para los defensores, que terminaron concentrados en la última línea de fortificaciones. La superioridad numérica del ejército de Da Costa quedó neutralizada por las deserciones y por la imposibilidad de coordinar eficazmente a los distintos contingentes aliados.
Muerte de Gaspar da Costa
Ante el colapso de sus defensas, Gaspar da Costa intentó abandonar el campo de batalla. Durante la retirada fue alcanzado por una lanza arrojadiza, cayó de su caballo y murió poco después. Su cadáver fue decapitado por los vencedores, conforme a las prácticas guerreras de varios pueblos timorenses de la época.