Maxixcatzin fue un gobernante nahua de Ocotelulco, uno de los principales centros políticos y económicos de Tlaxcallan, activo durante la conquista de México. Perteneció a una casa señorial cuyos miembros conservaron tierras, población dependiente y cargos políticos durante el periodo colonial.
Participó en las deliberaciones sobre la respuesta que Tlaxcallan debía dar a la expedición encabezada por Hernán Cortés. Después de los enfrentamientos de septiembre de 1519, intervino en el establecimiento de la alianza con los españoles y sus aliados indígenas. Durante los meses siguientes respaldó la cooperación militar y política con Cortés.
Tras la retirada de México-Tenochtitlan de 1520, defendió la continuidad de la alianza y recibió a los supervivientes en territorio tlaxcalteca. Murió durante la epidemia de viruela de ese año, antes del sitio final de México-Tenochtitlan. Un hijo menor lo sucedió al frente de la casa gobernante de Ocotelulco.
Nombre Hernán Cortés empleó la grafía Magiscatzin en sus Cartas de relación, mientras que Bernal Díaz del Castillo utilizó formas transcritas en las ediciones de su obra como Maseescaci y Maxiscatzin. Cervantes de Salazar escribió Magiscaci o Magiscacin, y Torquemada alternó entre Maxixcatzin y Taxixcatzin. Fernando de Alva Ixtlilxóchitl registró la forma Maxizcatzin, Lorenzo Boturini utilizó Mazizcatzin y Pablo Beaumont escribió Magitcatzin. Diego Muñoz Camargo usó generalmente la forma Maxixcatzin, aunque en un pasaje genealógico lo denominó Maxixcatzin Tianquiztlatohuatzin.
La lámina 28 del Lienzo de Tlaxcala representa a Maxixcatzin con un glifo formado por una mano y una corriente de agua. La Biblioteca Digital Mexicana, a partir de los Fragmentos de Texas, le asigna el valor fonético parcial xix-. Noticonquista descompone sus elementos en ma, procedente de maitl, «mano», y a, procedente de atl, «agua».
Una relación atribuida a miembros de la familia Faustinos Mazihcatzin describió la divisa de Maxixcatzin como un águila con las alas dispuestas para levantar el vuelo. Esta figura reapareció durante el en el blasón de Juan Manrique de Lara Maxixcatzin, donde un águila verde se alzaba sobre un cerro junto con elementos de procedencia europea e indígena. Rodríguez López interpretó la composición como una representación de Ocotelulco, de la memoria de la conquista y de la incorporación del linaje al orden colonial.
Fuentes y documentación La trayectoria de Maxixcatzin se conoce mediante fuentes narrativas, pictográficas y genealógicas de distinta procedencia. Hernán Cortés lo mencionó en sus Cartas de relación, mientras que Bernal Díaz del Castillo, Francisco Cervantes de Salazar, Diego Muñoz Camargo y Juan de Torquemada conservaron relatos posteriores sobre su actuación durante la conquista. Estas narraciones no coinciden en cuestiones como su posición durante las primeras deliberaciones tlaxcaltecas, algunos acontecimientos de la alianza o las circunstancias de su bautismo.
El Lienzo de Tlaxcala, las genealogías relacionadas con Ocotelulco y la documentación producida por sus descendientes aportan información sobre su posición política, el linaje y la memoria de la conquista. Parte de estos materiales se elaboró en contextos en los que las casas nobles tlaxcaltecas defendían tierras, derechos sucesorios, cargos y privilegios, por lo que los estudios modernos los han examinado también como expresiones de las estrategias políticas de sus linajes.
Señor de Ocotelulco miniaturadeimagen|Detalles de comerciantes en el mercado de Ocotelulco, en los murales del Palacio de Gobierno de Tlaxcala, pintados por Desiderio Hernández Xochitiotzin. Maxixcatzin ejercía autoridad en Ocotelulco, una de las principales cabeceras de Tlaxcallan y sede de un importante mercado regional. La cabecera reunía espacios destinados al comercio, el almacenamiento y administración de productos tributarios, el culto de Camaxtli y las deliberaciones políticas. Cortés lo describió como una de las personas de mayor autoridad de la provincia, aunque señaló que los tlaxcaltecas no obedecían a un gobernante único. Su autoridad se articulaba alrededor de un teccalli, una casa noble con patrimonio y funciones de gobierno que vinculaba al dirigente y sus parientes con casas subordinadas, tierras, comunidades dependientes y derechos sobre productos y servicios.
La residencia principal de los Maxixcatzin estaba relacionada con el teccalli de Tecpa y su palacio se encontraba cerca del mercado; después de la conquista, el edificio sirvió como alojamiento de los primeros franciscanos, escuela e iglesia provisional. Las fuentes coloniales lo denominaron señor, gobernador, capitán, cacique, senador y personaje principal: Rodríguez López lo identificó como tlahtoani de Ocotelulco, mientras que Megged lo describió como titular de un teccalli y empleó, junto con otros investigadores, la categoría de tecuhtli para los gobernantes de estas casas.
La importancia económica de la cabecera constituyó una de las bases de esa posición: Hassig relacionó el control del principal centro comercial con una fuente de influencia distinta del poder militar asociado con Tizatlán, y Rodríguez López propuso que el término Tianquiztlatohuatzin, aplicado a Maxixcatzin por Muñoz Camargo, podía aludir a un cargo relacionado con el mercado. En 1504, una campaña huexotzinca destruyó cultivos destinados al abastecimiento militar y una troje que le pertenecía, lo que Aurelio López Corral interpretó como evidencia de la participación de las instituciones tlaxcaltecas en la producción y el almacenamiento de alimentos para la guerra.
Linaje y familia Las tradiciones genealógicas sobre el origen de la casa de Maxixcatzin no son uniformes. La Historia de Tlaxcala de Muñoz Camargo la vincula con grupos procedentes de Cholula que se establecieron en Ocotelulco, y en una de sus versiones Tecuhtotolin aparece como padre de Xochihua Memeloc, antepasado de Tlacomihuatzin. Este último habría dejado el gobierno a Atlapaltzin Cuitlizcatl, asesinado por su hermano Tlepapalotzin; tras ocupar su lugar, Tlepapalotzin fue sucedido por Xipincoltzin, presentado como padre y antecesor de Maxixcatzin. La misma obra ofrece una estructura distinta, en la que Xipincoltzin y Mazatzin figuran como hijos de Tlacomihua, Tlepapalotzin procede de la línea de Xipincoltzin y Maxixcatzin desciende de Mazatzin. Para Inoue Okubo, esta insistencia en los vínculos cholultecas y tlaxcaltecas respondía a la defensa de la legitimidad del linaje frente a quienes lo consideraban advenedizo y de menor antigüedad. Rodríguez López, por su parte, relaciona el ascenso del linaje con una revuelta encabezada por Tlacomihuatzin y habitantes de Cuitlixco contra un antiguo gobernante de Ocotelulco, y sostiene que la casa conservó el poder mediante la sucesión familiar. Sus tradiciones vinculaban a Tlacomihuatzin con un pilcalli de Cholula y con migrantes nonohualcas procedentes de la región de Teotitlán-Tehuacán. La denominada Genealogía de Maxixcatzin representa el linaje mediante trece personas conectadas por líneas familiares e incluye a Tlacomihuatzin como abuelo de Maxixcatzin. Este tipo de documentos cumplía también funciones jurídicas y políticas, pues sus autores y propietarios los empleaban para demostrar parentesco, justificar la posesión de tierras y defender el derecho a dirigir una casa señorial.
La descendencia inmediata de Maxixcatzin incluye, según Muñoz Camargo, a sus hijos Lorenzo y Francisco Acuacuatzin y a una hija de nombre no consignado. Bernal Díaz del Castillo menciona a Elvira, a la que llama alternativamente hija o sobrina del señor de Ocotelulco. Cossich Vielman añade a Jerónima y Rodríguez López recoge la tradición de una hija llamada Leonor. Entre los parientes colaterales, Acxotecatl Quetzalpopocatzin, registrado como hermano del gobernante, habría muerto durante la retirada de México-Tenochtitlan. Torquemada relata además el caso de otro hermano condenado a muerte por adulterio pese a su parentesco con Maxixcatzin, episodio que Fargher, Blanton y Heredia Espinoza interpretan como muestra del ideal tlaxcalteca de someter a las élites a las normas colectivas.
La continuidad de la casa descansó en buena medida en las alianzas matrimoniales y en la actuación de sus mujeres. Las mujeres del linaje participaron en la conservación de propiedades y derechos, y los matrimonios permitieron incorporar a hombres procedentes de otras casas y conservar el patronímico Maxixcatzin cuando faltaban herederos varones directos. En las generaciones posteriores se documentan uniones internas, enlaces con nobles de Tizatlán, vínculos con los Pimentel de Texcoco y relaciones con la familia de Diego Muñoz Camargo, alianzas que Rodríguez López interpreta como una adaptación de las estrategias familiares a la sociedad colonial. Algunos descendientes ocuparon cargos en el cabildo indígena, administraron tierras y población dependiente y participaron en embajadas ante Carlos V. En 1527, Lorenzo Tianquiztlahtoatzin Maxixcatzin viajó a Castilla; durante la década siguiente, Diego Tlilquiyahuatzin Maxixcatzin encabezó otra embajada relacionada con solicitudes de privilegios para Tlaxcala. Rodríguez López cierra la reconstrucción del linaje en 1634, con la muerte sin descendencia directa de Luis Pimentel Maxixcatzin. Algunos testamentos de miembros posteriores del linaje exigían a un yerno o heredero adoptar el nombre Maxixcatzin.
Llegada de los españoles
Deliberaciones y guerra Cervantes de Salazar presentó a Maxixcatzin como partidario de recibir a los recién llegados antes de los principales combates y señaló que los dirigentes de mayor experiencia y los comerciantes compartían esa posición, mientras que los guerreros apoyaban la propuesta de Xicohténcatl el Joven de impedir su entrada por la fuerza. Bernal Díaz del Castillo, en cambio, situó la defensa de la paz por Maxixcatzin después de varios enfrentamientos, y Muñoz Camargo lo incluyó entre las autoridades que debatieron la llegada de Hernán Cortés. En la versión de Cervantes, Temilutecutl, denominado «justicia mayor de Tlaxcallan», propuso que los contingentes fronterizos y las fuerzas de Xicohténcatl probaran militarmente a los extranjeros: si conseguían derrotarlos, serían expulsados; en caso contrario, podría negociarse con ellos. Hassig advirtió que estas crónicas tardías no proceden de testigos presenciales y ofrecen relatos discrepantes sobre las deliberaciones tlaxcaltecas.
miniaturadeimagen|Detalle del recibimiento de Cortés por las autoridades tlaxcaltecas, representado por Desiderio Hernández Xochitiotzin.