Los trastornos digestivos funcionales (TDF), o trastornos funcionales digestivos, o trastornos gastrointestinales funcionales (TGIF) son un grupo heterogéneo de síndromes que afectan diversas partes del tubo digestivo que se relacionan con trastornos en la sensibilidad visceral, la motilidad gastrointestinal, la función del sistema inmunitario, la microbiota intestinal, el procesamiento del sistema nervioso central y que no se explican por causas orgánicas conocidas. Se conocen también como trastornos del eje cerebro-intestino. Los TFD pueden presentarse a cualquier edad y los más frecuentes son la dispepsia funcional y el síndrome de intestino irritable.

Sus características principales son la cronicidad o recurrencia de las manifestaciones (dolor abdominal, dispepsia, regurgitación, hinchazón, estreñimiento, diarrea, incontinencia, problemas para tragar o defecar, solos o en cualquier combinación) y la ausencia de trastornos que se puedan pesquisar mediante diversos exámenes de imágenes (endoscopías, ecografías, tomografías, radiografías), bioquímicos, hematológicos o infecciosos que se realicen.

La patogenia de los trastornos digestivos funcionales es multifactorial y se ha relacionado con trastornos en la motilidad gastrointestinal, en la sensibilidad visceral y el eje cerebro-intestino, bioquímicos, secundario a cuadros infecciosos o cambios en la flora intestinal, relacionados con alergias o intolerancia a ciertos alimentos y con factores psicológicos.

La percepción de los pacientes de que su trastorno es secundario a la ingesta de algunos alimentos, motiva la prescripción de dietas de eliminación, lo cual es particularmente frecuente en pacientes con síndrome de intestino irritable. Hasta un 60% de los pacientes presenta síntomas gastrointestinales entre 15 minutos a 3 horas después de la ingesta de determinados alimentos. Los mecanismos mediante los cuales algunos alimentos puede producir síntomas son variados, como la activación inmunológica (activación de mastocitos, liberación de mediadores inflamatorios) o de mecanorreceptores gastrointestinales (interacción entre alimentos y microbiota, fermentación, producción de gas, distensión).

Clasificación Debido a la ausencia de marcadores específicos, los trastornos funcionales son actualmente clasificados y diagnosticados de acuerdo a los llamados criterios de consenso de Roma. Estos criterios permiten a los médicos dar el diagnóstico simplemente basándose en los síntomas digestivos, sin la realización de ninguna prueba ni exploración complementaria, por lo que suponen un abaratamiento de los costes, pero no tienen suficiente precisión para descartar patologías orgánicas subyacentes.

El proceso de revisión de consensos, que incluye reuniones y publicaciones periódicas organizadas por la Fundación Roma desde el año 1997, es el principal referente en la definición y clasificación de los trastornos digestivos funcionales (TDF). La clasificación Roma IV de 2016 agrupaba los TDF de la siguiente forma: Trastornos esofágicos, Trastornos gastroduodenales, Trastornos intestinales, Trastornos de dolor gastrointestinal mediado centralmente y Trastornos de la vesícula biliar, Trastornos del esfínter de Oddi y Trastornos anorrectales.

Trastornos del esófago thumb|px|Gráfica de Distensión Contracción en esófago. Ondas de presión amplitudes de contracción más altas (en azul). Ondas de distensión en fucsia. Los Trastornos digestivos funcionales esofágicos, según la clasificación Roma IV de 2016 eran agrupados dentro de la letra A como: A1. Dolor torácico funcional A2. Pirosis funcional A3. Hipersensibilidad por reflujo A4. Globus faringeo A5. Disfagia funcional.

B. Trastornos gastroduodenales B1. Dispepsia funcional B1a. Síndrome de distres postprandial B1b. Síndrome de dolor epigástrico B2. Trastorno de los eructos B2a. Eructos supragástricos excesivos B2b. Eructos gástricos excesivos B3. Trastornos de náuseas y vómitos B3a. Síndrome de náuseas y vómitos crónico B3b. Síndrome de vómitos cíclicos B3c. Síndrome de hiperemesis canabinoide B4. Síndrome de rumiación

C. Trastornos intestinales C1. Síndrome de intestino irritable (SII) SII con predominio de estreñimiento (SII-E) SII con predominio de diarrea (SII-D) SII con hábito intestinal mixto (SII-M) SII sin clasificar (SII-NC) C2. Estreñimiento funcional C3. Diarrea funcional C4. Hinchazón/distensión abdominal funcional C5. Trastorno intestinal funcional inespecífico C6. Estreñimiento inducido por opioides

D. Trastornos de dolor gastrointestinal mediado centralmente D1. Síndrome de dolor abdominal mediado centralmente (SDAMC) D2. Síndrome de intestino narcótico / hiperalgesia gastrointestinal inducida por opioides

E. Trastornos de la vesícula biliar y del esfínter de Oddi E1. Dolor biliar E1a. Trastorno funcional de la vesícula biliar E1b. Trastorno funcional del esfínter de Oddi E2. Trastorno funcional pancreático del esfínter de Oddi

F. Trastornos anorrectales F1. Incontinencia fecal F2. Dolor anorrectal funcional F2a. Síndrome del elevador del ano F2b. Dolor anorrectal funcional inespecífico F2c. Proctalgia fugax F3. Trastornos funcionales de la defecación F3a. Propulsión defecatoria inadecuada F3b. Defecación dissinérgica

G. Trastornos digestivos funcionales de la infancia: neonatos y bebés G1. Regurgitación de la infancia G2. Síndrome de rumiación G3. Síndrome del vómito cíclico G4. Cólico del lactante G5. Diarrea funcional G6. Estreñimiento del lactante G7. Estreñimiento funcional

H. Trastornos digestivos funcionales de la infancia: niños y adolescentes H1. Trastornos funcionales de náuseas y vómitos H1a. Síndrome de vómitos cíclicos H1b. Náusea funcional y vómitos funcionales H1b1. Náusea funcional H1b2. Vómitos funcionales H1c. Síndrome de rumiación H1d. Aerofagia H2. Trastornos de dolor abdominal funcional H2a. Dispepsia funcional H2a1. Síndrome de distres postprandial H2a2. Síndrome de dolor epigástrico H2b. Síndrome del intestino irritable H2c. Migraña abdominal H2d. Dolor abdominal funcional H3. Trastornos funcionales de la defecación H3a. Estreñimiento funcional H3b. Incontinencia fecal no retentiva

Epidemiología Algunos de los trastornos digestivos funcionales (TDF) son altamente prevalentes, por ejemplo, la dispepsia funcional y el síndrome de intestino irritable afectan aproximadamente el 20 y 10% de la población general.

La prevalencia de estos trastornos varia significativamente entre diferentes países, por ejemplo el síndrome de intestino irritable tiene una prevalencia de 3% en Estados Unidos y un 6,1% en Japón mientras que la dispepsia funcional tiene una prevalencia de 26% en Estados Unidos y 18,4% en Hong Kong.

En la población pediátrica del área europea mediterránea, la prevalencia de los TDF alcanza el 23%.

Véase también Síndrome de intestino irritable

Referencias

Enlaces externos

¿Qué es un trastorno funcional digestivo?

Categoría:Enfermedades del aparato digestivo