miniaturadeimagen|El Corán es el libro sagrado de los musulmanes y está en árabe. La palabra , se puede traducir como la recitación. Su transliteración es , y se transcribe como Corán, y con menor frecuencia como , y con el arabismo .
La romanización del árabe es la representación escrita del árabe utilizando el alfabeto latino. El árabe romanizado es útil para muchos propósitos, como expresar nombres de personas o lugares geográficos que proceden del árabe. Existen diferentes sistemas normalizados, que a menudo hacen uso de signos diacríticos y caracteres no habituales latinos para intentar aproximarse al árabe, aunque también hay sistemas que usan un alfabeto estándar latino para dirigirse a un público más amplio, como los utilizados en los medios de comunicación.
En general los métodos se suelen centrar en la lengua árabe aunque hay partes que se pueden aplicar a otros idiomas como el pastún o el persa, pero no suelen ser extrapolables.
En español existen muchas palabras de origen árabe, que se han romanizado tras la conquista musulmana de la península ibérica como acequia, jinete, alcantarilla o albornoz. Métodos como el descrito por la fundación Fundéu recomiendan utilizar esta tradición arraigada en la lengua española que conserva el uso corriente de gran cantidad de palabras de origen árabe. Por ejemplo, la palabra transcrita podría ser al yasmin pero si se respeta la tradición sería, el jazmín.
Problemas al romanizar el árabe La diversidad de sistemas y métodos se debe a los problemas inherentes al romanizar el árabe, ya que este no es una lengua uniforme. Hay tres variantes principales, en ocasiones con diferencias notables de pronunciación, un árabe dialectal, un árabe estándar y un árabe clásico. El árabe dialectal tiene diferencias notables con el árabe clásico,El árabe clásico o culto, (), a menudo se abrevia en árabe como (): “elevado” o “elocuente”. de tal modo que con frecuencia no resulta inteligible el árabe clásico para un hablante únicamente de árabe dialectal. En los medios de comunicación se utiliza una versión de gramática simplificada que se suele llamar lengua de la prensa.Lengua de la prensa, en árabe (). Esto hace que el árabe, en sus diferentes versiones, varíe en acentos, vocabulario, reglas gramaticales y además por su extensión, tengan influencias de otros idiomas. Esta característica del árabe, la dualidad lingüística, se denomina diglosia o multiglosia. Así, el nombre asociado a la pirámide puede ser pronunciada como Guiza en un dialecto egipcio, y Yiza en árabe estándar o en otro árabe local.
En la escritura árabe se escribe de derecha a izquierda y normalmente se omiten vocales y signos diacríticos, lo que dificulta conseguir una romanización simple. En el árabe, existen sonidos que no tienen equivalente en muchos idiomas, como el español. Así es el caso con el sonido gutural de la letra ع o el sonido sibilante de la letra ز. Además, en cada país con diferentes idiomas, utilizan uno o varios sistemas de romanización y de transcribir los sonidos árabes.
El árabe clásico tiene, por ejemplo, cuatro fonemas similares al sonido de "d" en español, y tres similares al sonido de j, los cuales, siendo fonemas distintos, pueden sonar como idénticos al oído de un hispanohablante monolingüe. Además, es frecuente encontrarse una palabra escrita en árabe -que se lee de una manera determinada- tiene diferentes pronunciaciones en el lenguaje hablado dependiendo del contexto. A diferencia del español, hay dos tipos de vocales, breves (similares fonéticamente a las del español), y largas, con sonido más prolongados, que a menudo suenan como si llevaran acento. En árabe existen solo tres vocales, que equivaldrían en el alfabeto latino a las letras a, i, u. De esta manera, algunas veces dependiendo de la vecindad de determinados sonidos, la a y la i pueden sonar casi como e, y la u puede parecer una o. Por ejemplo con el nombre propio árabe de , transliterado , habitualmente se transcribe como Muhammad, o como frecuentemente como , .
Método Los distintos métodos de romanización, se basan o bien en transliterar, representar la lengua escrita extranjera con el alfabeto estándar latino, o bien en transcribir, partir de la forma hablada y trata de imitar la pronunciación de la forma escrita de la lengua de destino. Por ejemplo, del idioma francés al español no hace falta transliterar porque ambos comparten el mismo alfabeto. Ambas herramientas, la transliteración y la transcripción, junto con el proceso complejo de la traducción, son las herramientas para romanizar el árabe al español. alfabeto árabeﺍﺏﺕﺙﺝﺡﺥﺩﺫﺭﺯﺱﺵﺹﺽﻁﻅﻉﻍﻑﻕﻙﻝﻡﻥهﻭﻱ
Transliteración Si se pretende transliterar fielmente, es decir, representar de manera exacta cada fonema de la palabra en árabe de modo que al pronunciarla sea muy próxima o idéntica a su idioma original, uno de los sistemas más habituales es el Alfabeto Fonético Internacional (AFI). La principal característica es la reversibilidad, se puede reconstruir la palabra original en alfabeto árabe a partir de la palabra transliterada. Es importante en textos académicos complejos como en jurisprudencia islámica y de exégesis del Corán por la importancia de conservar el significado de la palabra, que puede ser confundida con otras muy similares. Sin embargo, este alfabeto, habitual también en diccionarios, está pensado con fines didácticos o especializados debido a la complejidad de los signos que utiliza y no para un público general. Además del AFI, existen otros sistemas de transliterar donde por ejemplo, el término (árabe clásico), transliterado sería: , o según otro método, .
Transcripción Transcribir, a diferencia de transliterar, implica escribir con un sistema la palabra árabe solo con el uso del alfabeto latino con una pronunciación cercana a la original en árabe. A diferencia de la transliteración, no hay reversibilidad, y no se puede recuperar la palabra idéntica en árabe de una palabra transcrita, porque es una aproximación. La ventaja es que un hispanohablante podrá leerla y pronunciarla con facilidad, así que es útil para medios como la prensa escrita o la televisión y el lenguaje coloquial. Por ejemplo, en árabe (la recitación), , se puede transliterar como el arabismo , o .
La influencia del inglés y francés La transcripción es muy habitual y, debido a la influencia del imperio británico y francés durante el y primera mitad del , es habitual ver transcripciones que provienen del idioma inglés o francés directamente. Es frecuente que unos países utilicen para romanizar el idioma según la fonética inglesa como Egipto, Sudán, países del Golfo Pérsico y de Oriente Próximo y otra según la fonética francesa, países del Magreb como Marruecos, Túnez o Argelia. La transcripción latina varía según se haga al español, inglés o a cualquier otro idioma Esto sucede porque cada uno de los idiomas modernos que usan el alfabeto latino, da un valor fonético distinto a determinados caracteres propios, o a dígrafos o trígrafos, que los combinan. Así es normal encontrarse con que el mismo nombre en árabe en prensa, televisión o en mapas y libros, con diferentes grafías. Con el problema que, al utilizar la transcripción dirigida a los hablantes de otro idioma, la palabra está doblemente transcrita y por ello, lleva a confusión ya que a priori se desconoce. Por ejemplo, la transcripción del nombre en persa , transliterado como y transcrito como , en vez del inglés Khomeini.
Actualmente, muchas traducciones de textos en árabe al español utilizan transcripciones del inglés y en menor medida del francés, generalmente porque provienen de trabajos previos del árabe al inglés o francés. Por ello, existe una generalización o un uso muy habitual de latinizaciones o romanizaciones basadas en equivalencias fonéticas con el inglés. Y sin embargo, tampoco hay un único método unificado para transcribir palabras al inglés. El definido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos es uno de los más usados.
Como propuesta para los medios de comunicación hispanohablantes, y para evitar este problema, se publicó el libro Manual del español urgente por la fundación Fundéu. Con la participación de la Real Academia Española y por iniciativa anteriormente de la agencia EFE, establece un método en el apartado de Normas de transcripción para escribir personalidades, ciudades o como adoptar correctamente palabras transcritas en árabe del inglés o francés al español.
Estándares y sistemas de romanización +Letra árabeCódigo UnicodeAFITranscripción Fundéuء 0621 ﺍ0627a, nadaﺏ0628Bﺕ062ATﺙ062Bθz (t,s)ﺝ062Cd͡ʒ~ɡ~ʒy-, -ch, -z (g)La «yim» ( ج ), escribirla como «Y» con valor consonántico. El problema se plantea en las palabras donde esta letra va seguida de otra consonante o es final de palabra, ya que entonces, en español, debe pronunciarse como vocal «I». Ese es el caso de la palabra ( حجاج ابن) en español se ha transcrito como Ebn-Hajaj, por lo cual, en este caso, la letra ( ج ) se pronuncia como la ( خ ). Nosotros, en principio, deberíamos escribir Ebn «Hayay», con lo que leeríamos «Hayai». La única solución que no nos aleja tanto del nombre original es usar la «CH» en lugar de la «Y» a final de palabra, y escribir «Hayach».ﺡ062DħhLa ( ه ) y ( ح ), son dos letras que para un hispanohablante son difíciles de diferenciar, y que suenan como la «H» aspirada de los andaluces. Fundéu BBVA optó por transcribir ambas con la «H», ya que aunque esta no se pronuncia en español, esa ausencia de sonido es lo que más se acerca a la pronunciación original en árabe.ﺥ062ExJﺩ062FdDﺫ0630ðd (s)ﺭ0631rRﺯ0632zZLa «zai» ( ز ), tiene un sonido más cercano a «S» español que a la «Z», pero está ya muy arraigada la costumbre de transcribirla en español con «Z». Por ejemplo, ازادرخت, sería Azadirahto.ﺱ0633sSﺵ0634ʃShLa «schin» ( ش ), tampoco encuentra correspondiente en otra letra española, según fundéu BBVA, es mejor que se transcriba como «SCH»o más simplemente como «SH». Es el caso de اإلشقالية, Elashkalia.ﺹ0635sˤSﺽ0636dˤd (s)ط0637tˤTظ0638ðˤ~zˤd (z)ع0639ʕ(nada)La «ain» ( ع ), es una letra árabe imposible de transcribir en español, tiene un sonido gutural que no se corresponde con ninguna de las letras españolas ni con la combinación de ninguna de ellas. Es mejor que se transcriba por la duplicación consonántica: «AA», por ejemplo, en español سعد ابن, Ibn Saad. Muchas ocasiones se opta simplemente por no representarla en la escritura: عنصرة, Ánsara.غ063Aɣg, guLa «gain» ( غ ), tiene como sonido más aproximado en español el de la «G» ante vocal fuerte y «GU» ante vocal débil. En español se transcribe como por ejemplo en المغرة, sería Almagra.ﻑ0641fFﻕ0642qq, k (g, nada)La «qaf» ( ق ), también es una letra imposible de transcribir, podría aproximar a un «Q,K» en español pronunciada en úvula. Se pronuncia como una (qaf) sonora. Por ejemplo, la palabra ديقال, dikál.ﻙ0643kKﻝ0644lLﻡ0645mMﻥ0646nNه0647hHﻭ0648w, uː-w. -uي064Aj, iː-i, -yآي0622ʔaːة0629a, e, atال0621 0644(var.)ى0649aːVocalizaciónـَ064Eaa/e/éـِ0650ii/e/éـُ064Fuou/o/uـَا064E 0627aːaـِي0650 064Aiːiـُو064F 0648uːuـَي064E 064Aajay/ai/ey/eiـَو<064E 0648awaouـً064Bananـٍ064Dinin/enـٌ064Cunoun/on/oon/un Romanización del árabe al español La Escuela de Estudios Árabes de Granada ha popularizado para los arabistas en trabajos académicos un sistema que se publicó en la revista de estudios árabes Al-Qantara. Sin embargo, no es el más utilizado para la prensa y medios de comunicación porque su sistema fonológico es muy especializado. Cada letra árabe tiene una equivalencia gráfica con el alfabeto latino, utilizando signos diacríticos no habituales en el español. Entre otras reglas, destaca por el uso de mayúsculas para los nombres propios, la supresión de la letra ء (hamza) al inicio de la palabra, el artículo al con un guion unido a la palabra que determina (sin hacer diferencia entre las consonantes solares o lunares) y la repetición de la letra para la geminación.