Es un concepto complejo desde el punto de vista de su definición, porque ha ido cambiando su concepción semántica desde los orígenes del toreo, y eso se debe, solo secundariamente, a haber ido cambiando la forma de torear.
Unos consideran embroque al tiempo y el espacio que transcurren desde que el engaño del torero embarca la embestida del toro hasta que remata la suerte. Es decir, que identifican el concepto con el conjunto del lance o del pase. Esa sinonimia no es correcta porque cada pase o lance tiene un embroque diferente. Así, tres toreros darán tres verónicas, pero cada una de ellas tendrá un embroque distinto. Además, la parte final del pase es lo que se denomina remate de forma absolutamente generalizada.
Otros llaman embroque al mismo momento en que el engaño del torero recibe al toro para embarcarlo en el pase. Este uso parece que quisiera ser respetuoso con algunas antiguas preceptivas. Pero realmente eso es solo el inicio del embroque en el uso tradicional y actual más común del término.
Finalmente, otros sitúan el momento clave del embroque, por los usos contextuales, cuando la cornamenta del toro va a pasar la pierna de salida, es decir, el instante del máximo riesgo, que viene a identificarse con el eje o centro de la suerte, usando términos clásicos. thumb|Natural (tauromaquia) Esta última idea, que es absolutamente compatible con las ideas de fondo de las más antiguas definiciones en las tauromaquias, es la que predomina en las crónicas taurinas especializadas desde principios del , en que tiende claramente a considerarse que embroque es el momento en el que los pitones del toro, siguiendo el engaño, se acercan al cuerpo del torero y alcanzan su mayor proximidad y riesgo. Por eso, hay una relación directa entre el mérito de la colocación y ajuste del torero en su embroque con el toro, sobre todo si es cargando la suerte, y la transmisión emotiva al público, que puede no conocer la palabra, pero sí expresa la idea: ajustarse, pasárselo cerca. O no tan cerca. miniaturadeimagen
Además, si hacemos análisis del concepto embroque aplicado al toro (como el elemento fijo de la dualidad) en relación con otros intervinientes en diversas suertes (toreros, picadores, banderilleros, rejoneadores, etc.), resulta que de la conjunción de todos ellos puede deducirse que embroque es prácticamente un sinónimo de reunión, término de más frecuente uso, pero muy polisémico frente al valor unívoco y especializado que facilita embroque, desde Pepe Hillo, aunque haya ido modificándose.
El concepto general de embroque, como reunión, alude, en términos tradicionales, al momento en que el toro entra en la jurisdicción del torero, o bien, al revés, cuando es el torero el que tiene que acercarse a los terrenos del toro y provocar su embestida. Y también, en las concepciones semánticas antiguas, se incluía en el término embroque un momento de extremo peligro e incluso de cogida cierta. En la prensa moderna veremos que esto último ya no es así, y que las jurisdicciones de toro y torero se encuentran reunidas y en conjunción en el momento del embroque.
El buen embroque del torero con el toro se deberá unir a las demás características positivas del toreo (temple, mando, ligazón, etc.) para que la suma de todas ellas se armonice estéticamente alcanzando el arte de torear.
Definición de la RAE
El término embroque es acuñado por la Real Academia Española como sustantivo masculino propio de la tauromaquia: “Acción de embrocar un toro”. La propia RAE aporta varias acepciones del verbo “embrocar” ajenas a la tauromaquia, y dos propias de ella: “Dicho de un toro: Coger al lidiador entre las astas”. Y también: “Dicho de un toro: Enfilar a alguien con las astas”.Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Edición del Tricentenario [digital]. Actualización de 2018. Sin embargo, ni los escritores taurinos especializados ni los aficionados usan el sustantivo embroque para referirse a esas dos acciones, pues se suelen denominar, respectivamente, “coger, cogida, con empitonamiento o sin él”, y “enfilar, buscar, derrotar, hacer hilo”. Esto ocurre porque los académicos arrastran buena parte de las definiciones antiguas.
Definiciones antiguas Pepe-Hillo, en su TauromaquiaLa tauromaquia o Arte de torear (1796), de José Delgado, conocido por su apodo Pepe-Hillo (1754-1801). Cito por Luis Nieto Manjón: Diccionario Ilustrado… (vid infra). define el embroque así: “Es el contraste de ganar el toro el mismo centro, y terreno del diestro, teniéndolo por único solo objeto al tiempo de la cabezada, o cuando va siguiéndole el alcance sobre largo, y lo lleva en la cabeza”. [Es decir, que alude al momento de máxima cercanía y agresión, e incluso a la persecución y a la cogida]. Sin embargo, en los usos que hace Hillo, se suele referir a que los apuros y cogidas sobrevienen siempre en el "embroque sobre corto": "Estos toros [los toros que llama "de sentido"] son los más difíciles... porque sus remates tiran desde luego al bulto y lo cogen en el embroque sobre corto";José Delgado (Pepe Hillo). Tauromaquia o Arte de torear. Ed. Egartorre. [Madrid]. 1994. Pg. 21. ISBN: 84-87325-10-6 y así mismo aparece en la "suerte del recorte",José Delgado (Pepe Hillo). Tauromaquia o Arte de torear. Ed. Egartorre. [Madrid]. 1994. Pg. 23. ISBN: 84-87325-10-6 lo que implica que no cogerían los toros en el embroque largo, del que también habla, como opuesto: "ya se les esté sobre corto o largo". Evidentemente, "largo" equivale a distanciamiento y alivio, como nos demuestra Pepe-Hillo en su "Advertencia cuarta", en la que afirma que "esencial del toreo es el ver llegar los toros", y que "incluso los [toreros] que huyen o van a sacar y trastear los toros, deberán siempre mirarlos: lo uno, para procurar salirse de la cabeza en los embroques sobre largo...".José Delgado (Pepe Hillo). Tauromaquia o Arte de torear. Ed. Egartorre. [Madrid]. 1994. Pg. 34. ISBN: 84-87325-10-6
Cossío, en el “Vocabulario” con el que inicia su Tratado,José María de Cossío. Los toros. Tratado Técnico e Histórico. Tomo I. 1943. 12ª ed. Madrid. 1989. “Vocabulario taurino autorizado”. Pgs. 5-127. Vid pg. 61. ISBN 84-239-6009-9 no aporta definición propia de embroque, sino que recurre, como suele, a autoridades. Primero, a la Tauromaquia de Montes:Tauromaquia (1836) de Francisco Montes, conocido por su apodo Paquiro (1805-1851). “La disposición en que el torero se halla respecto al toro, cuando si no se moviera llevaría la cornada”. [Es esta una definición que refleja la forma de torear basada en las piernas que pervivirá casi hasta Juan Belmonte, pero que sigue encontrando su vigencia en toreros excepcionales, como José Tomás, que tiene declarado, y lo ha demostrado, preferir la cogida a corregir su posición].
Encontramos una alusión a embroque muy interesante en la Tauromaquia de Paquiro cuando el histórico torero se refiere a la virtud de la "ligereza", afirmando: "donde más se conoce la ligereza es en todos los movimientos que en los embroques sobre corto son necesarios para librar la cabezada: el que tenga esa cualidad tiene mucho ganado para que jamás lo coja un toro...".Nicolás Sampedro Arrubla. Cargar la suerte. Ed. Biblioteca Nueva. Madrid. 2014. Pg. 152. ISBN: 978-84-16170-70-8. Observemos que esta es una preceptiva muy antigua, de 1836, y no parece identificarse embroque con el inicio de la ejecución de un pase, sino con su pleno desarrollo.
Después, volviendo a Cossío, escoge una definición que considera más el tiempo que la posición, la que da su maestro Sánchez de Neira:José Sánchez de Neira. [El toreo.] Gran Dicc[ionario] Tau[romáquico]. [Madrid. 1879. [Depósito legal: V. 3621-1991. Corregido y aumentado en Gran Diccionario Taurómaco. 1896]. “El momento de ganar el toro el terreno del diestro, metiéndose en su jurisdicción y teniéndole por único objeto al dar la cabezada”. Basada en la definición de Pepe-Hillo, estamos evocando la forma de lidiar decimonónica, y si se amplía la información en la fuente directa, se ve representado el modelo de lidia antigua con los recursos para evitar la cogida: "arrojarse el lidiador al suelo para que el toro rebrinque por encima; sin salir, si es en corto, por medio de un quiebro [...] a no ser que en viaje largo tenga más pies que la fiera y gane más pronto el olivo" [es decir, salte por encima de las tablas del ruedo al callejón]. Pese a esa visión defensiva y basada en el juego de pies, encontramos ya en este autor preceptista un deseo de acotar el término embroque de tal manera que nos ilustra significativamente el concepto del encuentro con peligro. Así, sus últimas frases sobre el embroque suponen una crítica a la RAE por estancarse en la antigua definición: "La Academia dice que es coger el toro al lidiador entre las astas. Nosotros afirmamos que puede ser embrocado y no cogido, ni encunado, que esto ya es más de cerca".José Sánchez de Neira. Gran diccionario taurómaco. Nueva edición corregida y notablemente ampliada por su autor. Tomo I. Ediciones Giner. Madrid. 1896. Pg. 276. ISBN: 84-7273-130-6. Y para mayor aclaración aún del concepto que Sánchez de Neira tenía de embroque, se reproduce su definición de "encunarse": “Es el momento en que el torero […] queda colocado entre las dos astas del toro [...] Se distingue del embroque en que éste, aunque también corto, es a mayor distancia de la cuna; como que da tiempo en aquél a salirse por quiebro, recorte, etc., y en éste no.”.José Sánchez de Neira. Ibídem. Pg. 279. En conclusión, este tratadista entiende por embroque la agresión constatada del toro al torero, al bulto, sin seguir al engaño, pero dando al torero la posibilidad de evitar la cogida, como ilustraba Paquiro, con "ligereza".
Cossío también recurre a un cronista de prestigio, el fundador de la revista “La Lidia”, Peña y Goñi: “…al cargar la suerte, al llegar al embroque, la mano izquierda del matador quedó muerta, el toro no vio el terreno de fuera… y al derrotar enganchó a Hermosilla”.Antonio Peña y Goñi. Lagartijo y Frascuelo y su tiempo. 1887. [Reeditado en Madrid: Espasa-Calpe, 1994; y en Valencia, Librerías París-Valencia, 2001]
Finalmente, en su artículo "Sobre el toreo de Belmonte" sentencia: "Prevista la arrancada, la enmienda o el mando deben librar el riesgo del embroque".Jose María de Cossío. Los toros, Tratado técnico e histórico. Tomo IV. 8ª ed. Espasa-Calpe. Madrid. 1989. Pg. 967. ISBN: 84-239-6012-9
Definiciones modernas especializadas PatierCarlos García Patier. Diccionario Taurino Ilustrado. Ed. Cometa. Madrid. 1981. Pg. 27. ISBN 84-85951-00-X aporta la virtud de asimilar el embroque con el pase del toro ante el torero: “Conjunción de la muleta con la embestida del toro”. La palabra conjunción parece aludir al temple. No se comprende bien la exclusión del capote.
Nieto ManjónLuis Nieto Manjón. Diccionario Ilustrado de Términos Taurinos. . Espasa-Calpe. Col. La Tauromaquia, nº 4. Madrid. 1987. Pg. 180. ISBN 84-239-5404-8 opta por proximidades entre toro y torero con un sentido dinámico pero amplio del espacio: “Momento de ganar el toro el terreno del diestro o el torero el del toro, metiéndose el uno en la jurisdicción del otro”.
José Carlos de Torres reproduce textualmente la definición de Pepe Hillo, sin intentar la menor actualización. Y añade: “En la suerte del derribo en el campo, cuando el garrochista toca a la res en los cuartos traseros para derribarla”.José Carlos de Torres. Diccionario del arte de los toros. Alianza Editorial. Madrid. 1996. Pg. 151. ISBN: 84-206-9439-8.