La Primera parte del Espejo de príncipes y caballeros es un libro de caballerías español, escrito por Diego Ortúñez de Calahorra y publicado por primera vez en Zaragoza en 1555. Se divide en tres libros.

El autor, oriundo de Nájera (La Rioja), dedicó su obra a Martín Cortés, segundo marqués del Valle de Oaxaca e hijo del conquistador de México Hernán Cortés.

Con esta obra se inició el ciclo caballeresco del Espejo de príncipes y caballeros o del Caballero del Febo.

Argumento El cervantista norteamericano Daniel Eisenberg , principal estudioso de la obra, resume del siguiente modo el argumento de sus tres libros:

Libro primero Trebacio es elegido emperador de los griegos (I, 1). Su elección provoca la invasión de Tiberio, rey de Hungría, que pretendía por herencia la corona griega. Tiberio ofrece la mano de su hija Briana al príncipe inglés Teoduardo, a cambio de auxilio militar (I, 2). Al rechazar Trebacio el ataque de Tiberio, oye hablar de Briana, y se enamora de ella aunque no la ha visto (I, 3). Para evitar que Teoduardo se case con ella, le mata cuando viaja por un camino poco poblado (I, 4-5). Fingiendo ser Teoduardo, Trebacio se casa con Briana, y engendran a sus dos hijos mayores, el Caballero del Febo y Rosicler (I, 6-7). Cuando se separa de Briana, un barco encantado le lleva a la ínsula de Lindaraja, donde la magia le obliga a enamorarse de ella, y de su amor nace una hija, también llamada Lindaraja (I, 8-9). Mientras tanto, nacen de Briana dos hijos gemelos, el Donzel del Febo y Rosicler (I, 11-12). Según sugerencia de Clandestria, doncella de Briana, fingen que son hijos de una mujer del pueblo, a quienes Briana lleva a criar al monasterio donde vive (I, 14). Briana pierde al Donzel del Febo, llevado por un barco pequeño de la misma manera que su padre (I, 15), pero le halla Florión, rey de Persia, quien había perdido recientemente su reino ante el invasor Africano (I, 16). Florión también recoge del pirata Mambriniano al príncipe Claberindo de Francia (I, 17). Estos dos, juntos con Brandizel, hijo de Florión, se crían en la corte del tío de Florión, el sultán de Babilonia (I, 18). A la edad de doce años, el Donzel del Febo mata al jayán Brandafilio, quien, por una enemistad heredada, estaba a punto de raptar al sultán y a su hija (I, 19). A la edad de dieciséis años, pide ser armado caballero para poder salvar a cierta Radamira del malvado Rajartes (I, 20), a quien mata (I, 21). Cuando Africano, no satisfecho con haber usurpado los reinos de Media y Persia, marcha confiadamente a Babilonia y pide su entrega, es el Caballero del Febo quien le mata en duelo y así devuelve Persia a Florión (I, 22-25). Poco después, un barco encantado lleva al Caballero del Febo a partes desconocidas (I, 26). Mientras tanto, Rosicler, que desea mucho verse armado caballero, sale de casa. Mata a un oso, salvando así a un niño (I, 27-28) y después mata al malvado Argión, que había aterrorizado el Valle de las Montañas pidiendo un tributo de vírgenes (I, 29). Camino de Inglaterra, otro barco encantado le lleva a Artemidoro, «autor», o mejor dicho, historiador (con Lirgandeo) de esta «historia» (I, 30-31). Artemidoro da un caballo a Rosicler, y le lleva a Inglaterra, donde, en un torneo, vence a los gigantes Brandagedeón (I, 32) y Candramarte, cortando a este las manos, manifestando así que será él quien en el futuro librará a la reina Julia de Cataya de dos gigantes (I, 33-34). Cuando Brandagedeón sigue molestando al reino inglés, Rosicler no tiene más remedio que matarle (I, 35-36). Éste sale con sus amigos Bariandel y Liriamandro en busca de aventuras, y pronto se une a ellos Zoílo, que acaba de llegar para participar en el torneo ya concluido (I, 37). Rosicler, durante su estancia en Inglaterra, se ha enamorado de Olivia, hija del rey Oliverio de Inglaterra, y ella de él, aunque no se lo han confesado mutuamente. Ella recibe una carta amatoria de Rosicler, pero solo puede descubrir, en cuanto a su abolengo, la falsedad de que era hijo de una mujer humilde, y por tanto se cree obligada a rechazarle (I, 38-40). Después de que Rosicler ha recibido su carta, y está a punto de cumplir su mandamiento de salir del reino, Olivia descubre que, en realidad, Rosicler es de sangre real, y le escribe una segunda carta, disculpándose por la anterior y pidiéndole que vuelva. Manda a su doncella Fidelia en búsqueda de Rosicler para entregarle la carta (I, 41-42). Sin alcanzarle ésta, Rosicler va a la ínsula de Candramarte, donde, con la ayuda del Caballero del Febo, que llega oportunamente, mata a los dos hijos de Candramarte, y a sus súbditos, cuando tratan de vengar a Candramarte la pérdida de sus manos (I, 43). El hermano de Rosicler es llevado por un barco antes de que éste pueda descubrir su identidad. Rosicler entonces conoce a Arquirosa, y le restituye su reino de Tesalia al matar al usurpador Rolando (I, 47-48). Bariandel, Liriamandro y Zoílo, que salían de Inglaterra en busca de Rosicler, visitan a Claridiana, princesa de Trapisonda (I, 45). Brandizel y Claberindo, que buscan al Caballero del Febo, llegan a Polonia, donde salvan a la hija del rey de un gigante (I, 46). El Caballero del Febo, que salió tan rápidamente de la isla de Candramarte, llega a la de Lindaraja, donde libra a Trebacio de su encantamiento (I, 44). Trebacio y el Caballero del Febo salen de la isla y vuelven en barco a Hungría, llegando a tiempo de librar a Clandestria de unos caballeros malos (I, 49). Pensando que Tiberio, aunque quisiera, no podría consentir en las bodas de su hija con el asesino de Teoduardo, Trebacio y el Caballero del Febo concluyen que seria más fácil, por el momento, simplemente robar a Briana y llevarla a Grecia. Mientras tanto, el Caballero del Febo, a petición de unas mujeres que encuentra, va a la corte de Tiberio para defender la honra de Elisandra, duquesa de Panonia, prometiendo ir después a Grecia (I, 50). En el camino de Ratisbona, donde en este momento está ubicada la corte de Tiberio, conoce a una tonta que le obliga a defender su hermosura contra Florinaldos, que mantenía la de su señora Albamira, en un puente cerca de Ratisbona. Al vencer a Florinaldos, incurriendo así en su enemistad (I, 52), el Caballero del Febo sigue su camino hasta llegar a Ratisbona, donde lucha con Aridón de la Selva Negra, el cual había acusado a Elisandra de adulterio, a petición de su marido, que quería su ducado para sí. El Caballero del Febo vence a Aridón, y, confesado lo tramado, Tiberio hace matar a Aridón y al marido de Elisandra (I, 53-54).

Libro segundo Trebacio y Briana, después de una reunión feliz, salen en secreto del monasterio donde ésta vivía, y llegan a Constantinopla, donde son bien recibidos (I, 55-II, 2). Florinaldos busca ocasión de luchar con el Caballero del Febo, que había quedado en la corte de Tiberio para saber cómo iba a recibirse el rapto de Briana. Los dos son encarcelados (II, 3). Florinaldos desafía al Caballero del Febo a resolver sus diferencias por la espada, pero éste le vence. El Caballero del Febo tiene entonces que huir, y se pone camino de Constantinopla para ver a Trebacio, como había prometido. En cierto lugar libra a Augusta, esposa de Tiberio, a quien habían robado, como venganza, unos parientes de Aridón y del marido de Elisandra (II, 8-9). Por haber salvado a cierta muchacha, recibe dos escuderos (II, 10). Florinaldos trata de cogerle en una trampa, pero el Caballero del Febo le vence por tercera vez y le recibe en su servicio, mandándole a buscar a Claberindo (II, 15-16 ). Rosicler, en Rusia en busca de aventuras, entra en la cueva de Artidón, librando a la reina Artidea (II, 4-5). Claberindo vuelve a Francia y se reúne con sus padres, después de matar al gigante Brandafuriel (II, 6-7). Bariandel, Liriamandro y Zoílo salen de Trapisonda para continuar la búsqueda de Rosicler. Entran en el reino de Lucicania y ayudan a la reina Lavinia a rechazar una invasión del rey de Valaquia. Aunque son hechos prisioneros (II, 12-14), antes de que puedan ser muertos, llega por casualidad Rosicler, que ha salido de Rusia, y les libra. Los cuatro vencen al rey de Valaquia (II, 17). Rosicler, que no se ha dado a conocer, sale en barco hacia Alejandría, pero, desviado por el mal tiempo, llega a Fenicia, donde salva a Sacridoro, rey de Antioquía, y le ofrece su ayuda para recobrar su reino. Antes de llegar a Antioquía, son atacados por salvajes, y un monstruo lleva a Rosicler al fondo de una fuente o estanque (II, 18-19). Bariandel, Liriamandro y Zoílo llegan y saben por Sacridoro que Rosicler había -aparentemente- muerto, y deciden volver a casa. Sacridoro, manifestando su gran amistad por Rosicler, se tira en la fuente tras él (II, 20). El Caballero del Febo, camino de Grecia, conoce a los gemelos Lindabrides y Meridián, que van en un vehículo insólito (II, 21). Se enamora de aquella y vence a éste, ganando así derecho a la mano de Lindabrides y al imperio de Tartaria (II, 22), cuando haya ido a Constantinopla y haya defendido su hermosura contra todo aquel que la niegue, por espacio de dos meses, lo cual hace (II, 23-25). Pero cuando Bariandel, Liriamandro y Zoílo llegan para contar la supuesta muerte de Rosicler, los torneos tienen que suspenderse (II, 28). Mientras tanto, Claridiana, viendo un cuadro del Caballero del Febo, se enamora de él, y sale para Constantinopla para verle (II, 26). Florinaldos halla a Claberindo, y sale con él (y Brandizel) para Constantinopla (II, 29). Rosicler y Sacridoro, al fondo de la fuente, se hallan en un gran valle, donde aquel libra a Luzindo, hijo del rey que había robado a Sacridoro su reino. Luzindo y su padre, en gratitud, devuelven su reino a Sacridoro (II, 27). Sacridoro y Rosicler salen para Grecia , donde éste mata al gigante Mandraco (II, 30-31). Como los torneos se reanudan, llega Claridiana para justar con el Caballero del Febo, que se enamora sin remedio de ella (II, 32-33). Sigue una lucha extraordinaria entre Rosicler y el Caballero del Febo, sin que gane ninguno (II, 34-35), pero después los dos se reconocen como hermanos, y Trebacio y Briana se reúnen con sus hijos perdidos, con gran alegría (II, 36). Rodarán, rey de la Arabia Feliz, se jacta ante Alicandro, emperador de Tartaria, diciendo que él solo vencerá a todos los caballeros de Grecia, reino que, según los pronósticos, será problema para Tartaria. Cuando llega a Grecia, aparece en la corte de Trebacio para desafiar a sus caballeros (II, 37-38). Vence honradamente a dos de ellos (II, 39), pero entonces, valiéndose de engaño, vence y toma preso a Brandizel (II, 40), Sacridoro (II, 41) y Rosicler (II, 42). Sale para luchar con él el Caballero del Febo, pero en el camino conoce a Liseo, rey de Lidia, que busca ayuda para expulsar de su reino al rey de Arcadia. Creyendo más urgente el problema de Liseo, el Caballero del Febo va a Lidia para ayudarle (II, 44-45, 48). Cuando Trebacio mismo va para justar con Rodarán, él también es hecho preso. Rodarán sale por mar para Tartaria con los presos (II, 46), pero por azar llega a Lidia, donde el Caballero del Febo le vence, y los griegos capturados son librados (II, 49-50). Vueltos todos a Constantinopla, de Trebacio y Briana nace otro hijo (II, 52). Lindabrides obliga al Caballero del Febo a volver con ella a Tartaria, pero Claridiana manda a su doncella Arcania que les acompañe, con propósito de averiguar si entre ellos nace el amor (II, 53). Por el camino, pasan por las ruinas de Troya, donde el Caballero del Febo vence a Oristedes, descendiente de los troyanos, quien se hace su amigo y les acompaña (II, 55, 61).