La hipótesis de la brecha de conocimiento explica que el conocimiento, al igual que otras formas de riqueza, a menudo se distribuye de manera diferencial en un sistema social. Específicamente, la hipótesis predice que "a medida que aumenta la infusión de información de los medios de comunicación masiva en un sistema social, los segmentos de la población con un estatus socioeconómico más alto tienden a adquirir esta información a un ritmo más rápido que los segmentos de estatus más bajo, de modo que la brecha en el conocimiento entre estos segmentos tiende a aumentar en lugar de disminuir". Tres investigadores de la Universidad de Minnesota: Phillip J. Tichenor, entonces profesor asociado de periodismo y comunicación de masas, George A. Donohue, profesor de sociología, y Clarice N. Olien, instructora en sociología, propusieron por primera vez la hipótesis de la brecha de conocimiento en 1970.

Fundamentos

Aunque la hipótesis se expresó formalmente por primera vez en 1970, Tichenor, Donohue y Olien señalan que la idea de la brecha de conocimiento ha estado implícita en toda la literatura sobre comunicación de masas.

De hecho, una investigación publicada ya en la década de 1920 había comenzado a examinar la influencia de las características individuales en las preferencias de las personas en cuanto a los contenidos de los medios. Por ejemplo, Gray y Munroe, identificaron el nivel educativo —que todavía se utiliza hoy en día en la investigación de la brecha de conocimiento como una operacionalización del estado socioeconómico (ver, por ejemplo, Hwang y Jeong, 2009)—como un correlato significativo y directo de la tendencia de una persona a preferir contenido impreso "serio" en lugar de "no serio".

Sin embargo, la creencia popular sostenía que tales diferencias en las preferencias podrían disminuir con el advenimiento de la radio, que no requería ni la habilidad especial ni el ejercicio de la lectura (Lazarsfeld, 1940). Guillermo Marconi, inventor del telégrafo inalámbrico, incluso creía que la llegada de la era inalámbrica "haría la guerra imposible, porque la volvería ridícula". Interesado en saber si la radio había atenuado estas diferencias individuales en las preferencias de contenido, Paul Lazarsfeld, director de la Oficina de Investigación de Radio en la Universidad de Columbia, se propuso examinar si la cantidad total de tiempo que la gente escuchaba la radio y el tipo de contenido que elegía se correlacionaban con su nivel socioeconómico. Los datos de Lazarsfeld no solo indicaban que las personas de nivel socioeconómico más bajo tendían a escuchar más programas de radio, sino que también eran simultáneamente menos propensos a escuchar contenido de radio "serio". Entonces, contrariamente a la creencia popular en ese momento, la adopción generalizada de la radio parece haber tenido poco o ningún efecto en la tendencia de una persona a preferir tipos específicos de contenido.

Más evidencia que apoya la hipótesis de la brecha de conocimiento provino del análisis desarrollado por Star y Hughes (1950), sobre los intentos para informar a los adultos de Cincinnati acerca de las Naciones Unidas. Al igual que Gray y Munroe (1929), y Lazarsfeld (1940), Star y Hughes descubrieron que, si bien la campaña tuvo éxito en llegar a personas más instruidas, aquellas con menos educación prácticamente la ignoraron. Además, después de observar que las personas altamente educadas a las que llegó la campaña también tendían a estar más interesadas en el tema, Star y Hughes sugirieron que el conocimiento, la educación y el interés pueden ser aspectos interrelacionados.

Especificación Sobre la base de observaciones implícitas en la investigación en comunicación de masas, Tichenor, Donohue y Olien (1970) definen la hipótesis de la brecha de conocimiento como:

Además, Tichenor, Donohue y Olien sugieren cinco razones por las que debería existir la brecha de conocimiento: Habilidades de comunicación: las personas de mayor estatus generalmente tienen más educación, lo que mejora sus habilidades de lectura, comprensión y memoria. Información almacenada: es más probable que las personas de mayor estatus ya conozcan los temas de las noticias a través de la exposición previa a los medios o mediante la educación formal. Contacto social relevante: las personas de estatus superior generalmente tienen una esfera de actividad más amplia, un mayor número de grupos de referencia y contactos interpersonales y, por lo tanto, es más probable que discutan temas de noticias con otros. Exposición selectiva: las personas de estatus inferior pueden estar menos interesadas y, por lo tanto, es menos probable que se abran a ciertos temas de noticias. Mercados objetivo de los medios: los medios de comunicación se adaptan a los gustos e intereses de su audiencia.

Resumen formal Dada la información anterior, la hipótesis de la brecha de conocimiento se puede expresar utilizando el siguiente conjunto de proposiciones relacionadas: Las personas en una sociedad exhiben una gran diversidad debido a su estructura psicológica, experiencias adquiridas, relaciones sociales y pertenencia a categorías sociales. A pesar de estas diferencias, las personas con más educación tienden a tener habilidades cognitivas y comunicativas mejor desarrolladas, esferas sociales más amplias con contactos sociales cada vez más diversos y una mayor cantidad de información almacenada que sus contrapartes con menos educación. Las personas con mayor educación también tienden a expresar interés y a exponerse a una gama más amplia de temas, incluidos temas serios como asuntos públicos, ciencia y noticias de salud. Por lo tanto, a medida que aumenta la infusión de información de los medios de comunicación masiva en un sistema social, los segmentos de la población con un estatus socioeconómico más alto tienden a adquirir esta información a un ritmo más rápido que los segmentos de estatus más bajo, por lo que la brecha de conocimiento entre estos segmentos tiende a aumentar más que disminuir.

Operatividad de la hipótesis y apoyo inicial La hipótesis de la brecha de conocimiento puede aplicarse tanto en investigaciones transversales como en aquellas que impliquen continuidad en el tiempo. Para la investigación transversal, la hipótesis de la brecha de conocimiento espera que "en un momento dado, debería haber una correlación más alta entre la adquisición de conocimiento y la educación para temas muy difundidos en los medios, que para aquellos temas con menor difusión. Tichenor, Donohue, y Olien (1970) probaron esta hipótesis utilizando un experimento en el que se pidió a los participantes que leyeran y discutieran dos noticias de distinta difusión. Los resultados del experimento apoyan la hipótesis porque las correlaciones entre la educación y la comprensión eran significativas para las historias de alta difusión, pero no significativas para historias de poca difusión. Para la investigación en series temporales, la hipótesis de la brecha de conocimiento espera que "con el tiempo, la adquisición de conocimiento de un tema muy difundido procederá a un ritmo más rápido entre las personas más instruidas que entre las que tienen menos educación". Tichenor, Donohue y Olien (1970) probaron esta hipótesis utilizando encuestas de opinión pública reunidas entre 1949 y 1965 para medir si los participantes creían que los humanos llegarían a la Luna en un futuro previsible. Durante un lapso de 15 años, la creencia entre las personas con educación primaria aumentó solo alrededor de 25 puntos porcentuales, mientras que la creencia entre las personas con educación universitaria aumentó más de 60 puntos porcentuales, una tendencia consistente con la hipótesis.

Ajustes de la hipótesis Aunque, a mediados de la década de 1970, numerosos datos respaldaban la existencia de una brecha de conocimiento entre las personas de distinto nivel socioeconómico, Donohue, Tichenor y Olien (1975) buscaron incrementar la precisión de la hipótesis a fin de determinar bajo qué condiciones la brecha de conocimiento podría ser atenuada o incluso eliminada. Con este objetivo, examinaron datos de encuestas sobre temas nacionales y locales realizadas en 16 comunidades de Minnesota entre 1969 y 1975. Donohue y sus colegas identificaron tres variables asociadas a la disminución de la brecha de conocimiento: Nivel de preocupación social básica suscitada por el problema: los problemas locales que implicaban directamente a la comunidad tendían a despertar una mayor preocupación social que los problemas nacionales, más amplios, que no implicaban a la comunidad en forma inmediata y directa. Los problemas locales, entonces, tienden a disminuir la magnitud de la brecha de conocimiento. En otras palabras, a medida que el problema es más cercano, la brecha de conocimiento es más pequeña. Nivel de conflicto social en torno al problema: hasta el punto en que se produce la interrupción de la comunicación, los problemas percibidos como más conflictivos tienden a llamar más la atención y, por lo tanto, a disminuir la magnitud de la brecha de conocimiento. Nivel de homogeneidad de la comunidad: debido a que las comunidades más pequeñas y homogéneas tienden a exhibir menos diferenciación social y variedad en las fuentes de información que las comunidades más grandes y heterogéneas, las comunidades homogéneas tienden a mostrar brechas de conocimiento más pequeñas que las comunidades heterogéneas.

Revisión narrativa y apoyo metaanalítico Existen al menos dos revisiones narrativas y un metaanálisis de la investigación de la hipótesis de la brecha de conocimiento. Gaziano realizó dos revisiones narrativas: una en 1983 sobre 58 artículos con datos relevantes, y la segunda en 1997 sobre 39 estudios adicionales. Gaziano señala: "el resultado más consistente es la presencia de diferenciales de conocimiento; independientemente del tema, variaciones metodológicas o teóricas, excelencia del estudio u otras variables y condiciones" (1997, p. 240). La evidencia de varias décadas, concluye Gaziano, subraya el carácter perdurable de las brechas de conocimiento e indica que trascienden temas y entornos de investigación.

Debido a que las revisiones narrativas examinan las pruebas de significación en lugar de los tamaños del efecto, Hwang y Jeong (2009) realizaron un metanálisis de 46 estudios de brechas de conocimiento. Sin embargo, en consonancia con los resultados de Gaziano, Hwang y Jeong encontraron constantes brechas de conocimiento a lo largo del tiempo.

Cierre de la hipótesis de la brecha de conocimiento con la Web 2.0 En 2010, tomando el caso concreto de la nanotecnología, Elizabeth Corley y Dietram Scheufele realizaron un estudio para investigar la creciente brecha de conocimiento. En general, la investigación de la opinión pública ha demostrado que los encuestados con un nivel socioeconómico (NSE) más alto adquieren nueva información a un ritmo más alto que los encuestados con un NSE bajo. Sus análisis anteriores de dos grandes encuestas nacionales realizadas en 2004 y 2007 encontraron que los encuestados con al menos un título universitario mostraron un aumento en los niveles de conocimiento entre 2004 y 2007, mientras que los encuestados con niveles de educación inferiores a un diploma de escuela secundaria tuvieron una disminución significativa en sus niveles de conocimiento sobre nanotecnología. Estos resultados enfatizan que el grupo que más necesita ayuda, el grupo de NSE bajo, no ha recibido ayuda a través de los esfuerzos de comunicación y divulgación, y sus niveles de conocimiento en nanotecnología han disminuido con el tiempo.