José Pascual de Zayas y Chacón (La Habana, 5 de junio de 1772-Chiclana de la Frontera, 27 de octubre de 1827) fue un destacado militar español, sobre todo en la Guerra de la Independencia española.

Inicio de su carrera militar

Nace en el seno de una familia de hidalgos que llevaba asentada en La Habana desde el . Fue bautizado en la Parroquial Mayor de dicha ciudad, el día 23 del mismo mes y año [libro 1, # 333], siendo su padrino el gobernador Pascual Jiménez de Cisneros. Su familia pasó a España cuando tenía siete años. Desde niño sintió afición por la carrera militar, y así el 15 de septiembre de 1783 sienta plaza en el regimiento Asturias de infantería de línea. Cuatro años después, a la edad de 15 años, es ascendido a subteniente. En 1789 pasa con su regimiento a Orán como parte de la guarnición. El 9 de octubre de 1790 un terremoto destruyó parte de la ciudad, matando a más de 400 soldados del regimiento Asturias. Zayas sufrió heridas durante el terremoto. Siguió en Orán hasta que esta ciudad fue evacuada por las tropas españolas en 1792 después de un asedio. Zayas seguía herido y no tomó parte en la lucha.

Guerra de la Convención

En 1793 es agregado a la artillería del Ejército de Navarra en la guerra contra la Convención francesa. Tras varias acciones, fue hecho prisionero el 23 de julio de ese año. Liberado por los franceses el 28 de septiembre de 1794, fue ascendido a teniente. Siguió en el frente hasta la firma de la paz en 1795.

Batalla de Brión

Ese mismo año (1795) pasa con el 2.º batallón del regimiento Asturias a Vigo, para servicios de guarnición y a bordo de los buques de la Armada. En este servicio Zayas hizo dos veces el viaje de ida y vuelta a las Américas. Al regresar de su segundo viaje (con arribada en La Coruña) el batallón es trasladado a Ferrol el 26 de agosto de 1800 para la defensa de la ciudad frente al ataque de los ingleses. Zayas se distingue en la batalla de Brión, donde es herido. Por esta herida fue recompensado, con fecha 22 de mayo de 1801 Zayas es ascendido a capitán de granaderos. Tras ello sirve en varias guarniciones con el regimiento Asturias. El 6 de abril de 1804 es ascendido a sargento mayor (equivalente entonces a comandante), y su destino cambia al regimiento Órdenes Militares de infantería de línea.

Estancia en Etruria

A finales de 1805 es nombrado ayudante de campo del teniente general Gonzalo O'Farril, con el que marcha a Etruria en la división española que es destinada a este reino (estado títere creado por Napoleón con los despojos del ducado de Toscana y que le fue concedido a título de reino a María Luisa de Borbón, hija de Carlos IV y de su esposa María Luisa de Borbón-Parma). En Etruria permanece hasta mediados de 1807, en que pasa a Hamburgo con su unidad, como parte del dispositivo napoleónico para evitar desembarcos británicos en el mar del Norte.

A finales de 1807 regresa a España, y el 11 de marzo de 1808 es nombrado comandante de un batallón del regimiento de la Princesa, de infantería de línea. Este regimiento pertenecía a la División del Norte de Pedro Caro y Sureda, III marqués de La Romana, unidad destacada en Dinamarca, pero Zayas no llegó a marchar de España.

Comisionado y detenido en Francia

Estando en Madrid es comisionado por la Junta de Gobierno para marchar a Bayona a informar al rey Carlos IV de la situación en España, esto es, que Napoleón, pese a todas las promesas y pactos, estaba de hecho imponiendo un régimen militar francés en España. Una misión delicada para un oficial de tan baja graduación. Zayas es detenido apenas llega a Francia, aunque tuvo la ocasión de hablar con Pedro Ceballos, secretario de Estado de Fernando VII (en ese momento) y más tarde de José Bonaparte.

Guerra de la Independencia española

Primeras batallas en la Guerra de la Independencia española

Zayas fue liberado el 11 de mayo, y tras ello se dirigió de inmediato a Madrid. En Madrid se le ordena marchar a La Coruña para incorporarse a un embarque de tropas que marchaba a Buenos Aires. Al llegar a Valladolid es testigo de la sublevación popular de los patriotas contra los franceses. El general Gregorio García de la Cuesta, capitán general de Castilla, le retiene a su lado nombrándole jefe de Estado Mayor, lo que es un cargo de enorme importancia para un simple comandante.

El 12 de junio participa en la derrota de Cabezón, tras lo cual las tropas de Cuesta se retiran a Benavente, donde Zayas y él tratan de dar forma de ejército a sus fuerzas. Sin embargo el 28 Zayas marcha al puerto de Foncebadón para entrevistarse con el general Joaquín Blake, que le despacha a La Coruña para que explique la situación a la Junta del Reino de Galicia. El informe de Zayas convence a la Junta para que Blake una sus fuerzas a las de Cuesta, pero con órdenes secretas a Blake de no colaborar en exceso con Cuesta.

Estas fuerzas combinadas, pero descoordinadas, son derrotadas en la batalla de Medina de Rioseco (12 de julio). Las fuerzas españolas se retiran a Benavente y luego las de Cuesta siguen hacia León.

Perseguido Cuesta por los franceses, ejecuta a sugerencia de Zayas una maniobra de flanqueo por Toro, Zamora y Salamanca que no solo le libra de la persecución francesa mandada por Bessieres, sino que se sitúa en la retaguardia de este. En Salamanca, el 1 de agosto, recibe la noticia de la victoria española en la batalla de Bailén. Ese mismo día Zayas es ascendido por Cuesta a coronel.

Después de Bailén y la consiguiente retirada de los franceses, se produce el enfrentamiento de Cuesta con el general Castaños, que termina con el arresto de Cuesta. Zayas, como subordinado y cercano colaborador suyo, fue despojado de su cargo de jefe de Estado Mayor del llamado Ejército de Castilla. Estas tropas, reducidas a una división a la que se incorpora Zayas, marchan hacia Logroño. En Logroño combaten varias escaramuzas contra los franceses. El 25 de octubre Ney ataca Logroño, que es abandonado al día siguiente. El general Castaños consideró que las tropas de la división no habían luchado lo que podían, así que ordenó sus disolución. Zayas queda sin destino.

El 23 de noviembre de 1808 Zayas se ofrece al general Lapeña, comandante de la 4.ª división, que lo acepta en su división, aunque no se sabe si le dio mando de tropas. Ese mismo día se lucha y se pierde la batalla de Tudela, sin que las tropas de Lapeña participen en la lucha, pese a las órdenes de Castaños para ello.

Las tropas de Castaños en retirada llegan a Borja para luego marchar a Calatayud y de ahí a Sigüenza. Castaños organiza una retaguardia móvil para cubrir su retirada a la que se incorpora Zayas como oficial de Estado Mayor. En calidad de tal asiste a la derrota de la retaguardia en Bubierca. Al fin, sin más contratiempos, las tropas de Castaños (antiguo Ejército del Centro) llegan a Cuenca el 12 de diciembre. Allí toma el mando de la fuerza el duque del Infantado.

El 25 de diciembre las fuerzas españolas lanzan un pequeño ataque contra Tarancón, que tiene éxito, obligando a los franceses a retroceder. Alarmado por esta pequeña derrota, José Bonaparte ordena a Víctor que aplaste a las fuerzas españolas del duque del Infantado, cosa que este consigue en la batalla de Uclés, el 13 de enero de 1809.

Zayas participa en la acción de Tarancón, pero no estuvo en Uclés porque, al ser nombrado Cuesta jefe del Ejército de Extremadura, le reclamó para su ejército. Zayas tomó el mando del regimiento Jaén el 8 de enero. Con estas tropas participa en la acción que logró destrozar el puente de Almaraz sobre el Tajo, el 29 de enero,Hernández Fernández, Santiago y Santiago Hernández Alonso «Puentes de Extremadura.» Consultado el 8 de octubre de 2016. aunque las tropas franceses lo sustituyen con pontones hasta su definitiva derrota allí en el Combate de Almaraz (1812).

Tras esto las fuerzas españolas son atacadas por la división alemana del cuerpo de Víctor. Zayas, con sus hombres, cubre la retirada tras el combate de Mesas de Ibor. Cuesta ordena un repliegue general hasta Medellín pasando por Trujillo, siempre seguidos de cerca por las tropas francesas. De Medellín pasan las tropas de Cuesta a Villanueva de La Serena. En este momento Zayas manda una fuerza de dos batallones de granaderos, lo que era una fuerza de élite para la época. Reforzado Cuesta en Villanueva de La Serena, y tras una escaramuza victoriosa, decide dar batalla a Víctor, con el resultado de la tremenda derrota en la batalla de Medellín (28 de marzo). En la batalla las fuerzas de Zayas actuaron como reserva del ala izquierda española. Su intervención, en el momento en que la línea española cedía, se vio perjudicada por un embotellamiento con fuerzas de caballería propias. En esta batalla Zayas fue herido de nuevo.

La retirada tras la derrota salvó del desastre completo al Ejército de Extremadura, al que se consideró que se había batido bien. En consecuencia, varios oficiales son recompensados, y entre ellos Zayas, que con fecha 8 de abril de 1809 es ascendido a brigadier (general de brigada), y hecho jefe de la división de Vanguardia del ejército.

La vanguardia de Zayas organiza pequeños ataques contra las fuerzas de Víctor, siguiendo tácticas de "golpea y corre", que eran muy apropiadas para debilitar a las fuerzas francesas. Las fuerzas francesas entre el Tajo y el Guadiana, todas del cuerpo de Víctor, no pueden mantener sus posiciones, en parte por la falta de suministros y en parte por los ataques de Zayas.

La situación de Víctor empeora cuando Soult es derrotado en el Norte de Portugal. Víctor ordena una retirada sobre la orilla derecha del Tajo el 14 de junio. Siguiéndole los talones hasta Almaraz, con el río de por medio, iban las tropas de Zayas. Pocos días después, el 6 de julio, se entrevistaban en el puerto de Miravete el general Cuesta y Arthur Wellesley, futuro primer duque de Wellington. Comenzaba la campaña de Talavera.

La Campaña de Talavera

Durante esta campaña el desempeño de Zayas fue bastante bueno. Su vanguardia fue la que permitió el día 21 de julio flanquear a los franceses y expulsarlos de Talavera. Asimismo la vanguardia de Zayas se desempeñó bien en el combate de Alcabón, el 26 de julio. Durante la batalla en sí la división de Vanguardia no tuvo intervención alguna dado que su sector no fue atacado. Tras la retirada hacia El Puente del Arzobispo la unidad de Zayas cubrió la retaguardia de Cuesta. En el combate de Puente del Arzobispo la unidad de Zayas intervino para estabilizar la situación después del golpe francés, aunque no tuvo ocasión de luchar, ya que los franceses no explotaron su éxito momentáneo.

Batalla de Ocaña

Su desempeño no pasó sin recompensa, y así el 28 de julio era ascendido a mariscal de campo (general de división). El 12 de agosto Cuesta sufre un ataque en Deleitosa y es reemplazado en el mando por el general Eguía, que confirma a Zayas el mando de la Vanguardia.

Acto seguido tiene lugar una de las decisiones más desastrosas de la guerra. La Junta Central ordena a Eguía unirse al Ejército de la Mancha (derrotado en Almonacid) para a continuación marchar hacia Madrid. Este ejército combinado será comandado por el general Areizaga, mandando Zayas la división de Vanguardia del mismo.

Tras recorrer la Mancha de sur a norte las tropas de Areizaga se encuentran con la retaguardia enemiga en Ocaña. En la batalla de Ocaña, el 19 de noviembre el mariscal Soult ataca a las fuerzas españolas, a las que derrota. La vanguardia de Zayas actúa como fuerza de reserva, librando una acción de retaguardia bastante brillante que logra detener a los franceses hasta que los soldados desbandados de otras divisiones se meten entre las filas de las tropas de la vanguardia, creando la confusión y anulando a la vanguardia como fuerza efectiva. Con todo las tropas de Zayas logran cerrar filas en Dos Barrios, a 8 km de Ocaña. Allí se reúnen con el resto del ejército y se retiran hasta Sierra Morena.